INTRODUCCIÓN



PRESENTACIÓN



   En el volumen I de la serie Archivo General del Romancero del Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal el usuario del presente Catálogo analítico del Archivo romancístico Menéndez Pidal / Goyri puede hallar cumplida información, no sólo sobre el origen, crecimiento y vicisitudes del Archivo cuya documentación aquí se analiza, sino también de los criterios con que fue formado y de los materiales que en él fueron teniendo acogida.

   En esta "Presentación" me limitaré a explicar los objetivos que me he propuesto alcanzar con este Catálogo y cómo ha sido (y podido ser) elaborado.

Razón de ser de la obra

   En su testamento abierto el 4-II-1967 (y ya anteriormente en un testamento ológrafo) Ramón Menéndez Pidal "encomendó", con excepción de sus trabajos de Historia Moderna de España, "a su nieto Diego Catalán Menéndez Pidal la totalidad de los restantes trabajos en preparación y estudio, sobre los que viene trabajando en el Seminario Menéndez Pidal, con la recomendación de que pongan todo su interés y voluntad en continuarlos, para que puedan ser publicados". Aquella manda, más que en heredero me convirtió en administrador del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" en que se hallan almacenados unos fondos que tanto él como yo considerábamos de interés, no sólo nacional, sino mundial.

   El carácter inédito de una mayoría de los miles de versiones de romances procedentes de los más variados ámbitos del mundo hispánico que el Archivo atesora, las innumerables notas eruditas que durante todo un siglo han venido incorporándose a él y la riqueza informativa que este fondo documental presenta sobre campos de conocimiento que rozan tangencialmente al del Romancero me parecen razones imperativas para tratar de poner al día la conservación de tan preciosos materiales de consulta.

   Dado el carácter privado, para uso personal, con que el "Archivo romancístico Menéndez Pidal / Goyri" fue concebido, ya que se trata de una documentación que estaba destinada a ser elaborada en una publicación sobre Epopeya y Romancero de dimensiones propias de unos Monumenta, los documentos reunidos en él no pueden ser fácilmente manejables por usuarios con intereses distintos a los de los formadores del Archivo sin contar con una catalogación y unos índices analíticos que pongan de manifiesto las múltiples potencialidades informativas de la documentación reunida. La imprescindible institucionalización del Archivo del Romancero creo que sólo tiene sentido acompañada de un esfuerzo previo de análisis de cada uno de los documentos que en él se hallan almacenados. Resulta, por tanto, preciso no sólo poder garantizar la conservación de los fondos, sino su accesibilidad; desde tiempo atrás he venido considerando evidente que "para que el Archivo Menéndez Pidal pueda ofrecer las ventajas de un gran centro de datos sobre el Romancero Pan-hispánico, alguna institución pública o privada tendrá que asumir la responsabilidad de dotarlo de una infraestructura y de acometer la informatización global de sus fondos".

Gestiones para el funcionamiento del Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal

   Cuando en 1989 escribí el párrafo citado, en una publicación en que se resumían los resultados de la labor investigadora del Instituto Universitario "Seminario Menéndez Pidal" de la Universidad Complutense de Madrid durante los diez años anteriores (Romancero e historiografía medieval. Dos campos de la Literatura cultivados en el Seminario Menéndez Pidal(1)), había considerado preciso cerrar una etapa de la existencia de ese Centro de investigación y enseñanza, la cual había dependido de mi triple vinculación a las universidades de California, San Diego, Complutense de Madrid y Autónoma de Madrid y del apoyo económico durante diez años del "National Endowment for the Humanities" (USA) a un amplio proyecto sobre el Romancero ("Description, Editing and Analysis of the Pan-Hispanic Romancero"). Había recientemente cumplido (setiembre de 1988) 60 años y me pareció urgente dedicar, en los años próximos, tiempo y esfuerzo a la tarea de cimentar la relación establecida entre un centro de investigación y de formación de investigadores del Estado (el Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal), un lugar de trabajo bien dotado de recursos bibliográficos especializados (la Fundación Ramón Menéndez Pidal, heredera de la Biblioteca Menéndez Pidal), una "casa histórica" (la que fue de Ramón Menéndez Pidal y que, gracias al patronazgo de la Fundación Ramón Areces, había sido inaugurada por la reina Sofía como un Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal) y unos fondos documentales privados (los Archivos reunidos Menéndez Pidal y el Archivo Sonoro del Romancero, de mi propiedad). Tenía la pretensión de que la continuidad más allá de mi vida de esa fructífera asociación fuera viable y lógica.

