18. MENACERE 1992

Se trata éste de un análisis muy concreto, puesto que, al igual que DAGUT, recurre MENACERE a metáforas del árabe para demostrar que constituyen "an area of great unpredictability" (pág.568). Comienza el autor por definir el concepto de metáfora84, y su concepción de ésta es la de un fenómeno que se expande semánticamente, extendiéndose más allá de sus significados implícitos (pág.568).

Una vez aclarado que el autor emplea a lo largo del artículo las palabras "metáfora" y "lenguaje figurado" de modo indiferente para designar el mismo fenómeno, pasa MENACERE a adoptar un punto de vista muy similar al de DAGUT (1976): para él, la destreza a la hora de traducir una metáfora depende de dos factores que se equiparan en importancia: el conocimiento de la cultura meta y el grado de habilidad lingüística del traductor (pág.568):

"The effectiveness of metaphor translation depends as much on our knowledge of the world of the target language as on our linguistic skills".

Así, parece estar convencido de que las metáforas cubren un determinado campo semántico, distribuído de diversos modos según las culturas85. Es digno de mención el hecho de que tenga en cuenta factores extratextuales, como el propósito comunicativo (pág.568):

"The potential for several equivalents a metaphor may have, may be reduced by analysing it in discourse i.e. evaluate its communicative purpose in discourse, and the context of use can guide the translator to a better understanding, thereby restricting the openness of meanings in the metaphor".

Sin embargo, tal y como lo enuncia, da la impresión de que menciona estos factores como criterio último a tener en cuenta "en caso de duda", es decir, si hay indecisión entre varias posibilidades. Esto constituiría un enorme fallo, pues se trata de agentes que, en nuestra opinión, han de calibrarse a priori y como punto de partida básico en todo tipo de trasvase interlingüístico, no sólo en la traducción de la metáfora.

Pasa después MENACERE a reproducir metáforas árabes y explicar detalladamente los obstáculos que éstas presentan en su transferencia al inglés. En casi todos los casos la principal dificultad consiste en que son expresiones idiomáticas en proceso de lexicalización, y por ello su traducción literal no tiene sentido en inglés86. Además, parece ser que en el trasvase árabe-inglés, "one word metaphors are often easier to translate" (pág.569). Pero en todo caso la mayor dificultad con que se enfrenta el traductor es elegir entre dos posibilidades de transmisión incompatibles la una con la otra: adaptar el término cultural que conlleva la metáfora, o conservarlo y así mantener el color nativo o sabor cultural de la cultura origen. En cualquiera de estos dos casos, "the translator's dilemma remains how to convey meaning accurately across the barrier of cultural differences" (pág.570).

En segundo lugar se hace un análisis de algunas expresiones idiomáticas, y la conclusión final es que, mientras que con la metáfora se puede intentar mantener el término origen, con las primeras el camino más recomendable es "to try and understand the idiom, interpret its meaning and transfer the meaning in the target language" (pág.571), es decir, la búsqueda de una expresión equivalente (ya existente o no) en la Lengua Meta.

La resolución final a que llega MENACERE es que el traductor ha de adaptarse por completo a los propósitos del Texto Origen, conservando la mayor cantidad de términos culturales que sea posible cuando el objeto sea la comunicación de rasgos idiosincráticos. Sin embargo, en nuestra opinión no está justificada la deducción que extrae de la formulación anterior, pues sostiene que cuando el propósito sea evitar la "alienación" del lector meta, está justificada la omisión de estos términos. Pero ¿por qué no se puede intentar la adaptación? Suprimir sin más implica la pérdida de elementos esenciales que inevitablemente van a disminuir considerablemente si no la calidad del texto, al menos su riqueza léxica y cultural. Veamos por tanto la evaluación final de MENACERE (pág.571):

"If the communicative purpose of the discourse is to transmit and make known cultural concepts, the translator feels justified in retaining as many cultural concepts as possible. If the translation under consideration needs to be transmitted in such a way as to avoid creating a sense of alienation in the target language, however, the translator may be justified in omitting them".

19. ALVAREZ 1993

Tras un estudio bastante completo y actualizado de los intentos de definición de la metáfora, que concluye sin que se nos aclare cuál de las muchas formulaciones citadas se elige como delimitación de la figura, pasa la autora a considerar las clasificaciones de metáforas que estudian NEWMARK (1981/1988) y DAGUT (1976/1987).

