Filosofía y Ciencias Sociales - Philosophie und Sozialwissenschaften - Philosophy and Social Sciences - Philosophie des Sciences Sociales
Tomos 1-4, Ed. Plaza y Valdés, Madrid y México 2009 · ISBN: 978-84-96780-14-9
Nómadas - Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas - ISSN 1578-6730


PRESENTACIÓN | Edición 2008 | Edición 1991 | Edición 1988
El pensamiento es tarea de vagos y maleantes. Hay que saber perderse para trazar un mapa: vagar por los márgenes y por el desierto,  fuera de las fortalezas en las que están encerrados la verdad, el bien y la belleza. Sólo los nómadas descubren otros mundos. Hay que saber pervertir la ley (jugar con ella) y a veces subvertirla (ponerla en cuestión) para cambiar y/o quitar la ley: provocar malos pensamientos en los bien-pensantes, asediar las sedes de la verdad, el bien y la belleza. Sólo los malditos mejoran este mundo. [JESÚS IBÁÑEZ]


EDICIÓN 2008
Diccionario Crítico de Ciencias Sociales, Ed. Plaza y Valdés, Madrid y México, ISBN 978-84-96780-14-9 (Co-Ed. Universidad Complutense de Madrid).

Esta pretende ser una edición completa de una obra compleja, por definición inacabada. Con 432 firmas y 983 entradas, reedita los dos tomos anteriormente publicados (Ed. Anthropos 1988 y 1991), con las actualizaciones que un significado número de coautores ha hecho, asi como las entradas que desde entonces se ha recibido o solicitado, equivalentes a un 50% de la obra. De estas últimas se difunden aproximadamente un centenar en la edición electrónica que la UCM viene ofreciendo desde 1999. Esta oferta recibe una media de 84.463 visitas/mes (2008), con destacada procedencia desde dominios .com (.us) (32,13%), .es (18,7%) y .mx (14,56%). Están representadas 92 instituciones académico-investigadoras comunitarias y 29 de terceros paises.

En tanto que proyecto en permanente actualización se mantienen entradas redactadas bajo condiciones históricas, académicas y/o sociales diferentes que, en ocasiones, nos ha recomendado duplicar algunas, con idéntica u otras firmas. Es obvio que una obra con explícita voluntad de fragmento ha estado abierta a cualquier colaboración que, respetando los principios democráticos básicos y los derechos de personas y pueblos, así como un mínimo de rigor científico, se nos ha hecho llegar.

El proyecto fue co-diseñado en 1986 por los profesores de la Universidad Complutense de Madrid Jesús Ibáñez († 1992), quien fijó la filosofía y estructura del mismo, y Román Reyes, quien asumiría su dirección, a los que se sumaron, en calidad de asesores extraordinarios, los profesores Manuel Sacristán († 1985), de la Universidad de Barcelona, para el mundo de habla hispana, y François Châtelet († 1985), de la Universidad de Paris-Vincennes/Sorbonne, para el área europea y de su influencia.

    

Con la colaboración de un amplio y representativo Consejo Asesor se invita a intelectuales, investigadores y profesionales de los campos más diversos y de orientaciones teórico-metodológicas y políticas dispares, tanto conocidos como por conocer, con especial atención a jóvenes promesas. No se les encarga la redacción de términos previamente seleccionados o de contenidos pre-definidos. Se invita a participar y escribir de/sobre lo que se cree saber o lo que se quisiera transmitir, tenga o no relación con la correspondiente ocupación habitual, si ello puede ser objeto de tratamiento o referencia crítica. Las condiciones de fabricación de entradas quedan, en consecuencia, subordinadas al tipo de interés que cada invitado estime le corresponda al texto que redacte o a la lectura que considere más correcta o deseable.

    

Sin renunciar a la dimensión o voluntad académica que toda producción intelectual conlleva, ello suponía, en un primer momento y más allá de cualquier academicismo, asumir la existencia de lagunas o sesgos con respecto a la expectativa que se generara y especialmente en relación con los diccionarios convencionales, a los que no se pretendía suplantar. Para ello ya se había previsto una inmediata compensación en un por entonces programado Anexo.