   En consonancia con tales propósitos, traté de conseguir apoyos a un proyecto de mantenimiento del "Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal" como estructura unitaria, dotada de una sede, una biblioteca, un archivo documental, una base de datos informatizada, unos laboratorios humanísticos de investigación, unos cursos post-graduados y unas series de publicaciones. Esa estructura y esas actividades podrían mantenerse y realizarse mediante la cooperación de una pluralidad de entidades públicas y privadas que compartieran los costes.

   Con este propósito, mantuve desde los últimos meses de 1988 conversaciones con el Rector de la Universidad Complutense, Gustavo Villapalos, y los Vicerrectores Luis Gutiérrez de la Espada y Arturo Romero, así como con el Ministro de Educación, Javier Solana; de otra parte, me asesoré con la Directora de Archivos Estatales, Margarita Vázquez de Parga, del Ministerio de Cultura. Simultáneamente, expuse mi proyecto a los representantes de la Fundación Ramón Areces en el Consejo Mixto de los Patronatos de las Fundaciones Ramón Menéndez Pidal y Ramón Areces, Juan Manuel de Mingo, Juan González Palomino y Jesús Moneo; previamente, lo había presentado al consejero de la Fundación Ramón Areces, Federico Mayor Zaragoza.

   Las negociaciones se continuaron en los años inmediatos, 1989 y 1990, en que, si bien no logré asegurar el futuro lejano del Centro de Estudios Históricos Menéndez Pidal, al menos sirvieron para garantizar el funcionamiento por trienios de la labor en él proyectada. A partir de 1990 se irían formalizando algunos importantes convenios que, con sucesivas prórrogas, han llegado hasta el presente.

   En octubre de 1990 el Director General de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura (Jaime Brihuega Sierra) y el Presidente de la Fundación Ramón Menéndez Pidal (Rafael Lapesa) firmaron, en representación de una y otra entidad, un "Acuerdo de Cooperación Científica" para realizar los "trabajos de inventario y catalogación de los fondos manuscritos del Romancero depositados en la Fundación y que son propiedad de don Diego Catalán". Este acuerdo fue seguido de otro, firmado el 29 de setiembre de 1991 por el Director General de Bellas Artes y Archivos (José María Luzón Nogué) y por el Vocal de la Fundación Ramón Menéndez Pidal encargado del proyecto (Diego Catalán), en representación de las mismas entidades, para "la realización de trabajos de investigación, estudios, ordenación, catalogación y difusión de los fondos históricos del Archivo sonoro y del Archivo de manuscritos del Romancero, con el fin de proceder a su posterior difusión y apertura a la investigación".

   El 1 de octubre de 1991 Juan Manuel de Mingo, en nombre de la Fundación Ramón Areces y Diego Catalán, como Consejero de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, firmaron un acuerdo por el que se estipulaban las condiciones de una Ayuda Puntual, durante el trienio 1991-92, 1992-93 y 1993-94, con destino a las investigaciones que en los citados años estaban programadas en los "Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal".

   El 20 de noviembre de 1991, Javier Ordóñez, Director de Publicaciones, en nombre del Rector de la Universidad Autónoma de Madrid, y Diego Catalán, actuando en nombre y representación de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, firmaron un Acuerdo de Colaboración entre la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Ramón Menéndez Pidal para la edición conjunta de dos volúmenes de la serie "Fuentes Cronísticas de la Historia de España", acuerdo que el 18 de mayo de 1993 se amplió a fin de continuar la publicación de sucesivas obras en la misma serie.

