3.- La Percepción

 

3.1. El Proceso de Construcción de Imágenes

 

Una conclusión que sacamos de la teoría de Edelman es que las imágenes se basan directamente en representaciones organizadas topográficamente y que se dan en las cortezas sensoriales iniciales. Ahora bien, se forman bajo el control de receptores sensoriales orientados al exterior, como pudiera ser la retina, o bajo el control de representaciones disposicionales contenidas en el interior del cerebro, en regiones corticales y núcleos subcorticales.

Las Representaciones Disposicionales son pautas potenciales de actividad neuronal que están en pequeños grupos de neuronas. En la medida en que son las que permiten rememorar imágenes, se adquieren por aprendizaje y constituyen una memoria.

Lo que estas representaciones tienen almacenadas en su pequeña comunidad de sinapsis no es una imagen en sí, sino un medio para reconstruir una representación aproximada de una imagen original.

Una representación disposicional es, pues, una potencialidad latente de disparar que se activa cuando las neuronas se excitan, con una determinada pauta, a cierto ritmo durante una determinada cantidad de tiempo y hacia un objetivo particular que resulta ser otro conjunto de neuronas; resultan del reforzamiento o debilitamiento de la sinapsis y ello, a su vez, de los cambios funcionales que ocurren dentro de las dendritas y axones de las neuronas.

Como se ve en el gráfico, la activación de representaciones disposicionales puede producir

 

a) Disparo de otras representaciones disposicionales (refuerzo)

b) Una representación organizada topográficamente.

c) Generar un movimiento.

 

Proceso de Formación de Imágenes según A. Damasio.

 

Ya sabemos algo más de lo que ocurre en el cerebro, en la estructura, pero nos sigue siendo sumamente complicado traducir sinapsis, circuitos neurales o núcleos subcorticales a una descripción funcional que nos permita reconstruir el proceso perceptivo.

Fijémonos que lo mismo ocurre si nuestro análisis recae sobre algo tan mecánico como pudiera ser, por ejemplo 'un árbol de levas'. Podemos describir un árbol de levas haciendo referencia a su estructura física, a las partes que lo componen, a las otras piezas con las que se relaciona. Pero, bien mirado, todo eso es bastante irrelevante. Un árbol de levas de un camión y el de un automóvil serán estructuralmente distintos y nuestro análisis no nos aporta claves para la comprensión de esa pieza de un motor. Para comprender bien un árbol de levas, deberíamos preguntar ¿qué hace el árbol de levas? ¿para qué sirve? En este momento nuestra descripción dejaría de ser una descripción estructural para convertirse en una funcional. En ese caso ya no es relevante el nombre 'árbol de levas', sino el de 'elevador de válvulas'. Parece que una explicación tal como:

"Un árbol de levas abre las válvulas del cilindro, para permitir la entrada de combustible y aire permitiendo la explosión que mueve el pistón..." nos permite comprender mejor el árbol de levas en la medida que realiza una función en un conjunto funcional más amplio y teniendo en cuenta que la función tiene que ver con la relación que mantenemos con los elementos de la realidad. En concreto las explicaciones funcionales nos hablan de cómo usamos las cosas, en este sentido siempre resultarán, para nosotros, mejores explicaciones.

Sin embargo, es indudable que para la mayoría de los propósitos necesitamos integrar ambos tipos de explicaciones. Advirtamos que, en general, la ciencia teórica intenta a partir de la estructura comprender la función; mientras que la ingeniería, la tecnología en general, intenta a partir de la función diseñar una estructura que la realice.

En nuestro propósito actual -comprender como llegamos a pensar- la explicación estructural corresponde a la teoría neurofisiológica, mientras que la funcional recae en nuestras teorías psicológicas. Hasta ahora hemos visto como se estructuran los grupos de neuronas, como se interconectan, como forman parejas de clasificación, como construyen mapas, etc., pero la descripción ha sido estructural, ¿cómo se traducen esas combinaciones estructurales respecto de cómo las experimentamos? Eso constituirá el objeto de la teoría psicológica.