    

En 1999 el proyecto, al que se habían adscrito otros docentes e investigadores afines, se transforma en Grupo de Investigación (UCM 940052, CAM 1391) asumiendo ahora el nombre de Theoria. Proyecto Crítico de Ciencias Sociales. Ese mismo año se crea uno de los órganos más representativos del Grupo de Investigación, Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas (ISSN 1578-6730), en cuya presentación se lee:

    

 “Con la publicación del Diccionario Crítico de Ciencias Sociales. Terminología Científico-Social abrimos ahora las puertas a otros analistas del lenguaje institucional, especialmente a aquellos que, por su fidelidad a los principios básicos del pensamiento libre y de la creatividad, no consiguen hacerse oír a través de los canales de difusión y medios de promoción instituidos. A ellas y a ellos ofertamos las páginas de esta publicación periódica, con la esperanza de que sirvan de puntual y eficaz plataforma de diálogo. La referencia, en estos tiempos de crisis, no puede ser otra: los retos que los guardianes de la modernidad nos hacen, aventurados diseñadores de modelos, pretendidamente globalizables, de formas de expresión, estilos de vida y organización socio-cultural. (…)

    

La presente edición recoge también los frutos de esta oferta, incorporando notables entradas de coautores hasta ahora desconocidos y que aceptaron el riesgo de pensar por sí mismos, sometiendo posteriormente a debate sus textos o discursos a través de Nómadas. Quede constancia, por tanto, de nuestro agradecimiento por la generosidad de estos jóvenes, agradecimiento que, obviamente, hemos de renovar por la fidelidad que hacia la obra han demostrado el resto de sus coautores.

    

No olvidamos, por último, a nuestros lectores. La frecuencia de visitas que la edición on-line de este Diccionario Crítico de Ciencias Sociales viene recibiendo, tal como se destaca al comienzo, no puede interpretarse de otra forma que como expresión de una amplia acogida y recurrente uso de la obra. Gracias. Confiamos en compensar ahora, con esta edición impresa, las expectativas que hemos generado. La Editorial Plaza y Valdés ha asumido el reto, complicidad para la que no encontramos las palabras de agradecimiento que se merece.

Román Reyes,

Madrid, Septiembre del 2008

 

EDICIÓN 1991
Terminología Cientítico-Social. Aproximación Crítica (Anexo), Anthropos Ed. del Hombre, Barcelona, ISBN 84-7658-067-3 (Co-Ed. Universidad Complutense de Madrid). Agotado

La Terminología se complementa ahora con un Anexo. En él se incluyen algunos términos que entonces se quedaron en el tintero y otros cuya relevancia se ha ido poniendo de manifiesto a lo largo del tiempo transcurrido. Una obra abierta y fragmentaria supone dos riesgos para el editor. Como es abierta, nunca se termina: las partes por describir son muchas más que las escritas. Como es fragmentaria, se puede consumir en fragmentos: en vez de comprar el libro, se fotocopian las partes que interesan en el momento. Anthropos ha aceptado correr esos riesgos. Lo que no es extraño en esta editorial. Probablemente, más que cualquier otra de nuestro país, se ha esforzado en abrirse a nuevas ideas y a autores nuevos. Docto, según su etimología, es el que repite lo que le han dicho sin cambiar una letra. El que está empachado de erudición. Las editoriales que apuestan por lo seguro sólo publican obras de doctos y para doctos, con lo que evitan que se diga algo que no haya sido dicho. Cada obra se parece a su anterior como un huevo a otro huevo. Anthropos apuesta por el riesgo. Es decir: por el pensamiento.

La vida y el pensamiento son sistemas abiertos que sólo se reproducen renovándose sin cesar. Hay vías nómadas, que exploran el saber, y vías sedentarias, que lo explotan. Las primeras inventan, las segundas archivan lo inventado. Los que han redactado los términos de la Terminología y del Anexo circulan por vías nómadas. Gracias a su trabajo, el lector se puede enterar de los nuevos inventos teóricos y metodológicos en ciencias sociales. La corriente principal de la producción en ciencias sociales no está muy abierta a lo nuevo. Por eso es urgente abrir ventanas al futuro en esos campos. Esta obra abre tantas ventanas que el lector corre el peligro de un resfirado mental. Al principio asusta, pero  --como decía Laing--  tenemos que empezar a aprender lo que hemos olvidado y a desaprender lo que hemos aprendido.

