Las redes y la documentación

Las redes y la documentación

José Luis del Río
riosa@retemail.es
Profesor de Documentación de la UCM


Sumario


Introducción

Ya en el mismo umbral del 2.000, todavía sigue vigente y puede mantenerse, en lo esencial al menos, el concepto de red de transporte o de transmisión de datos, que los manuales dejaron sentado hace ya más de una década: "conjunto de medios dedicados al establecimiento y mantenimiento de la comunicación entre ordenadores" (1). Y refiriéndonos concretamente al campo de la teledocumentación, la red de transporte documental está formada por el conjunto de empresas públicas y privadas que facilitan a los usuarios la posibilidad de acceso a los productores y distribuidores de bases de datos, mediante el soporte de una red de telecomunicaciones, dotada de los puntos de entrada necesarios para realizar la intercomunicación y los intercambios de información que en cada momento se crean necesarios.

Entendiendo también la red como un "conjunto de computadoras independientes", sus orígenes podrían remontarse a los primeros sistemas de tiempo compartido, de los años sesenta, cuando la computadora era un recurso escaso y caro. Pero cuando se demostró que grupos reducidos de usuarios podía compartir un mismo ordenador, se vio enseguida la posibilidad de que también otras personas distintas y distantes podrían compartir los recursos disponibles (terminales, discos, impresoras, bases de datos y hasta programas especializados) en sus respectivos ordenadores de tiempo compartido. Así nacieron las redes de datos públicos, como Tymnet y Telnet; las redes de las grandes corporaciones (Xerox, General Motors, IBM, AT&T, etc.) y redes de investigación, como las inglesas SERCnet y NPL, entre 1966 y 1968; CICLADES en Francia, en 1972; HMI-NET, de Berlín, en 1974; luego las redes comerciales, los sistemas de conferencia y las comunidades virtuales, como USENET y FIDOnet (2).

Fueron las compañías telefónicas las que, con carácter público en la mayoría de los países europeos, y con carácter privado casi exclusivamente en los Estados Unidos de América, instalaron estas redes de telecomunicaciones, nacionales e internacionales, que hicieron viable la conexión con los centros de información y documentación. Así, mientras la tecnología ARPAnet fue utilizada para construir en el 1976 la red comercial TELNET en los Estados Unidos, en Europa, las compañías telefónicas que controlaban las redes públicas de transmisión de datos en cada país, adoptaron el protocolo X-25. Con esto, las interconexiones pudieron empezar a realizarse desde cualquier ordenador que dispusiera en su entorno de la corriente eléctrica para su alimentación y de una línea telefónica, que hiciera posible la telecomunicación, independientemente de las distancias (3).

De este modo, quedó abierta la entrada «en línea» a las grandes y pequeñas bibliotecas, a los centros de documentación científica, a las universidades y a las instituciones culturales, políticas o profesionales, así como a los laboratorios y empresas. Se habían abierto también, los caminos y puertas para buscar, encontrar y recoger la documentación necesaria para la investigación, así como para establecer el intercambio de la información existente y que en cualquier momento pudiera precisarse.

1. Las redes y la telecomunicación

1.1. La red de comunicaciones

Para nuestro propósito, las redes serán el sistema de interconexión de ordenadores y periféricos por cualquier medio físico, que permite comunicar, intercambiar y compartir la información, los datos y todas las aplicaciones que conlleva. Al unir la telemática con la información, pasamos a movernos en el ámbito de las telecomunicaciones.

La base de una red telemática radica en su capacidad de compartir recursos entre los diferentes ordenadores conectados (4). En las décadas de los 40 y los 50, por su precio en muchos casos y por el recelo de los gobiernos en algunos, se aventuraba a creer que sólo se alcanzaría el número de 20 ó 30 ordenadores en uso, en todo el mundo. Más tarde, al bajar los precios y al constatar las utilidades que las computadoras ofrecían a la tecnología, a la industria, a la administración, a los negocios y, en particular, a las comunicaciones, con una rapidez cercana a la instantaneidad en la transmisión de información, surgieron nuevos problemas, haciéndose también necesarios a su vez, nuevos planteamientos.

La multiplicación de fabricantes hizo imprescindible muy pronto la normalización necesaria y en muchos casos concretos, la estandarización. Para paliar esta perentoria necesidad, acudirá la EIA (Electronics Industries Association) con el diseño RS-232-C, para las necesidades de la transmisión. En los años 80, el IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers) presentó el proyecto 802, que definió un modelo de referencia y un conjunto de estándares para los principales tipos de LAN (Local Area Netyork), con velocidades de transmisión por debajo de los 40 Mbits/s. Lo mismo que para la transmisión a larga distancia realizaría el CCITT (Committee Consultive International Telephone and Telegraphy), para determinar los estándares correspondientes.

Por otro lado, para cualquier forma de intercomunicación e intercambio de datos e información, se hicieron pronto necesarios, con la unificación del lenguaje, la fijación de protocolos, o conjunto de normas imprescindibles en cualquier forma o práctica de intercomunicación.

1.2. Los sistemas de redes

El objetivo fundamental en la creación de redes es, además de la inercomunicación, el de la transferencia de información y documentación, así como todo cuanto contribuya al aprovechamiento de todas las utilidades que ofrezca la interconexión de ordenadores y periféricos asociados. Con Internet se hace realidad "la idea de federar, gracias a una norma común, todos los ordenadores y todas las redes de telecomunicaciones, permitiendo así la comunicación entre cualquier ordenador del planeta con cnualquier otro, por cualquier medio de telecomunicación, incluída naturalmente la red mundial de teléfonos" (5).

Para llenar este objetivo, se crearon los sistemas en red de área local o LAN (Local Area Network), para interiores, fábricas, campus universitarios y áreas con un radio de pocos kilómetros, conectada por sistemas propios o recursos alquilados, como el teléfono, u otro sistema operativo de red, etc.; de área metropolitana o MAN (Metropolitan Area Network), conectada con puntos diversos de la ciudad; de área extendida o WAN (Wide Area Network), una red de mayor alcance, países y hasta continentes, completada con todos los periféricos necesarios; y sistemas globales o GAN (Global Area Network), integrados por muchos ordenadores, resultantes de la unión o suma de los de área extendida y área local.

Dentro de la tipología LAN hay varias clases. Las más comunes son Ethernet y Token-ring. Las primeras se basan en la tipología en «bus», donde todos los interfaces conectados al cable "escuchan" lo que otros interfaces "escriben" y cuando uno desea enviar un dato a través de la red, sólo tiene que transmitir. Las segundas tienen su tipología en «anillo», en que los datos circulan por él, de interface en interface, y no transmiten cuando lo desean, sino que esperan a recibir el "token" o señal, que circula por todas, dando a cada una de ellas la posibilidad de transmitir (6). Esta tipología LAN puede ser, según esto, de sistema multiusuario (varios usuarios con un sólo ordenador, cada uno con su propia memoria y la posibilidad de operar por turno); de sistema multiprocesador (cada usuario con su procesador, compartiendo la unidad central de almacenamiento); y del sistema de anillo (cada usuario dispone de los principales recursos, es decir, de procesador y de almacenamiento, con la posibilidad de operar con ancho de banda que multiplique su operatividad). Hay también redes conmutadas con la topología de anillos, que comparten todos los recursos del conjunto de la red, locales y remotos, discos duros, impresoras, modems y periféricos diversos.

El conjunto de redes locales pueden estar conectadas entre sí por tres dispositivos: «bridge» (puente), que une entre sí dos redes; «router» (encaminador), realiza la misma función, pero de forma inteligente, ya que la información que no va dirigida a la otra red, no pasa a ella; y «gateway» (pasarela), más sofisticada, permite la conversión de unos protocolos en otros (7).

Y en esta forma elemental con que apuntamos lo más importante que afecta a los contenidos de los sistemas de redes aplicados a la documentación, hemos de referirnos a alguna de sus utilidades más importantes, como es la posibilidad de compartir recursos y la infinita gama de utilidades que pueden ofrecer los ordenadores con su conjunto de periféricos. Al integrar un determinado número de ordenadores en una LAN, se hace imprescindible el uso de servidores que gestionen el tráfico de información y para llenar este objetivo surgió la RDSI (Red Digital de Servicios Integrados), que hace posibles las conexiones digitales, que permite la comunicación de extremo a extremo y facilita un sinnúmero de servicios.

1.3. La transferencia de datos

Significaremos aquí como transferencia de datos el movimiento de la información codificada (paso de la información del sistema usual a otro que entienda la computadora) generalmente de forma binaria o digital, sobre algún sistema de transmisión eléctrica y cuyo destino final, de forma directa o indirecta, es su procesamiento por parte de un ordenador. Estas redes digitales no sufren las limitaciones temporales y espaciales de los medios clásicos, que Epstein identifica como las causantes de la falta de profundidad en el tratamiento de la información documental, ya que dichas redes permiten el acceso a una cantidad de recursos mundialmente reconocidos y a un conjunto ingente de documentación, difícilmente disponible de otro modo (8).

Para que tenga lugar la transferencia o transmisión de datos, será necesaria la existencia, en primer lugar, de una fuente de información y datos; en segundo lugar, un destinatario de los mismos, y en tercer y último lugar, un camino o nexo de unión entre ambos.

Al principio y en las largas distancias, los bits o caracteres que articulaban la información, fluían de uno en uno y sucesivamente por una única línea de la red: era la transmisión en «serie». Si los bits fluían simultáneamente, pero en tantos circuitos físicos como el número de bits, era la transmisión en «paralelo», sistema adaptado a los enlaces de corta longitud, ordinarios en los centros de cálculo, por ejemplo. Pero atendiendo a la coordinación de los modems para la transferencia de datos en línea, podía darse una transmisión «asincrónica», cuya coordinación se realizaba a nivel de bit o carácter, es decir, cada carácter enviado era recogido aisladamente, quedando a la espera del siguiente. Era lenta y no superaba los 1.200 baudios/s. Otra transmisión es la «sincrónica» o por bloques o paquetes de caracteres. Cada bit va acompañado de otros, hasta formar el bloque. Cada mensaje puede estar formado por varios paquetes, dependiendo de su longitud y de la capacidad del terminal. Este sistema es el propio de las velocidades medias o, más bien, altas.

Se dan también distintos modos de explotación de los circuitos en red para la transmisión de datos: el «simplex», por el que sólo se transfieren datos en un sentido. Es el modo propio de la telemetría y su uso más especializado es el de la remisión de datos meteorológicos. El «semiduplex» permite la transferencia sucesiva en uno y otro sentido, pero las consiguientes inversiones hacen perder tiempo y limitan la eficacia. Y, finalmente, el modo «duplex» consiste en la transmisión simultánea de datos en ambos sentidos, que es los que ha pasado a constituir el diálogo normal de los ordenadores.

1.4. Nuestras comunicaciones «en línea»

Un Real Decreto (9) sentaría las bases para el establecimiento, la explotación y el desarrollo de la transmisión de datos por el sistema de redes en España. Dicho Decreto hizo posible, tan sólo un año más tarde, el establecimiento de la RETD (Red Especial para la Transmisión de Datos), posiblemente la primera red de conmutación de paquetes de datos, de carácter público, en el mundo. El monopolio de que disfrutaba entonces Telefónica retrasó la aparición de otras operadoras que posteriormente han ido apareciendo en el mercado y que ya están presentes en el negocio de las telecomunicaciones. Fue Ortega el que dijo que la empresa juega en nuestro siglo el papel que hace cinco jugaba la universidad, porque las empresas deben de ser capaces, no sólo de generar dinero, sino de prestar servicios a la sociedad (10).

En el 1974, la CTNE (Compañía Telefónica Nacional de España) crea para su sistema operativo la división de informática, que vendrá necesariamente a potenciar la Red Pública de Transmisión de Datos. Los servicios que incluye el nuevo sistema serán el punto a punto, por el que los abonados contratarían un circuito que telefónica enlazaría permanentemente; y el de la Red Conmutada Telefónica, por el que el usuario podía utilizar la infraestructura de la Compañía para acceder a un ordenador y a cualquier banco de datos enlazados con la red. Este servicio permitía, incluso, la comunicación a tiempo compartido, es decir, posibilitaba ya a varios usuarios la conexión con el mismo ordenador, base de datos o centro de información.

La RETD (Red Especial de Transmisión de Datos) la primera pública en el campo de transmisión en red por paquetes, pasó a ser la IBERPAC o soporte de comunicaciones para la interconexión entre terminales y ordenadores, con alcance de conexión con centros de información extranjeros. Se constituye en un conjunto de centros en red, intercomunicados entre sí en forma mallada, a través de enlaces de alta velocidad, que son duplicados y pueden ser encaminados por diferentes trayectos, por motivos de seguridad. Los equipos de usuario, ordenadores y terminales se conectan con el centro de más proximidad.

2. Internet, la red de redes

Nacida como experimento del Departamento de Defensa americano y como conjunto de redes, conoce su difusión más amplia en el ámbito científico-universitario. Hoy, es el fundamento de las autopistas de la información, aunque para convertirse en ellas le faltan infraestructuras y ancho de banda. Desde el punto de vista técnico, Internet es la mayor red mundial, a la vez que un fenómeno socio-cultural. Cualquier usuario desde su consola, puede tener acceso a la mayor fuente de información que existe.

"…(Internet es) la «aldea global». Enclavada en ninguna parte, una indeterminada autopista la atraviesa y rodea: nadie sabe de dónde viene, pero lleva a todos los lugares del planeta. No hay indicadores que señalen hacia la ciudad más poblada de la Tierra. Cualquier ordenador con modem puede conducir a ella. Es la aldea global, el mundo entero comunicado, el final de las fronteras. La ciudad Internet, paraíso de la libertad y la fantasía, que alberga en tiempos asíncronos a más de treinta millones de fantasmas, convertidos en identidades electrónicas" (11).