ALVAREZ propone cinco métodos de traducción de la metáfora, es decir, dos menos de los que sugiere NEWMARK, puesto que elimina la omisión y la reproducción del sentido. Sin embargo, se echa en falta un esquema del desarrollo del artículo o de sus criterios clasificatorios, ya que los puntos en que se divide éste no parecen seguir un hilo muy lógico, lo que causa confusión en el lector.

Una vez más, como en tantos otros autores, observamos una actitud claramente tradicionalista cuando ALVAREZ afirma: "metaphor mainly occurs in literature" (pág.482). Tras esta declaración de principios, totalmente alejada de la realidad, se nos habla de la teoría del Nuevo Paradigma (que se trata de un modo muy superficial en el artículo, con una mera referencia a las restricciones con que se encuentra el traductor). A continuación, y bajo el título de "treatment of metaphor by translation as a rule-governing activity", ALVAREZ se limita a mencionar ejemplos87 de los tipos de traducción propuestos por NEWMARK.

Dentro del primer grupo o "traducción mediante la misma imagen" se analizan casos de traducción "palabra por palabra", modulación y transferencia metonímica, de nuevo sin aclaración ninguna al respecto, sin que el lector sepa si estos casos son subdivisiones del primer grupo o si forman un todo común. A continuación se citan cambios estructurales, entre los que se encuentran la transposición, las cópulas y (¡de nuevo!) la modulación. Por último y dentro de este primer apartado se nos habla del papel de la cultura, que, en nuestra opinión, no debería aparecer aquí sino en todo caso bajo el párrafo dedicado a las restricciones con que se encuentra el traductor. Por último se citan ejemplos de las otras posibilidades de traducción newmarkianas88.

Lo más valioso y esclarecedor del artículo, sin duda alguna, son las conclusiones que se extraen, pues la autora logra deducir las estrategias favoritas del traductor, hallando además una explicación lógica orientada al lector meta. Al tratarse de un texto (The Passion of New Eve, de A. Carter) plagado de metáforas con relevancia funcional ("functionally relevant"), el traductor ha decidido poner en primer lugar "the aesthetic claim of the text" (pág.489). Además, la traducción más frecuente ha sido aquella en la que se ha reproducido la imagen del Texto Origen, hecho que la autora achaca a que los campos culturales en tales casos se compartían en gran medida. Las otras dos opciones favoritas, por orden de frecuencia, han sido la recreación de imágenes (debido a la inexistencia de áreas culturales comunes) y por último la adaptación.

Como conclusión, podemos decir que, si bien el trabajo adolece de una clasificación clara y del establecimiento de criterios analíticos, su enorme valor reside en que por primera vez se hace una investigación exhaustiva de una obra concreta y se sigue el proceso inductivo más lógico, como declara ALVAREZ: "(...) theory is concerned with discovering regularities and should not try to create them by imposing rules or norms on translational practice" (pág.488). Vemos cumplidos, pues, los requisitos de los que hablaba VAN DEN BROECK (1981:74): una investigación sobre un texto concreto (falla en este caso la definición de la metáfora), unos resultados cuantitativos y cualitativos en base al estudio realizado, y el establecimiento de hipótesis sobre las motivaciones y propósitos presentes en las traducciones realizadas. Así, el trabajo de ALVAREZ muestra con precisión el modelo a seguir (por supuesto, evitando los defectos que hemos señalado) en toda generalización sobre la traducción de esta figura, y es por ello sumamente valioso.

