La "estufa fría" en la Exposición de Filipinas

El Palacio de Cristal del Retiro ante una nueva etapa

Ángeles Blanco García

Mª Luisa Carrero Navarro

 

 

El Campo Grande del Retiro en 1887

La situación de abandono que el Palacio de Cristal ha sufrido a lo largo de su historia, queda patente a la vista de los incontables proyectos de restauración que su arquitecto, Ricardo Velázquez Bosco, propuso, sin gran éxito durante el primer cuarto del siglo XX. De lo desperfectos ahora observados unos son producidos por la acción natural del tiempo,(...), otros son debidos al uso corriente de los edificios,(... ), y algunos también a los daños causados con ocasión de diversas exposiciones(...) El Arquitecto lamenta con razón en la Memoria que todos cuantos obtienen la concesión del uso temporal de estos pabellones dejan incumplida la condición de reparar por su cuenta los desperfectos que ocasionan... Es éste uno más de los numerosos informes que se presentan a la aprobación de la Sección de Construcciones Civiles del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. (1)

 

   El Palacio de Cristal fue levantado en 1887 con motivo de la Exposición de las Islas Filipinas, celebrada ese mismo año, así como el estanque que tiene a sus pies... En el mismo Parque se levantarán además otros nuevos pabellones para colocar aquellos nuevos objetos que, por su especialidad, requieran un local separado. (...) En el Parque, frente de los pabellones, se abrirá un lago donde figurarán los ejemplares que se manden de toda clase de embarcaciones pequeñas usadas en las diversas provincias del Archipiélago, con los aparejos y enseres propios de cada una. (2) Surgió este edificio con una finalidad muy concreta: servir para la exposición de plantas y flores del suelo filipino a modo de gigantesco invernadero y a ello debe su nombre originario de "pabellón-estufa". Dicha exposición fue una más dentro de esa proliferación de exposiciones universales a lo largo del siglo XIX, aunque en este caso con un espíritu diferente de la trayectoria tradicional, inspirado por el que fuera Ministro de Ultramar, Víctor Balaguer, con la intención de mantener unos lazos de conocimiento y comunicación de España con las provincias ultramarinas, por lo que se financió el coste de su construcción con fondos facilitados por las Cajas del Tesoro del Archipiélago. (3)

 

El Palacio de Cristal del Retiro

durante la Exposición de las Islas Filipinas

   No se trataba solamente de una cuestión cultural o comercial, se trataba también de conseguir una proyección internacional que demostrara la grandeza de un país y fue siguiendo esta corriente, como Inglaterra apareció como una primera potencia mundial en la Exposición de 1851. Los trabajos en hierro y cristal de Joseph Paxton, como la "estufa" de Chatsworth en 1836, habían admirado a arquitectos de todo el mundo y volvería a ocurrir en esta exposición con su Cristal Palace, en los Jardines de Hyde Park. España, sin embargo, había ido perdiendo poco a poco sus posesiones y con ellas su independencia económica, siendo cada vez más colonizada por el capital extranjero. Quizá fue éste el motivo que impulsó al Ministro Víctor Balaguer a realizar una exposición que podría ser la oportunidad perfecta de demostrar que España era tan capaz como Inglaterra de organizar una magna exposición y, en esta idea, el Palacio de Cristal de Velázquez Bosco era el marco idóneo para la proyección de un imperio reducido ahora a Cuba y Filipinas. Se alzó así como un gran invernadero, respuesta a los magníficos invernaderos ingleses, como el Palm House de Kew Gardens, en un entorno muy particular, donde la naturaleza y la arquitectura se combinaban perfectamente para crear la plataforma de esa proyección internacional antes mencionada. (4)

  Para llevarlo a cabo se presentaron diferentes proyectos, como por ejemplo el de Ramón Bañolas y Pernau, donde primaba más la tendencia francesa. Pero finalmente sería elegido el proyecto de Velázquez Bosco, quien había decidido tomar como punto de partida el Crystal Palace de Paxton, sobre todo en cuanto a su estructura desmontable, y tomando también como referencia el mercado Les Halles de París, construido por Víctor Baltard, del cual decidió imitar la elevación de la nave central sobre las laterales, recurriendo a unos arcos que nos recuerdan los sistemas constructivos de las catedrales góticas.

