OCASO EN CASA

 

El azul del cielo (ver enlace) y el rojo de los amaneceres y ocasos (ver enlace, enlace, enlace, enlace y enlace) es una característica destacable del mundo en el que nos ha tocado vivir. Ambos efectos son las dos caras de una misma moneda como ilustra la figura. Las moléculas que constituyen la atmósfera tienen la costumbre de desviar de su camino  la luz, y lo hacen con más ahínco para el azul que para el rojo. La consecuencia es que la atmósfera es azul cuando miramos en direcciones distintas de la del Sol (la luz que nos llega es la desviada por las moléculas del aire, sobre todo azul). Por el contrario en el orto y el ocaso, la luz que nos llega ha recorrido tanta atmósfera que ha perdido mucho más azul que rojo con lo que nos aparece de color rojizo. 

 

                                        

 

Podemos simular en parte este efecto en casa con una vaso grande con agua en el que vamos a ir poniendo una gotas (muy pocas) de leche. Iluminamos el vaso con un flexo de luz que hace las veces de Sol. La leche hace el papel de las moléculas de la atmósfera. Si miramos la lámpara del flexo parte a través del aire y parte a través del agua con leche podemos apreciar que la parte que pasa por la leche es cada vez más rojiza a medida que ponemos más leche. Esto es el ocaso.

 

 

  

En estas imágenes podemos observar el contraste de color entre la luz transmitida por la vasija de agua con leche (imagen superior de color rojo) y la luz desviada por la leche, que tiene un color azulado (imagen inferior). En la última imagen hemos puesto la cámara al lado del flexo. Pueden apreciarse dos imágenes reflejadas del flexo. Una blanca a la derecha y una rojiza a la izquierda, que es rojiza porque la luz ha pasado dos veces por el agua con leche.

 

       

                        

 

 

Efectos similares se pueden apreciar si miramos la vasija de agua con leche desde arriba El flexo se encuentra en el lado superior de las imágenes. La imagen de la izquierda es de agua sin leche. En la siguiente se ha añadido  un poco de leche y adquiere un cierto tono azulado. Con algo más de leche empieza a imponerse un tono rojizo. Cuando hay mucha leche aparecen dos zonas de distinta tonalidad. La superior es la más cercana al flexo es de color blanquecino (similar al blanco del horizonte que se aprecia en este enlace). La parte más alejada es más oscura y rojiza (a esa parte sólo llega luz rojiza).