20. PLIEGO 1993

Siendo uno de los análisis más recientes sobre este fenómeno, llama la atención que se haga sin embargo desde una perspectiva tradicional, es decir, desde un punto de vista exclusivamente literario89. Además, afirma el autor que (pág.97) "(...) está de sobra probada la intraducibilidad de muchas metáforas", declaración que contradice totalmente las teorías más recientes de los Estudios de Traducción. El autor parece confundir el antiguo concepto de "intraducibilidad"90 con el de "inequivalencia"91, que sería92 "todo trasvase interlingüístico en el que una transferencia directa implica algún tipo de distorsión, desvío o pérdida en la Lengua Meta". Es importante no confundir este concepto con la llamada "intraducibilidad", pues los análisis de adecuación y aceptabilidad de Textos Meta parecen demostrar que no hay elementos absolutamente intraducibles, sino más o menos traducibles, pero siempre con algún grado de transmisión. Como afirma RABADAN (1991:110), "la inequivalencia (...) surge de la imposibilidad de someter todos y cada uno de los rasgos del Texto Origen a los parámetros de aceptabilidad del polo meta. Del mismo modo que la equivalencia absoluta no existe, tampoco existe la inequivalencia total".

Otro punto de partida es la consolidación de su análisis sobre la hipótesis de que (pág.98) "(...) no parece primordial para el texto traducido la descripción de los mecanismos precursores de la metáfora (la psicología de la metáfora) o sus conexiones culturales (que corresponderían, en todo caso, al lector)". Aquí no podemos sino disentir: una cosa es que lógicamente en un breve artículo el autor no se pueda detener en analizar dichos factores, y otra muy diferente es afirmar que el proceso interpretativo y las resonancias culturales de la figura no influyen para nada en el trasvase interlingüístico, pues son elementos indispensables. Y siguiendo esta perspectiva tradicional, afirma sin embargo que sí es importante conocer "la forma externa con que se presenta la metáfora, así como su expresividad, emotividad, plasticidad, carga imaginativa, etc" (pág.98). Entonces, si seguimos el curso lógico de su afirmación, la expresividad de la metáfora sería totalmente independiente de la carga informativa de ésta, y la carga cultural tampoco formaría parte de lo que él llama "expresividad" y "emotividad", lo cual contradice el estudio exhaustivo efectuado por DAGUT (1976) y que PLIEGO cita.

En definitiva, lo que el autor hace es una casuística detallada, de acuerdo con criterios algo confusos (según la morfología, según su dirección, según su término significante, según la aparición de sus términos, según su longevidad, según su historia) y autoriales (el único hilo conector entre las clasificaciones que presenta parece ser su pertenencia a diferentes autores93) de las diferentes tipologías que se pueden encontrar sobre esta figura, ateniéndose al criterio tradicionalista e incluyendo en los diferentes grupos una y otra vez los mismos tipos de metáfora94. Distingue, por ejemplo, entre "metáfora nominal (...) metáfora verbal (...) y adjetivos metafóricos" (págs.98-100), o entre "stock metaphors" y "metáforas que forman parte de las existencias de la lengua", cuando esta última distinción no existe porque ambos tipos son el mismo.

Por último, se incluye la traducción de un poema con criterios desconocidos para el lector, pues se le presenta una "catalogación morfológica" (verbo, infinitivo, sustantivo...) de los términos figurados cuya finalidad no se explica. Quizás, debido a la evidente brevedad a que estaba obligado el autor, el título de este artículo debería ser "Tipología de la Metáfora" y no el que se le ha adjudicado.

21. TORRE 1994

Esteban TORRE le dedica a la traducción de la metáfora ocho páginas de las doscientas cincuenta y cinco que componen su obra sobre la traducción literaria. No está muy clara la división que hace en su libro, pues incluye la traducción de la metáfora en el capítulo titulado "Alternativas de la Traducción" y bajo el subtítulo de "Niveles de Traducción" o grados de dificultad a la hora del trasvase interlingüístico. Significativamente, sin embargo, se comienza afirmando (pág.139):

"El problema especial que plantea la traducción de la metáfora ha venido despertando la atención de algunos traductores y traductólogos".

Puesto que este libro está más orientado a la teoría (de ahí el título de Teoría de la Traducción Literaria), el autor se inclina por una perspectiva global, una visión general de las propuestas que se han hecho hasta la fecha respecto a este área de inequivalencia. Por ello, da una panorámica muy general de las hipótesis de DAGUT, NIDA & TABER, VAN DEN BROECK y NEWMARK.

Comienza por retrotraer la definición que hace ARISTOTELES de nuestra figura, y defiende abiertamente la tesis de la definición de la metáfora como "lenguaje figurado", puesto que ya ARISTOTELES incluía la metonimia, la sinécdoque y otras figuras en este término. Así, afirma (pág.141):

"No tiene, así pues, nada de extraño, que algún autor moderno (NEWMARK 1992:147) haya podido, con toda razón, escribir: 'entiendo por metáfora cualquier expresión figurada".

