Hispavillae.

 

Villas romanas en Hispania

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Villa de los Casares en Armuña (Segovia):

 

1.         Antecedentes

Se conoce un importante yacimiento de restos fósiles del Cretácico en Armuña, concretamente en el llamado Cerro del Otero, algunos de cuyos restos se hallan en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid; su interés radica en que, en algunos casos, se trata de evidencias paleontológicas únicas[1].

Los primeros vestigios de la presencia humana en Coca, varias puntas de flecha y otros hallazgos campaniformes en los alrededores de esta localidad,  se sitúan en el Bronce Antiguo (1.800-1.600), aunque parece probable que no se tratara en esta época más que de un establecimiento itinerante. Sería en la Primera Edad del Hierro (800-500 a.C.) cuando el lugar pasara a convertirse en un núcleo de actividad permanente, cuya economía se asentaba en la agricultura cerealista y la ganadería.   Poco se sabe del poblamiento de Armuña con anterioridad a la romanización, salvo que fuera una zona poblada por grupos de vacceos[2],  que tuvieron en la en la cercana Coca uno de sus principales establecimientos urbanos, por lo que cabe suponer el actual municipio de Armuña formara parte de su dominio territorial. A partir del 500 a.C., en la Segunda Edad del Hierro, Cauca, como se la denomina en los textos clásicos, era ya una de las ciudades más florecientes del valle del Duero y, como otras ciudades vacceas, era una ciudad-estado dirigida por una poderosa aristocracia guerrera. En su expansión territorial, Roma consiguió neutralizar su resistencia en el 151 a.C., tras un engaño que nos es conocido a través del texto de Apiano. Algunas evidencias arqueológicas tales como el llamado Bronce de Montealegre constata como Cauca, en el siglo II a.C., ya gozaba del privilegio de ser municipium romano. Durante los siglos IV y V d.C., Cauca alcanzaría, como es bien sabido, una notable importancia en el contexto de Hispania, por ser el lugar originario del emperador Teodosio. Las numerosas villas romanas situadas en sus alrededores son testigos que evidencian la riqueza agrícola y sus sistemas de explotación.

No es casual que de la etapa romana hayan sobrevivido importantes zonas arqueológicas, centradas en Bernardos, Armuña y Domingo García, ya que los dos núcleos más importantes del territorium romano, Segovia y Coca, se unieron mediante una nutrida red de arterias viarias. Entre ambos enclaves, como ha señalado Pablo Guerra García[3], el terreno cuenta con multitud de enclaves rurales, villas, entre las que sobresalen la de los Casares, en Armuña, la de Santa Inés, en Bernardos o la de Constanzana, yacimientos arqueológicos relacionados con el Itinerario Antonino.

En nuestros días, la Asociación “Valle del Eresma” ha planteado un proyecto de trazado de Vía Verde, de 55 kilómetros, para unir los dos enclaves históricos citados –Segovia y Coca– sobre el antiguo trazado de ferrocarril que discurría antaño entre Segovia y Medina del Campo[4].

La existencia de un importante complejo arqueológico en el término municipal de Armuña (Segovia), identificado en 1989 como una villa romana de gran extensión –unas 10 hectáreas–, con importantes restos arqueológicos a la vista[5], y las actuales condicio­nes de abandono y el aumento de su expolio han impulsado la formación de un equipo para su estudio. Con el fin de aprovechar las posibilidades de la recuperación de la antigua vía de ferrocarril entre Segovia y Coca como vía verde, además de evitar el aumento de la degradación sufrida por este yacimiento, surge la presente propuesta de un plan de intervención.

 

Nuestro proyecto de investigación puede estar estrechamente relacionado con el mencionado proyecto de Vía Verde, ya que la línea del ferrocarril por la que discurrirá su posible trazado se encuentra situada a escasos metros del yacimiento de los Casares, que pasaría a ser, sin duda, uno de sus principales atractivos patrimoniales.

