EL CIELO ESTÁ POLARIZADO, ¿QUIÉN LO DESPOLARIZARÁ?

 

La luz tiene una propiedad invisible para nosotros que se llama polarización. La luz es una vibración. En la mayor parte de los casos esa vibración ocurre con la misma probabilidad en cualquier dirección (luz natural o despolarizada). Si la luz vibra obstinadamente siempre en la misma dirección se dice luz polarizada. Desafortunadamente, nuestros ojos son insensibles a la dirección de vibración, por lo que no podemos distinguir entre luz natural y luz polarizada. Para detectar y usar la polarización se usan polarizadores, que son láminas que eliminan la luz que vibra en una dirección determinada, dejando pasar las vibraciones perpendiculares. En la vida ordinaria los polarizadores se encuentran en algunas gafas de Sol y en algunos filtros para cámaras fotográficas (también es posible construir un polarizador con un simple vidrio).      

 

La luz azul del cielo está parcialmente polarizada vibrando en mayor medida perpendicularmente al plano que contiene a la vez al Sol, a nosotros y al punto del cielo que miremos. Las imágenes muestran una porción de cielo con nubes visto a través de un polarizador para dos orientaciones del polarizador, señaladas por las flechas que indican la dirección de vibración que absorbe. En la de la izquierda la porción de cielo vista a través del polarizador es más oscura porque la mayor parte de la luz es absorbida por el polarizador. En la de la derecha no hay mucha diferencia  entre el cielo dentro y fuera del polarizador.

 

La luz que llega de las nubes no está polarizada. La luz que viene de las nubes ha seguido una vida mucho más complicada que la que viene del cielo. Múltiples refracciones y reflexiones hacen que la luz acabe vibrando en cualquier dirección. Por ello a diferencia del cielo la intensidad de las nubes depende muy poco de la presencia o no del polarizador y de su orientación.

 

                      

                    

 

Además del azul del cielo, a nuestro alrededor podemos encontrar luz parcialmente polarizada en la luz reflejada (por un vidrio de escaparate por ejemplo como se ve en este enlace) o luz de las pantallas de televisión u ordenador planas y de algunos teléfonos móviles.