   El 16 de octubre de 1992, el Vicerrector Arturo Romero, en representación de la Universidad Complutense de Madrid y Rafael Lapesa, como Presidente de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, firmaron en la sede de la Fundación Ramón Areces un Acuerdo de Cooperación Científica entre el Instituto Universitario Interfacultativo Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense y la Fundación Ramón Menéndez Pidal para el sostenimiento conjunto, durante el trienio 1992-93, 1993-94 y 1994-95 de la infraestructura de la sede común a ambas instituciones en la calle Menéndez Pidal nº 5, Madrid 28036 (antigua casa de Ramón Menéndez Pidal en la Cuesta del Zarzal, Chamartín de la Rosa).



Etapas en el desarrollo del Proyecto de Informatización de los Archivos Romancísticos

   El citado Acuerdo de Cooperación Científica con la Dirección General de Bellas Artes y Archivos de octubre de 1990 y el decidido apoyo prestado al Proyecto de catalogación informatizada por la Directora de Archivos Estatales, Margarita Vázquez de Parga, permitieron diseñar (con la cooperación de Carmen Sierra, Jefe de la Sección de Información Documental del C.I.D.A.) una ficha-patrón descriptiva que, además de satisfacer los intereses generales del Centro de Información Documental de Archivos (a fin de poder integrar la información en la "Guía de Fuentes para la Historia de Italia y España" y difundir los resultados "a través de la red de terminales de los P.I.C."), fuera especialmente detallada en el campo de la descripción del contenido de los documentos. Seguidamente, preparé, mediante un cursillo, un equipo especializado de descriptores, constituido por 14 licenciados dedicados a la ordenación y descripción de los fondos documentales del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" y por otros 3 encargados del "Archivo Sonoro del Romancero" (creado por mí entre 1977 y 1985, con la ayuda del "National Endowment for the Humanities" y otras entidades, para continuar el Archivo Menéndez Pidal / Goyri).

Estos equipos estuvieron constituidos por

Santiago Alonso Martín
Ignacio Canel Ladrón de Guevara
Mª Jesús Centeno Ordaz
Inés de la Cruz González-Cutre
Roberto Domínguez Leyva
Belinda García Barba
Javier Gómez Gómez
María González Piñeiro
Marta González Viada
Sol Gozalo Hernando
Teresa López Alameda
Joaquín López Martínez
Elvira Morales Carmona
Ana Carola Saiegh
Luis Casado Otaola
Débora Catalán Gutiérrez del Arroyo
José Luis Forneiro Pérez

   En una primera etapa de trabajo, durante 1991, consideré prioritaria una rápida organización de los documentos y la elaboración de un inventario de toda la documentación almacenada. En aquella etapa se llegaron a cumplimentar más de 20.000 fichas descriptoras de los documentos del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" (cuya base documental era manuscrita o impresa). Respecto al Archivo Sonoro sólo fue posible pasar revista a la conexión entre materiales grabados y transcritos y proceder a un análisis nuevo de los contenidos de un 16% de la documentación sonora.

   Concluida esa etapa, se puso en evidencia la conveniencia de reducir drásticamente (mediante un concurso-oposición) el número de analistas-descriptores del "Archivo romancístico Menéndez Pidal / Goyri" y concebir, en adelante, su labor como una responsabilidad conjunta, en que la resolución de los problemas que iban surgiendo fuera consensuada por la totalidad del grupo o remitida a mi decisión. Gracias a la compenetración en el trabajo descriptor de los seis miembros (muy prontamente cinco) del "equipo de analistas" --constituido por Inés de la Cruz, Belinda García, Javier Gómez, María González y Joaquín López (y sólo temporalmente por Santiago Alonso)-- fue posible ir sometiendo a la férula de unas categorías programadas la heterogénea información presente en los documentos del Archivo sin anular la "personalidad" de cada unidad informativa descrita. De esta forma los usuarios de la Base de Datos, con la sola consulta de sus Índices y Catálogo documental, podrán hacerse idea, no sólo de los contenidos de los documentos a los que pueden acceder, sino del carácter de la información que en cada caso podrán hallar en el Archivo.