 

2.- Proyecto de investigación e intervención arqueológica  en la villa de Los Casares (Armuña, Segovia). Descripción y localización del yacimiento

La formación de un equipo interdisciplinar en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense –codiri­gido por los Profeso­res Dr. Dn. José Jacobo Storch de Gracia Asensio y la Dra. Dña. Isabel Rodríguez López, además de la participación de otros profesores de diferentes especialidades–, ha motivado la creación del Proyecto de investigación arqueológica en la villa de Los Casares. La primera etapa de este Proyecto se ha desarrollado en el mes de Julio de 2005, con una inspección ocular del terreno para confirmar su estado actual y establecer las prioridades del Proyecto de Investigación. Se ha procedido a la exploración y toma de datos topográficos del yacimiento así como el reconocimiento de los terrenos circundantes, aunque realizado de modo somero, lo que ha facilitado la ubicación de diversos restos arqueológicos, de diferente entidad y cronología, a juzgar por los materiales de superficie observados.

 

El yacimiento arqueológico llamado de “Los Casares” o “Los Prados” se localiza al este de pueblo de Armuña, en el término municipal de Armuña (Segovia), y está situado sobre una pequeña elevación que desciende suavemente hacia el río Eresma, en un lugar denominado El Molinillo, a menos de un centenar de metros del río Eresma[6]. Se accede a él siguiendo el camino de Caldillas, y antes de llegar a la vía férrea, en dirección SE; es un enclave ubicado entre los puntos kilométricos 26 y 27 de dicha vía, junto a la margen izquierda del citado río.  La superficie del yacimiento, constituye un terreno despejado que ha sido utilizado en los últimos años para el cultivo de cereal, está limitada al norte por una pequeña extensión de pinares, y por una acequia al Sur.

 

Situación del yacimiento de Los Casares

Coordenadas: 41º 4’ 55” N- 4º 16’ 50” O.

Altitud: 868 metros

 

 

Fig. 1. Mapa de la zona de Armuña, con la señal del yacimiento de Los Casares

 

El terreno es de color oscuro en comparación con el de las inmediaciones y del fondo base, bastante arenoso, y pueden observarse en él gran cantidad de restos constructivos (tejas, piedras, cal de mortero, estucos, etc.) que han sido levantados por el arado.

 

Fig. 2. Panorámica del yacimiento hacia el Norte. Fotografía tomada el 23 de julio de 2005.

Fig. 3. Detalle de la diversidad de restos materiales visibles en superficie. 23 de julio de 2005

 

Fig. 4. Detalle del parcelario correspondiente al yacimiento de los Casares.

Inventario Arqueológico de Castilla-León

En la hoja con las fincas donde está ubicada la Villa de los Casares, los números de las parcelas son:

                - Parcela 53:   de 1,3895 hectáreas

                - Parcela 52:   de 1,1088 hectáreas 

                - Parcela 51:   de 0,5533 hectáreas

 

En la finca número 52 existe un majano formado por el amontonamiento de piedras procedentes de la destrucción de las estructuras arquitectónicas, exhumadas por la acción de los arados mecánicos, y en la que se pueden apreciar restos de molinos y sillares trabajados.

 

Fig. 5. Fotografía aérea, realizada por Julio del Olmo en 1996. Escala 1/30.000

 

 

3. Actuaciones arqueológicas previas: Precedentes

La localización y prospección inicial del yacimiento fue realizada inicialmente bajo la supervisión de la Junta de Castilla y León entre el 1/01/87 y el 31/12/87, dirigida por P. Barahona Tejedor, y la documentación de dicha actuación tiene el número de expediente 40-022-0001-04 del Inventario Arqueológico de Castilla y León.

En 1997, Fernando Regueras y Julio del Olmo, en un trabajo titulado “La villa de los Casares (Armuña, Segovia): Propuestas de lectura” que fue presentado en el Congreso Internacional La España de Teodosio, Segovia-1997, a partir de los restos observables de las fotografías aéreas, interpretaron los restos arqueológicos como una villa romana señorial de alto rango, probablemente vinculada al patronazgo de la familia imperial de Teodosio, nacido en la próxima Cauca, actual Coca. En dicho trabajo se proponía una posible planimetría para el conjunto residencial, resultado de la observación y estudio detallado de la foto aérea.

