FALSOS OCASOS

 

En estas imágenes puede apreciarse que aparece en el horizonte un cierto color rojizo, como si se tratara del ocaso, cuando en realidad aún faltaban horas para la puesta del Sol. Estos falsos ocasos pueden darse a cualquier hora del día si hay nubes entre nosotros y el horizonte, estando el horizonte despejado. Las nubes impiden que el Sol ilumine las moléculas próximas a nosotros (las que nos envían más azul) pero no impiden la iluminación de las lejanas (de las que recibimos mayor proporción de rojo porque el azul ha sido esparcido por las moléculas del camino). En las dos primeras imágenes puede verse rayos de luz filtrarse a través de una abertura en las nubes indicando que el Sol todavía estaba alto (faltaban unas dos horas para el ocaso). Las tres siguientes son imágenes de un mismo falso ocaso producido a las 14:30 horas. Vea ocasos reales en este enlace, en este, este  y también en este, y también un ocaso en casa.

 

  

                                     

   

 

La siguientes figuras pretenden ilustrar el fenómeno. En nuestra línea de visión hacia el horizonte las moléculas más iluminadas (y por tanto las que enviarán más luz hacia nosotros) son aquellas a las que llega directamente la luz solar, más allá de las nubes que dejan en la sombra las moléculas más próximas (y que nos enviarán menos luz). Las moléculas lejanas tienden a enviarnos más azul que rojo. Sin embargo en el largo trayecto hacia nosotros el resto de las moléculas a la sombra dispersan más el azul que el rojo. La competencia entre ambos efectos se ilustra en la figura donde se aprecia que para distancia cortas predomina el azul sobre el rojo (la llamada luz del aire que se ilustran en este enlace), mientras que para distancias largas predomina el rojo sobre el azul y tenemos el falso ocaso.