EL MATERIALISMO HISTORICO | PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

PROGRESO
José María Laso Prieto | UNIVERSIDAD DE OVIEDO, ESPAÑA

 

Es muy difícil proporcionar una definición unívoca del concepto de progreso. Así se pudo comprobar en un curso anual sobre el tema —con un periodicidad semanal— que se impartió en el curso 1993-94, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oviedo. Los diversos ponentes expusieron muy diversas definiciones del concepto que oscilaron, en un amplio arco, entre la concepción victoriana y la propia del Diamat soviético. En ese sentido, resulta significativa la posición del Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de la URSS, que no se limitaba a definir unilateralmente el concepto de progreso sino que lo afrontaba dialécticamente, al incluir en su definición los conceptos de progreso y regresión. Así su texto se titulaba

Progreso y regresión social, precisando seguidamente: Formas contrarias del desarrollo global de la sociedad o de algunas de sus partes; designan, correspondientemente, el desarrollo progresivo de la sociedad en línea ascendente, su florecimiento, o bien el retorno a formas viejas, caducas, al marasmo y la degradación. Sirven de criterio del progreso social, el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, del régimen económico y de las instituciones superestructurales por él determinadas, así como también el grado de desarrollo y de difusión de la ciencia y de la cultura, de la personalidad, el desenvolvimiento de la libertad social. En este plano, lo fundamental, lo decisivo, es el desarrollo del modo de producción. En ciertos periodos de la historia y en algunos países, para caracterizar el desarrollo de la sociedad, desde el punto de vista de su progreso o de su regresión, pueden adquirir un significado fundamental sino decisivo, en virtud de su relativa independencia, fenómenos sociales como las formas de vida política, la cultura, la instrucción, etc., pese a que son secundarios, derivados y están determinados por el régimen económico de la sociedad. Pueden servir de ejemplo de regresión social, condicionada por factores políticos, la historia de países  en los que han dominado regímenes fascistas.

Es sumamente contradictorio el desarrollo de las formaciones económico-sociales antagónicas. Tales formaciones, a pesar de que en determinados periodos de la historia representan un progreso de la sociedad, poseen siempre caracteres regresivos, que se convierten en predominantes en los periodos de descomposición y decadencia. Sin embargo, tampoco en este caso la regresión puede ser universal, dado que la tendencia básica del desarrollo de toda la sociedad humana no es la regresión sino el progreso, que se manifiesta en el caso dado, tanto en la aparición de elementos y premisas de la nueva sociedad como en el desarrollo de algunas facetas de la vida social. Así, por ejemplo, el desarrollo de la sociedad burguesa, en la época imperialista, se caracteriza en conjunto por la presencia de factores de regresión, más ello no es óbice para que bajo el capitalismo se observe el progreso de numerosas ramas de la ciencia y de la técnica, así como de otros varios fenómenos sociales. Ahora bien, para valorar la vitalidad de un sociedad dada, su capacidad de progreso y de regresión, es más importante determinar la tendencia general de su desarrollo, lo cual permite  a las clases y grupos sociales interesados en el progreso de la sociedad adquirir un conocimiento más profundo de las leyes del desarrollo social y utilizarlas.

En filosofía y sociología, los conceptos de “progreso” y “regresión” están sujetos a diferentes interpretaciones. Los científicos del período en que el capitalismo se desarrollaba progresivamente  (Vico, Herder, Hegel y otros) reconocían el progreso y trataban de darle una interpretación racional. Los científicos del período de crisis del capitalismo, o circunscriben el concepto de progreso a los limites de culturas y civilizaciones aisladas(Spengler, Toynbee) o no admiten la posibilidad misma de estudiar el progreso de la historia. Intentan explicar la regresión por la acción de factores puramente subjetivos: explican, por ejemplo, la regresión de la Alemania nazi por las características de la personalidad de Hitler y por la actividad del Partido Nacional Socialista. La elucidación científica del progreso la proporciona el marxismo. El progreso como desarrollo ascendente, sin recidivas, sólo será posible en una futura sociedad comunista.

Desde otra perspectiva, la que proporciona un trabajo sobre el tema del profesor Cirilo Flórez Miguel—se puede definir el concepto de progreso así: La idea de progreso, desde que surgió en la era de las luces, ha ido concretándose en su significado. Desde un contenido romántico  ha ido evolucionando hacia un contenido más técnico. Actualmente, la idea de progreso es caracterizada en función de la liberación del hombre. Se puede hablar de muchas clases de progreso: un progreso total o parcial, un progreso espiritual, cultural, social, individual, etc. Según sea la clase de progreso de que tratemos, así será el índice que deberá tenerse en cuenta para su medida. Sin embargo, si queremos tratarlo con propiedad y precisión debemos reservar el término progreso para los acontecimientos que conducen a la liberación del hombre, y en los que el hombre es el protagonista. La idea de progreso , en su acepción más ajustada, se corresponde con lo que algunos filósofos alemanes denominaron “autoformación de la humanidad”. Autoformación en cuanto el hombre mismo es protagonista y de la  humanidad en cuanto el hombre es una realidad social y los destinos de todos los hombres están enlazados.

La noción de autoafirmación se libera de su posible entorno idealista al relacionarla con el trabajo. Este se orienta en dos direcciones fundamentales: hacia el dominio de la naturaleza y hacia la democratización de la sociedad. Dominando la naturaleza, el hombre la humaniza, la adecua a sus necesidades. Democratizando la sociedad, el hombre crea el espacio necesario para el ejercicio de su libertad social y participa activamente en la orientación de la historia como miembro de la totalidad. La transformación constante de la naturaleza por parte del hombre se ejerce a través de la “praxis” productiva, creando los objetos aptos para satisfacer las necesidades humanas; a través de la “praxis” artística, creando un mundo peculiar de valores y, a través de la “praxis” social, , creando las condiciones de posibilidad para que el hombre pueda ser libre privada y públicamente. En los tres casos, se supone una conciencia, que es otro de los elementos indispensables, cuyo contenido exige la idea de progreso. Precisamente es este el elemento que distingue el progreso de la evolución. Esta se desarrolla hacia adelante y hacia formas más perfeccionadas de realidad, pero de una manera determinista y necesaria. El progreso, en cambio, implica la exigencia de un determinismo consciente que apunta hacia la conquista de la propia libertad, en función de la cual hay que valorar los hechos para poder determinar si son o no creadores de progreso.


BIBLIOGRAFIA

B. Delgauff, “La historia como progreso”. Buenos Aires, 1968. Cirilo
Cirilo Florez Miguel “Dialéctica, historia y progreso”. Salamanca, 1968
Vidal Peña, ”Algunas preguntas sobre la idea de progreso. Revista El Basilisco, Nº 15 de la segunda época. Oviedo. Invierno de 1993
J. Bury, ”La idea de progreso” Madrid, 1971.


THEORIA | PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES - FUNDACIÓN DE INVESTIGACIONES MARXISTAS
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