No estamos de acuerdo con TORRE, pues nos parece evidente que, de todos los elementos que componen el lenguaje figurado, la metáfora es uno de los que muestra la obstaculización más sistemática a su trasvase. Es esencial, además, distinguir lo más nítidamente posible conceptos que un lector medio sabe diferenciar y concibe como entidades diferentes, como el símil (que tiene una marca muy clara), la metáfora, la metonimia, etc. No se puede globalizar en temas tan delicados, pues repetimos que aparentemente es la metáfora la que supone una enorme dificultad traductológica, aunque sea cierto que el lenguaje figurado en general también puede ser un serio impedimento. El autor no parece darse cuenta de que la definición de la metáfora tiene enorme relevancia como punto de partida necesario e imprescindible, pues se limita a hacer una mera tentativa adivinatoria al aventurar (pág.140):

"Es posible que la correcta utilización del término 'metáfora' y su recuperación para la teoría de la literatura, sean realmente de utilidad para la ciencia y el arte de traducir. Pero, desde luego, Aristóteles no tuvo nunca la intención de hacer un uso técnico y restrictivo del término".

Esta declaración nos parece, a todas luces, mucho más cercana a la Teoría de la Literatura que a estudios exhaustivos, sistemáticos y realistas sobre la metáfora, pues las investigaciones lingüísticas han avanzado bastante desde ARISTOTELES.

TORRE trata brevemente la homonimia y la polisemia como ejemplos de metáforas "muertas", en las cuales la figuración que las caracteriza ha pasado por un filtro diacrónico que ha convertido en invisible dicha figuración95. Refiriéndose en especial a DAGUT, habla del grave problema de "la pertinencia de distinguir o no entre metáforas muertas y lexicalizadas, en las que ha desaparecido toda connotación traslaticia (...) y metáforas vivas y literarias, que conservan la frescura del doble juego significativo existente entre el término metaforizado y el término metaforizador" (pág.142). En este punto recae TORRE en su concepción tradicionalista: ¿por qué identifica de modo irreversible las metáforas vivas con la literatura? ¿Es que se producen de modo exclusivo en ese área? En nuestra opinión, es un gravísimo error hacer creer al lector que la literatura es la única fábrica que crea y renueva el lenguaje. Como ya demostraron LAKOFF y JOHNSON96, las metáforas no son ni muchísimo menos un fenómeno exclusivo de la literatura, sino que hay infinidad de campos lingüísticos y comunicativos -muy fértiles por cierto- que producen metáforas de modo vertiginoso, como pueden ser el periodismo, el habla cotidiana, etc.

Pasa a hablar después de la división que existe en los Estudios de Traducción respecto a la metáfora, pues las hipótesis se han polarizado (pág.143):

"(...) se pueden adoptar dos posturas, diametralmente opuestas: en un extremo se sitúan aquellos que piensan que el problema no tiene solución, es decir, que la metáfora es de suyo intraducible; en el otro extremo estarían los que niegan la existencia misma del problema, puesto que la metáfora admitiría simplemente, y en todo caso, una traducción palabra por palabra".

Dentro del primer grupo menciona brevísimamente a NIDA y VINAY y DARBELNET; al segundo pertenecerían KLOEPFER y REISS. Se detiene más TORRE en la obra de NIDA y TABER, extendiéndose en un ejemplo ilustrativo97. Las conclusiones que extrae del estudio de estos autores es que "el uso figurado de un término es arbitrario y convencional, y casi siempre específico de una cultura y una lengua particular" (pág.144).