  Ricardo Velázquez Bosco venía precedido de un excelente trabajo de restaurador en edificios tan emblemáticos como la catedral de Burgos, la Mezquita de Córdoba o la Alhambra de Granada. Ya en Madrid inició su andadura arquitectónica siendo profesor de la escuela de Arquitectura y Arquitecto de Fomento, realizando edificios como el Palacio de la Minería (hoy conocido como Palacio de Velázquez) en 1883, el Ministerio de Fomento (hoy de Agricultura) en 1886 o la reparación del Casón del Buen Retiro. Ya en el primero demostró su capacidad innovadora incluyendo cerámica en los muros del edificio por primera vez en España. Si había sido capaz de combinar tan sabiamente el hierro, el ladrillo y el cristal, nadie mejor que él para la realización de ese invernadero que, como edificio temporal, debía tener un carácter etéreo y frágil, dato que quizás no sea de todos sabido, y al que se refiere el mismo Víctor Balaguer en un oficio ministerial: ... fue levantado con carácter provisional (...) con el propósito de desmontarlo a la terminación del Certamen y enviarlo a Manila, en cuya población debía celebrarse una Exposición de productos peninsulares que diese idea de las producciones agrícola, industrial, artística y de todos géneros en nuestra Patria, para fomentar el comercio de la Metrópoli con el Archipiélago. (5) Finalmente ésto no se llevó a cabo, y el pabellón-estufa quedó al término de la exposición, como simple almacén de aperos de labranza y objetos de gran volumen del vecino Museo-Biblioteca de Ultramar, situado en el hoy conocido como Palacio de Velázquez.

 

Interior del Palacio de Cristal

  Este destino choca con la impresión causada entre quienes vieron su inauguración, tal como comprobamos en la descripción aparecida en el Globo en 1887: ... Es el Palacio de Cristal como una catedral de vidrio, de clásicas proporciones, sobre una colina de cesped. Sus paredes y muros son inmensas y transparentes vidrieras sostenidas por jónicas columnas de hierro, dispuestas en tres naves sobre una traza de forma de trebol y coronadas por una inmensa cúpula, cuya altura alcanza 22,60 metros, que cubre un magno pilón destinado á las plantas acuáticas. Alrededor, y en las naves laterales, de 14,61 de elevación, han de cobijarse las flexibles gramíneas y elevadas palmas características de la flora tropical de Filipinas. Su majestuosa portada, de gusto clásico y estilo griego, cae sobre una terraza circundada por elegante balaustre, y mira al lago , que se extiende a sus pies como un espejo donde han de mirarse los esbeltos troncos, las verdes frondas y las pintadas corolas que aguarda el Palacio. (6) Esto es lo que en tan solo cinco meses consiguió su constructor Bernardo Asins, sobre los cálculos de estructura realizados por Alberto del Palacio.

  Un año después de construcción la Sociedad de Horticultura solicitó al Ministerio de Ultramar la cesión del edificio para realizar una Exposición de Primavera de flores, frutos y plantas y para el cultivo y conservación de los ejemplares de gran tamaño. A pesar de la respuesta afirmativa del Ministerio, la Sociedad declina por las dificultades que se presentaban en la realización de las obras de acondicionamiento. Dos años después el Palacio fue cedido al Ayuntamiento de Madrid para realizar la Exposición de Flores. (7)

