DENTRO Y FUERA

 

Nuestro sistema visual tiene una capacidad asombrosa de adaptación a las condiciones de iluminación que opera sin que nos demos cuenta. Por ello no somos conscientes de la enorme diferencia de iluminación entre el exterior en un día claro y un interior.  No obstante podemos descubrir su portentoso trabajo si estamos un poco atentos. Por ejemplo en un viaje en tren como ilustran las dos imágenes siguientes tomadas y cedidas amablemente por Manuel Alonso Orts. En la imagen de la izquierda el tren pasa por un túnel, no hay luz que venga del exterior y podemos observar cómodamente el interior del vagón reflejado en el vidrio de la ventana. Por contra, al salir del túnel, la luz que nos llega del exterior supera en mucho la luz interior. Nuestro sistema visual se adapta haciéndose menos sensible y el reflejo del ineterior que antes era claramente visible ahora apenas se adivina en la misma ventana.

             

                                    

 

Otra versión de los mismo ocurre al mirar a través de un vidrio de ventana o de puerta, desde un interior hacia el exterior o viceversa en un día claro. Mirando desde el interior vemos muy claramente el exterior, como si el vidrio no existiera. Al contrario, mirando desde el exterior apenas podemos ver el interior, que queda además tapado por nuestro propio reflejo, como si el mismo vidrio se hubiera convertido en un espejo. Recuerda las célebres escenas de sala de interrogatorios en las que el detenido cree estar ante un espejo mientras que es observado a través del supuesto espejo por los agentes desde una habitación contigua. Realmente no hay ninguna asimetría y el vidrio transmite el mismo porcentaje de luz de dentro a fuera que de fuera a dentro. La diferencia la establece la enorme diferencia de luz que hay dentro y fuera.

Se presentan dos pares de imágenes tomadas simultáneamente por un fotógrafo en el exterior (izquierda) y otro en el interior (derecha) de las puertas de vidrio de un recinto público (arriba) y del balcón con puerta acristalada de un domicilio particular (abajo). El fotógrafo del interior es invisible o apenas intuido por el del exterior, que ve con más claridad su propio reflejo o el del entorno.