AUREOLA

 

Tres imágenes de aureola solar que se puede observar cuando algún objeto nos bloquea la visión directa del Sol, como en este caso hacen las máquinas del aire acondicionado en el tejado del edificio o una montaña. Se aprecia entonces una zona del cielo muy brillante de color blanco que rodea al Sol, pero que no es el Sol (hay que ser precavido puesto que puede ser tan brillante como el  mismo Sol y dañar nuestro ojo). 

 

El origen de esta aureola son partículas de polvo suspendidas en el aire. Estas partículas reemiten la luz que les llega sobre todo hacia adelante (es decir direcciones próximas a la dirección en la que les llega la luz) por igual en todos los colores. Por eso la aureola rodea al Sol y es blanca. Su tamaño y brillo dependen de la condiciones atmosféricas.

 

Hay que distinguir este comportamiento del de las moléculas de aire que reemiten la luz en todas las direcciones por igual (hacia adelante, detrás y los lados) con mayor eficacia la luz azul. Por ello el cielo es azul y cubre toda la bóveda celeste (véase el planeta azul). Esta diferencia es cuestión de tamaño. Es decir que el resultado de la emisión de un conjunto de moléculas asociadas en una mota de polvo es distinto que la emisión individual, esencialmente por interferencia de las emisiones individuales. Un efecto similar se aprecia en los días de niebla.

               

                       

         

                

Vea otra aureola a través de un árbol. Puede también ver falsas aureolas que se forman en su ojo en lugar de en el aire.