 

3.2. La Visión

 

Veamos ahora entonces cómo podemos traducir la explicación anterior a una que nos describa el proceso atendiendo a cómo construimos las imágenes pero desde el punto de vista de la imagen, es decir, qué pasa en el proceso de construcción de la imagen cuando los grupos de neuronas se interconectan, se producen sinapsis, etc.

Como ejemplo, vamos a utilizar el procesamiento visual, por ser el mejor conocido.

La teoría clásica de la visión, aquella que se difunde junto con la idea de la mente como un homúnculo sentado en nuestro cerebro que vimos en el capítulo anterior, es que la visión es un proceso más o menos inmediato; abrimos los ojos y vemos el objeto que esté en nuestro campo visual. Sin embargo, ni siquiera la teoría de Descartes, a quien debemos bastante la teoría del homúnculo, es tan simple e inocente. El motivo por el cual hablamos aquí de cómo vemos, es fundamentalmente eliminar esta equivocación producto de una característica del procesamiento mental. Esta característica es que sólo somos conscientes de los resultados finales de nuestro procesamiento cerebral-mental, no somos conscientes del largo proceso que realizamos hasta que construimos la imagen que aparece en nuestra conciencia. La visión, o cualquier otro proceso perceptivo, no es algo inmediato, sino que, al contrario, exige un largo camino que podemos titular la construcción de una representación visual.

La primera prueba de esta afirmación son las bien conocidas imágenes ambiguas que exigen tomar una opción al observador. Otras, que utilizaremos más adelante, son las ilusiones visuales, productos de nuestra manera de construir las representaciones visuales

 

Imágenes ambiguas. a) Ganso-Gavilan.

 

Advirtamos que estas figuras exigen tomar una opción, aún cuando captemos la doble lectura, o vemos pato o conejo, o, ganso o gavilán, o, joven o vieja. Estas figuras nos advierten de que el proceso de representación de la realidad está dirigido por el sujeto, o al menos en parte, que dependerá de cómo segmentemos los elementos de la imagen para reconocer una cosa u otra.

Una segunda prueba, quizá más contundente, será emplear un método de estudio de la mente y del cerebro tradicional entre psicólogos y neurólogos. Los déficits cerebrales. Dada la inaccesibilidad de la mente y del cerebro, a pesar del desarrollo de técnicas no invasivas de estudio del cerebro, una herramienta tradicional ha sido estudiar pacientes con deficiencias en sus capacidades cognitivas, para a partir de estas anormalidades intentar obtener consecuencias sobre la función mental desde los déficits cerebrales de estos extraños pacientes que a menudo se enfrentan o construyen un mundo radicalmente distinto al de la normalidad.

 

3.2.1. La Agnosia Visual

 

Oliver Sacks abre su colección de relatos con un paciente que confundió a su mujer con un sombreo, el Doctor P: veamos como nos lo presenta Sacks.