En cuanto a su funcionamiento interno, Internet no se ajusta a ningún tipo de ordenador, tipo de red, tecnología de conexión y medios físicos empleados. No tiene tampoco una autoridad central y es descentralizada: cada red mantiene su independencia y se une cooperativamente al resto, respetando una serie de normas de interconexión. "Dicho de otra manera: Internet es un ayuntamiento de redes sin «alcalde» y prefigura la sociedad civil de «Telépolis»" (12). La familia de protocolos TCP/IP (Transmision Control Protocol/Internet Protocol) es la encargada de aglutinar esta diversidad de redes.

2.1. Las autopistas de la información

Las autopistas de la información son el conjunto de redes informáticas interconectadas entre sí y constituídas por ordenadores desplegados por el mundo entero.

El origen y la articulación de las autopistas de la información se dio al final de los años 60, cuando con carácter experimental se crea en los EE. UU. una red informática experimental que se llamaría ARPANET (Advanced Research Projects Agency NET), integrada por los entonces más prestigiosos centros de investigación (13), tanto a nivel educacional como militar, con el objetivo de compartir cualquier tipo de información necesaria, disponible en los diferentes centros. Más tarde, el nombre original de la red se referirá a los contenidos científicos, el núcleo más importante o «backbone» del sistema, mientras las informaciones militares se transferirán a la red MILNET.

Entre los objetivos de ARPANET, estaba el de desarrollar una gran red que no se debilitara, incluso en el caso de que se perdieran algunas partes físicas de la misma, posibilidad prevista para el caso de un conflicto nuclear. Y de igual manera, esta gran red no debería ver afectadas sus prestaciones básicas, ni siquiera con la incorporación de un número importante de nuevos ordenadores al sistema. Con posterioridad, coincidiendo con el desarrollo de la NSFNET (National Science Foundation Network) y a petición expresa del Gobierno, se integrarían en el sistema el conjunto de Universidades de los EE. UU y sus Centros de Investigación, con el objeto de aprovechar y desarrollar los nuevos servicios y utilidades de esta gran red (14). Desde los primeros momentos se evidenció la necesidad de crear un idioma o lenguaje que permitiera la intercomunicación de los ordenadores entre sí. Éste fue el origen del protocolo TCP/IP.

Pronto y mientras los ordenadores conectados a la red se multiplican por todo el mundo, aparecería entre sus utilidades el e-mail o correo electrónico, mediante el cual se puede enviar un mensaje a cualquier otro usuario que pertenezca a la red, sin otro requisito que el de contar con su dirección telemática.

Para Vinton G. Cerf, Presidente de Internet,"el ordenador es el automóvil de la infraestructura de la información, los portátiles son los coches de sport. Los PCs son los turismos, los superordenadores son máquinas de Fórmula 1 y los sistemas de almacenamiento de datos son los grandes camiones de 18 ruedas" (15).

2.2. Internet, soporte del ciberespacio

El rápido e inesperado crecimiento de la gran red que nuecleara ARPANET, da lugar al nacimiento de INTERNET (INTERnational NETwork) en el año de 1983, la red más extendida y popularizada a nivel mundial (16). Su expansión ha sido tan importante en poco tiempo que, de los dos mil ordenadores registrados en la red en la mitad de los años 80, se ha pasado a varias decenas de millones en las puertas del 2.000, mientras que su e-mail llegó a intercambiar 3 trillones de mensajes en el 1998. En España sólo se contaban 500.000 usuarios en el 1996, pero asombra que, según el EGM (Estudio General de Medios) y Arroba Systems, si en septiembre de 1998 se alcanzaba la cifra de los 1,6 millones, al finalizar diciembre del mismo año eran 2,5 los españoles que accedían a la red de redes.

En el año de 1986, la National Science Foundation norteamericana logra que Internet amplíe su espacio operativo a la sociedad civil, tomando como servicios prioritarios los de la investigación científica y la cultura, y abriendo el campo de sus posibilidades a las Universidades y Centros de Investigación de todo el mundo. Y es en este contexto en el que Internet aparece como un nuevo mundo para los ámbitos de la investigación, la comunicación, la información, la documentación, la educación y, en general, de la cultura, todo ello en función de la extensa gama de servicios que hace posible su sistema.

Por señalar a los primeros y más importantes, citaremos el correo electrónico ya aludido; el IRC (Internet Relay Chat), que nos permite comunicar en tiempo real con cualquier parte del mundo a través del teclado de nuestro ordenador; el FTP (File Transfer Protocol), que hace posible el intercambio de ficheros sin más que ordenarlo en el centro servidor en el que nos encontremos, y un sinnúmero de servicios adheridos a la red, como los de las agencias de viajes, espectáculos, intercambio comercial, publicidad, sanidad, etc. (17).

Y con diferencia importante en sus posibilidades, también han existido y siguen existiendo un gran número de redes, cuya misión era y sigue siendo prioritariamente comercial, con una oferta también interesante, de diversos tipos de servicios para sus usuarios. En este grupo están la American OnLine, Compuserve, Ibertex, Fidonet, etc.

2.3. Internet y la documentación

"Las numerosas bases de datos, en línea o en CD-ROM, junto con el acceso a Internet, representan un potencial informativo tan grande, que el usuario a menudo no sabe cómo orientarse. Por ello y en esta situación, el documentalista debe aprender a utilizar esta tecnología y así convertirse en un guía cualificado y un organizador de las vías de acceso, para llegar a la información más apropiada para el usuario" (18). Lo mismo que Terceiro quiere decirnos cuando afirma que debemos "familiarizarnos con la terminología de la nueva tecnología y la nueva cultura que se nos viene encima" (19).

Los primeros servicios que hicieron suya la tecnología informática y aplicaron sus utilidades a los objetivos de la difusión de la información y de la investigación, fueron como no podía ser de otro modo, las bibliotecas especializadas y los centros de investigación científica, que tras su informatización y automatización, pasaron a constituirse en bases de datos y centros de documentación. Y para llenar con más rapidez y eficacia su misión, pronto su ordenador central o host, comenzó a servirse de las redes y sistemas de telecomunicación, para ganar en accesibilidad y facilitar sistemas eficientes y ágiles para la recuperación de la información. Y estos fueron los caminos que llevaron a la información y documentación que dormitaba en las grandes bibliotecas, generales y especializadas, nacionales y públicas, universitarias, de departamentos y laboratorios de investigación, a circular por las autopistas de la información, fluir por el ciberespacio y desembocar en esa inmensa biblioteca virtual, que en Internet ha encontrado el canal más adecuado para su diseminación (20).

De esta nueva situación surgen dos tipos de información documental suficientemente definidos, para fijar en ellos nuestra consideración: uno, la colección física de los fondos que integran los depósitos de formato convencional, que van desde los libros y manuscritos, a los registrados en los soportes de las más modernas tecnologías, revistas, grabados, registros sonoros, vídeos, CD-ROM, etc.; y otro, la colección virtual, compuesta por toda la documentación en red de los centros de investigación y documentación, disponible por Internet y accesible sin limitaciones en el tiempo y el espacio. A esta biblioteca virtual queríamos referirnos cuando ya hace más de un lustro, escribíamos sobre la biblioteca abierta, la biblioteca virtual y la biblioteca electrónica (21).

2.4. Las aplicaciones documentales de Internet

No encontramos inconveniente en afirmar que las aplicaciones y servicios de Internet en el campo de la información documental no tienen límite, hasta convertir en caducos y obsoletos los logros más importantes que hasta el presente ofrecían los sistemas de teledocumentación, si es que Internet no fuera considerado como uno de ellos y el último cronológicamente hablando.

J. López Yepes, en uno de sus últimos trabajos sobre Información y Documentación, no puede menos de dejar constancia de que ha llegado el momento en el que "cualquier tema podrá ser documentado desde nuestro propio ordenador, con acceso a multiplicidad de fuentes y en todos sus niveles de profundidad y contenido, a través de la emisión terrestre, el cable, el satélite y el teléfono, dejando probablemente en un segundo plano los medios tradicionales o materiales de documentación (libros, revistas, discos compactos, cassettes, etc.)" (22).

No respetaríamos nuestros propósitos de concisión si concediéramos aquí un espacio importante, aunque sólo sea a las principales aplicaciones que Internet ofrece para navegar por los campos de la información y la documentación. Asegurado con el protocolo IP (Internet Protocol) el encaminamiento que deben seguir todas la informaciones transmitidas por la red, para que los paquetes alcancen su destino y lo hagan con el ordenamiento preciso, cabe señalar al menos, las principales. Así, Telnet posibilita el acceso a catálogos en ordenadores remotos, con utilidades documentales tan interesantes como la localización de libros y documentos determinados, comprobación de datos bibliográficos, actualización de catálogos, novedades bibliográficas, títulos disponibles, etc.

Otra aplicación específica para el intercambio de información documental es la que facilita el protocolo de transferencia de ficheros FTP (File Transfer Protocol). Este sistema facilita el acceso a cualquier programa de información de dominio público, a cualquier información de las publicadas en diversas revistas y a muchos archivos y bases de datos públicas (23). Determinados comandos hacen posible la transferencia de información de ficheros múltiples, anónimos, comprimidos y empaquetados.

El correo electrónico (E-mail), es tal vez, el servicio más importante y socorrido de los que ofrece Internet y de gran aprovechamiento para las operaciones propias de los centros de documentación. Diariamente, cientos de miles de mensajes son remitidos de un lugar a otro del mundo, a través del e-mail. Estos mensajes, que cada día orillan más a los servicios postales y de fax, pueden contener informaciones de todo tipo, desde cartas personales, hasta documentos, publicaciones y programas de ordenador. El correo electrónico ha tenido su complemento en los programas BBS (Bulletin Board System) y USENET.

La aplicación Gopher ofrece al buscador de información, además de la mayoría de los recursos de Internet, un sinfin de posibilidades desplegadas en las distintas opciones que ofrecen sus menús. Pero es el servicio WEB o WWW (World Wide Web), la telaraña mundial, el que está sustituyendo progresivamente a esta aplicación. Desarrollado por Robert Cailliau y Tim Berners-Lee en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas o CERN (Centre Européen pour la Recherche Nucléaire) y basado en la tecnología del hipertexto, por su gran versatilidad, hace posibles en la práctica casi todas las prestaciones: cualquier clase de información de tipo institucional y comercial, consultar cualquier base de datos y centros de documentación conectados a la red, prensa digital y páginas Web de organismos, empresas y particulares, publicidad, y un campo ilimitado para operaciones financieras, comerciales, culturales, educativas, etc (24). Y en el progresivo desarrollo de estas aplicaciones, caben ya los documentos en cualquier tipo de soporte y presentación, texto, sonido o imagen, ésta última fija o en movimiento, lo que hacen de la prestación Web la más práctica, atractiva e interesante para los usuarios (25).

"La Web es la unión de una gran cantidad de servidores de hipertexto (proveedores de información) distribuidos por el mundo. Reune dos tecnologías: la hipermedia y la red. La hipermedia es la versión multimedia del hipertexto, una forma lineal de leer un texto" (26).

Anne Clyde enumera las principales fuentes de información y recursos documentales accesibles a través de las Web: libros electrónicos y documentos de texto, periódicos electrónico y revistas, obras de referencia, como directorios y diccionarios, servicios de información comercial, servicio de noticias, gophers, sitios telnet, sitios FTP, boletines electrónicos, redes gratuitas de tipo comunitario, catálogos de bibliotecas, los archivos de servidores de listas de correo automático (listserv) y grupos de discusión, radio y tv Internet (27). Un ejemplo asequible y práctico de todas estas aplicaciones lo encontramos en la Library of Congress, de Washington (28).

2.5. Búsqueda de la información documental en Internet

Internet es ya como la piedra filosofal en la búsqueda de la información documental en nuestro tiempo y lo será aún más en el futuro. Su modo de navegar hipertextual permite reorientar la información por el espectro ilimitado de las fuentes, lo que hace posible bogar por los mares documentales en un afán casi exhaustivo, a la vez que facilita profundizar y completar la información en cualquier tema objeto de la investigación, de modo que se haga posible en tan sólo unos minutos, espigar por documentos la información que por cualquier otro método se tardaría meses enteros en conseguir.

2.5.1. Los servicios OPAC

Pero bajando con interés didáctico al terreno de la práctica, lo primero que encontramos en los centros de documentación con conexión en la red, son los servicios OPAC (On-line Public Access Catalogues), que hacen posible trabajar e investigar con el catálogo del archivo, biblioteca o centro de documentación, como si físicamente estuviéramos presentes en la sala de lectura o de investigadores de la misma institución (29).

En general, los sistemas de OPAC permiten realizar consultas por los campos más comunes en los catálogos, como son el de autor, título y materia. También se indican en ellos si el documento es accesible, si puede ser objeto de préstamo o si algún otro lector o investigador lo tiene reservado. Y en caso de darse el acceso libre, la ubicación física en el centro, del libro o documento interesado.

El acceso a los fondos de cualquier dentro de documentación por los sistemas OPAC puede hacerse de dos maneras diferentes: una, utilizando la herramienta «Telnet» como terminal remoto, lo que precisa en muchos casos abrir una cuenta (login) o suscripción, condición sine qua non para el acceso, que será verificada, y una clave concertada (password). Salvados estos escollos, la consulta de los catálogos vía Internet podrá llevarse a cabo por medio de los mismos programas de gestión del centro, que no son otros que aquellos de los que dispone el lector o usuario que acude físicamente a la sala de lectura, que se sirve de los terminales conectados físicamente al ordenador del centro de documentación. Otra manera de acceso OPAC cada vez más común entre investigadores, es por medio de las Web, una forma de entrada hipertextual que, en principio, no precisa el conocimiento de los programas de gestión de los centros visitados, por lo que su eficacia obedece al conocimiento del propio navegador, más que de aquellos (30).