   La imposibilidad en que se encontró Archivos Estatales de seguir apoyando los proyectos programados de "Recuperación de Fondos de Archivos", imposibilidad que oficialmente le fue comunicada a la Fundación el 29 de setiembre de 1992, hizo necesario tratar de mantener activo el equipo de analistas reduciendo horas de trabajo y recurriendo a diversas formas de financiación.

   Por otra parte, ante la escasez de fondos para 1993, y dado que Archivos Estatales carecía por entonces de una experiencia técnica para dirigir los procesos de informatización de materiales grabados como requería el "Archivo Sonoro del Romancero", se aplazó el trabajo de catalogación de los fondos de este otro archivo.

   Durante el verano y último trimestre de 1993 intenté acelerar el proceso de institucionalización del Archivo Pan-hispánico del Romancero por medio del Ministerio de Cultura, y consecuentemente el proceso de informatización y digitalización de los fondos escritos y orales, en conversaciones con la Ministra Carmen Alborch y el Director General de Bellas Artes y Archivos José Guirao. Gracias a ello, la Fundación Menéndez Pidal volvió a contar con un apoyo financiero, si bien bastante más limitado que en el pasado (Acuerdos de 12 de noviembre de 1993 y de 24 de marzo de 1994), para iniciar una nueva etapa de trabajo, que permitiera la informatización y digitalización de los 9.000 documentos ya analizados, aprovechando la experiencia técnica de Archivos Estatales adquirida con motivo del proyecto de informatización y digitalización del Archivo de Indias.

   A instancias de Archivos Estatales, se adquirió (20-IV-1994) del Centro de Información y Documentación Científica (CINDOC) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas la licencia de utilización de los "programas de computación para el almacenamiento y la búsqueda de información para su proceso en mini y microordenadores" (CDS/ISIS) y, para su adaptación, se recurrió a la "Fundación 1º de Mayo", que proporcionó (gracias al trabajo de Inmaculada Jiménez) la instalación, puesta en marcha y desarrollo de la Base de Datos Pidal, mediante la adaptación del programa documental MicroIsis a las necesidades del Archivo. Dos miembros del equipo de analistas (Javier Gómez y Joaquín López) realizaron en el CINDOC un Curso básico de MicroIsis, para familiarizarse con su uso. A fin de financiar estas labores, la Fundación Ramón Menéndez Pidal concursó a una de las "Subvenciones para la cooperación, promoción y difusión cultural" convocada por la Dirección General de Cooperación Cultural (orden del 23-II-1994), que, resuelta favorablemente, hubo de ser complementada por el Instituto Universitario Interfacultativo "Seminario Menéndez Pidal" (de la Universidad Complutense de Madrid) con cargo a su presupuesto regular.

   El 28 de noviembre de 1994, mediante una "Adenda al contrato de Ayuda puntual suscrito entre la Fundación Ramón Areces, representada por su Consejero, Juan Manuel de Mingo Contreras, y el Profesor Diego Catalán, en nombre y representación del Consejo del Patronato de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, con fecha 1 de octubre de 1991", se firmó una prórroga, por tres años (1994/1995, 1995/1996 y 1996/1997), de la Ayuda Puntual con destino a las investigaciones que se llevan a cabo en los Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal. Por primera vez, el proyecto de trabajo a cuya financiación contribuía la Fundación Ramón Areces incluía, entre otros, el campo del Romancero. Durante este trienio, la Fundación Ramón Menéndez Pidal pudo parcialmente hacer frente a los gastos generados por la catalogación e informatización del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" y del "Archivo Sonoro del Romancero" recurriendo a los fondos proporcionados por esta Ayuda Puntual.