 

Fig. 6. Planimetría de la Villa de los Casares según Regueras y del Olmo, 1997.

 

 

Tras la localización del yacimiento, algunos vecinos de la villa realizaron diversas inspecciones oculares, en los años noventa, que permitieron rescatar en superficie algunos materiales arqueológicos de interés nada desdeñable. En nuestro proceso de investigación, hemos entrado en contacto con algunos de ellos, y hemos podido recuperar parte de los materiales más significativos, que se han sumado a los hallazgos exhumados en la presente campaña, como detallaremos en las líneas siguientes.

 

4.- Desarrollo y descripción de los trabajos

La primera etapa del proyecto de investigación cuyos resultados presentamos en estas líneas se ha desarrollado en el mes de julio de 2005 con una inspección ocular del terreno para confirmar su estado actual y determinar las prioridades de actuación. Se procedió a la exploración y toma de datos topográficos del yacimiento, así como el reconocimiento de los terrenos circundantes, y la localización de los materiales de superficie. En diciembre del mismo año 2005 se realizó otra prospección superficial, más exhaustiva que la primera, y, con el permiso del Ayuntamiento y de los propietarios de las fincas, se tomaron algunas muestras de materiales significativos para su análisis y estudio.

Durante el mes de septiembre de 2006, después de la obtención de los permisos pertinentes, tanto por parte de los propietarios del terreno como de la administración competente, gracias a la financiación parcial de Caja Segovia, se ha llevado a cabo una prospección sistemática del terreno que abarca las fincas nº 51 y nº 52, así como a la excavación de varias catas en lugares que la prospección superficial señalaba como significativos en estos terrenos. Asimismo, se ha realizado la primera prospección de la parcela nº 54, terreno en el que parece estar localizada la pars rustica del conjunto.

Se han abierto tres catas de sondeo, dos de ellas situadas en la parcela n. 52, y la tercera en la parcela número 51. Dicha actuación ha puesto al descubierto varias de las estructuras de este conjunto residencial, de imponentes dimensiones, así como el estado real de su conservación, que, lamentablemente, está más deteriorado de lo que pudiera preveerse en las labores preliminares de prospección. Asimismo, se ha procedido a la primera inspección ocular de la parcela número 54, desde el lado norte, en dirección sur, donde han aparecido restos cerámicos de gran interés.

 

4.1. Los materiales de superficie

Como señalábamos, los trabajos de prospección han sido fructíferos, y se han documentado abundantes materiales relacionados con dicho proceso. En 1996-97 Rafael Manso, historiador, colaborador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y vecino de la Villa de Armuña, localizó restos de pinturas murales de cuidada factura y pequeños fragmentos de mosaico polícromo, de los cuales se conserva bien el lecho de preparación, muy bien fraguado. Se trata de fragmentos formados por teselas bastante regulares, de aproximadamente 1 cm. de lado que, a juzgar por lo conservado, pudieron constituir un diseño geométrico a base de teselas de color blanco, rojo, beige, rojo claro (rosáceo) y negro.

 

Fig. 7. Fragmento de mosaico polícromo hallado en labores de prospección llevadas a cabo por Rafael Manso.

Fig. 8. Fragmento de mosaico hallado en labores de prospección llevadas a cabo por Rafael Manso.

Fig. 9. Fragmento de mosaico, hallado en labores de prospección llevadas a cabo por Rafael Manso.

Fig. 10. Restos de estuco pintado, hallado en labores de prospección llevadas a cabo por Rafael Manso.

 

Las prospecciones oculares realizadas en julio de 2005 y enero de 2006 han proporcionado abundante material cerámico y algunos fragmentos menores de material constructivo. Entre el material cerámico destacan tanto los numerosos fragmentos de sigillata hispánica tardía, como cerámica de vajilla común. Entre los fragmentos de sigillata merecen señalarse algunos ejemplos de pasta clara, anaranjada, que presentan decoración a base de círculos concéntricos dentados, motivo muy del gusto en los talleres riojanos dependientes de Tricio (fig. 11) o pequeños retazos decorados con diversos motivos.

