OBJETOS VISTOS A TRAVÉS DE DIFUSORES

Los objetos vistos a través de un difusor o de una superficie rugosa presentan un aspecto borroso. La calidad de la imagen se degrada disminuyendo la resolución espacial, esto es la capacidad de distinguir detalles del objeto. En la vida ordinaria nos encontramos con difusores o superficies rugosas más o menos traslúcidas en los vidrios esmerilados, algunos plásticos o en vidrios empañados por ejemplo.

Observando a través de una superficie rugosa resulta que los objetos más próximos a la superficie se ven mucho más nítidos que los que están más alejados, que aparecen desenfocados. En la imagen podemos apreciar que los lomos de los libros a la izquierda que están más cerca del plástico difusor se ven más nítidos que los de la derecha que están más alejados.

                                 

El efecto de la rugosidad de la superficie es que rayos próximos entre sí se refracten con un ángulo de incidencia más o menos aleatorio. Debido a esto un haz estrecho de rayos paralelos se ensancha formando un cono de rayos de ángulo 2a (figura 2). Cuando observamos un objeto puntual a través de la superficie rugosa vemos alrededor de la imagen del punto una mancha de luz de diámetro 2r (figura 3) formada por los puntos del difusor que desvían algún rayo hacia nuestro ojo (figura 4). El tamaño de la mancha crece con la distancia del punto a la superficie. Concretamente, aprovechando que a suele ser pequeño, r = a L d / (L+d).

 

   

                    Figura 2                                    Figura 3                                                   Figura 4

 

Puede ver efectos relacionados en la reflexión en el hielo, en la difusión en un vidrio empañado, y en los días de niebla.