"El Doctor P. Era un músico distinguido, había sido famoso como cantante, y luego había pasado a ser profesor de la Escuela de Música local. Fue en ella, en relación con sus alumnos, donde empezaron a producirse ciertos extraños problemas. A veces un estudiante se presentaba al Doctor P. Y el Doctor P. no lo reconocía; o, mejor, no identificaba su cara. En cuanto el estudiante hablaba, lo reconocía por la voz. Estos incidentes se multiplicaron, provocando situaciones embarazosas, perplejidad, miedo... y, a veces, situaciones cómicas. Porque el Doctor P. no sólo fracasaba cada vez más en la tarea de identificar caras, sino que veía caras donde no las había: podía ponerse, afablemente, a lo Magoo, a dar palmaditas en la cabeza a las bocas de incendios y a los parquímetros, creyéndolos cabezas de niños; podía dirigirse cordialmente a las prominencias talladas del mobiliario y quedarse asombrado de que no contestasen. Al principio todos se habían tomado estos extraños errores como gracias o bromas, incluido el propio Doctor P. ¿Acaso no había tenido siempre un sentido del humor un poco raro y cierta tendencia a bromas y paradojas? Sus facultades musicales seguían siendo tan asombrosas como siempre; no se sentía mal... nunca en su vida se había sentido mejor; y los errores eran tan ridículos (y tan ingeniosos) que difícilmente podían considerarse serios o presagios de algo serio. La idea de que hubiese "algo raro" no afloró hasta unos tres años después, cuando se le diagnosticó diabetes. Sabiendo muy bien que la diabetes le podía afectar a la vista, el doctor P. consultó a un oftalmólogo, que le hizo un cuidadoso historial clínico y un meticuloso examen de los ojos. "No tiene usted nada en la vista", le dijo. "Pero tiene usted problemas en las zonas visuales del cerebro. Yo no puedo ayudarle, ha de ver usted a un neurólogo". Y así, como consecuencia de este consejo, el Doctor P. acudió a mí." (O. Sacks. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Muchnik Editores. Barcelona, págs. 27-28).

 

¿Qué le puede pasar al Doctor P.? ¿Qué falla en su sistema visual?

Lógicamente, si el Doctor P. tiene buena vista, entonces tendría que ser capaz de ver los objetos que aparecen en su campo visual, y efectivamente los ve, pero no puede reconocerlos, no puede ponerles un nombre. Puede incluso describirlos con cierto detalle, pero no puede nombrarlos. Observemos un nuevo pasaje del relato de Sacks. Ahora Sacks realiza pruebas al Doctor P.:

 

"-¿Qué es esto? -pregunté, enseñándole un guante.

-¿Puedo examinarlo? -preguntó y, cogiéndolo, pasó a examinarlo lo mismo que había examinado las formas geométricas.

Una superficie continua - proclamó al fin - plegada sobre sí misma. Parece que tiene -vaciló- cinco bolsitas que sobresalen, si es que se las puede llamar así.

-Sí, bien -dije cautamente-. Me ha hecho usted una descripción. Ahora dígame qué es.

-¿Algún tipo de recipiente?

-Sí -dije- ¿y qué contendría?

-¡Contendría su contenido! -dijo el Doctor P. Con una carcajada-. Hay muchas posibilidades. Podría ser un monedero, por ejemplo, para monedas de cinco tamaños. Podría...

Interrumpí aquel flujo descabellado.

-¿No le resulta familiar? ¿Cree que podría contener, que podría cubrir, una parte del cuerpo?

No afloró a su rostro la menor señal de reconocimiento". (O. Sacks. Ibid. Pág. 34).

 

Más adelante Sacks compara el mundo visual del Doctor P. con el que podría tener un ordenador que procesara un programa de visión artificial. El Doctor P. construía el mundo con rasgos distintivos y esquemas, pero no captaba en absoluto la realidad. Como vemos, el Doctor P. no es capaz de reconocer los objetos más cotidianos que le han estado acompañando durante toda su vida. ¿Cómo es esto posible? ¿Qué falla en el sistema visual del Doctor P.?

Para intentar dar una respuesta, revisemos brevemente lo que es conocido sobre el procesamiento visual. Hay que advertir previamente, que sobre el procesamiento visual hay numerosas teorías, que, además dada la juventud de la neurociencia, cambian rápidamente, lo que abordamos aquí es un intento de ofrecer una idea general del procesamiento visual. Para ello, vamos a utilizar la teoría de D. Marr y colaboradores de M.I.T., por ser una de las mejores expuestas hasta el momento.