            

Fig. 11. Fragmentos de Sigillata hispánica

 

Entre los fragmentos hallados que resultan más interesantes por su decoración (fig. 12) destaca una pequeña pieza (de apenas 3 centímetros) de pasta brillante y rojiza, de grosor medio, que muestra una hilera de dobles círculos concéntricos bajo la que se desarrolla una escena de carácter figurativo con un cánido en actitud de ataque. Aunque se ha perdido la parte derecha de esta composición, los restos de las parecen indicar que el ataque iba dirigido hacia un hombre, cuyas extremidades indican actitud de movimiento o huida. Repasando repertorios figurativos cerámicos, no hemos hallado paralelos que permitan su adscripción.

 

Fig. 12 Fragmento de sigillata hispánica hallado en la prospección de enero de 2006.

 

Materiales de construcción. Aparecen dispersos a lo largo de las fincas prospectadas, pero su concentración es mayor en la zona cercana al majano de piedras de la parcela 51, acaso porque se han amontonado deliberadamente en este punto elevado como consecuencia de las tareas agrícolas.  Se aprecian, fundamentalmente, fragmentos de tejas y mortero de cal, además de piedras de diferentes tamaños y naturaleza, buena muestra de un opus caementicium característico.

Fig. 13 fragmento de teja hallada en la prospección de julio de 2005.

 

Fig. 14. Fragmento de opus caementicium, sobre el terreno, en enero de 2005

 

La prospección ocular realizada en septiembre de 2006 ha puesto de relieve la variedad del material cerámico del yacimiento, por lo que presentamos en este informe un estudio preliminar tanto de los materiales superficiales como de los hallados en profundidad, realizado mediante fichas

 

[1] Cfr. VÁZQUEZ GALLARDO, F., "Itinerario geológico en Armuña. Recorrido didáctico a pie en la provincia de Segovia". 2002. 87p. ISBN 84-89711-81-X.

[2] La región vaccea ocupa un área territorial muy amplia, que se extiende a la práctica totalidad de las actuales provincias de Castilla y León, con excepción de Soria. Este inmenso territorio estuvo regido desde los núcleos urbanos, verdaderos centros económicos y políticos. Los vacceos desarrollaron una actividad agrícola, principalmente cerealista, cuya gestión económica dependía de las “ciudades”. Según Diodoro Sículo, los vacceos fueron el pueblo más culto de la Celtiberia. Silvio Itálico se refiere a él como emprendedor y comerciante.

[3] GUERRA GARCÍA, P., “Red Viaria romana entre Segovia y Coca: Estado de la cuestión”, en III encuentro de Jóvenes Investigadores, Universidad Complutense de Madrid, marzo de 2004.

[5].-  Alonso Zamora, Director del Museo de Segovia, y después Julio del Olmo. Véase Fernando Regueras y Julio del Olmo, “La villa de Los Casares (Armuña, Segovia): Propuestas de lectura”, en La Hispania de Teodosio (Congreso Internacional, 1997), vol. 2, págs. 675-686, publicado en 1998, donde se interpreta, a partir de los restos observables en las fotografías aéreas realizadas, como una villa romana señorial de alto rango, probablemente vinculada al patronazgo de la familia imperial de Teodosio, nacido en la cercana Cauca, Coca. A falta aún de una identificación arqueológica clara, su extensión y la complejidad de sus estructuras arquitectónicas abonan la interpretación de esta villa como de primer rango y no sólo como un centro de explotación agraria como otras tantas villae peninsulares. En todo caso, la entidad de estas estructuras y la favorable coyuntura para emprender esta investigación hacen de su estudio una labor de gran interés para la arqueología bajoimperial en la Meseta Norte.

[6] Hoja n. 456- Nava de la Asunción-, del Mapa Topográfico Nacional. Escala 1: 50.000.