Philosophie und Sozialwissenschaften - Philosophy and Social Sciences - Philosophie des Sciences Sociales

                 AULA VIRTUAL | PROYECTO DE SOCIOLOGÍA CRÍTICA
               

              Presentación

El orden social es del orden del decir. Está hecho de dictados e inter-dicciones. En una dictadura está prohibido todo lo que no es obligatorio: Sólo hay dictados e inter-dicciones. Para saber lo que pasa basta con leer el Boletín Oficial. O la prensa que, en dictadura, lo interpreta. La sociedad está totalmente regulada por el Estado. Por eso, en las dictaduras no hay sociología, sea teórica o empírica. Pero esto sólo ocurre sobre el papel. Bajo tierra, por férrea que sea la dictadura, hay viejos topos que excavan túneles: en esos túneles es posible la reflexión, teórica y empírica, de la sociedad sobre sí misma [JESÚS IBÁÑEZ]

Este es un espacio abierto, como provisional es también el borrador de curriculum que sugerimos. En tanto que plataforma crítica sólo tendrá aquellas limitaciones que a sí mismo se impongan quienes entren (o se dejen atrapar) en él. Con la misma libertad que van a abandonarlo, tan pronto como el cansancio o la saturación lo recomienden.

Más allá del interés de determinados gestores institucionales queda el interés poco reconocido (y a menudo no respetado) de los genuinos protagonistas de ese servicio público: las/los (ex)estudiantes. La Universidad se ha permitido el escandaloso lujo de perder (o ignorar) a los mejores, para ir incorporando a otros (salvo azarosas excepciones) menos críticos, es decir, menos conflictivos, por más dóciles.

Como en otros tiempos denunciábamos "la filosofía de los profesores" en tanto que masoquista ejercicio de pura y simple sobre-vivencia, más allá de la reflexión genuinamente filosófica (F. Châtelet), tal vez sea recomendable traspolar ahora esa misma denuncia a otra práctica, no menos perniciosa: "la sociología de los profesores". O, para ser más precisos, la sociología de las camarillas o clanes de sociólogos. Es así como la Sociología ha conseguido, al menos en España, otra forma de instuticionalización parásita, mucho más sutil que las históricas y menos perceptible, ya que ahora no se trata de defender posiciones teóricas, de consolidar lecturas pretendidamente originales (en realidad, elementales calcos de textos mal leidos), cuanto lamentables y pobres parcelas de poder que legitimen ese no confesado, aunque evidente, control de los espacios académicos-profesionales.

Mientras tanto, en la Universidad y en otros Centros de Investigación con soporte público, se ha dejado de hacer sociología, para (apuntalándose en un nostálgico sedentarismo) repetir, sin imaginación y menor pasión, un cuento mal aprendido, cada vez más viejo y poco/nada seductor que, en muchos casos, ni siquiera se sabe contar con gracia. Verificarlo es fácil: basta con echar una simple ojeada a los "planes de estudios vigentes" para descubrir sin mayor dificultad a los señores de esa mezquina guerra que en su beneficio los diseñaron (y periódica-oportunamente revisan) con un único objetivo: el reparto no-traumático de un ya maloliente pastel que equilibre las tensiones y neutralice los conflictos de/entre pandillas. En 1972 se firmó, también en la Universidad Complutense, un "histórico pacto (académico)", que sigue vigente. Conviene no olvidarlo.

Ya que ser lúdico es (más allá de la modernidad) políticamente incorrecto, consideramos que es hora de recuperar los espacios que nos robaran. Y con ellos, la afonía originaria. Especialmente aquellos planos (irrecuperables ciertamente en su historia, salvo que intervenga, si no la risa, al menos la memoria crítica) en los que ingénuamente activáramos nuestro imaginario saturando un preciado e irrepetible tiempo psicoafectivo, que el tedio de las clases y la demagogia de los novísimos "discursos progres" prostituyeron.

El torpe y cómodo recurso de invocar inexistentes "sesgos filosóficos" para desacreditar cualquier intento de fundamentar la reflexión teórico-social en la historia del pensamiento filosófico desenmascara el poco o nulo interés (cuando no, la ignorancia) que esos guardianes de la formas académicas (y gestores de sus modos) demuestran por el pensamiento crítico, sin el que difícilmente se entendería lo que hoy llamamos teoría sociológica.

Es preciso soigner les passions (Études du Vivant - Paris VII). Los espacios del imaginario están, paradójicamente, aún libres. Los objetos de/l deseo no han sido aún plenamente definidos. La virtualidad no es, en este caso, una coartada útil a los onmipresentes sociólogos orgánicos para defender y hacer creible su particular diagnóstico sobre los pretendidos males del pensamiento nómada. Consideran que esos espacios (en donde jamás estuvieron pero que, conociéndolos, reprimen y temen) están aquejados de minusvalías que imposibilitan (deautorizarían) la consolidación de un discurso comprometido. Saben que es una peligrosa alternativa que, por definición, cuestionaría la legitimidad de su oficio, su credibilidad social (y posiblemente, gremial).

Entiéndase, por tanto, esta presentación como invitación que públicamente hacemos a aquellas y aquellos (ex)estudiantes y profesionales con voluntad de reciclaje. Para re-ingresar con la fuerza y el protagonismo que nunca debieron habernos arrebatado. Para recuperar la utopía.

Abrimos, por tanto, una CONVOCATORIA VIRTUAL (sin bases predeterminadas) para que concurra quien lo desee, sin otra restricción a respetar que una explícita y renovada voluntad de saber, superando tiempos de resistencia en los que lo habitual era (sigue siendo) reprimir la voluntad de poder (hacer): e-mail: eurotheo@cps.ucm.es

 
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