Creación/Memorias

Antonio Rodríguez Salvador


Rolandos



Esta obra ha sido merecedora del "Premio Internacional Salvador García Aguilar '97". Desconocemos el mérito del resto de los participantes, pero sí podemos asegurar la calidad de esta novela. Antonio Rodríguez Salvador (Taguasco, Cuba, 1960) se suma con ella a la fértil corriente narrativa cubana del momento.

¿Qué puede hacer un hombre escindido entre dos mujeres sino desdoblarse o, mejor, duplicarse? Rolando, triste y vulgar oficinista de una empresa en crisis (como todo en Cuba, parece indicarse), se queda prendado de la funcionaria estatal que llega a la empresa para realizar una auditoría. Entre dos mujeres, Lucía —su esposa— y Sara, la recién conquistada, Rolando se despierta una noche para verse a sí mismo frente a él. Y no es fácil convivir con un doble cuando éste se empeña en ser el auténtico. Podemos decir que, mediante este procedimiento, Antonio Rodríguez Salvador ha logrado descubrir la cuadratura del triángulo amoroso.

Pero, aunque pudiera parecerlo, no estamos antre una obra fantástica o una historia de dobles a lo Dostoievski o a lo Hoffman. Nos encontramos ante un desenfado y fino estudio de las relaciones humanas. La utilización de la primera persona narrativa —es el propio Rolando (el antiguo) el que nos habla— ofrece la posibilidad de desarrollar la psicología expresiva del personaje. Un lenguaje acorde con su personalidad o una personalidad que se va construyendo a través de su lenguaje, de su expresiones.

La historia en sí se mueve en el terreno de lo cotidiano, pero lo cotidiano puede ser un terreno muy fecundo para la observación. A través de los detalles —del mundo doméstico, de la oficina, de la calle, del barrio— Antonio Rodríguez Salvador lo que está dibujando es el perfil de la Cuba actual desde el nivel del suelo. Un mundo, por ejemplo, en el que lo sospechoso es pararse ante el tablón sindical de la empresa porque ya nadie lo hace. Un mundo en que la gran esperanza empresarial es la llegada de un ordenador 486 (obsoleto en casi todas partes) que nunca llega. Un mundo de la semana voluntaria del trabajo en la agricultura o de celebración del "día del trabajador químico". En resumen, Un Cuba que se debate entre el hábito en la carencia y el miedo al futuro.

Especialmente lograda está la galería de personajes secundarios de la novela. Todos ellos están construidos con sus pequeñas particularidades, con sus detalles definitorios. Si en los tres personajes centrales el autor se ha esmerado en su contrucción global contruyéndoles una personalidad verosímil, en los secundarios ha elegido la pincelada anecdótica reveladora.

Una novela merecedora del premio recibido y merecedora también del futuro premio de los lectores.


Joaquín Mª Aguirre
30/08/98


El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero9/rolandos.html


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