Marta Torres (31), tras señalar la relativa facilidad con que hoy pueden ser accesibles los catálogos de todas las bibliotecas importantes, no deja de señalar algunos problemas que pueden darse en el entorno de los OPAC'S: problemas de normalización en las consultas y lenguajes de búsqueda y recuperación de la documentación; problemas de integración de distintos catálogos en un solo interfaz de consulta; problemas de pertinencia en los resultados de las búsquedas OPAC (32); y , finalmente, problemas económicos derivados del elevado coste de la reconversión retrospectiva de libros y documentos.

2.5.2. Los OPAC y el acceso a las fuentes de información

En el acceso a las fuentes, cabe señalar ventajas e inconvenientes de los OPACs. De las primeras son, por un lado, el carácter hipertextual de las Web, que las integra en el mayor ámbito de información que puebla el ciberespacio, lo que hace más fácil la navegación. Por otro lado, está la intermediación del servidor, que evita al investigador el acceso directo al host del centro de documentación, situación más favorable para la obtención de información, al evitar la ralentización de su flujo por la saturación y algún que otro problema de seguridad en su circulación. Además, se facilita la orientación hacia otros centros similares, que pueden enriquecer y completar la misma información (33).

Por el contrario, existen algunos inconvenientes, de los que el principal viene a ser el de que los sistemas de entrada vía «Telnet» funcionan con el interfaz propio de cada aplicación que de ellos hacen los distintos centros de documentación. Esto obliga al conocimiento de todos los sistemas y programas que utiliza cada centro, así como los diversos lenguajes de consulta, en muchos casos, exentos de normalización. Sobre los programas aludidos de los centros, cuando la conexión a Internet tiene lugar vía «Telnet», se pueden encontrar programas particularizados de informatización de los fondos, que buscan un acceso más fácil a las referencias objeto de consulta. Con todo, al funcionar cada programa con un interfaz propio, es imprescindible conocerlo, para rentabilizar mejor estos recursos. Son ejemplos de estos programas ABSIS, ALEPH, LIBERTAS, SABINI, etc.

Otro inconveniente no menor al utilizar los sistemas de acceso vía «Telnet», puede ser el de la cuenta o previa suscripción, que condiciona la entrada a la posesión del login del usuario y su password, a los que ya hemos aludido (34).

3. Documentación e Internet: desafíos y planteamientos.

Internet no es una autopista de la información, sino un «océano» de datos. Las evoluciones de los accesos a la RDSI (Red Digital de Servicios Integrados) y banda ancha por fibra óptica, darán paso a las verdaderas autopistas.

A. López Yepes escribía no hace mucho que la universalización del digital, del acceso a las telecomunicaciones y al audiovisual y la integración de estos tres ámbitos, han producido un cambio profundo en el documento, pero que quizá los cambios más profundos sean el de la inmaterialidad del nuevo documento y el de la transformación del concepto publicación, hasta el punto de que el desarrollo de Internet y la posibilidad de que cualquier usuario pueda introducir y recuperar datos a su antojo, ha modificado el universo de la información documental (35). La intervención de Jesús Blázquez (36) en el "Internet World'96", recogía ya una serie de conclusiones, tomadas de la experiencia bibliotecaria y documental vivida en el pasado lustro en los Estados Unidos y en su cabecera abría el fuego con el audaz epígrafe de "Los desafíos de Internet para los documentalistas" (37).

Las situaciones nuevas e insospechadas que Internet presenta en el mundo de la información documental son, en efecto, tan desafiantes, como desconocidas. Ello obliga a una serie de planteamientos teóricos y prácticos, en muchos casos urgentes y radicalmente dispares de los tradicionales, y plantea la necesidad de una revisión de los status convencionales y de definir nuevos perfiles profesionales, acordes con las exigencias de los medios digitales.

Deberán ser afectados por estos planteamientos:

3.1. El conjunto del sistema documental

Entre las aplicaciones de Internet de mayor interés para la sistemática documental está la del acceso ilimitado a una gran cantidad de bibliotecas y centros de documentación dispersos en el mundo entero, sin que sea necesario trasladarse físicamente, ni a universidades, ni a centros de investigación para lograr cualquier tipo de información de carácter bibliográfico, desde simples referencias, a publicaciones completas. La facilidad de uso, la inexistencia de horarios restringidos y la automatización de la información hacen que, a medio y largo plazo, Internet se configure como la principal puerta de entrada a la mayoría de los archivos, bibliotecas y, en general, centros de investigación y documentación (38).

El acceso a las redes ha supuesto un cambio fundamental en el sistema documental. Hasta las dos últimas décadas la dificultad más importante para la investigación correspondía a la carencia o, cuando menos, insuficiencia, de información, mientras que en la era de la comunicación, la dificultad se encuentra en la necesidad de seleccionar el volumen de información que sobre cualquier tema nos es posible conseguir. "Además, no siempre sabemos valorar los costes con el resultado final de las búsquedas y aquí tenemos un ejemplo claro de información en línea y en las consultas a bases de datos, en los que a pesar de precisar la consulta al máximo, algunas veces se paga más información de la que realmente usamos para nuestro trabajo de investigación" (39). Esto supone un cambio radical en la dinámica de búsqueda convencional, a fin de obtener una información recopilada con la máxima precisión y jerarquización (40).

Tampoco la cadena documental sigue en Internet su desarrollo tradicional, y su sistemática operativa cambia desde la manera de realizar la selección documental, sujeta a los recursos informáticos y a los protocolos de la navegación por los espacios de la documentación virtual, hasta la sistematización de las fuentes, dispersas en los ilimitados ámbitos del ciberespacio. Hay una nueva información en las páginas web, rica, abundante y mucho más flexible, que ha de coexistir con la de los centros tradicionales de documentación. Se trata de propiciar la consolidación de un nuevo tratamiento diferenciado de la información, o como sostiene Negroponte, "crear el potencial de un nuevo contenido, originado a partir de una combinación totalmente nueva de fuentes" (41). Además, los centros de documentación, las bibliotecas científicas y los archivos han saltado a la red, y sus fondos y catálogos circulan también por las autopistas de la información. Por su parte, los servicios de análisis han de cambiar sus contenidos formales, las bibliotecas de depósito sus modos de difusión y comercialización y los centros de orientación y referencia deberán fijar sucursales en el ciberespacio.

Pero es a las bases de datos a las que, por su naturaleza, corresponde la mutación más radical: el dinamismo y la velocidad que exige la circulación en el ámbito virtual, exige de estos bancos de información la máxima funcionalidad, que vaya desde la normalización de sus catálogos, sistemas de búsqueda y de referencias, lenguajes y modos de indización, difusión, servicios de texto completo, diseminación, préstamo y reproducción, etc., hasta encontrar las soluciones pertinentes que reclama con urgencia la salvaguarda los derechos de autor.

3.2. La normalización documental

La integración de los centros de investigación y documentación en la filosofía de Internet supone todo un proceso, no carente de dificultad y de complejidad. De aquí deducimos la no existencia de sistemas unificados de automatización y digitalización, que dificulta la utilización de las redes y de Internet (42).

Si en la documentación tradicional era difícil unificar los criterios de los distintos analistas y países deferentes, por lo que era necesaria una regularización con tendencia manifiesta hacia la centralización, en el tráfico documental por la red virtual, se impone también ineludiblemente una nueva normalización, con una serie de reglas diferentes, que unifiquen lenguajes, eviten los ruidos y silencios, faciliten la libertad de movimientos por la red y den funcionalidad a los programas y protocolos correspondientes. Tareas en las que han de converger los organismos internacionales competentes, UNESCO, ISO, ALA (43), IFLA, FID, y la AENOR entre nosotros, con sus Comités de trabajo más relacionados con el desarrollo de las nuevas tecnologías y la documentación.

3.3. Los agentes del sistema documental

Señalaremos tan sólo tres de los que consideramos como agentes más relevantes y cuyo protagonismo e importancia son patentes en los sistemas de gestión documental:

3.3.1. Los propios centros de documentación

El relieve que en la actualidad está tomando la disponibilidad de la información electrónica y la fácil accesibilidad a la misma, con la sola condición de contar con un ordenador capaz y el modem imprescindible, además de la aportación económica que exige el mantenimieno de la línea, está restando relevancia al papel de la biblioteca como local de investigación y estudio. Tanto que en los Estados Unidos se ha podido justificar con ello el cierre (sic) de algunas bibliotecas escolares (44).

El nuevo concepto de los centros de información y documentación que se ha de formar ante este panorama, diferirá substancialmente del tradicional, tanto en los ámbitos que afectan a su materialidad, como en los sistemas y recursos para la diseminación de la información almacenada en sus fondos, por lo que aún "queda un importante camino por recorrer en las instituciones que ofrecen información, ya que en muchos casos, sus sistemas no están diseñados para ser usados por investigadores, sino por profesionales de la documentación" (45). Esto justifica la exigencia de un esfuerzo adicional y de carácter didáctico a los centros, para facilitar el trabajo investigador de los usuarios.

  1. Esos mismos fondos, normalmente integrados en la mayor parte de los casos, por libros, revistas, enciclopedias y colecciones de distintos temas, así como documentos diversos de literatura gris, van ya dejando paso inexorablemente a fondos y documentos de otra naturaleza: microformas, cintas magnéticas, disketes, dispositivos de almacenamiento masivo, o de carga acoplada CCD (Charge Coupled Device), CD-ROM (Compact Disk - Read Only Memory), WORM (Write Once Read Many times), RWA (Read Write Many times), y los DVD (Digital Virtual Disk), etc., y los hoy en vías de experimentación, que anuncian ya posibilidades de almacenamiento ilimitadas (46).
  2. El propio espacio físico de los centros de documentación ha de evolucionar hacia un funcionalidad distinta y adecuada a la nueva ergonomía que exigen los medios informáticos, la nueva información electrónica y los sistemas actualizados de investigación y de trabajo. Estos cambios habrán de pasar necesariamente por la remodelación de los locales y adaptación de los espacios, estructuras y organización a las nuevas necesidades, provisión de recursos informáticos, creación de puntos de acceso a la información con terminales gratuitos (¿?) conectados a Internet, centros de estudio de desarrollo cultural, económico y social abiertos a la red para intercambiar información sobre formación, oportunidades de trabajo, asesoramiento de las pequeñas empresas y cooperación con los servicios sociales comunitarios, etc. y la posible minimización de los espacios destinados a los fondos, así como de los servicios de consulta y de lectura.

    En los informes (47) que sobre el papel de las bibliotecas y centros de documentación emitieron la NCLIS (National Commission on Libraries and Information) y The NationalScience Foundation, ambos llevados a cabo bajo la dirección del Profesor Charles R. MacClure, de la Universidad de Syracusa, tras conceder a estos centros su trascendental importancia en el contexto de la National Information Infrastructure/Internet de los Estados Unidos, se los exhorta a adaptarse al nuevo entorno de las redes informáticas y a promover el acceso público a Internet, ofreciendo algunas situaciones modélicas para el uso de la red. Citamos algunas en las que, salvados los costes referentes al uso y la conectividad de Internet, pudieran ser, en opinión de Blázquez, aplicables a cualquier centro de documentación:

    • una única estación de trabajo en una sóla biblioteca, con acceso de tipo textual;
    • una única estación de trabajo en una sola biblioteca con acceso de tipo multimedia;
    • varios terminales en una sola biblioteca, con un acceso textual;
    • varios terminales en una sola biblioteca, con acceso multimedia; y
    • varios terminales en múltiples bibliotecas, con un acceso multimedia (48).
  3. Se impone además una nueva mentalidad sobre el concepto tradicional de las bibliotecas y centros de documentación. Éstos han venido hasta el presente, fundamentando su importancia en la riqueza y el número de sus fondos, así como en los medios materiales, de personal e instalaciones, con que contaban y pueden seguir contando en el presente. Hoy las cosas son distintas y, aunque tantos recursos no hayan cambiado ni en valor, ni en importancia, sí deberán hacer evolucionar sus sistemas y procedimientos y abrirse a las exigencias que imponen las nuevas tecnologías. Así, mientras se debilita la idea de posesión de la información por parte de los centros, se refuerzan los conceptos de intercambio y cooperación entre los mismos, hasta compartir los propios fondos en una gran biblioteca virtual. Pero el ciberespacio aún sigue siendo un mundo en el que la información circula todavía de modo desordenado. A mayor cantidad de información, mayores necesidades de análisis de la misma, de resumen de contenidos, de selección, de utilización adecuada de la misma información y de sistematización. Lo que llevaba a pensar a A. López Yepes en que "además de las ya integradas áreas de videoteca, fonoteca, consulta en línea o en soporte CD, habrá que ir pensando en las posibilidades de la «virtualteca»" (49).
3.3.2. La didáctica documental

Estas nuevas situaciones deberán también imponer progresivamente una didáctica documental con políticas de servicio totalmente diferentes, que busquen multiplicar las posibilidades y recursos de acceso a las bases de datos en línea y formatos CD-ROM o DVD, OPACs (On-line Public Access Catalogue), así como a la misma red Internet. Se impone también, como consecuencia, un cambio en las políticas de gestión y de administración en los centros de documentación. La didáctica y la asimilación de las nuevas tecnologías y todos sus sistemas pasarán a ser los puntos de atención más relevantes en el presupuesto de lo centros de documentación, después de la adquisición y mantenimiento de los fondos que, lógicamente, se orientará también, y cada día más, hacia aquellos documentos en soportes de sistema digital.

3.3.3. El papel del documentalista

J. López Yepes escribía recientemente que "la configuración del documentalista y su papel en el medio social y académico, está sujeto a permanente revisión" (50), y para J. Aumente, hoy más que nunca, de cara a los superordenadores, los boletines electrónicos, las estaciones de trabajo multimedia, los paquetes estadísticos, los discos ópticos, las redes y satélites, y sobre todos, el ciberespacio, no se podrá prescindir de la figura del documentalista comprometido en la gestión adecuada de tanta información como nos circunda (51). Y como a "nuevos medios, nuevos documentalistas" (52), el profesional de hoy deberá cambiar, si no ha cambiado ya al menos en parte, su función convencional, sus modos de gestión documental y hasta su mentalidad con relación a las nuevas exigencias de la documentación virtual. Los planteamientos de la información digital exigen del documentalista un protagonismo distinto del que, hasta el presente, le ha sido consustancial.