Por último se analizan las diferentes posibilidades de trasvase interlingüístico que se han propuesto hasta el momento, haciendo especial hincapié en las que ofrecen NIDA, TOURY y NEWMARK. TORRE se muestra reincidente al repetirnos que "para la teoría de la traducción no existe inconveniente en la extensión del término metáfora a otras formas tropológicas o de lenguaje figurado, así como a aquellos fenómenos traslaticios relacionados con ciertos modismos y con la polisemia de las palabras" (pág.147). No nos parece cierto que "no exista inconveniente" en incluir bajo el término "metáfora" a todos los fenómenos figurados que incluye el lenguaje; otra cosa muy distinta es que las fronteras entre unos y otros estén tan difuminadas y entremezcladas que no se pueda "descontextualizar", es decir, dar una definición "limpia" y polivalente. Lo que parece suceder es que, hasta ahora, los teóricos de la traducción han establecido hipótesis a priori sobre la equivalencia potencial de la metáfora y su definición, cuando el proceso que se debería haber seguido es diametralmente opuesto: es indispensable la presencia de un estudio completo para atreverse a aventurar cualquier conclusión sobre la entidad o grado de "traducibilidad" de esta figura.

TORRE no ofrece ninguna conclusión, pues termina el capítulo de forma abrupta, sin ofrecer alguna hipótesis personal. Por ello, su obra constituye una ayuda útil para el conocimiento a grosso modo de la atención que ha merecido este problema desde la perspectiva exclusivamente literaria, pero queda muy lejos de cualquier utilidad funcional con respecto a la práctica de la traducción de este fenómeno.

22. KURTH 1995

Se trata este de un artículo98 brillante y muy actualizado sobre la traducción de la metáfora. Aunque se dedica fundamentalmente a la vertiente literaria, no obstante aclara el autor su punto de vista al respecto (pág.1):

"Metaphors are omnipresent in language. In any kind of oral or written discourse, they are used all the time without necessarily being recognised as such by either speaker or hearer/reader. We can find them in all sorts of texts: in newspaper articles, political and philosophical texts, in scientific prose, poetry and novels".

Además de aclarar este punto, se queja del abandono que sufre este área tanto en los Estudios de Traducción como en la enseñanza de futuros traductores, y ello a pesar de su enorme dificultad, que, como ya hemos adelantado, no sólo es lingüística, sino cultural99 (pág.1):

"(...) a complex linguistic and cultural phenomenon, a frequent translation problem that is still terra incognita -largely unmapped by translation theory, and entirely unaccounted-for in the academic training of translators".

En primer lugar, KURTH hace un brillante análisis de las peculiares características de la metáfora: en realidad, el mayor problema que presentan estas es su doble código ("double coding", pág.1), que se traduce en la expresión de un concepto determinado a través de una clave verbal y otra visual. Esto es lo que el autor denomina hermetismo de la metáfora, y de ahí que el lenguaje "normal" no sea capaz de cubrir totalmente el significado que confiere una metáfora: "since it is partly coded in visual concepts, a metaphor's meaning is to some extent hermetic. (...) The analytic, descriptive power of language fails to describe the metaphorical meaning exactly. It can only be narrowed down" (pág.1).

Además de la carga visual y verbal, existe un tercer nivel en la metáfora, que va a ser el más susceptible de interpretación, el más subjetivo y por ello el más evasivo y sutil ("elusive non-verbal part", pág.1): se trata del componente emocional, connotativo o afectivo, que cada receptor del mensaje añade a una metáfora. Así, cuando oímos o utilizamos una metáfora lexicalizada, no somos conscientes del contenido de su imagen, que a fuerza de uso se ha convencionalizado, por lo que la aportación personal es mínima; por el contrario, en una imagen nueva, el receptor "has to analyse (...) and draw his inference -either by scanning his memory for metaphorical precedents, familiar patterns of formation and metaphorical fields, or by metalinguistic reflection" (pág.2).

Para dar cuenta de todos los componentes que intervienen en el doble proceso de trasvase de una metáfora (cognitivo o interpretativo y de traducción), el autor compara el proceso cognitivo de la figura con el que tiene lugar en la comprensión de un chiste. Así, encuentra muchos elementos en común, entre ellos:

1. La comprensión o consciencia ("realisation") de que el mensaje que recibimos es un chiste o una metáfora, lo cual activa unos mecanismos interpretativos menos rígidos.

2. El proceso de comprensión, que en el caso del chiste, correspondería al acto de "cogerlo" ("the click of understanding, the getting of the joke", pág.3), entenderlo. La misma comprensión sería aplicable a nuestra figura.

