LOS DOS LADOS DEL ESPEJO

 

La cantidad de luz reflejada o transmitida por una superficie cualquiera (como la de un vidrio o la que separa el agua del aire) depende mucho del ángulo con el que llegua la luz a la superficie. Si llega rasante se refleja un porcentaje muy elevado de la luz (hasta el 100 %) mientras que si incide perpendicularmente (se dice incidencia normal) la cantidad de luz reflejada es muy poca (del orden de 5% en vidrio o en agua). A la luz transmitida le pasa todo lo contrario por conservación de la energía: muy baja transmisión en incidencia rasante y muy alta en incidencia normal.

 

                         

 

Una buena ilustración de este efecto se muestra en la imagen siguiente tomada en las tablas de Daimiel. En la parte inferior de la imagen se puede apreciar por transmisión el fondo rojizo de la laguna. La incidencia es casi normal y por lo tanto la proporción de luz transmitida es mayor que la reflejada. Por contra, hacia la parte superior de la imagen aumenta el ángulo de incidencia de la luz y por lo tanto empieza a ser mayor la cantidad de luz reflejada que la transmitida y cada vez se ve más nítidamente reflejado el cielo y la vegetación. De paso puede apreciarse que la imagen reflejada del cielo es más blanca (menos azul) cuanto más cerca del horizonte.

                         

                                                                    

 

Mismo efecto de alta reflexión en incidencia rasante en los vidrios de las ventadas. A la derecha de las  dos fotografías se aprecian tres tubos metálicos verticales. Puede apreciarse que las ventanas son tan brillantes como lo es el metal de las tuberías (en la foto de la izquierda se ve el reflejo de dos fluorescentes que no juega ningún papel en todo esto).

 

            

 

En las siguientes imágenes se observa una ventana reflejada en una placa de metacrilato (un plástico transparente de aspecto similar a un vidrio). Sobre el metacrilato hemos puesto un espejo metálico portátil para comparar la cantidad de luz reflejada. En la imagen de la izquierda se muestra una panorámica general con la ventana, la placa de metacrilato, y el espejo sobre ella.  En la imagen de la derecha vemos que mirado de frente (incidencia normal), el metacrilato refleja mucha menos luz que el espejo metálico.

 

                    

 

En las dos imágenes siguientes se muestra la ventana (parte superior de las imágenes) y su imagen reflejada en el metacrilato y en el espejo. La reflexión en el metacrilato se corresponde con la parte superior de la imagen reflejada, por encima de una línea curva horizontal que es el marco del espejo. La parte de imagen reflejada por el espejo es la parte inferior de la imagen, por debajo de la línea curva horizontal. No hay diferencias apreciables entre lo reflejado por el plástico y por el metal.

      

                     

 

La clave para que un vulgar plástico sea tan buen reflector como un noble metal, es que miremos de forma rasante. Para otras posiciones el metal reflejará más que el plástico. Esto se ilustra en la siguiente fotografía donde miramos de forma menos rasante (sólo se muestra la imagen reflejada de la ventana) y se observa que la parte de cielo reflejada por el espejo es más clara y brillante que la reflejada por el plástico.

                       

                                         

 

 

Otro ejemplo con las imágenes por reflexión y refracción de un par de pingüinos en una lámina de vidrio que vamos a interponer entre ellos (ver imagen izquierda). En la imagen central se trata de incidencia rasante donde el pingüino de la izquierda está al otro lado del vidrio cuya imagen vemos por transmisión y es por lo tanto muy débil. El pingüino central es la imagen por reflexión del pingüino de la derecha, mucho más intensa que la imagen por transmisión. En la foto de la derecha tenemos la situación de incidencia normal o perpendicular donde la imagen por transmisión (pingüino a la izquierda) es mucho más intensa que por reflexión (pingüino central).