Y en este nuevo roll, quedarán afectados por los cambios,

  1. la tradicional función de este profesional que, por un lado, ha de gestionar un nuevo tipo de fondos de naturaleza electrónica y digital y por otro ha de actualizar, ampliar y profundizar su propia formación y sus conocimientos en las vertientes de la informática y de las telecomunicaciones. Lo que Marta Torres resume de este modo: "Si su misión siempre ha sido «ayudar al lector a moverse entre los libros», su reto actualmente es conocer qué hay en las redes, seleccionar lo pertinente separándolo de lo poco útil, analizar la calidad de lo existente, organizarlo de forma agradable para el usuario y ponerlo a disposición pública" (53). Algunas otras funciones del documentalista señalaba también esta profesional en su trabajo sobre el impacto de las autopistas de la información, que recogemos tan sólo con su enunciado: la elaboración de directorios de recursos de Internet, trabajando con rigor y sin dejarse llevar por lo que pudiera haber en las redes de fuegos artificiales; la creación de servidores útiles y amigables, seleccionando lo más adecuado para las necesidades de cada institución; y la investigación constante de la tecnología en desarrollo, analizando al día, todas las posibilidades que éstas ofrecen para su servicio (54).
  2. la diferente relación documentador-usuario que surge dentro de la red. El uso de las herramientas informáticas, al conceder mayor autonomía a los usuarios, separan y dispersan los planos de la interrelación que tradicionalmente debía existir entre ambos. Incluso, hasta el punto de hacer desaparecer el mínimo contacto, realidad a la que algunos autores se han referido, denominando a este nuevo tipo de modernos internautas como los "usuarios sin rostro" (55). En esta situación, Blázquez cita el símil de Koopman y Hay, que comparaban la labor del bibliotecario con la de un salvavidas para los usuarios perdidos en un oscuro océano, que sería Internet, labor que se realiza mediante la organización de los recursos de la red (56).
  3. el nuevo papel de guía e intérprete, que ya asignaba Ortega al documentalista en la Conferencia Inaugural del II Congreso Internacional de Bibliotecarios, celebrado en Madrid en 1935, pronunciada con el sugestivo título de «Misión del Bibliotecario» (57). Lo que Abadal Falgueras expresa en términos similares, al escribir que la misión del bibliotecario-documentalista "consiste en guiar al lector a través de la selva de los libros, primero para que no se pierda y pueda encontrar la información que necesita y, en segundo lugar, para ayudarle a encontrar aquellos documentos de mayor calidad, dentro de la exuberancia documental" (58) de la red, añadimos nosotros.
  4. su definitivo status de asesor y consejero que, citando a Terceiro, le confiere J. López Yepes, en parangón con la figura del ciberasesor que en el espacio político norteamericano, filtra las informaciones que los políticos introducen en la red, y que a su vez, disponen de una enorme capacidad de información. En una misión análoga, el documentalista deberá seleccionar la información personalizada que sobre cualquier tema un determinado usuario que le consulta, desea recibir en su ordenador (59).
  5. su labor de búsqueda y creación de estándares para las relaciones e intercambios que, casi con carácter permanente, precisan los investigadores y usuarios, a la vez que organizar la información en la WWW, para hacerla fácilmente accesible y manejable. A esta misión parece referirse Marcos Recio, cuando habla del Documentalista de Información Electrónica (DIE) en su estudio sobre la Documentación Electrónica en los Medios (60). Bill Gates va más lejos, invitando a "adoptar en todo, el estilo de vida de las Web" (61).
  6. y la integración en un equipo humano para el que la aplicación de las técnicas documentales ya no pueden ser el resultado de tareas individualizadas, sino el de un trabajo de grupo, y esto, no sólo por las dimensiones que en el futuro alcanzará la información documental, sino por la globalización de los recursos multimedia y la inevitable integración a la que propenden las modernas tecnologías. Cara al futuro, se trata de formar "un equipo humano con conocimientos previos de cómo tratar la información y con ideas claras en torno al proceso de seleccionar la información, de analizarla y de tenerla lista para cuando se vuelva a necesitar" (62).
3.3.4. El nuevo perfil del «consultor» de Internet

Las autopistas de la información e Internet han transformado ya los modos de ejercer la profesión de documentalista. La búsqueda de información, su contextualización y su recuperación han encontrado una poderosa arma en las novísimas tecnologías: Internet permite el acceso, tanto a las fuentes oficiales, como a informes interesantes, trabajos de investigación, comentarios particulares y a un sinfín de material, que no podría darse a conocer de otra manera. Y es un deber del documentador conocer las potencialidades de las redes, saber explotarlas y obtener el máximo rendimiento posible, de ellas.

De esta manera, las actividades del documentalista, hasta ahora limitadas a ser elementos de apoyo en la producción de información a corto, medio y largo plazo, se diluirán con las tradicionalmente asignadas a los profesionales de los medios, provocando la aparición de un nuevo profesional, el gestor de la información digital, responsable, tanto de la recuperación de datos, como de la definición de los nuevos contenidos, a partir de una combinación totalmente nueva de fuentes y su difusión por los medios electrónicos (63).

El nuevo perfil del «consultor» y gestor digital de la información documental podrá exigir los siguientes rasgos de su profesional:

Y en la línea del último autor citado, el documentalista que se ajuste a este perfil, será sin duda, el más capacitado para facilitar una información precisa y un asesoramiento adecuado a sus usuarios. "Para mí, ésta es la idea básica que me guía cuando reivindico aquí nuestro papel de «consultores» de Internet, de cara a los usuarios" (70). Y la preocupación que produce a este autor la posibilidad de que este profesional pierda su mise au point que le recomendara Ortega, le lleva hasta ofrecer el servidor de Web de la Todd Library de la Middle Tennessee State Ubiversity (71) y la home page de la Wisconsin División for Libraries and Community Learning (72), que creemos interesante recoger aquí, ya que, tanto en una como en otra, se pueden encontrar herramientas y enlaces que abren puertas a la información profesional que permita la actualización del documentalista.

3.3.5. El «usuario» de la información documental en Internet

A la aparición de un nuevo profesional que hemos dado en llamar también consultor de Internet, se corresponde otra figura nueva, la del usuario de información documental en la red o investigador de Internet, un término no consagrado éste segundo, pero que pudiera ser una variante con matices, del usuario normal de la red.

Es cierto que "la mayoría de los investigadores desean acceder de forma directa a la información necesaria para desarrollar sus trabajos, sin recurrir, en la medida de lo posible, a los profesionales tradicionales en este campo, bibliotecarios y documentalistas, lo cual genera un ahorro de tiempo importante" (73), si bien es cierto también, como reconocen los autores que se citan, que cualquier consulta que consiga información no relevante obliga de algún modo a los usuarios a conocer mejor los mecanismos y herramientas de Internet y le ayudan a no perderse en medio de la tempestad de información fácil de conseguir en la red.

Fue en los primeros años de nuestra década, cuando el papel de usuario-buscador de información documental en Internet, aparece ya claramente definido. El autodidactismo sería la primera actitud pragmática de esta figura de investigador discente, en los albores del nuevo mundo virtual. En efecto, un ordenador y un modem, más unos conocimientos elementales de informática y un apredizaje práctico de las aplicaciones más importantes de Internet, así como el conocimiento de algunos buscadores y directorios, y el empleo de las herramientas de búsqueda, permitieron enseguida navegar e incluso bucear a este usuario novel por el «océano» de Internet. En realidad, podía tratarse ya de un documentalista potencial.

Esto, sin embargo, no hizo perder nada de su protagonismo al documentalista profesional en el campo de la información documental. Se trataba de un nuevo desafío que, ineludiblemente, éste tenía que afrontar. Y en esa línea se inició su respuesta con relación a los usuarios, poniendo en práctica una didáctica puntual, encaminada al aprendizaje y a la orientación de los mismos, por el proceloso mar de las redes y de la documentación. El acceso a los catálogos, no resulta siempre fácil, ya que a unos se accede directamente, otros están integrados en sistemas de información más complejos, como los campus universitarios y las free-net (74), y les hay también que no ofrecen pista alguna sobre cómo llegar a ellos.

Situaciones paralelas a las que presentan los catálogos e índices, se pueden apuntar con relación al acceso a las bases de datos y ficheros, al uso de los motores de búsqueda y al sinfín de programas de navegación por las páginas Web, prensa electrónica, etc. (75), por lo que la función didáctica del documentalista nunca podrá soslayarse con relación al usuario que investiga en Internet. Así y todo, este nuevo usuario-buscador de información documental ofrece unas características y posibilidades distintas de las que ofrece el investigador tradicional, características que no podemos menos de señalar:

  1. Independencia y ergonomía, ya que para este usuario de Internet no será imprescindible el factor presencia para buscar o recibir una información, ante la facilidad la diversidad de caminos que le ofrece el ciberespacio para conseguirla. El usuario se convierte en documentalista de sí mismo y gestor de su documentación personal. Internet le ofrece la información a la carta, pero sin duda, con muchos riesgos, al no poseer en ocasiones los criterios necesarios para acertar, seleccionar y utilizar la información que recibe.
  2. Visión globalizadora, tanto por su "modelo descentralizado de participación" (76), como por la amplitud documental al navegar con los «buscadores» por catálogos, bibliografías, bases de datos, enciclopedias y diccionarios; armonizadora, por la posibilidad de integrar los contenidos en función de la propia consulta; y decisoria, por la libertad que le permite seleccionar la información más pertinenente en cada caso. Y si estas misiones son posibles al usuario en función de la información propiamente dicha, también pueden extrapolarse con relación a los recursos, ante la posibilidad real de integrar texto, sonido e imagen, éste último con todas las utilidades que le ofrece la infografía.
  3. Ubicuidad en todos los campos de la información documental desde el propio ordenador, consecuencia de la descentralización, la característica más destacada de este novísimo ámbito documental que, en expresión de J. López Yepes, "desafía a las coordenadas espaciales y temporales", mientras "la información viene de cualquier lugar y camina hacia cualquier lugar" (77). El material documental era físico y de ahí la exigencia de presencia en el centro de documentación. Por el contrario, ahora ese material documental se ha hecho virtual en el ciberespacio, lo que justifica su ubicuidad. Y si las operaciones de «navegar», «rutear» o «callejear», como escribe Echevarría en su Telépolis (78), no llevaran a la dirección solicitada, siempre queda el recurso del correo electrónico, que potencia y complementa todas estas posibilidades.
  4. Capacidad de multiplicación de la información documental. Se trata de cambiar las perspectivas del campo documental, ya que el nuevo ámbito de investigación no se puede limitar a las colecciones de las salas de archivos y bibliotecas: subido a los motores de búsqueda en Internet, el usuario podrá romper los muros de su centro de documentación local, abrir las puertas de la serie ilimitada de estaciones de información dispersas por el ciberespacio y multiplicar el acerbo documental que para cualquier consulta precise. Toda la información documental de este modo recogida podrá, posteriormente, ser seleccionable y procesable, a partir de los datos recibidos y acumulados.
  5. Posibilidad de acceso a los grupos de interés, permeables a cualquier modo de información. Además de la facilidad de comunicación, contactos y consulta que proporciona el correo electrónico, existen grupos de discusión de documentalistas especializados y accesibles normalmente a cualquier investigador, cuyo asesoramiento a los usuarios puede alcanzar, incluso, a los servicios de orientación y referencia. Este cometido se vería complementado con el sistema «listserv», al que ya hemos aludido más arriba y que podría constituir una importante posibilidad de servicio en manos de los documentalistas y de gran utilidad para los usuarios.

3.4. Limitaciones que el propio sistema impone

Ciertamente, la revolución que Internet ha traído al mundo de la información y de la documentación ha abierto panoramas insospechados de posibilidades, servicios y utilidades nuevas que, como cualquier impulso, aunque sea hacia adelante, conlleva siempre algunos inconvenientes y ciertas limitaciones. Puestos a señalar, únicamente lo haremos con las más frecuentes, aunque su importancia o trascendencia en muchos casos, sólo tengan carácter relativo.

En primer lugar, la versatilidad de los formatos o estructuras del lenguaje que especifica en forma de caracteres la representación de los contenidos de la información documental. El documentalista tendrá que ser experto telemático para traducir y poner al alcance de los usuarios los formatos virtuales y lenguajes encriptados que vehiculan por las redes.

En segundo lugar, la digitalización por defecto de tanta información y documentación que aún no ha tenido acceso a las redes de Internet, sea por la enormidad del acervo cultural, sea por la escasez de medios y recursos, o sea por la incuria de administraciones y gobiernos. En teoría, en el ciberespacio hay de todo y cabe todo, pero falta tanto que, por un lado, los documentalistas, y por otro, los centros de documentación, archivos y bibliotecas, soportan esta espada de Damocles, testigos de su propia impotencia y abrumados por tan apremiante exigencia. Además, la colosal labor del documentalista, a la vez que minuciosa tarea de benedictinos, no podrá evitar, de modo inexorable, que muchos documentos sean condenados al olvido para siempre, por un análisis documental defectuoso, una mínima y/o escasa enumeración de relaciones o la simple imprecisión de las entradas, justificado todo por el cúmulo de documentos, las limitaciones espacio/tiempo y la escasez de medios, en muchos casos (79).

En tercer lugar, las limitaciones de la propia Internet. Como cualquier red de comunicaciones, ésta cuenta con grandes autopistas y autovías, las «backbone», y carreteras nacionales, provinciales, comarcales, y también, con caminos vecinales. En el ir y venir de la información por ellas, se dan dos graves situaciones: la primera, que son inevitables los «atascos» y la segunda, que la mayor cantidad de usuarios potenciales precisan circular, al salir o al entrar al menos, por rutas secundarias o caminos vecinales, siendo minoría los privilegiados que sólo precisan de autopista. El sistema de banda ancha irá aportando, en breve, soluciones.