3. El uso de un mecanismo "especial" y muy peculiar, que yuxtapone los referentes de dos expresiones lingüísticas para formar unidades de pensamiento o nuevas perpectivas no convencionales en la lengua ("the surprising juxtaposition of incompatible concepts (...) the opening up of a new thought-perspective", pág.4).

4. La aparente contradicción o contrasentido ("illogical quality", pág.4) del enunciado lingüístico.

5. La brevedad o concentración léxica.

6. El placer estético derivado de la comprensión, de haber desentrañado una especie de adivinanza que tiene una clave estrictamente necesaria para la interpretación del enunciado ("an aesthetic pleasure related to the satisfaction of solving a riddle", pág.4). Esta comprensión trae consigo lo que KURTH denomina "illumination", el desciframiento final de la carga semántica que subyace al elemento lingüístico.

7. La presuposición de que existen conocimientos lingüísticos y extra-lingüísticos previos para el proceso de interpretación ("the presupposed linguistic and extra-linguistic knowledge necessary for the understanding process", págs.4-5).

Así, una vez explicado el proceso cognitivo, el autor pasa a preguntarse la razón por la que las metáforas presentan un problema desde el punto de vista de los Estudios de Traducción. KURTH parece ser de la opinión de que el origen del problema se halla en la falta de formación que existe en este campo en la enseñanza de traductores profesionales, pues afirma (pág.6):

"(...) total negligence of metaphor in the academic training of translators. (...) the translator needs to know about things like the grammatical surface structure of metaphors, the disruption of semantic congruence, the role of context, and the amalgamation of heterogeneous concepts in a metaphor. He also needs to know about lexicalisation, the relationship between polysemy-metaphor, the collocational rules and metaphorical tradition of the Source Language and Culture; about foregrounding, the function of metaphor in literary texts, and the range of different effects created by metaphors".

Por todo esto, el autor plantea la hipótesis de que el auténtico problema reside en el filtro a través del cual ha de tamizarse el Texto Origen, es decir, el traductor. Así, la influencia que tanto la cultura como la Lengua Meta tienen en la mente del traductor durante el proceso de trasvase100 sería la auténtica responsable de lo que él llama "aberraciones culturales" en la traducción de la metáfora (pág.6):

"What turns metaphor into a translation problem even at the level of cultural information, is that they might trigger associations in the translator's mind that differ from the ones activated in the ST-reader as member of the Source Language and Culture community. The reason for these aberrant associations is the influence of the target culture, out of which the translator approaches the text, and into which he imports the ST-metaphor".

Para dar cuenta de los factores que influyen en la traducción de la figura, KURTH acude a FILLMORE101 , VANNEREM102 y SNELL-HORNBY103 ; del primero toma la terminología de escena ("scene") y marco ("frame"); de los dos últimos toma el modelo de análisis. Una escena estaría compuesta por todas aquellas imágenes mentales (no necesariamente visuales) que están basadas en percepciones y que son evocadas por algo que leemos o escuchamos. Los que retrotrae dichas imágenes sería el marco o unidad lingüística, que puede ser una palabra, una expresión, incluso oraciones enteras. Por todo esto, el significado potencial de cualquier texto estaría compuesto por una amalgama de información lingüística, contextual, estética, situacional, cultural e intertextual. Al recibir un texto, nuestra mente activa marcos lingüísticos y escenas cognitivas, y recrea un segmento de la realidad; este segmento y su correspondiente carga informativa estarán delimitados por el conocimiento del mundo que tenga el receptor y las experiencias que conformen su mente. Pero, ¿cómo se aplicaría este modelo a un texto literario, que es el que le interesa al autor? Según él, en este tipo de textos siempre se dejan partes "vacías", espacios por rellenar que corresponden al receptor del texto104 , que los completa haciendo uso de esas escenas que aportan información personal e idiosincrática al texto literario, de ahí que la parte más "resbaladiza" de una metáfora sea precisamente la que el emisor ha dejado a cargo del receptor, puesto que se presta a diferentes lecturas dependiendo de quién reciba el mensaje y de la situación que lo rodea.