La obra en su conjunto constituye una enciclopedia. Leamos esta palabra al pie de la letra. Enciclopedar es poner el saber (paideia) en ciclo (Kiclos). La idea ha sido lanzada por Morin: su Método es la suma metodológica y epistemológica de nuestro tiempo. En el caso de Morin, fue el escritor el que enciclopedó. En este caso, debe enciclopedar el lector. Por eso es un error consumir la obra en fragmentos. Pues, para extraer la sustancia de cada fragmento, hay que enciclopedarlo con todos los otros fragmentos. El escribir en fragmentos es un gesto de humildad del responsable de la publicación, Román Reyes, y de los autores que se han cobijado bajo su ala. Por otra parte, reconocen la imposibilidad de una sistematización absoluta. Por otra parte, incitan al lector a bricolar con los fragmentos, a una lectura activa y productiva. Cada lector debe intentar su sistematización, una sistematización relativa y reflexiva.

Heidegger hablaba de la diferencia entre la técnica y la esencia de la técnica. El modo de desvelamiento de la técnica es el dejar mostrarse o dejar aparecer: dejar que las personas y las cosas desplieguen sus virtualidades. Estos conceptos se corresponden: con los conceptos de ciencias y técnicas sedentarias y nómadas, de Simondon; con los conceptos de ingeniero y bricoleur, de Lévi-Strauss. El ingeniero no se sale de su camino (de su método), así le parta un rayo. Hay una dominación absoluta del objeto por el sujeto. El bricoleur vaga por fuera del camino: da una oportunidad al objeto. El ingeniero tiene un plan prefijado, y a él se deben someter las personas y las cosas. El bricoleur va haciendo su plan a medida que procede. Ese plan tiene en cuenta las singularidades de las personas (fuerza de trabajo) y de las cosas (materia prima). Utiliza fragmentos. Desechos. El ingeniero hace que todas las diferencias se asemejen (apuesta por el consenso). El bricoleur hace que todas las semejanzas difieran (apuesta por el disenso). Sólo el bricoleur aumenta la variedad. Y el imperativo categórico de Von Foerster es: "Obra de tal modo que tu acción aumente la variedad en el mundo".

La lectura de un libro no es sólo un acto de consumo. Es también, y sobre todo, un acto de producción. Al hilo de la lectura, el lector construye su propio pensamiento. Para lo que debe desconstruir el pensamiento del escritor. Es más fácil de desconstruir un pensamiento fragmentario que un pensamiento sistemático. Por todas estas razones, me parece más útil una terminología heterogénea que un tratado homogéneo. Al menos, para el lector que no quiere ser simple consumidor.

JESUS IBÁÑEZ,
Madrid, Otoño de 1990


EDICIÓN 1988
Terminología Cientítico-Social. Aproximación Crítica, Anthropos Ed. del Hombre, Barcelona, ISBN 84-7658-261-7 (Co-Ed. Universidad Complutense de Madrid). Agotado

No es fácil presentar una obra de dimensiones y complejidad tales como la nuestra sin riesgo de olvidar al hacerlo características básicas que con mayor precisión pudieran definirla. Todas y cada una de las áreas aquí recogidas  --áreas, por cierto, de difícil demarcación--  configuran nuestra Terminología como una obra de referencia crítica, a tenor de las firmas que aparecen y del tratamiento que de los respectivos términos en ella se hace. Nunca nos propusimos ofertar un nuevo diccionario; sencillamente para no aumentar la confusión y, sobre todo, porque los ya existentes cumplen, a nuestro entender, adecuadamente su función. Creemos que esta selección llena un espacio hasta ahora no ocupado, selección que en ningún momento pretende ser ni exhaustiva en sus dimensiones ni cerrada en las definiciones que pudieran aventurarse.

Esto no es más que una invitación  --tal vez, provocación--  al diálogo, lo más generalizado posible, a propósito de ciertas tesis que, mucho antes que excluyentes, consideramos complementables a partir del registro crítico que de ellas nuestros lectores hagan. Si hay algo que todavía hoy sigue preocupando a investigadores sociales es ese inevitable y temible riesgo que corren al definir/delimitar el lenguaje que utilizan ante el reiterado acecho del reduccionista de turno: la imprecisión y la probabilidad  --algo tan valioso en este campo--  se vuelven para ellos prácticas/estilos peligrosos. El hecho, a su vez, de que el campo de actuación de las diferentes ciencias consideradas sociales no esté suficiente ni inequívocamente parcelado, nos obliga a reiterados solapamientos y traspolaciones. Tal vez esto sea la fuente de una referencia metodológicamente útil al sentar con ello las bases para una deseable epistemología compartida, garante de una determinada forma de ocupación genuinamente científica. Es muy probable que para aquellos que necesiten una visión global del espacio que nuestra Terminología promete  --en el supuesto de que alguien pudiera ofrecerla--  la obra resulte demasiado diluida, cuando no excesivamente sesgada.