En cuarto lugar, las carencias del usuario. Ciertamente, las posibilidades de información, conocimientos y documentación que nos ofrece Internet se acercan cada vez más al infinito, pero son estas posibilidades precisamente las que pueden convertirla en un intrincado laberinto o en un océano sin norte para el usuario, si no sigue las guías, si no utilizan los instrumentos de navegar o si no se cuenta con prácticos, misión del documentalista, que lo orienten a buen puerto.

En quinto lugar, y finalmente, los costes del hardware y de los periféricos, a los que habrá que sumar los de las tarifas que servidores y operadoras exigen a los usuarios. Internet es la resultante de la interconexión de muchas redes, y cada una de estas redes fija sus propias tarifas.

Este tipo de servicios plantea una potencial competencia entre las operadoras de la telefonía, ya que, en teoría, se podría establecer una conversación con los EE.UU. por poco más de 100 ptas/hora. Desde los primeros momentos de ARPANET, las universidades y centros de investigación se integraron en la red, un paso importante a favor de la cultura y del progreso (80), hasta que la NSF (National Science Foundation) la abrió también a las empresas y, progresivamente, a los particulares. En los EE. UU. impera para estos la tarifa plana, mientras que en Europa y en la mayor parte de los países son las operadoras y servidores las que imponen su ley en las tarifas, moderada tan sólo por la competencia, a falta de nuevas iniciativas gubernamentales sobre este asunto, por el momento.

4. Las redes en el 2.000

Con esta misma cabecera ha tenido lugar en este pasado verano del 99, en El Escorial, un Curso de la Universidad Complutense, bajo la dirección de Eduardo Punset. El carácter reiterativo de esa semana de estudios buscaba constatar cuantos avances y cambios se habían producido con relación a lo tratado en el Curso del 98, sobre "Tecnologías de futuro en la Red" (81), a la vez que buscaba asomarse a las perspectivas que sobre este apasionante campo se vislumbran para el futuro.

Citaremos aquí alguno de los puntos que allí emanaron, aplicables al campo de la información documental, si bien, el carácter comercial y empresarial patente en la mayor parte de las intervenciones y la preocupación de los ponentes por la imagen de la compañía u operadora que representaban, desvió en muchos casos el interés investigador y científico por los interesados y mal disimulados cauces de la publicidad y de la competencia. A pesar de ello, los participantes pudimos madurar en el convencimiento de que en materia de Redes aún estamos en el comienzo del futuro.

4.1. Algunos retos en el umbral del nuevo siglo

Los grandes retos de las telecomunicaciones del último trienio se pueden relacionar con la evolución de los sistemas de información, mediante la adopción de las nuevas tecnologías, entre las que ocupa un protagonismo preeminente la red de redes, Internet. Tres pueden ser los ámbitos de acción, de cara al nuevo siglo, en los que las redes pueden jugar y van a jugar papeles decisivos: el de la arquitectura de sistemas, el de las tecnologías Web y el de los sistemas de información y documentación (82).

4.1.1. Arquitectura de los sistemas

La sociedad de la información se abre paso, cada vez más deprisa, hacia la sociedad de la telecomunicación. Esto supone exigencias y planteamientos nuevos en el ámbito de la transferencia de la información y la documentación, para la que se hacen imprescindibles, junto a la flexibilidad y manejabilidad de los datos, la más fácil y rápida accesibilidad a los mismos. En una mesa redonda y en el mejor tonos, se llegó a decir que la estructura básica tiene que mejorar, que el ancho de banda no funciona y que hay hipocresía económica en el decir, no dar, y cobrar mucho, de las operadoras (83), lo que viene a constituir un problema no sólo nuestro, sino mundial. Por eso los EE.UU. se han planteado ya una nueva generación de Internet (84), la Internet2.

La transferencia de la información y documentación, estaba hasta ayer mismo, montada y centralizada en torno a las grandes bases de datos, bibliotecas y demás centros de documentación, cuya accesibilidad on line soportaba la carga de gran cantidad de transacciones y procesos documentales complejos, que ralentizaban los intercambios. Hoy, y en adelante, la transferencia de datos e información exige planteamientos de arquitecturas transaccionales nuevas, con la flexibilidad necesaria para soportar nuevos servicios y aplicaciones corporativas, como pueden ser Intranet y Extranet. Para ello, es necesario contar previamente con arquitecturas seguras y direcciones de localización con estructuras estándar, normativa de almacenamiento y programas de composición (85).

"Tecnológicamente, se deberán incorporar nuevas tecnologías de bases de datos, soportando mecanismos flexibles de invocación, dentro de entornos heterogéneos, que admitan elevadas transacciones, seguridad y distribución de aplicaciones y datos" (86). Las plataformas y goznes para esta evolución pasan, según el autor citado, por la inclusión de servidores Unix y NT, protocolos TCP/IP y una serie de cambios en busca de un modelo en el que se produzca una clara separación a nivel de datos, aplicaciones y presentación.

Cableuropa Grupo ONO ofrece su Red Convergente con conmutadores ATM (Asincronous Transfer Mode) y routers de nueva tecnología, con capacidad multimedia y distribución según requerimientos de cada servicio: voz, datos, video, sin que el paso de la arquitectura conmutada a la arquitectura estrella sea evolutivo (87). Para esta operadora, las redes confluirán finalmente en una, mucho más económica y operativa, sin que se vislumbre aún el tiempo que durará la transición a la red del futuro y si el cambio terminará en múltiples redes de ordenadores interconectados para la distribución interactiva de voz, datos y video. Lo que resulta cierto es que la transformación física de las redes está ya produciendo cambios estructurales en la relación entre empresas, entre éstas y sus clientes, y en los individuos entre sí (economía de distribución de la información). Este puede ser el desafío más importante cuya implantación progresiva ha de permitir la coexistencia de los sistemas vigentes, sin frenar el avance implacable de las tecnologías.

4.1.2. Le evolución de las tecnologías Web

Juan Luis Cebrián habla de la «cultura de la Web» (88) y aunque, en la actualidad, las tecnologías Web tengan aplicaciones tan importantes como decisivas en el funcionamiento empresarial y en el mundo de los negocios, lo cierto es que en sus primeros momentos, se constituyeron en las tecnologías más aptas y adecuadas para la transferencia de datos y, en general, de información. Y así se entendieron desde el ámbito de la investigación científica y de la documentación. ¿Será cierto por ello, que cada vez habrá menos periódicos y más Web?.

En nuestros días, inmersas en el inmenso piélago de Internet, las Web se constituyen en recursos concomitantes y plataformas imprescindibles para la creación de sistemas operativos de carácter universal, cuyos servicios se ha dado en llamar corporativos en el mundo empresarial. Tales son el caso de Intranet, cuando se desarrolla en un marco local o empresarial, o de Extranet, cuando se da la externalización de las aplicaciones.

Como aplicación integrada en la Web de última hora, Microsoft ha lanzado la suite ofimática Office 2.000, ya en español, que "permite utilizar la Web como plataforma de trabajo y no sólo como escaparate de información. Cualquier documento resulta universalmente visible a través de un navegador o un programa de correo HTML" (89). Convertido en un medio de ida y vuelta, los usuarios pueden abrir los documentos en Internet desde cualquier aplicación de esta suite, así como introducir sus aportaciones a ese mismo documento desde el navegador. En definitiva y en frase muy reciente de Bill Gates, que reiteramos, "habrá que adoptar el estilo de vida de la Web" (90).

4.1.3. La gestión de la información documental

Tomando como pauta la que en nuestro entorno nos ofrece Telefónica I+D y en sincronía con el despunte de las nuevas arquitecturas de los sistemas y la evolución de las tecnologías Web, se impone la evidencia de que ya no basta con atender aspectos como el desarrollo y la misma explotación de la red, y ni siquiera la creación y gestión de los servicios: se precisa la asimilación del concepto de la globalidad documental y la aplicación de soluciones integrales en la gestión de la información documental.

Ejemplo de dichas soluciones pudiera ser la DW (Data Warehouse) o almacén global que la misma Telefónica I+D está desarrollando en concomitancia con Telefónica Móviles. Este almacén global de información se orienta a cubrir las necesidades de los sistemas de soporte y decisión y su utilidad se extiende también a los procesos de marketing, al analizar y utilizar las informaciones de los usuarios, la competencia, las redes, especialmente de Internet, etc.

Por otro lado y como consecuencia del crecimiento casi exponencial del sistema SMTP (Simple Mail Transfer Protocol) y la multiplicación de los usuarios en la actual década, Telefónica Española decidía a partir del último trienio, potenciar el desarrollo de la mensajería electrónica, en base al servicio InfoMail. Se trata de "un servicio público de mensajería multimedia en red, orientado tanto al mercado de empresas, como al residencial, y destinado a usuarios de InfoVía y de la Red IP (Internet Protocol)" (91). Este servicio permite el intercambio de información general y documental con cualquier usuario de Internet, con altas cotas de seguridad, confidencialidad, disponibilidad y fiabilidad.

4.2. Las redes y los servicios IP

Centrándonos en nuestro entorno, el BOE del 16 de septiembre de 1997 hacía pública la O.M. que establecía la explotación en régimen de libre competencia, de los Servicios de Acceso a la Información y anunciaba la creación de una comisión para su seguimiento, a fin de garantizar precios asequibles para el usuario final y la universalidad del servicio, abriendo también de par en par las puertas a la libre competencia.

Telefónica, por el momento la red con mayor infraestructura y capacidad de servicios entre nosotros, con visión de futuro y con el objetivo puesto en dirección a los centros de información y las empresas, en general, y al usuario residencial, en particular, ha dispuesto su estrategia de despliegue en base a la evolución de InfoVía hacia una red de servicios que flexibilice el acceso a los PSIs (Packetnet System Interface), manteniendo sus características de universalidad y bajo coste; y en base también a la evolución de los servicios RPV (Red Privada Virtual), facilitados sobre las redes clásicas de datos y en busca de una solución global de comunicaciones de empresa para las Redes Privadas corportativas, fundamentada en la implementación de éstas sobre la Red IP (92).

También ha trascendido positivamente en el campo de las redes, el interés y esfuerzo de Telefónica I+D por el desarrollo de la tecnología ADSL (Asymetric Digital Subscriber Loop), campo en el que además de desarrollar una algorítmica propia, ha podido cosechar, junto con las propias patentes, el reconocimiento internacional de su nivel y la calidad de sus servicios. Estos servicios abarcan la telefonía RDSI, el acceso a Internet y el acceso a LAN, con el teletrabajo, la teleeducación, distribución de tv, compras desde casa, video a la carta, etc. (93). España va ser uno de los primeros países del mundo, donde se comercializará masivamente la tecnología de alta velocidad ADSL (94). Sin embargo, y a pesar de las operadoras y por culpa de ellas, aunque haya una importante demanda de ancho de banda, ésta será satisfecha cuando aquellas puedan obtener un beneficio más o menos inmediato, de su inversión (95). Y ahí es donde puede estar el problema.

4.2.1. Los servicios multimedia en la red

Rodríguez Álvarez y J. Gili Manzano recogieron ya de manera técnica y profusa, los desarrollos que los diversos servicios multimedia han tenido en las redes, en general, y en Telefónica, en particular (96).

Ciertamente, podemos afirmar que nos encontramos en una encrucijada, en la que las tecnologías del presente son superadas cada día y cada hora, y las del futuro se hacen imprevisibles, más que por su razonable complejidad, por sus inimaginables recursos y sus posibilidades incalculables. Hasta ahora, los afanes se centraban en las soluciones de la tecnología para la consecución de los servicios; en el futuro ya sólo preocupará la optimización de esos servicios y, en especial, sus contenidos.

La justificación de esta nueva situación va a estar en la evolución de las redes y en el progreso de las tecnologías. Así, la RDSI-BE (Red Digital de Servicios Integrados - Banda Estrecha) es ya la plataforma básica sobre la que se apoyarán en el más breve plazo, los servicios multimedia interactivos, mientras se desarrolla una nueva generación de servicios, basada en las tecnologías y estándares emergentes, como Java, H-263, VEMMI, etc. De la misma manera, la RDSI-BA (RDSI - Banda Ancha) llegará como plataforma del futuro, orientada al desarrollo de soluciones de acceso para el ATM (Asynchronous Transfer Mode), tales como la FTTH (Fibre To The Home) o el cable de fibra óptica.

Con los sistemas de redes de distribución digital, en los que el satélite y el cable serán los más recurridos, y a los que puede sumarse el par de cobre - que reaparece, dadas las precisiones de acceso de alta velocidad para los servicios on line y las entradas a Internet - se vislumbra el sinfín de posibilidades de información y comunicación que se desarrollarán ya en los primeros años del inmediato siglo, en el que pronto "la mayoría de las emisiones televisivas y de radio del futuro se recibirán de manera asíncrona, mediante selección a la carta. Podremos solicitar lo que queramos y cuando lo deseemos, exigiendo un replanteamiento radical de la programación pagada por la publicidad" (97).

4.2.2. La tecnología digital en la red

La tecnología digital cuenta ya, cara al futuro, con una serie importante de recursos y de medios, para la prestación de los servicios multimedia, como son el satélite y el cable, la Web-televisión, la TDT (Tv Digital Terrestre), la FTTH (Fibre To The Home), el MMDS (Multipoint Microwave Distribution Service), el xDSL (any Subscriber Loop), etc.

Sus contenidos, en la actualidad tan sólo primicias balbucientes, podrán colmar en el futuro el extenso abanico de servicios multimedia, llenando campos tan diversos, como los de la investigación y la cultura, la información y el ocio, mientras en la diversidad de sus múltiples canales, discurrirán en un trasiego desbordante, la música y las películas de cine, la prensa, el ocio, los deportes y una gama de servicios multimedia que, en breve, cambiarán muchos aspectos de la vida humana en los pueblos desarrollados y, no mucho más tarde, en los subdesarrollados.