Pero en traducción este modelo es aún más peculiar, puesto que en este caso, la escena cognitiva del Texto Origen está evocada a través del marco de la Lengua Meta, es decir, de las estructuras lingüísticas que ha elegido el traductor. Por decirlo de otra forma: lo que nosotros evoquemos respecto a un Texto Origen (pongamos por ejemplo a Shakespeare) estará siempre conformado y manipulado por la lengua que ha elegido y traductor, y en ese sentido nuestra conceptualización de la cultura origen está mediatizada por la traducción. Para clarificar su análisis, KURTH combina la terminología de NEWMARK y la de FILLMORE, y afirma que una metáfora consta de los siguientes elementos (págs.8-9):

1. Scenea: it is the metaphor's object (Newmark's object).

2. Frameb: used by the text-producer in connection with scenea, it is its linguistic expression, the metaphor's visible surface in the text (Newmark's linguistic expression).

3. Sceneb: the scene it evokes in denotative language use and which serves as the metaphor's image (Newmark's image).

4. Framea: the original linguistic expression.

5. Sense: the meaning of a metaphor.

El proceso cognitivo, por lo tanto, sería el siguiente (págs.8-9): "it is via understanding the similarity between the two scenes (the sense of the metaphor) that the associative, new connection between frameb and scenea is established in the reader's mind". En este proceso intervienen tanto la lengua como la cultura del idioma meta, ejerciendo un influencia manipuladora, puesto que se hallan presentes en la mente del traductor, que funciona como un filtro. Por ello, a la hora de traducir, teóricamente se está buscando un marco en la Lengua Meta que evoque la escenab, teniendo en cuenta que habrá diferencias en las escenas prototípicas de ambas lenguas y que probablemente habrá que hacer alteraciones en la imagen para que evoque la escenaa u objeto de la metáfora.

Sin embargo, a esto se añaden factores que hacen este proceso aún más complejo, como son las diferencias estructurales de conceptualización entre Lengua Origen y Meta, polisemia, la existencia de diferentes convenciones tanto estéticas como literarias, etc. Así, según el grado de similitud entre lengua y cultura origen y meta, los problemas de traducción de la figura serán culturales, lingüísticos, o una combinación de ambos. Los primeros se caracterizan porque, al contener la figura un grado muy alto de referencia cultural, es necesario un conocimiento extra-lingüístico muy extenso; el segundo tipo de problemas surgen de la explotación de peculiaridades estructurales de la Lengua Origen, es decir, contienen información metalingüística que pone un límite infranqueable a la traducibilidad, sólo salvable mediante mecanismos alternativos de compensación, que son estrictamente necesarios para llegar al receptor meta.

KURTH defiende, hasta cierto punto y con restricciones, el uso de "explicaciones" intratextuales motivadas, que serán justificables en su opinión cuando el conocimiento potencial de la lengua y cultura origen por parte del lector así lo exija (pág.11):

"SL scenes and frames are bound socio-culturally, and the translator has to increase the degree of cultural redundancy to safeguard the TT-reader's understanding of the ST-metaphor. The degree of redundancy in the TT depends on the TT-reader's expected knowledge of the Source Language & Culture. The translator always has to interpolate between the maximal approximation of the poetic STmetaphor's expressive meaning potential within the Target Language & Culture-network of references and connotations, and the dictate of comprehensibility for the average TT-reader".

Casos parecidos serían la censura implícita, la adherencia a normas sincrónicas de traducción, las normas éticas o religiosas, etc. Todos ellos requieren la intervención activa del traductor, que actualiza así de modo creativo el Texto Origen (pág.11):

"Metaphor translation is a perfect example for the translator's creative role in the interpretation and actualisation of the literary ST".

Para KURTH, además de los componentes ya mencionados de una metáfora (el lingüístico, el estilístico, el cultural y en el caso de metáforas con relevancia funcional, el metalingüístico), existe un último factor esencial para la traducción de este figura: el cronológico. Según él, se trata de "the time that has elapsed between ST-production and translation, as well as the time between translation and TT-reception" (pág.11). Este espacio de tiempo produce cambios dentro del sistema origen, del meta y en la relación entre ambos. Así, de darse un cambio semántico a través de la convencionalización o lexicalización, será muy difícil, incluso imposible, que el traductor pueda saber si la expresión que aparece en el texto original era o no metafórica en su época. Lo mismo sucede con las referencias culturales, que se pierden con el paso del tiempo. Para estas diferencias, KURTH acuña dos términos (pág.12):

1. Perspective: the concept of "perspective" first of all means the translator's viewpoint in terms of culture, time and attitude. It is influenced by the TLC (Target Language and Culture), called "filter2" in our model. Perspective embraces the metaphoric tradition, the aesthetic norrns, and the contemporary poetics of translation of the target literary system. It also embraces the value system of the target culture: moral and religious norms.