Partimos de una idea en desarrollo: siendo como es, única y compacta la realidad  --y especialmente la realidad considerada social--  ésta, sin embargo, se nos muestra desde diferentes ángulos y la recibimos desde posiciones teórico-vivenciales asimismo diversas. Lejos estuvo de nuestro intento, en consecuencia, dar razón de la totalidad, cuando de lo único que hemos podido hablar es del simple registro  --como tal, no definitivo--  de las condiciones en que esa realidad se nos manifiesta, así como de aquellos otros a través de los que la realidad en cuestión se juzga. Si optamos por determinadas áreas de la investigación  --y por determinados términos dentro de esas áreas--, excluyendo sin duda otras y obviando a su vez tratamientos stándar de otros tantos conceptos sobre los que hay una mayor coincidencia, acuerdo o consenso a la hora de definirlos, ello se debe, en primer lugar, a la vigente parcelación académico-científica de los saberes, al mayor o actual interés polémico de los términos seleccionados, en segundo, y, en definitiva, a la prioridad que, al redactar el término en cuestión y/o al sugerirlo, le haya concedido cada uno de los aproximadamente 360 invitados. Hemos de subrayar, sin embargo, que la mayoría de esos invitados  --teóricos adscritos a las más diversas escuelas, tendencias o estilos, de nacionalidades múltiples y de consagración y/o reconocible pretigio asimismo dispar--  han contribuido  --¡a lo largo de casi dos años!--  con algo más de 300 originales.

Y como nada queda definitivamente dicho  --porque nos declaramos enemigos de la definición, siempre y cuando ésta no se considere un provocador/estimulador punto de partida--  entendemos que, en tanto que obra crítica, esta Terminología es necesariamente y desde ahora una obra abierta: a las sugerencias de aquellos que, siendo firmas de referencia obligada en nuestro más específico ámbito cultural, no fueron incluidos. Las dimensiones de este proyecto conllevan graves e imperdonables olvidos. A ellos pido mis disculpas, al tiempo que la invitación les llega ahora especial y públicamente para una próxima y ya prevista revisión. Por último, esta nuestra voluntad de apertura la hacemos extensible a todos aquellos otros que, teniendo acceso a la obra, deseen contribuir a lo que originariamente quisimos que fuera: una aproximación crítica  --por tanto, en reconversión permanente-- a cierta terminología científico-social.

Esta obra, como otras de naturaleza similar, tiene una génesis que se confunde necesariamente con la habitual ocupación de docentes universitarios y, en especial, con la investigación de las ciencias llamadas sociales y de su status científico-social y metodológico. Por ello habría que agradecer a las precedentes generaciones sucesivas de estudiantes la oportunidad que nos ofrecieron para re-pensar/verificar en público lo que tuvo su origen en la reflexión solitaria. Nos interesa hacerlo constar explícitamente, ya que son esos lamentablemente inhabituales procesos de objetivación los que garantizan/legitiman el deseable mayor grado de objetividad posible que semejante creatividad pudiera generar. Somos conscientes de que el viejo problema de la interdisciplinariedad vuelve a plantearse aquí, convirtiéndose a veces en objeto de tratamiento preferente. Ello habría que cargarlo en el haber crítico de los diferentes enfoques  --pluralidad que conscientemente hemos admitido--  y a la mayor o menor incidencia de éstos en los diversos modelos teóricos, paradigmas que, en consecuencia, dejarían provisionalmente entre paréntesis a aquellos otros que los negaran o simplemente cuestionaran. A propósito de algunas entradas, es asimismno constatable un recurrente  --y, por ello, entiendo que peligroso--  recuestionamiento del status de las ciencias a las que dicen adscribirse, en la medida en que disciplinas cercanas puedan influir.

Es, no obstante, hoy cierto que ya se habla menos de disciplinas académicas cuanto de aspectos generales de la especificidad relevante y de tratamiento dispar en función del área de conocimiento  --áreas de determinación obligadamente flexible--  desde la que esos aspectos se traten/procesen y desde la comunidad científica que se ocupe del tema. Por otra parte, el universitario actual y especialmente el estudioso de las así catalogadas ciencias sociales se encuentra con un corpus teórico diluido, no suficientemente acotado y sujeto a vaivenes y revisiones periódicas por lo que al contenido/referente o constante semántica  --académico/disciplinar--  de los términos que lo integran se refiere. Siguen siendo, no obstante, útiles los manuales stándar o los diccionarios más o menos acreditados y al uso, como, desde la perspectiva del inquieto ciudadano de nuestros días, el tener al alcance un micro/macroordenador simplifica  --y, por consiguiente, alivia--  notablemente su tensión teórico-vivencial: controlar el saber que otros posean es, de alguna manera, apropiarse de su poder. Ello, no obstante, nunca significa que la duda  --y antes que la duda, la confusión--  se disipe con las tradicionales herramientas ampliamente (des)acreditadas por/en  --en muchos casos--  sólo para la Academia.