La elaboración y producción de contenidos multimedia, hoy apenas traspasada la sala de espera, recorrerá muy pronto los ciclos de la digitalización, incluso quemando etapas. Fijándonos tan sólo en la tarea que afecta al campo de la documentación, las perspectivas, arduas y complejas ante el cúmulo de información, pueden convertirse en risueñas y apasionantes, a medida que se hagan realidad los resultados.

En ese proceso de digitalización habrá que proceder paso a paso, desde la conversión de los formatos analógicos que hoy soportan la información, a la adecuación en unidades de información (audio, vídeo, imágenes, texto, datos, etc.) digitalizadas, a las que habrá que combinar y dar el formato más apto para su transmisión y presentación, con sus momentos de multiplexación y authoring. Pero antes se habrá dado un preproceso de adaptación de la fuente al algoritmo de la codificación, en el que habrán tenido lugar la conversión de formato, reducción de ruido y detección de características para su uso en codificación (98).

4.2.3. El nuevo protagonismo de la televisión

"La gente no quiere nacionalidad y tierra, sino satélites y Sony" (99), escribía en el Japón Shintaro Ishihara. Los nuevos servicios avanzados que la digitalización hará posibles podrán hacer definitiva la sociedad de la información y de la comunicación, en la que principalmente la tv digital, invadiendo y conquistando de algún modo el terreno del ordenador, jugará un papel determinante, a la hora de hacer realidad esos servicios.

En base a ellos, la tv cruzará definitivamente la frontera que hoy separa el tipo de servicio público gratuito, al de servicio regido por el negocio y moderado tan sólo por la competencia. Tanto las operadoras, como los servidores de red se desarrollarán y crecerán en función del volumen del negocio que aporten sus abonados, dependiendo del número de éstos, por un lado la calidad, y por otro el precio de los servicios.

En la previsión de Telefónica I+D existe una cadena de valor de la tv digital, en la que se integran, en primer lugar, los proveedores de los contenidos multimedia; luego el programador, que hace de puente entre el productor y el difusor; el sistema de acceso condicional, que pudiera segmentar el mercado de la tv digital, en función del cable o el satélite, etc.; el operador de red; los usuarios, con su antena parabólica y un receptor descodificador integrado; los servidores, que acercan al usuario los contenidos y servicios de acuerdo con su requerimiento; y finalmente, el canal de retorno, que permita la interactividad de la información (100).

Se trata de una nueva era en la que sufrirán transformación, tanto los modos de producir bienes y servicios, las formas de hacer negocios y de trabajar, como las de acceder a la información, la educación y la cultura, así como las de recibir la asistencia sanitaria, de relacionarse con la administración y otras entidades, de comprar e, incluso, de nuevas formas de ocio y de entretenimiento.

5. La tecnología documental del 2.010

Ciertamente, cualquier especulación sobre las posibilidades del futuro, y más en el campo de las tecnologías, puede parecer que carece de sentido y hasta puede rozar el desvarío, ante su desarrollo a velocidad exponencial y los descubrimientos con que en este campo nos encontramos cada mañana. Aún así, y en base a los logros del presente, a los proyectos de investigación ya en marcha en los centros de investigación y las empresas del ramo, y a las perspectivas que los mismos puedan permitirnos, pondremos los gemelos del deseo y la esperanza, apuntando a la década que llega.

En uno de los días en que redactábamos estos apuntes, recogimos de la prensa el subtítulo que sigue: "En el 2.005, el 95% de los madrileños podrá sumergirse en la nueva era del cable" (101). El artículo de la referencia es breve y, tomando como pretexto la "operación cable" que, simultánea a la del asfalto, congestionaba también en este mes de agosto las calles de la capital, enumera para los ciudadanos las posibilidades y servicios que mañana les traerá la fibra óptica y la digitlización con ella, concluyendo de este modo: "Sólo es cuestión de esperar, pero quizá el futuro haya comenzado a instalarse bajo las aceras de nuestras calles" (102). También hemos leído que, según previsiones bastante serias, en ese mismo año se alcanzarán las 5.000 millones de conexiones a Internet en el mismo año (103).

Parece también ser ya una realidad (104) que los principales operadores de telecomunicaciones están trabajando juntos y en cooperación con Alcatel y los más importantes fabricantes de equipos de telecomunicación, en la especificación de una Red Global de Acceso de Servicios o FSAN (Full Service Access Network), un nuevo tipo de red, que alcanzará un elevado mercado en gran número de países, entre los que se cuenta el nuestro, en el futuro inmediato. Por otro lado, el crecimiento de las instalaciones de fibra óptica para telecomunicaciones, tv por cable, redes de servicios y otras aplicaciones, ha aumentado la fiabilidad y la facilidad con que pueden manipularse las fibras. En la actualidad una vez instalado el cable de fibra óptica se espera que pueda ser usado durante décadas (105).

Si la digitalización puede hacer posible un ámbito nuevo en el que se integren las tres formas de interacción más importantes: la comunicación, la información y las transacciones, de presencia real y permanente en las relaciones del homo sapiens con sus semejantes, el tiempo, en más breve plazo de lo que imaginamos, convertirá en realidad esa tendencia innata de la especie humana. Su manifestación en la era digital, se hará mediante la interconectividad y la globalización y se buscará entonces integrar en un único espacio esas tres interacciones, un objetivo en el que las grandes operadoras centrarán al máximo sus esfuerzos. La finalidad es que los usuarios puedan elegir, a la carta y al momento, la información que les interese, la película que más les guste, recibir cursos y lecciones, comunicarse videotelefónicamente, hacer realidad la telecompra, trabajar sin salir de casa, facilitar muchas consultas sanitarias y convertir, por fin, en usual la videoconferencia, el telebanco (106), la telepresencia, la teleeducación, el aula y el campus virtual, el teleturismo y hasta los televideojuegos. El terrícola se habrá convertido entonces en el «ciudadano digital».

5.1. El «efecto 2.000» y la Documentación

La realidad nos muestra que Internet, hasta ahora, ha ido siempre por delante de la creación de infraestructuras y banda lo suficientemente ancha en las líneas, que hagan posible su eficacia en plenitud, lo que hace que, en estos momentos, su utilización aún cree insatisfacción, por el frecuente estrangulamiento que se produce en las redes. Sin embargo, Bill Gates nos advierte en su última publicación que "los líderes de los negocios que tienen éxito, se aprovechan de una nueva forma de hacer negocios, un camino basado en la creciente velocidad de información" (107).

Con todo, una fiebre por la interconexión y la interactivadad de cara al nuevo milenio, que parece invadir a nuestra sociedad de la información y que pudiéramos nombrar como el «efecto 2.000» de las telecomunicaciones, sin duda, hará posible la superación de las estructuras y con ella, la puesta a punto y la normalización de Internet. Sin embargo y a pesar de esto, como dato significativo, casi 6 millones de niños americanos se conectan ya a Internet todos los días.

La razón tal vez esté en que Internet ha multiplicado las fuentes de información. Bajo esta perspectiva, los sistemas editoriales empiezan a parecer obsoletos y ya centrifugan la información invadiendo el ámbito electrónico (libros y prensa electrónica), mientras los nuevos, que estarán basados en los HTML y en las bases de datos, serán los protagonistas (108).

5.1.1. La digitalización documental

La irrefrenable irrupción de las novísimas tecnologías que sigue inundando nuestra sociedad de la información, conlleva también impulsos de renovación y de actualización en los ámbitos de la documentación. Superada con relativa eficacia la etapa preliminar de la automatización de los Catálogos, la documentación no puede seguir librando sus batallas con espadas y con palos en la era de los misiles y en los umbrales del siglo XXI. Va a ser el documento digital el que, como célula y fundamento de la actividad documental, cara al futuro, propiciará la superación del documento material, para rodearse de una realidad virtual, realidad sólo existente en la manera de información digital.

Por otro lado, parece claro que en el ámbito real, los centros de documentación advierten con cierta preocupación, no sólo la posibilidad, sino también cierta urgencia por ofrecer la información completa, latente en su colecciones y fondos. Ya no bastan los catálogos en línea y, tanto documentalistas como usuarios, al compás de las nuevas tecnologías, reclaman el acceso a los resúmenes, a los libros y documentos a texto completo, a las hemerotecas y a la consulta de las colecciones y obras completas, sin necesidad de acudir al préstamo interbibliotecario. Éste proceso aparece como la exigencia más clara y apremiante de la digitalización de todos los fondos de los archivos, bibliotecas, y centros de documentación, labor ya iniciada en muchos de ellos, pero que enunciamos con cierto pesimismo, dadas las enormes dificultades de personal y tiempo que esta gigantesca operación presenta.

A la transcendental tarea de la digitalización de la información documental, se ha de sumar como complemento y de alguna manera estímulo, la realizada en origen por las publicaciones electrónicas que ya circulan en la actualidad, lo que en un futuro que desearíamos cercano, hará posible que "el investigador, sin salir de su mesa de trabajo, tenga acceso a unas fuentes bibliográficas gigantescas en tiempo real, impensables tan sólo hace una década" (109).

Pero no sólo nos hemos de referir a la documentaciópn retrospectiva y al volumen creciente de información disponible. Por mor de las nuevas tecnologías, esta información se enriquece y multiplica cada día en texto, sonido, imágenes y vídeo, con entornos multimedia, que a menudo se integran en los mismos documentos (110). Todo un campo de acción tan complejo como apasionante el de su digitalización que, si en la actualidad sólo llega con relativa eficacia al acceso a la documentación textual, mientras el resto de entornos multimedia sólo alcanzan niveles de laboratorio, esperemos que al final de la década que viene se convierta en realidad.

5.1.2. La nueva documentación

Según Peter Drucker, "hasta ahora, la tecnología de la información ha sido un productor de datos, más que un productor de información. Los altos ejecutivos no han usado la nueva tecnología, porque no les proporcionaba la información que necesitaban para sus propias tareas" (111). Si esta visión se refiere al mundo empresarial, cabe su extrapolación al campo de la información cdocumental.

Con respecto a la documentación virtual y a los contenidos de la información venidera, el procesamiento convencional (emisor-mensaje-receptor) se reformulará y las posibilidades de emitir, acumular y recuperar cantidades importantes de información y de intercambiarla con usuarios a larga distancia, hará posible el «diálogo de alta precisión», contando con redes de comunicación más dúctiles y eficientes (112). La realidad virtual hará, en feliz metáfora de García Marco, que el bosque del conocimiento, oculto durante tanto tiempo tras los árboles de los documentos, aparezca bajo la forma de la red mundial de los Web. En ella, obtener cualquier bibliografía se convertirá en algo fácil, rápido y barato.

En los próximos año, las bases de datos serán capaces de mezclar y combinar informaciones de forma totalmente nueva, gracias a la interoperatividad entre sistemas y aplicaciones que se producen a través de la red.. El futuro es de las denominadas "bases de datos orientadas a objetos", una alternativa atractiva para aplicaciones que requieren vídeo u otros contenidos especializados. Estas bases de datos combinarán datos, imágenes y todo tipo de documentos multimedia. Serán bases de datos «híbridas» e incorporarán las mejores características del sistema de gestión actual, con los próximos productos, orientados a la gestión de objetos (113).

Las tecnologías empujar/tirar (push/pull) facilitarán el camino para la descripción de la estructura lógica de las cadenas de información y la frecuencia de la actualización de las informaciones. Su contenido se estructurará con un lenguaje que recoja la información lógica del documento e, integrado en una unidad compuesta por los objetos básicos del mismo documento (texto, imágenes, sonido, etc.), serán almacenados en ficheros electrónicos. Los servidores de información, que soportarán estructuras documentales de este tipo, la proporcionarán en esta forma a sus clientes y de este modo, circularán los datos, la voz, la imagen y el sonido con posibilidades de acceso universal.

Se trata de formatos de meta-lenguaje que ha empezado a definir la W3C (WWW Consortium) como Lenguaje de Alto Nivel Extensible o eXML (eXtensible Markup Languaje), que se complementa con el Formato de Definición de Canal o CDF (Channel Definition Format), un fichero de definición de datos para ser suministrados al cliente por el método push/pull, y con los formatos de contenido para móviles o de itinerancia, el Dispositivo de Lenguaje de Alto Nivel o HDML (High Device Markup Language), la forma de lenguaje referido al envío de contenidos a los terminales que tienen mejor presentación, entrada y limitaciones de recursos (potencia, memoria, procesador, etc) o limitaciones de ancho de banda (los terminales móviles en particular) (114).

Los nuevos protagonistas del futuro en la sociedad de la información serán, sin duda alguna, los grandes «players» o empresas de contenidos (115), de servicios y de tecnología, que se moverán en entornos de nuevas formas, servicios de data hosting y back-up para la guarda y protección de datos, sistemas de conversión de contenidos de manera automática en función de las capacidades o limitaciones del dispositivo según sea PC, tv, etc. También encontrarán y ejercerán su papel figuras nuevas: agentes que faciliten el acceso e integración de contenidos y clientes, a través de distintas plataformas; agregadores de contenidos, etc.; y nuevas fórmulas, como incluir ganchos interactivos "one to one"; diferenciar los lanzadores, como el e-commerce, con información profunda de los productos, tiendas fuertemente personalizadas sólo accesibles por PC; tv-viewers o lugares de ententretenimiento, etc.

5.1.3. El documentalista

El documentalista, «consultor», «ciberdocumentalista», «cibermediador» y el «ciberasesor» del 2010, pasará a ser con los propios usuarios, un cibernómada de la documentación virtual, con el don de la ubicuidad. La revolución de las redes y la transferencia documental no ha hecho más que empezar: "El hombre contemporáneo entra en el siglo XXI con la perspectiva de ver cómo se modifica su relación con las cosas, con su trabajo, con su empresa y con los otros. Está en curso una formidable mutación en nuestra evolución" (116).