2. Dimension: under "dimension" we file the structural differences between SL and TL in conceptualisation, polysemy-structure and collocational rules.

Otros factores que se suman a este complejo panorama serían lo que él denomina (pág.12) "foregrounding, fantasticality and evaluation". Respecto al primero, afirma que, cuanto más se conforme una metáfora a las reglas colocacionales de una lengua, menos llamará la atención del receptor y por tanto menos se aprecia su presencia (esto es lo que sucedería con las metáforas lexicalizadas); el factor "fantasticality" habla de textos en los que abunda el lenguaje metafórico, que no suele hacer referencia al mundo real; por último, la variante "evaluation" alude al hecho de que en la traducción se tiende a desdibujar o rebajar las metáforas que evalúan negativamente105 (por ejemplo, las comparaciones de personas con animales, que suelen llevar una carga implícita de crítica muy fuerte).

El estudio en que se basa el autor para su artículo comprende un análisis de siete diferentes traducciones del inglés al alemán de Pickwick Papers, de Dickens. Tras comentar varios ejemplos de traducción de diversas metáforas y observar las consecuencias comunicativas que han tenido las varias posibilidades elegidas por cada traductor, KURTH llega a las siguientes conclusiones:

1. En general, a la hora de elegir el marco (o estructura lingüística) de la Lengua Meta, el traductor, de modo inconsciente, va a tamizar el Texto Origen a través de dos filtros:

a) Filtro1: competencia dentro de la lengua y cultura origen, competencia en traducción, competencia relativa a la metáfora y conocimiento profundo del sistema connotativo de la Lengua Meta.

b) Filtro2: compuesto por la lengua y cultura meta, que influye enormemente en la decisión del traductor.

2. Sin embargo, en el estudio particular desarrollado por el autor, se dan cambios que aparentemente no quedan justificados con el modelo anterior (pág.17):

"Structural differences between SL and TL and cultural differences between SLC (Source Language and Culture) and TLC (Target Language and Culture) cause shifts and changes in the metaphor's image and sense. These changes are inevitable, necessary adaptations to the TT-reader's world and horizon. Alterations of the ST-metaphor in the translation that are dictated by the individual translation-concept, the translator's poetics, imply an indirect, covert critique of the ST's imagery. The toning down or deletion of metaphors with a high degree of fantasticality and negative evaluation concern the perspective, not the dimension of the ST-metaphor. When carried out systematically, this implies a form of censorship. Not only the individual translation-concept, but also the metaphorical tradition, literary norms and general value system of the TLC play a role in the decision, whether or not to retain the metaphor in the translation".

Por lo tanto, en total la lista de factores que influyen en la traducción de la metáfora serían los siguientes (pág.18):

1. Dimension: conceptual, polysemy, language structure.

2. Perspective: metaphor tradition, literary norms, value system, time-factor.

3. Translator's prototypical knowledge: source language and culture competence, translation competence, metaphor competence, individual translation competence, limit of time for translation.

4. Functional relationship between metaphor and ST: peculiarities of the author's imagery, total text tendency, fantasticality, adjacent metaphors106 , evaluation, foregrounding, dialogue/narration107 .

Los resultados prácticos de este modelo le proporcionan a KURTH nueve categorías básicas de trasvase de metáforas (pág.19): "deletion, demetaphorisation, partial deletion, downtoning, adherence, enhancement, shifted image, new metaphorisation, and elaboration. Partial deletion means the omission of one or more concurring metaphors in a larger metaphorical complex description, that work together to call up one scene behind the text. It involves a reduction of the ST. Elaboration means the opposite case, the addition of metaphors with a similar image content and/or pattern of formation. It involves an extension of the ST".


NOTAS DEL TEXTO

CONTINUACIÓN: CONCLUSIÓN