   El 1 de julio de 1995, la Dirección General de Investigación Científica y Técnica (DGICYT) del Ministerio de Educación y Ciencia concedió una de sus Ayudas a Proyectos de Investigación, modalidad A (convocatoria de 19 de setiembre de 1994) al presentado por la Fundación Ramón Menéndez Pidal (juntamente con el Instituto Universitario Seminario Menéndez Pidal), con el título "El romancero tradicional Pan-Hispánico. Recuperación, Archivación y Estudio de un género en peligro de extinción", para ser desarrollado en los años 1995/1996, 1996/1997 y 1997/1998. Esta ayuda permitió dotar a los Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal de la maquinaria necesaria para completar el proceso de informatización de los fondos del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" y del "Archivo Sonoro del Romancero" y hacer posible la digitalización de los documentos escritos y la masterización de las cintas sonoras.

   El 17 de octubre de 1995, el Rector de la Universidad Complutense de Madrid, Arturo Romero, y el Presidente de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, Rafael Lapesa, en representación de una y otra entidad, firmaron la renovación, por un nuevo trienio (1995/1996, 1996/1997 y 1997/1998), del Convenio de Cooperación Científica entre el Instituto Universitario Interfacultativo Seminario Menéndez Pidal de la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación Ramón Menéndez Pidal en el cual se convenía el mantenimiento de las instalaciones y el desarrollo de los proyectos de investigación de los Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal de forma conjunta. Este convenio serviría de base a la participación del Instituto Universitario en el esfuerzo económico requerido para garantizar la continuidad del trabajo del equipo de analistas de la documentación y de otros colaboradores en el acopio de datos bibliográficos (los bibliotecarios Carmen Alvarado y Mariano de la Campa).

   Junto con estas nuevas fuentes de financiación de los trabajos relacionados con los archivos del Romancero, la Fundación Ramón Menéndez Pidal contó, de nuevo, con la ayuda de Archivos Estatales, a través de sendos Acuerdos de Cooperación Científica con la reorganizada "Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas", acuerdos establecidos, el primero de ellos, el 1 de setiembre de 1995, entre el Director General Francisco Javier Bobillo de la Peña y Diego Catalán Menéndez Pidal, cuando la citada Dirección dependía del Ministerio de Cultura, y el segundo, el 23 de julio de 1997, entre el Director General Fernando Rodríguez Lafuente y Diego Catalán Menéndez Pidal, cuando la Dirección se había ya integrado en el nuevo Ministerio de Educación y Cultura.

   En los planes de trabajo trienales (para 1994-1997 y para 1995-1998) de los "Laboratorios Humanísticos Menéndez Pidal", presentados a la Fundación Ramón Areces, al Ministerio de Educación y Ciencia y a la Universidad Complutense de Madrid, se incluía, además de un "Proyecto de informatización del Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" y de un "Anteproyecto archivístico de digitalización multimedia de sustitución del Archivo Sonoro del Romancero en CD-ROM", una propuesta de publicación de dos obras impresas: un Catálogo analítico de los documentos del Archivo Menéndez Pidal / Goyri, 2 vols., acerca de los Romances de referido histórico-nacional, y unos Índices descriptivos del Archivo Sonoro del Romancero.

   Con el fin de proceder a la primera de esas publicaciones, el 29 de febrero de 1996 la Fundación Ramón Menéndez Pidal firmó con Quaderns Crema, S.A., sociedad editora de Sirmio (Barcelona), un contrato de coedición de la obra Catálogo analítico del Archivo Romancístico Menéndez Pidal / Goyri. Romances de tema nacional. Catálogo e índices (2 vols.), preparado, con la dirección de Diego Catalán, por Inés de la Cruz González-Cutre, Belinda García Barba, Javier Gómez Gómez, María González Piñeiro y Joaquín López Martínez, y esta casa editorial solicitó una de las "Ayudas a la edición de libros" convocada por Orden Ministerial de 8 de enero de 1996, que fue efectivamente concedida.

