Rayo verde

 

Imágenes del Sol en el ocaso tomadas desde la "Praia da luz" en Oporto, junto a la desembocadura del Duero por Carlos Eugenio Tapia Ayuga. Debido a que cada color viaja de forma distinta en la atmósfera y a que distintas capas de la atmósfera trasmiten la luz de diversas formas, la imagen que vemos del Sol puede deformarse y colorearse. Este efecto es más notable cuando el Sol sale o se pone, porque tiene que atravesar más longitud de atmósfera de forma rasante a las capas de aire. La deformación es clara en todas la imágenes, hasta romperse en trozos.

 

En tres de ellas se aprecia también el rayo verde en el extremo superior del disco solar.

      

       

 

 

Como cada color viaja de forma distinta en la atmósfera se forma una imagen del Sol de cada color a distinta altura, más arriba la azul-verde y más abajo la roja. Como la diferencia de altura es minúscula, la intensidad de la luz solar no nos permite apreciarlas salvo en raras ocasiones en el ocaso. Entonces la luminosidad solar se ha atenuado mucho al haberse ocultado en gran parte y también debido a la enorme cantidad de aire  que tiene que atravesar para llegar hasta nosotros (y a diferencia del amanecer sabemos dónde mirar).  Entonces, en raras ocasiones es posible apreciar como el borde superior del Sol, el último fragmento en ocultarse tras el horizonte, es de color verde-azul (el azul es más difícil de apreciar por haber sido más esparcido por la atmósfera y ser nuestro ojo menos sensibles a ese color).

En la figura se muestra que la mayor desviación de la luz verde nos presenta una imagen verde del Sol ligeramente por encima de las correspondientes al resto de colores. Por tanto la imagen verde es la última que se pone en el ocaso y la ocultación previa de todas las demás la hace visible. La posición real del Sol se representa por un único Sol amarillo debajo del horizonte y la posición aparente y coloreada por tres Soles cruzando el horizonte y dibujados en color rojo amarillo y verde.