 

 3.2.2. El Procesamiento Visual

 

 

Como vemos en el gráfico anterior el camino visual que sigue un objeto que se presente a nuestro campo visual hasta el reconocimiento del objeto es largo e intervienen diversos órganos. Desde los conos y bastones de la retina, hasta el cortex visual pasando por los núcleos geniculados laterales. Cada uno de nuestros ojos construye una imagen que terminará fusionándose en la corteza visual, creando una imagen estereoscópica que nos permite captar la profundidad. Desde el punto de vista de la imagen, de cómo se construye, que es lo que queremos subrayar ahora, diremos que el procesamiento visual tiene tres niveles o etapas.

 

(1) En el primer nivel se hace un análisis del objeto visual que pretende detectar agrupamientos importantes de la imagen, los bordes o perfil de la misma, y los elementos constitutivos de la imagen desde el punto de vista del plano. Produce una representación primaria, que denominamos Bosquejo Primario.

 

Descripción del primer nivel de procesamiento visual

 

Esta representación primaria sería semejante a la detección de bordes que produciría un programa gráfico de ordenador:

 

Análisis computerizado de la imagen del osito para detectar rasgos, bordes, agrupaciones, etc.

 

(2) El segundo nivel de procesamiento, que toma como entrada el bosquejo primario, producirá un bosquejo en 2-1/2 dimensiones. Es en 2-1/2 dimensiones porque es una representación centrada en el observador, por eso no es del todo tridimensional, sin embargo se inicia ya el proceso de estereoscopia, el fusionado de las dos imágenes procedentes de los dos ojos. Este proceso tiende a construir la superficie de la imagen, añadiéndola textura, profundidad y orientación, captando movimiento y color.

Sin embargo, es una representación demasiado pobre para el propósito del reconocimiento de formas, porque no es estable, depende del observador y puede fallar al intentar ajustar tamaños de la forma. Este paso intermedio supone un mecanismo de corrección de los errores que pudieran producirse en el esbozo primario. Desde el punto de vista de la imagen, un dibujo de Picasso, los Ritos de la Primavera, bastará para ejemplificar el resultado final de este nivel de procesamiento.

A pesar de la fuerte sensación de tridimensionalidad que ofrece el dibujo, es evidente que en la imagen bidimensional sólo hay un tratamiento de la profundidad y orientación de las superficies, así como un tratamiento de la textura. También incluye una representación dinámica del movimiento.

Picasso. Los Ritos de la Primavera.

 

 

(3) El tercer nivel de procesamiento tiene como propósito lograr una representación en tres dimensiones que sea útil para el reconocimiento. Respecto al anterior exige disponer un sistema de coordenadas centrado en el objeto y no en el observador como el que existía en la representación en 2-1/2 dimensiones. También, incluir formas primitivas de diferentes tamaños en una organización modular que distinga la imagen como un todo con partes y finalmente, incluir esquemas de volúmenes que expliciten el espacio ocupado por un objeto y no sólo sus superficies visibles. Sigamos gráficamente como podría ser este proceso desde el punto de vista de la construcción de la representación.

 

Descripción del tercer nivel de procesamiento Visual

 

 

Tomado de Marr y Nishiara

Si atendemos al gráfico anterior, en el que queda descrito el proceso de construcción de un modelo 3D, el primer paso intermedio hasta la representación significativa, es la segmentación de la imagen en regiones significativas. Si observamos el gráfico de abajo, vemos como la imagen del burrito obtenida en el procesamiento temprano (a), es suavizada y dividida en secciones cóncavas y convexas (b). Después se identificaron puntos de gran segmentación (c) que fueron conectados entre sí (d). A partir de esto, se definieron los ejes componentes que aparecen en (e); estos grupos se conectan como partes a un todo en (f).

Tras esta simulación de cómo puede estar trabajando el sistema visual, vendría el siguiente paso, que sería la organización de la información sobre la forma en un modelo 3-D, creando un sistema de coordenadas centrado en el objeto. Una representación aproximada sería la siguiente.