   A lo largo de los años de trabajo del equipo de analistas del Archivo del Romancero, tanto en la etapa dedicada exclusivamente a la descripción de los fondos documentales, como en la de la creación de la Base de Datos, se completaron bibliográficamente los datos de la documentación descrita y hubo que proceder a la incorporación de bloques documentales varios no incluidos en el corpus constituido por los contenidos de las "carpetas" archivadas temáticamente (por ejemplo: originales canarios, americanos y sefardíes, originales musicales, colecciones particulares, romances de Lope y de Góngora, romances moriscos, materiales del Catálogo General del Romancero, CGR, etc.). De estas incorporaciones, la de mayor trascendencia para la concepción del conjunto documental objeto de descripción derivó de la decisión de considerar como parte del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri" toda la documentación escrita relacionada con el "Archivo Sonoro del Romancero": tanto los apuntes de campo complementarios de las grabaciones, como las transcripciones provisionales de los textos grabados. Esta decisión se tomó a finales del año 1995, en vista de que los programas de digitalización y las bases de consulta de la documentación oral/auditiva y escrita/legible aconsejaban un tratamiento por separado de la información almacenada en dos soportes tan diferenciados.

   Ante la injustificable carga económica que supondría integrar en una misma base de datos la documentación oral y la escrita y programar unas vías de consulta en que se simultaneara la recepción de la información auditiva y de la visual, se decidió, asimismo, ir creando, al tiempo que se realizaba la copia de todos los fondos en formato digital (MiniDisc) del "Archivo Sonoro del Romancero", una Base de Datos específica de este Archivo que describiera las grabaciones, adaptando el programa MicroIsis aplicado a la descripción del otro Archivo del Romancero.

   En noviembre de 1996, una vez completada la información y preparado el cuerpo del catálogo de consulta, así como los varios índices de acceso al mismo, se remitió una copia (en disquetes) a la editorial "Quaderns Crema-Sirmio" para su maquetación y ulterior impresión.

   Poco después, en diciembre de 1996, contando con la cooperación de los equipos de informática del Ministerio de Cultura interesados, se preparó el trasvase de todos los registros de la Base de Datos Pidal a la Guía de Fuentes del Centro de Información Documental de Archivos (CIDA) y, en febrero de 1997, esa Base de Datos quedó incorporada en los PIC, haciéndose a través de ellos posible su consulta por medio de Internet.

   El último paso dado en el proyecto ha sido el de iniciar la digitalización de los documentos del "Archivo del Romancero Menéndez Pidal / Goyri".

   Dadas las dificultades técnicas encontradas para desarrollar un módulo de digitalización de imágenes que permitiera la consulta indirecta de los originales a partir del programa MicroIsis, se ha recurrido al programa Microsoft Visual FoxPro 3.0 para Windows. En la nueva versión de la Base de Datos Pidal, además de quedar incorporados todos los registros generados anteriormente con MicroIsis, se ha creado un módulo de gestión de imágenes que, de una forma sencilla y con gran calidad, permite la consulta de los documentos digitalizados. El programa ha permitido perfeccionar el desarrollo de índices y listados y los sistemas de búsqueda de datos en la Base, tanto desde los terminales de la Fundación como a través de otras redes de información con acceso a los fondos.

   Acabado el análisis, informatización y digitalización de la documentación referente al "Romancero de tema histórico nacional" (la sección documentalmente más compleja del Archivo del Romancero) se prevé la rápida incorporación a la Base de Datos Pidal, en su versión reformada, de la información relativa a nuevas secciones.

   Con vistas a que la institucionalización del Archivo Pan-Hispánico del Romancero se lleve definitivamente a cabo y que los fondos sean convenientemente conservados, a la vez que de fácil consulta, mantuve, a finales del curso académico 1996-1997, unas primeras conversaciones con la Ministra de Educación y Cultura Esperanza Aguirre y con el Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas Fernando Rodríguez Lafuente. La favorable acogida a mis ofrecimientos y peticiones tendrá, esperémoslo así, sus más importantes consecuencias en el próximo año académico.



Madrid, agosto de 1997

Diego Catalán


1. Madrid: Fundación Ramón Areces y Fundación Ramón Menéndez Pidal, 1989.