Sin embargo, con relación al documentalista del futuro, aun en contra de alguna opinión que, con todo derecho, circula por la red (117), algo nos parece claro, y a pesar del cataclismo que conmueve ya desde los cimientos, el edificio de conceptos, normas y técnicas que ha venido construyendo durante algo más de un siglo, y al ámbito profesional en que se mueve: que su función permanecerá vigente y muy posiblemente exaltada a otras categorías que ya hoy le pertenecen, aunque el contexto social aún no se las reconozca.

Ya hemos enunciado más arriba, tanto el papel, como el perfil del documentalista en el entorno de Internet. Añadir tan sólo, de cara a un futuro más o menos lejano, la precisión ineludible que tiene, de ampliar el espectro de sus conocimientos: por un lado, sobre conceptos, lenguajes y técnicas documentales, integradas en el ámbito de la Informática y las Redes; y por otro, subir el nivel de sus saberes tecnológicos lo más cerca posible de la Ingeniería de Telecomunicaciones "La tecnología de la información permite la reingeniería", afirma Bill Gates (118).

El mundo de Internet, el ciberespacio y, en esa galaxia, de modo particular la virtualteca, vendrán a ser muy pronto el natural espacio de su profesión. En otro trabajo invocábamos ya la posibilidad de unión que proporciona la interconexión de todos los centros que conservan y tratan el riquísimo y variado patrimonio documental de la Humanidad, por medio de las redes universales de acceso, como Internet. Y añadíamos que "…de ello se deduce que la función tópica del bibliotecario y del mismo documentalista se han ensanchado considerablemente y sus límites coinciden con los mismos extremos del planeta" (119).

Con todo, retornados al tiempo real, algunas tareas de la práctica documental seguirán vigentes en su dedicación profesional. Valgan como ejemplos la DIS (Difusión Selectiva de la Información), ahora con el correo electrónico como mediador; la difusión de los Bookmark en el lenguaje de Internet, que recogen las direcciones de la Red; la inserción de páginas Web, de los trabajos de investigación y publicaciones, y también, ayudar a los usuarios en sus dificultades corrientes en el dominio del inglés y de la jerga específica que se utiliza en Internet.

En la práctica, finalmente, hoy la localización y recuperación de información en la tela de araña universal de la Web es uno de los principales retos que han de afrontar los documentalistas, ya que las herramientas de la primera generación (motores de búsqueda e índices) no han resuelto con eficacia los problemas del ruido documental y de la escasa exhaustividad de los resultados. Sin embargo, los multibuscadores y metabuscadores de segunda generación podrán ser para el profesional de la documentación las herramientas del futuro que, a través de la madeja hipertextual les permitan en su nueva misión de ciberdocumentalistas, la localización de documentos, a partir de la «semilla» de ciertas sedes originales (…), como recientemente ha expuesto Isidro F. Aguillo (120).

5.2 «Realidad» de la virtualteca

En la inauguración de un Master en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, dijo Alfonso Palomares: "La tecnología lo condiciona todo. Los medios nos invaden. El dinero ya no está en los bancos. La religión ya no está en las iglesias. La fuerza ya no está en los cuarteles. El deporte ya no está en los estadios… Todo está en los medios de comunicación" (121). Recogiendo con sentido traslaticio el significado de estas palabras, pensamos que los centros de documentación y sus servicios tendrán que adaptar sus espacios y organización en adelante, en función de la «virtualteca» (122), donde el documentalista se convertirá en «ciberdocumentalista» o «cibermediador» y el usuario (estudiante, investigador, periodista o profesor) en «cibernauta» o «cibernómada» del espacio virtual (123).

Las bibliotecas y centros de documentación, en una primera etapa, fueron automatizando sus fondos. Superada esta primera fase, fundamentalmente de catalogación, en las principales instituciones documentales a nivel mundial, se prosigue en la digitalización de los resúmenes o abstracts, llevando el empeño hasta la digitalización a texto completo, de sus fondos. El gran acervo de esta información es lo que constituye ya la gran «biblioteca virtual», sin estantes, ni vitrinas, sin paredes, ni sala de lectura y sin otro soporte material, que el telemático.

Se trata realmente de otra dimensión nueva, que ha venido a multiplicar y enriquecer los depósitos de los modernos centros de documentación: "Es necesario imaginarse que nuestra colección no se limita al material ubicado en nuestras salas; puesto que es imposible colocar en nuestro ordenador local todos los recursos documentales potencialmente útiles y disponibles en Internet, nuestra colección abarcará, además de nuestro propio fondo, todos los recursos que en un determinado momento podamos alcanzar en los sistemas remotos de la red; esto es lo que se ha venido a llamar biblioteca virtual o biblioteca sin muros" (124).

Tanta información documental, que habrá seguido en su fase de digitalización los pasos de la cadena documental integrada en las modernas tecnologías, irá quedando almacenada y flotando en la galaxia de Internet, para ser recuperada por cualquier internauta, en cualquier momento y desde cualquier punto de la tierra. Lo que Bill Gates llama en su último libro (125) "crear una oficina sin papeles" y "cambiar los límites del negocio" en el mundo de la empresa.

En mayo de 1996 quince de las bibliotecas y centros de documentación más relevantes de Norteamérica firmaban el Acta de la National Digital Library Federation, con la finalidad de estudiar los sistemas de almacenamiento digital y conseguir el acrecentamiento de la biblioteca virtual, mientras la NASA por su parte invierte decenas de millones de dólares en proyectos de digitalización de bibliotecas universitarias (126).

Esta «realidad», aunque sea virtual, tendrá luces y sombras, ventajas e inconvenientes. Serán aspectos positivos, junto con sus enormes posibilidades, la igualdad de oportunidades, al menos teórica, que puede suponer su acceso para todos; también la simplicidad y comodidad del mismo; y ventajosas la globalización de los recursos multimedia y la convergencia de servicios que hacen del saber y del conocimiento algo más fácil y asequible. Su lado negativo puede estar en que, en la práctica, puede aumentar la desigualdad social, ya que es más difícil el acceso a las tecnologías, a los no desarrollados; también en la dependencia inevitable de los servidores y «players» que están a su negocio; y la individualización y el aislamiento social de quien cae en la adicción por el ciberespacio.

Finalmente y en un cambio de visión, señalar también que con la virtualteca se convierte en «realidad», valga aquí también la paradoja, el sueño otletiano que el autor del Traité de Documentation quería significar con la frase "De la ficha a la ciudad mundial" (127).


