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ENLENTECER EL DETERIORO FÍSICO

Un estudio indica que un programa de ejercicios basado en mejorar la movilidad del anciano es eficaz para enlentecer el deterioro físico, manifestándose los resultados en las actividades de la vida diaria. Este hecho, sin embargo, sólo se observa en aquellas personas que partían en el estudio con un nivel bajo o moderado de dificultades físicas.


La capacidad de llevar a cabo actividades tan simples para muchos como bañarse, vestirse, ir a comprar etc., se convierten con la vejez en un reto que determina si el anciano puede vivir de forma independiente o por el contrario tiene que solicitar ayuda. El deterioro propio de la vejez está asociado a una mayor morbi-mortalidad, con ingresos hospitalarios frecuentes o traslado a una residencia geriátrica. Es evidente que no podemos tener la vida eterna, pero, ¿podríamos al menos retrasar el deterioro del anciano?

Un estudio se ha hecho la misma pregunta, y partiendo de la base de que el estado físico es el que generalmente dificulta al anciano el día a día, ha aplicado un programa de actividades físicas en un grupo de personas mayores de 75 años. Este programa tenía los objetivos de mejorar a lo largo de seis meses la movilidad de los ancianos, el equilibrio, la fuerza muscular, los cambios de posturas... Al principio del estudio, antes de que comenzara el programa, se evaluó su estado físico y la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria, para poder vigilar los cambios a los 3, 7 y 12 meses. Este grupo fue comparado también con otro en el que sólo se llevó a cabo un programa educacional (grupo control)

La evolución del grupo en el que se realizaron las actividades físicas reveló un deterioro más lento que en el control. Este resultado no fue homogéneo en todo el grupo, ya que aquellos ancianos que partían con dificultades físicas graves sufrieron un deterioro similar al del grupo control, es decir, que quizá ya era tarde para actuar en ellos. Sin embargo, los miembros del grupo que tenían al principio dificultades escasas o medias notaron que se encontraban más cómodos al hacer las tareas diarias, que eran más “libres”.

Este trabajo, como tantos otros en el campo de la Geriatría, nos demuestra cómo el ejercicio físico es una pieza clave para suavizar los efectos de la edad, haciendo que el anciano se enfrente a la rutina diaria de forma más sencilla mejorando notablemente su calidad de vida.


FUENTE:

Gill TM, Baker DI, Gottschalk M, Peduzzi PN, Allore H, Byers A.

A program to prevent functional decline in physically frail, elderly persons who live at home.

N Engl J Med 2002 Oct 3;347(14):1068-74

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=
Retrieve&db=PubMed&list_uids=12362007&dopt=Abstract


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