La obra que presentamos está pensada no para suplantar textos vigentes  --el espíritu inquisitorial es virtud/defecto de los otros--, sino para que sirva de complemento crítico a los ya existentes. Algunos de los conceptos  --por nosotros considerados básicos--  pueden resultar extraños o forzadamente integrables en el nuevo corpus que ofertamos, si queremos  --como así es nuestro propósito--  salvar una cierta homogeneidad del producto y una determinada utilidad para sus consumidores. En una Europa en la que la heterodoxia ya casi es historia, nos aventuramos, por ello y a pesar de ello, a publicar lo que para alguien sería la más provocadora invitación a la pérdida, a la dispersión  --en un mundo ya demasiado perdido y disperso--: no saben estos (pseudo)críticos de salón que, como Wittgenstein nos recomendara, estamos convencidos de que el óptimo estado de ánimo al que investigador/pensador alguno puede aspirar es aquel que provoca reiteradamente la expresión ich kenne mich nicht aus. Y no es que hayamos perdido totalmente la referencia, porque en esta comprometida empresa se han embarcado  --a riesgo de que, precisamente por ello, no consigan un sillón/cátedra en cualquiera de las dos Academias--  no sólo conocidos pensadores y consagrados/comprometidos críticos, sino que asimismo han ofrecido su voz y su pluma más de un meritorio principiante  --que en esto se es hasta la muerte--, en todo caso, incansables y anónimos estudiosos todavía-no-reconocidos como tales desde la ciudad de los intelectuales o desde la comunidad de profesionales  --ya (auto/hétero)acreditados--  de la palabra.

Es, sin embargo, significativo que de esas 202 firmas registradas, 68 pertenezcan a docentes/investigadores adscritos a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. No en vano en esa Facultad nació el proyecto y a ello contribuyó destacadamente y desde sus orígenes el profesor de la misma Jesús Ibáñez. Y tal vez esto sea explicable porque, paradójicamente, en un centro de ciencias sociales como el nuestro aún no ha habido lugar ni tiempo para el acuerdo: sobre la génesis, proceso de fijación y vigencia de las teorías científico-sociales, en primer y obvio lugar, así como sobre la paralela génesis y consecuente proceso de fijación de los correspondientes métodos, dependientes en su validez de la vigencia de esas teorías. Es tal vez éste un intento de utilidad generalizable: poder antes aclararse los propios investigadores sociales para, en un segundo momento, ofertar "ideas claras y distintas" a aquellos que precisen de nuestro controvertido oficio. El proyecto, no obstante, tuvo por suerte una proyección mucho más amplia, de lo que ya es indicativo que aparezcan aquí 19 firmas de docentes/investigadores adscritos a universidades/centros de investigación no españoles: una de ellas, la del profesor de la UNAM Raúl Benítez Manaut  --cordinador del área "Latinoamérica"--, figura además en el Consejo Asesor.

Sería injusto cerrar esta presentación  --y situados ya en el capítulo de los agradecimientos--  sin recordar a los desaparecidos François Châtelet, Manuel Sacristán y Enrique Tierno Galván. Sus originales, a pesar de sus propósitos, no llegaron a tiempo, aunque sí pruebas suficientes de su interés e ilusión por una obra que tristemente aparece después de sus muertes. Sus teorías  --ellos que fueron grandes maestros, en el mejor y más amplio sentido de la palabra--  están, no obstante, oportunamente recogidas en algunos de los términos de esta obra, que hemos deseado fuese prioritariamente crítica. Por último he de agradecer a la Deutsche Forschungsgemeinschaft y al Institut für Politische Wissenschaft de la Universidad de Heidelberg, así como al profesor del Instituto de referencia, Dieter Nohlen, la valiosa y puntual colaboración que me prestaran. El Decanato actual de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense tampoco dudó en apoyar infraestructural y humanamente la iniciativa, por lo que he de hacer a su vez extensivo mi agradecimiento a los miembros del mismo.

ROMAN REYES,
Madrid, Junio de 1987
 
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