Notas


(1) AMAT NOGUERA, Nuria: Documentación Científica y Nuevas Tecnologías de la Información. Ediciones Pirámide, S.A. 3ª edición. Madrid, 1989, p. 365.
(2
) AMENTA, Gabriela y NAVARRO, Gustavo: Redes y Comunicaciones Electrónicas. Manual del Usuario. http://www.lanic.utexas.edu/la/region/networking/clacsoman.htm, p. 5.
(3
) AMAT NOGUERA, Idem.
(4
) RUIZ DE VELASCO, Eduardo: Explorando Internet. Las Autopistas de la Información. Edics. Tower Communications. Madrid, 1995, p. 15.
(5
) QUEAU, Philippe:"Internet, média pour la XXIe siècle", en Le Monde Diplomatique, junio 1995, cit.por Felipe Sahagún, en De Gutenberg a Internet (EIC, 1998, p. 274).
(6
) Cfr. AMENTA y NAVARO, Idem p. 7.
(7
) VEGA, José Mª, y PÉREZ, Rafael: Internet. Al día en una hora. Anaya Multimedia. Madrid, 1996, p. 15 y ss.
(8
) EPSTEIN, E.: The selection of Reality, cit. por WOLF, M. en La investigación de la comunicación de masas: crítica y perspectivas. Barcelona, Paidós, 1991, p. 219.
(9
) B.O.E., Real Decreto de 22 de diciembre de 1970.
(1
0) BARREIRO, Juan Manuel: La apuesta española en las autopistas de la información. En Autopistas de la Información. El reto del siglo XXI. Cursos de Verano de El Escorial. Editorial Complutense, 1996, p.18.
(1
1) MIRAVALLS, Julio: "La Aldea Global". Suplemento especial del diario EL MUNDO, 27-12-95, p. 2, cit. por Felipe Sahagún en De Gutenbert a Internet (EIC, 1998, p. 278).
(1
2) ECHEVERRÍA, Javier: Telépolis. Ed. Ensayos/Destino. Barcelona 1994.
(1
3) La Universidades de Utah, UCLA, Stanford y California, con diferentes sedes del Departamento de Defensa norteamericano.
(1
4) De gran interés nos parece señalar que la condición para la financiación de la conexión de las Universidades a Internet fue que se permitiera el acceso la red a todos sus estamentos: profesores, investigadores, alumnos y personal de administración.
(1
5) VINTON G. CERF: "Technologies en devenir: Internet", en Le Progrés Technique, abril de 1993, p. 21.
(1
6) RUIZ DE VELASCO, Idem, p. 22.
(1
7) La revista PC Magazine, recoge Sitios de búsqueda de Internet, en su nº 111 (1998), p. 147 y ss.
(1
8) BLÁZQUEZ, Jesús: Aplicaciones y usos de Internet en las Bibliotecas y Centros de Documentación. El caso del Centro Washington Irving. Ponencia leída en el "Internet World'96. Puede consultarse en la página Web de Internet: http://usuarios.bitmailer.com/jblazquez/ponenci2.html.
(1
9) TERCEIRO LOMBA, José B., cit. por J. López Yepes en Los Caminos de la Información. (Edics. Fragua. Madrid, 1997, p. 32)..
(2
0) Cfr. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios: "La biblioteca del futuro: las bibliotecas públicas e Internet" (nº 41, vol. II, Dic. 1995).
(2
1) ESPINOSA, Blanca; IZQUIERDO, José Mª; PÉREZ ESPINOSA, Juan C.; RÍO, José L. del; y SAGREDO, Félix: Tecnologías Documentales, Tecnidoc, Madrid, 1994, p. 189.
(2
2) LÓPEZ YEPES, José: Los Caminos de la Información. Edit. Fragua. Madrid, 1997, p. 33.
(2
3) Cfr. CARBALLAR, José A.: Internet. El mundo en sus manos. Eds. RA-MA. Madrid, 1944, p. 74.
(2
4) Cfr. COHEN, Laura: Understanding the World Wide Web. University of Albany Libraries. http://www.albany.edu/library/Internet/www.html, p. 1.
(2
5) Cfr. GARCÍA CAMARERO, Ernesto; y GARCÍA MELERO, Luis Ángel: Automatización de Bibliotecas. Arcos-Libros, S.A. Madrid, 1999, págs. 160-161.
(2
6) JOYANES, Luis: Cibersociedad. McGraw-Hill. Madrid, 1997, p. 113. La revista WEB presenta Los 30 mejores buscadores WEB, en su nº 22, p. 44.
(2
7) Cfr. CLYDE, Laurel Anne: An Introduction to the Internet. Netweaver; Perth (Western Australia) 1997.
(2
8) Library of Congress: http//www.loc.gov/.
(2
9) Cfr. MARTÍNEZ LÓPEZ, Francisco J.; LUNA HUERTAS, Paula; FERNÁNDEZ CARRIÓN, Rodrigo y SALMERÓN SILVEIRA, José L.: Internet para Investigadores. Realización y localización de recursos en la red para investigadores y universitarios. (2ª edic.). Publicaciones Universidad de Huelva. Huelva, 1998, p. 93.
(3
0) Como muestra, traemos aquí la dirección de Internet que los autores F.J. Martínez López y otros investigadores de la Universidad de Huelva, citados anteriormente, ofrecen para contar con una de las listas más completas de las Bibliotecas que existen en el mundo y que poseen un servidor Web: http://www.sunsite.berkeley.edu/Libweb.
(3
1) TORRES SANTO DOMINGO: "El impacto de las Autopistas de la Información para la Comunidad Académica y los Bibliotecarios". En Autopistas de la Información. Retos del siglo XXI. Cursos de verano de El Escorial. Editorial Complutense, 1996, p.75.
(3
2) Cfr. MAGÁN, J.A.: Tratado básico de Biblioteconomía. Madrid: Editorial Complutense, 1995, cit. por Marta Torres, idem, nota nº 6.
(3
3) MARTÍNEZ LÓPEZ, LUNA HUERTAS, y otros, Idem, p. 98.
(3
4) Idem, p. 99.
(3
5) Cfr. LÓPEZ YEPES, A.: Documentación Informativa. Sistemas, redes y aplicaciones. Editorial Síntesis. Madrid, 1997.
(3
6) Cfr. BLÁZQUEZ, J. Aplicaciones y usos de Internet, etc., págs. 1 a 3.
(3
7) BLÁZQUEZ, Idem, p. 1.
(3
8) MARTÍNEZ LÓPEZ, LUNA HUERTAS y otros, idem, p. 91.
(3
9) MARCOS RECIO, Juan Carlos: La Documentación Electrónica en los Medios de Comunicación. Editorial Fragua. Madrid, 1999, p. 64.
(4
0) Idem, p. 20.
(4
1) NEGROPONTE, Nicolás : El mundo digital. Barcelona, 1995, p. 33.
(4
2) MARTÍNEZ LÓPEZ, LUNA HUERTAS, y demás: Idem, p. 93.
(4
3) De interés en este tema, el servidor que la ALA mantiene de WWW en la URL (Uniform Resource Locator): http://www.ala.org.
(4
4) BLÁZQUEZ, Idem, p. 2.
(4
5) MATÍNEZ LÓPEZ, LUNA HUERTAS, y otros: Idem, p. 92.
(4
6) Cfr. TORRES SANTO DOMINGO, Marta: "El impacto de las autopistas de la información para la comunidad académica y los bibliotecarios". En Autopistas de la Información. El reto del siglo XXI. Cursos de Verano de El Escorial. Editorial Complutense, 1996, p. 71.
(4
7) Cfr. McCLURE, Charles R., et alt.: Internet Cost Models for Public Libraries: Final Report, School of Information Studies. Syracuse University, para el INCLIS. (http://dataserver.sur.edu/ma…ect/McLure. NCLIS.Report.html), cit. por J.BLÁZQUEZ, idem, págs. 6-7.
(4
8) BLÁZQUEZ, idem.
(4
9) LÓPEZ YEPES, Alfonso: Documentación Informativa, op. cit.. p. 27.
(5
0) LÓPEZ YEPES, J., Los caminos de la Información, op. cit. p. 36.
(5
1) Cfr. AUMENTE, Jerome: "Panel Visión", en American Journalism Review, octubre de 1994, págs. 34-39.
(5
2) RAMÍREZ GARCÍA, Noemí: Nuevos medios, nuevos documentalistas, en Sistemas de Información: balance de 12 años de Jornadas y perspectivas de futuro: Actas V Jornadas Españolas de Documentación Automatizada (FESABIC). Cáceres, 17, 18 y 19 de octubre, de 1996. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, págs. 129 y ss.
(5
3) TORRES SANTODOMINGO, op. cit., p. 76.
(5
4) Idem, págs. 77-78.
(5
5) Cfr. LIFER, Evans; y ROGERS, Michael: Many Libraries find their Walls Are Tumbling Down. Library Journal, abril, 1995, págs. 14 y ss.
(5
6) Cita de SMITH, Alaister, "Librarians and the Web: a Report on a Study Tour". LASIE, Jul/Ag.-Sept./Oct., 1994, pp. 4-15, citado a su vez por J. Blázquez en idem, p. 3.
(5
7) "Por otra parte, tendrá el bibliotecario del porvenir que dirigir al lector no especializado por la «selva selvaggia» de los libros, y ser el médico, el higienista de sus lecturas…". (ORTEGA Y GASSET, José María: Misión del Bibliotecario. Conferencia inaugural del II Congreso Internacional de Bibliotecas y Bibliografía, Espasa Calpe, Colección Austral, El Libro de las Misiones. Madrid, 1959, págs. 13-56.; Idem, en Obras Completas, Madrid. Ediciones de la Revista de Occidente, 1970, págs. 207-234; y también, en Actas del II Congreso Internacional de Bibliotecas. Madrid-Barcelona, 20-30 de mayo, de 1935. Madrid, Aguirre, S.A. p. 318).
(5
8) ABADAL FALGUERAS, Ernest: "El futuro de la edición ¿es electrónico?". En Jornadas de Documentación Automatizada. Gijón, 1994.
(5
9) TERCEIRO, José B.: Sociedad digital. Del «homo sapiens» al «homo digitalis». Madrid, Alianza Editorial, 1996, p. 182. Cit. por J. López Yepes en Los Caminos de la Información, op. cit. p. 37.
(6
0) MARCOS RECIO, op. cit. pp. 69-70.
(6
1) GATES, Bill, y HEMINGWAY, Collins.: Business @ The Speed of Thought. Using a Digital Nervous System. Warner Books, Nueva York, 1999, p. 24.
(6
2) MARCOS RECIO, idem, p. 67.
(6
3) Cfr. PAUL, Nora: New Roles for the News Librarian: How to Turn a Golden Retriever into a Bloodhound. (http://www.hvu.nl/-pverweij/co-4.html).
(6
4) TORRES SANTO DOMINGO, op. cit. p. 77.
(6
5) LIFER, Evan St.: Net Work: New Roles, Same Mission. En Library Yournal, November, 15, 1996, p. 27
(6
6) Cfr. TENOPIR, Carol: Picking the Best Databases, en Library Journal, julio, 1995, pp. 26-28.
(6
7) Cfr. PAUL, Nora, idem.
(6
8) LÓPEZ YEPES, Alfonso: Documentación Informativa. Sistemas, redes y aplicaciones. Síntesis. Madrid, 1997, p. 21.
(6
9) BLÁZQUEZ, Idem, p. 4.
(7
0) BLÁZQUEZ, Idem.
(7
1) URL: http://frank.mtsu.edu/~kmiddlet/libweb/innovate.htlml/.
(7
2) URL: http://www.state.wi.us/agencies/dpi/www/libres.html#inet/
(7
3) Cfr.: MARTÍNEZ LÓPEZ, LUNA HUERTAS, y otros; Idem, p. 92.
(7
4) Las denominadas free-net son redes que suelen ofrecer información sobre temas y lugares de interés en una comunidad determinada. Cfr. MARTÍNEZ DE MADARIAGA, y R. ARROYO FERNÁNDEZ, D.: "Aproximación a Internet y su impacto en las bibliotecas y servicios de información". En Revista Española de Documentación Científica, Vol. 17, nº 3. Madrid, 1997, p. 281.
(7
5) Cfr. ACEVEDO, F.; SICILIA, A.; y ZURDO, D.: Buscadores de Internet. Editorial Paraninfo, Madrid, 1998, págs. 9-15, 32-37, y 55-68.f FUENTES I PUJOL, Mª Eulalia: La Información en Internet. Editorial CIMS, Barcelona, 1997, pp. 83 y ss.
(7
6) LÓPEZ YEPES, J.: Los caminos de la Información, op. cit. p. 34.
(7
7) LÓPEZ YEPES, idem.
(7
8) Cfr. ECHEVARRÍA, J.: Telépolis. Barcelona: Destino, 1994.
(7
9) Cuando alguna vez los medios de comunicación dan la noticia de un hallazgo de manuscritos, incunables o textos antiguos o de autores importantes en bibliotecas o archivos de cierta relevancia, esta situación casi siempre nos ha parecido, si no culpable, al menos imperdonable para los responsables del centro interesado, actuales y pretéritos. Las técnicas documentales, que con tanto celo deben aplicar y exigir que sean aplicadas, buscan sacar a la luz toda la información documental, y no arrinconarla, esconderla u olvidarla, aun so pretexto de su conservación, por lo que apariciones de esta naturaleza no tienen explicación y, mucho menos, perdón de la sociedad. (Nota del autor).
(8
0) Aunque el objetivo inicial no fuera el mismo, el oficial y público "era el de permitir a los usuariosde centros de investigación comunicarse entre sí, conectando máquinas completamente distintas a través de un únicoservidor".
(8
1) Cfr. TELDAT: Tecnologías de futuro en la Red. Cursos de Verano de El Escorial, 1998. Universidad Complutense de Madrid, 1999.
(8
2) ALCALÁ GALÁN, A.: Sistemas de Información, en Comunicaciones de Telefónica I+D, Vol. 9, nº 1, Enero-Junio, 1998, p. 123.
(8
3) Cursos de Verano de El Escorial (UCM), Encuentro Internet, proyección global de todos los medios, Mesa Redonda (20 de julio de 1999).
(8
4) MIGUEL MORO, Tomás de : "Capacidad de Transmisión y redes", en TELDAT, Tecnologías de Futuro en la Red, Madrid, 1998, p. 107.
(8
5) CHAMBERS, Chris: La Red Digital en el Reino Unido. Curso de Verano de El Escorial Las Redes en el 2.000 (5 de julio de 1999).
(8
6) ALCALÁ GALÁN, idem, p. 130.
(8
7) ESTÉVEZ, Ramón M.: El cable infraestructura alternativa. Curso de Verano de El Escorial Las Redes en el 2.000 (7 de julio de 1999); y Encuentro "Internet, proyección global de todos los medios", Mesa Redonda (20 de julio de 1999).
(8
8) CEBRIÁN, Juan Luis: Cultura digital y cambio de civilización. Curso de Verano de El Escorial Las Redes en el 2.000 (9 de julio de 1999).
(8
9) GONZÁLEZ, Carlos, Director de Office-España, cit. por Alfred Comín en El País de 8 de julio de 1999, ciberp@ís, p. 5. http://www.eu.microsoft.com/spain/office/
(9
0) GATES, Bill, op. cit. p. 24.
(9
1) AGUADO GÓMEZ, M. J.: Comunicaciones de Empresa. En Comunicaciones de Telefónica I+D, vol. 9, nº 1, enero-Junio, 1998, p. 38.
(9
2) Cfr. AGUADO GÓMEZ, idem, p. 25; y AGUADO GÓMEZ y DATO SOLÍS, Juan: Infovía Plus y la nueva generación de servicios IP, en Comunicaciones de Telefónica I+D, nº 17, junio de 1999, pp. 5-18.
(9
3) Cfr. NAVARRO, Vicente: ADSL y la Evolución de las Redes de Acceso hacia Banda Ancha. Curso de El Escorial Las Redes en el 2.000 (7 de julio de 1999).
(9
4) Consultar en La Brújula Net. Diario libre para internautas (22-2-1999): wyswyg://39/ http://labrujula.net/1999/febrero/lunes,22,1.html
(9
5) MIGUEL MORO, Tomás de, op. cit. p. 100.
(9
6) Cfr.RODRÍGUEZ ÁLVAREZ, I., Y GILI MANZANO, J.: Servicios Multimedia, en Comunicaciones de Telefónica I+D, vol. 9, nº 1, enero-junio, 1998, pp. 139-159.
(9
7) Idem, p. 150.
(9
8) Idem, p. 153.
(9
9) ISHIHARA, Shintaro: The Japan that can say no, cit. por Felipe Sahagún en De Gutenberg a Internet, p. 245.
(1
00) RODRÍGUEZ ÁLVAREZ y GILI MANZANO, Idem, pp. 151-152.
(1
01) ALLER, Sarah: "Los chicos del cable", en ABC-Madrid, del 26-8-99. p. 9.
(1
02) Idem.
(1
03) CORTÉS, Fernando. Entrevista a Jesús Banegas (ANIEL). Diario ABC, 30-8-99, p. 33..
(1
04) BONICELL, J.P.; GAILLARD, P.; ORCEL, G.; y OVERTON, B.: Cables ópticos avanzados para comunicaciones de banda ancha, en Revista de Telecomunicaciones de Alcatel, 3er. trim. de 1998, p. 210.
(1
05) Idem, p. 202.
(1
06) ÁLVAREZ, Luis: "Impacto de las nuevas redes en las corporaciones. Tecnologías y oficina bancaria en el siglo XXI". En Tecnologías de Futuro en la Red. Teldad, Madrid, 1998, pp.139-149.
(1
07) GATES, Bill y HEMINGWAY, C.: Business @ The Speed of thought (1999), op. cit. p. 29.
(1
08) PLATÓN, Miguel, en Cursos de Verano de El Escorial, Encuentro " Internet y la Globalización de los Medios" (19 de julio de 1999).
(1
09) MARTÍNEZ LÓPEZ, LUNA HUERTAS y otros, op. cit. p. 100.
(1
10) CHILLET, J. D. y VIGNARD, P.: "Nuevos servicios de Información Multimedia". En Revista de Telecomunicaciones de Alcatel. 1er. Trimestre de 1999, p. 42.
(1
11) Citado por Bill Gates en Business @ The Speed of Thought (1999), op. cit. p. 317.
(112) AMENTA y NAVARRO, op. cit. p. 10.
(113)
Bases de datos, en PC-Magazine, nº 118, 1998, p. 120.
(114)
CILLET y VIGNARD, op. cit. p. 39,
(115)
LAGE, Julio: "Futuro de las Redes Multimedia. Luces y sombras". Curso de Verano de El Escorial Las Redes en el 2.000 (6 de julio de 1999).
(116)
ETTINGOFER, Dennis: La Empresa Virtual, cit. por AMENTA Y NAVARRO,op. cit. p.. 9.
(117)
Sara Weissman, reference librarian en la biblioteca del Condado de Morris, en Nueva Jersey, llega a decir que "no solamente ha cambiado la naturaleza del trabajo de los bibliotecarios, sino que incluso se ha modificado su lugar en la sociedad, en donde nos podemos convertir en autéticos marginados". Cit. por J. Blázquez, en http://usuarios.bitmailer.com/jblazquez/ …ciclos de vida del desarrollo de Internet.
(118)
GATES, Bill, Business @ etc. (1999), op. cit., p. 31.
(119)
ESPINOSA, Blanca.; IZQUIERDO, J.Mª.; PÉREZ E, Juan C.; RÍO, J.Luis del; y SAGREDO, Félix: Tecnologías Documentales. Tecnidoc, Madrid, 1996, p. 189.
(120)
Cfr. AGUILLO, Isidro F.: Del multibuscador al metabuscador. Los agentes trazadores de Internet. IV Congreso ISKO-ESPAÑA. Granada, 1999., pp. 239-245.
(121)
PALOMARES, Alfonso: Inauguración del Master de de Relaciones Internacionales y Comunicación en la Facultad de CC. de la Información de la UCM (2-11-1995), cit. por Felipe Sahagún en De Gutenberg a Internet. EIC, 1998, p. 223.
(122)
El término «virtualteca» lo sugería ya el Profesor A.LÓPEZ YEPES en 1995, quien los recogería en su obra Documentación Informativa, ya citada, en 1997.
(123)
Cfr. VELASCO, Martín: "La oportunidad de las empresas virtuales", en Tecnologías de Futuro en la Red. Teldat, 1998, pp. 165-171.
(124)
MARTÍNEZ DE MADARIAGA y ARROYO FERNÁNDEZ: Aproximación a Internet y su impacto en las bibliotecas y servicios de información, op. cit. p. 17.
(125)
Cfr. GATES, Bill y HEMINGWAY, C.: Business @ The speed of Thought (1999), op. cit. pp. 3 y 8.
(126)
CHEPISIUK, Ron: "The future is here: American's libraries go digital". En American Libraries, January 1997, p. 47.
(127)
OTLET, Paul: Traité de Documentation: Le Livre sur le Livre. Bruselas, 1934. Trad. de Mª Dolores Ayuso con el título de Tratado de Documentación. Universidad de Murcia, 1996, p. 420.