IndiceEstudios sobre el mensaje periodístico - Número 7 - 2001
 
 
 
El Caballero Audaz, un maestro de la interviú

Juan Cantavella


  ANTONIO LÓPEZ HIDALGO (1999): Las entrevistas periodísticas de José María Carretero. Prólogo de José Manuel Gómez y Méndez. Córdoba, Diputación. 586 páginas.

No cabe duda de que José María Carretero Novillo, más conocido en los ambientes periodísticos y literarios de la primera mitad de este siglo como "El Caballero Audaz", fue uno de los consolidadores y maestro de ese género que había irrumpido unas décadas antes en la prensa española y que era denominado por entonces "interview" o "interviú".

Que no lo recuerde la gente puede ser considerado normal; al fin y al cabo los periodistas tienen, de cara al público, una vida intensa, pero corta: su nombre resulta familiar mientras la firma figura al pie de sus textos y su voz o cara aparece en las ondas o en la pantalla. Después sobreviene el silencio, si no hay detrás una obra literaria o sus textos no han sido recopilados en libros. Pero ni aún así ha quedado memoria perenne de nuestro personaje, que fue un periodista muy popular y autor de novelas de inusitada divulgación. Claro que la calidad de muchas de ellas era ínfima y sus tomas de postura, arrogantes, veleidosas y beligerantes.

Tales circunstancias no justifican el que haya sido olvidado en los ambientes profesionales y académicos. En tiempos poco propicios a la información de calle, cuando la entrevista y el reportaje no tenían una consideración y un ejercicio notable (pocos eran sus practicantes y muchos sus detractores), El Caballero Audaz entrevistaba a diestro y siniestro, con una asiduidad y prestancia que soportaba escasa competencia. Si hay alguna figura que pueda colocarse a su nivel en esta actividad es César González-Ruano en las décadas siguientes.

A recordarlo y a situarlo en el lugar que le corresponde viene la investigación realizada por el profesor de la Universidad de Sevilla, Antonio López Hidalgo. Su voluminoso estudio sobre Las entrevistas periodísticas de José María Carretero ofrece un panorama abarcador de la tarea realizada en este campo, con multitud de datos, precisiones y testimonios. Resulta muy útil este material, porque corría el peligro de que se diluyera el conocimiento sobre su existencia, ciertamente azarosa, y sobre su cultivo de la entrevista, que admira por la calidad y no desdice de lo que se ha avanzado en los casi cien años que han transcurrido desde entonces.

Además de las aportaciones y comentarios que ofrece el profesor López Hidalgo, se incluye –a lo largo de unas doscientas cincuenta páginas- una antología de la entrevistas más notables que realizó. Hay que tener en cuenta que José María Carretero llegó a conversar con los personajes más relevantes de su tiempo y se puede decir que no hubo individuo sobresaliente de aquella época que no fuera buscado por el periodista y que no aceptara hablar para sus lectores, tanto los de Mundo Gráfico como los de La Esfera y Nuevo Mundo.

Desde fecha muy temprana comienza a recopilar los trabajos más importantes y selecciona las entrevistas más logradas llevadas a cabo con importantes interlocutores. Se plasma de esta manera su aportación duradera al género con la serie Lo que sé por mí, colección de diez tomos que fueron apareciendo entre 1916 y 1921 en las editoriales Mundo Latino y Sanz Calleja. Tuvieron una enorme audiencia tales entregas y la prueba de las elevadas tiradas que se realizaron se halla en que todavía es posible localizar en rastros y librerías de lance ejemplares sueltos (yo mismo he podido hacerme, uno a uno, con los diez volúmenes, lo que resulta casi imposible con otras obras de su tiempo). Hubo una segunda edición, aunque no se corresponda exactamente con los contenidos, que editó el propio autor entre 1943 y 1948. Le puso por título Galería y fue divulgada en cuatro tomos (en el último se anuncia un quinto, incluso con la relación de las conversaciones que iba a incluir, pero no llegó a salir al mercado).

Es un material impresionante el recogido en estos miles de páginas. Se trata de documentos que no pueden ser relegados a la hora de estudiar la trayectoria de personajes como Pérez Galdós, Vallé-Inclán, Blasco Ibáñez, Benavente, Ricardo León, los hermanos Quintero, Pablo Iglesias, Sofía Casanova, Muñoz Seca, Alejandro Lerroux o Ramón Pérez de Ayala, por citar tan sólo una muestra significativa. Al examinar tan extensa y potente nómina no puedo sino reafirmarme en lo que expuse en mi comunicación "Preguntar para saber: La entrevista como auxiliar de la historia literaria" ante el V Congreso de la Sociedad Española de Periodística (Estudios de Periodística VII, pp. 225-240). Escritores como García Lorca, Azorín, Salvador de Madariaga o Antonio Machado disponen de un "corpus" de conversaciones periodísticas que los investigadores no desdeñan a la hora de ofrecer todo lo que aquellos han manifestado públicamente (si se me permite otro inciso, ahí está el volumen Entrevistas de Ramón María del Valle-Inclán, que publicó Alianza Editorial el año pasado, después de la edición que se hizo en Pre-textos en el noventa y cuatro: se han recogido en casi quinientas páginas las declaraciones efectuadas a los principales periodistas del momento entre los que se cuenta, por supuesto, nuestro personaje con un texto aparecido en La Esfera el 6 de marzo de 1915).

Buen trabajo, pues, el del doctor López Hidalgo, profesor de estas materias en la Universidad de Sevilla, que ha tratado de acercar a la luz la figura de su paisano montillano José María Carretero. Con todo, me atrevo a reprocharle que no haya sido más generoso con su personaje. Cuando se ha investigado tanto y se ha profundizado en un tema, cuesta desprenderse de la parte más técnica, esa que echará para atrás a muchos potenciales lectores, sobre todo los más sencillos, los menos duchos en sutilezas académicas. Hubiera sido suficiente con prescindir de ese arranque "ab ovo", esas ciento cincuenta páginas que sólo sirven para situar a Carretero en un contexto clarificador (que por otra parte ya es conocido, si más no, por la obra del propio autor, La entrevista periodística. Entre la información y la creatividad, 1997). Además, ese origen como tesis doctoral propicia la recurrencia excesiva a las notas a pie de página. No se trataba de prescindir del aparato crítico, sino de utilizarlo con mesura: sólo con el empleo del método Harvard se hubiera evitado la sensación de pesadez que en ocasiones invade al lector.

Por lo demás, hay que felicitar a López Hidalgo. Los estudios sobre El Caballero Audaz que continuarán llegando tendrán que realizarse a partir de este trabajo suyo. Aunque se trate de un personaje que, al decir de Torrente Ballester en el prólogo a un libro de entrevistas, su recuerdo nos hace volver la cara.

 

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