  Fue a partir de 1891 cuando el Círculo de Bellas Artes lo toma prestado para realizar la Exposición Nacional de Bellas Artes, que se celebraba cada dos años, ya que el local de su sede, en la Calle Barquillo, no era adecuado para dicho certamen. En 1898 el Círculo solicitó la concesión del Palacio de Velázquez, por ser lugar más adecuado para la exposición de pinturas, y el Palacio de Cristal quedaría sólo para escultura. Esto fue debido a que antes de cada exposición debían realizarse costosas obras de acondicionamiento, como la colocación de paneles de madera, a fin de evitar el exceso de luz que entraba por las cristaleras y que impedía una correcta exposición de los cuadros. Fue precisamente la presión que ejercieron los artistas, la que consiguió que en 1908 se cerrara definitivamente el Museo-Biblioteca de Ultramar y que los edificios del Campo Grande del Retiro quedaran para su uso exclusivo. (8)

La condición indispensable para la concesión del Palacio de Cristal al Círculo de Bellas Artes, como sede de su Exposición Nacional, era la de realizar las obras necesarias para la perfecta conservación del edificio. La documentación encontrada demuestra que no se cumplía del todo, y vemos como varias veces al año, el Arquitecto de Instrucción Pública y creador de este edificio, Ricardo Velázquez Bosco, intentó paliar su situación de abandono: ... Anualmente se ve obligado el arquitecto Sr. Velázquez á formular su proyecto de reparaciones en el Pabellón (...) . Otra causa del daño viene señalando dicho arquitecto en todos sus proyectos; el descuido con que el Pabellón es tratado por los diferentes concesionarios que, durante el año, celebran en este local exposiciones y que nunca cumplen la condición que les es impuesta de reparar los daños que ocasionen. (9)

 

El Palacio de Cristal en la actualidad 

Esta situación del Palacio de Cristal se ha mantenido a lo largo de más de un siglo con distintas reparaciones y modificaciones, una de ellas, la de 1975, que le devolvió su aspecto original, no así su función. Esto parece incomprensible si tenemos en cuenta que, sólo en 1992, se inauguraron en Madrid tres invernaderos: la estación de Atocha, el del Jardín Botánico del Prado y el del viejo Matadero. Al parecer tampoco el proyecto realizado por José de la Dehesa, y emprendido por el Ministerio de Cultura, contempla esta posibilidad. Sin embargo esperamos que consiga una estabilidad tanto en su uso como en su mantenimiento y que esto evite los grandes desembolsos a los que ha obligado la conservación de este edificio desde su construcción.

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Notas

Nota 1.

A.G.A. E.C. Caja 4945 6 - IV - 1922

Nota 2.

Catálogo de la Exposición General de las Islas Filipinas Madrid, 1887

Nota 3.

A.G.A. E.C. Leg. 6574-43 13 - IX - 1898

Nota 4.

Ramón Guerra de la Vega Guía de Madrid. Siglo XIX. Tomo II Madrid, 1993

Nota 5.

A.G.A. E.C. Leg. 6574-43 13 - IX - 1898

Nota 6.

Colección de artículos publicados en El Globo Madrid, 1887

Nota 7.

 A.G.A. E.C. Leg. 6574-42

Nota 8.

A.G.A. E.C. Leg. 6574-57

Nota 9.

A.G.A. E.C. Caja 4945

 

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Bibliografía

- Ramón Guerra de la Vega

Guía de Madrid. Siglo XIX Tomo II Madrid, 1993

 - Carmen Ariza Muñoz

Los Jardines del Buen Retiro, II Barcelona, 1990

- Miguel Baldellou y Carmen Plaza Bayón

Ricardo Velázquez Bosco. Catálogo de la Exposición.

Diciembre 1990 Ministerio de Cultura. Madrid, 1990

- La Ilustración Española y Americana junio - agosto 1887

- Catálogo de la Exposición General de las Islas Filipinas Madrid, 1887

- Colección de artículos publicados en El Globo Madrid, 1887

 

 

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