PLANETA ROJO

Si nuestro planeta es esencialmente azul no deja en ocasiones de mostrarnos vivos colores rojos. Observando hacia el Sol poniente la luz que llega al observador es luz solar mayoritariamente transmitida (más que esparcida)  a través de la capa de aire que es muy gruesa (por mirar hacia el horizonte).

Del Sol mismo nos llega un color blanco-amarillo  (en el centro) o amarillento (parte externa) resultado de substraer al blanco  los colores violeta y azul esparcidos (en este caso perdidos) al atravesar la capa de aire hasta el observador.

De la zona del cielo cercana al Sol, nos llega solo color rojizo. De la  zona de cielo solo nos llega luz esparcida que es mucho menos intensa que la directa solar y que al recorrer la capa gruesa de aire hasta el observador va perdiendo en casi su totalidad los colores  violeta,  azul, el verde, amarillo, … de forma que solo llega al observador naranja y sobre todo rojo. Vea también estas imágenes del ocaso, estos falsos ocasos, estos ocasos caseros, este ocaso de ventana, y  estas lunas rojas y más rojas

                                             

                                 

                       

 

Las dos imágenes siguientes corresponden a un ocaso con cielo nublado. Se aprecian las nubes iluminadas por debajo y al oeste por luz roja.

 

    

 

A las nubes cercanas les llega luz amarilla y blanquecina del Sol que es la que reflejan y que llega al observador. A las nubes angularmente lejanas les llega luz solar que ha recorrido una capa de aire mucho mayor y por lo tanto dicha luz  ha perdido por esparcimiento las longitudes de onda más cortas, violeta, azul, verde, quedando mayoritariamente naranja y roja, que es la que ilumina dichas nubes. La variedad de colores que pueden ofrecer las nubes resulta de la cantidad de capa de aire que recorre la luz esparcida y que va seleccionando los diferentes colores según la ley mencionada. Las dos últimas imágenes han sido amablemente cedidas amablemente por Irene Arias, tomadas a los alrededores de Madrid en Julio 2008.

                                       

                                                    

    

 

En esta imagen se aprecia el contraste entre la luz solar directa de color rojo que entra en la habitación y el cielo azul tras la ventana

(imagen cortesía de Ángel Rivas).

 

                                             

 

Dos imágenes de puesta de Sol a través de una ventana traslúcida, mostrando una de ellas muy un poco frecuente color morado (imágenes  cortesía de Héctor Martínez Rodríguez )..

 

                                      

 

 

Imágenes al atardecer de un cumulonimbus. El gran desarrollo vertical  de estas nubes de hasta decenas de kilómetros de altitud hace que muestren distintas saturaciones de rojo.

 

                  

    

Algo similar ocurre con la cima de esta montaña, que de día son prados verdes (izquierda) pero al anochecer se tiñe de rojo (derecha).

 

              

         

   

Particularmente emocionante es el colorido delicado de la aurora de rosáceos dedos. En la imagen el Sol está a punto de salir por el lado izquierdo