ENCENDIÉNDOSE Y APAGÁNDOSE LA BOMBILLA

 

Se muestra una serie de imágenes examinando el encendido y apagado de una bombilla. Las imágenes se han extraído de un vídeo filmado a 30 imágenes por segundo, por lo que cada imagen está separada de la anterior en unas tres centésimas de segundo (0.03 s).

 

Se aprecia que la bombilla pasa de oscuridad a la potencia nominal en unas seis centésimas de segundo como mucho (dos fotogramas). Por otro lado desde que se interrumpe la corriente eléctrica la bombilla sigue emitiendo luz durante unas treinta centésimas de segundo (diez fotogramas). En la fila inferior las imágenes se centran en el filamento.

 

La bombilla emite luz porque está a una temperatura elevada (algunos miles de grados centígrados). La corriente eléctrica mantiene la temperatura apropiada. Cuando la corriente eléctrica cesa la bombilla emite mientras mantiene la temperatura necesaria, que va disminuyendo a medida que pasa el tiempo.

              

                                                                        

 

                     

El caso de los fluorescentes o las bombillas de bajo consumo es completamente distinto. En este caso las imágenes están separadas tres fotogramas del vídeo por lo que transcurre una décima de segundo de una imagen a otra (0.1 s) salvo la última de color verde que dista de la anterior un único fotograma, es decir, tres centésimas de segundo.  El tiempo de encendido es de unas siete décimas de segundo (0.7 s) mientras que el de apagado es de sólo seis centésimas de segundo (0.06 s). 

 

Estas lámparas no funcionan por temperatura sino por una descarga de electrones que excitan los átomos del gas en el interior de la lámpara. Estos, al desexcitarse, emiten preferentemente en el ultravioleta, que es absorbido y convertido en visible por los compuestos de la pared de la lámpara.