UN INTERFERÓMETRO DE TALCO

 

La interferencia es un fenómeno óptico de difícil observación. Ejemplos accesibles son los colores de las pompas de jabón, los colores en las manchas de aceite de automóvil sobre el asfalto estiradas por la lluvia, en gotas de agua, o en gafas. No obstante existe un ejemplo de interferencia muy accesible y conocido al menos desde los tiempos de Newton. Se trata de la interferencia en espejos sucios. Vea también un interferómetro de celo.

 

Para tener un buen espejo sucio se puede espolvorear polvos de talco. Para ver la interferencia deben cumplirse tres requisitos: (a) hay que usar una fuente de luz del menor tamaño posible, como una linterna, (b) hay que colocarse a una distancia suficiente del espejo, del orden de un metro o dos, (c) el ojo y la fuente de luz deben estar lo más próximas entre sí que sea posible y en la  dirección perpendicular al espejo. Cumpliendo estos requisitos es fácil ver franjas de colores en el espejo. Si el alineamiento del ojo y de la fuente de luz es bueno se pueden ver anillos concéntricos. También se pueden fotografiar las franjas de interferencia fotografiando el espejo sucio con flash (el flash hace de fuente de luz y suele estar cerca del objetivo de la cámara que hace de ojo). En ocasiones se ven simultáneamente dos sistemas de franjas, uno distinto con cada ojo.

 

 

Con un puntero láser se obtiene un mayor número de franjas. Sosteniendo el puntero sobre el espejo con talco se observan las franjas en el techo (con el láser como fuente de luz nunca use el ojo, observe las franjas sobre la pared o use una cámara). Fotografía de las franjas láser realizada y cedida amablemente por Irene Bachiller Perea.

 

           

 

En este montaje la interferencia ocurre entre los rayos de luz que han pasado por un mismo grano de talco depositado sobre el vidrio que hay sobre la lámina metálica del espejo. Uno de los rayos (en línea de trazos en la figura) pasa primero por el talco y luego se refleja en el espejo. El otro rayo (en línea continua en la figura) primero se refleja en el espejo y luego pasa por el mismo grano de talco. Deben pasar por el mismo grano para que los dos rayos lleven vidas parecidas (es decir sean coherentes) y puedan interferir.