 

Tomado de Marr y Nishiara. Representation and recognition of the spatial organitation of three-dimensional shapes

 

Para cada región significativa se construye un modelo tridimensional que se agrupan modularmente formando un todo, a cada una también se la asigna un sistema de coordenadas propio, pero queda entendido que todas las partes lo son de la escena visual. Esto facilitará las tareas de reconocimiento, al comparar la representación construida con el conocimiento esquemático que tenemos de los elementos de mundo, por ejemplo se identifica mejor un dedo si se relaciona con la mano de la que es parte, y así sucesivamente. También permitirá una manipulación más flexible de la información contenida en la representación.

 

Tomado de Marr y Nishiara.

 

Por último, el proceso de percepción termina colocando un nombre a la representación construida. Este proceso, bastante desconocido aún, sería semejante a una búsqueda en un catálogo de esquemas de imágenes, junto con conexiones al sistema conceptual y lingüístico. A modo de ejemplo aproximado puede servir el gráfico siguiente.

Bien, ahora estamos ya en disposición de responder a la pregunta que planteábamos en relación con la enfermedad del Doctor P. Efectivamente, el Doctor P. padece una agnosia visual, que es la incapacidad de reconocer visualmente los objetos que se le presentan en su campo visual. Naturalmente lo que falla en este caso es algo que ocurre en el tercer nivel de procesamiento, el Doctor P. puede construir la imagen, pero es incapaz de reconocerla. Otras enfermedades sorprendentes impiden ver el color, o incluso permiten ver estando ciegos, cada una de ellas incide en alguna de las zonas encargadas del nivel de procesamiento correspondiente.

Como conclusión, debemos retener la idea sugerida inicialmente: La visión, ni ningún proceso perceptivo es inmediato. El proceso de construcción de representaciones es largo y complejo y está mediatizado por numerosas variables. La idea clásica procedente del empirismo inglés o del propio Descartes, debe rechazarse y aceptar que percibir es el comienzo de la manera que tenemos de tener un mundo. Veámoslo con algo más de detalle.

 

3.3. La Percepción

 

Estamos ya en disposición de ofrecer una definición de qué es percibir. Así pues,

Percibir: Es un proceso constructivo por el cual vamos más allá de las sensaciones, organizando y captando conjuntos o totalidades (Gestalt) dotadas de sentido.

Si analizamos la definición con detenimiento obtenemos:

    • Es un proceso constructivo que depende:

1.- De los estímulos elaborados en sensaciones o impresiones. Inicialmente el proceso está guiado por los datos.

2.- De la actividad del sujeto, el proceso cambia y queda dirigido por hipótesis o conceptos.

Recordemos, en las etapas tempranas de procesamiento, etapas que resultan no accesibles a la conciencia del sujeto, el análisis de los datos que provienen de la experiencia está dirigido por las características de los objetos que componen la escena visual. Sin embargo, a la hora del reconocimiento necesitamos una intervención activa del sujeto, proponiendo hipótesis, según la motivación o las expectativas, dependiendo de experiencia previas o incluso de aptitudes. Advirtamos que nunca podremos reconocer aquello que veamos por primera vez; podríamos describirlo, pero no nombrarlo. Estaríamos en el caso del doctor P.

    • Es un proceso de información-adaptación

El objetivo de la percepción es dotar de sentido aquello que nos presenta la realidad. En este sentido, la percepción nos facilita información sobre el mundo, permitiendo nuestra adaptación al medio.

    • Es un proceso de selección:

Cualquier escena visual, sonora, etc. tiene tal riqueza de detalles que nos desbordaría en la mayor parte de las situaciones de la vida cotidiana. Sólo percibimos lo que es relevante para nosotros en cada circunstancia. Esta selección, de suma importancia para la adaptación y la supervivencia, se produce mediante la atención. La atención es un mecanismo cognitivo presente constantemente en nuestra vida consciente que estudiamos con algo más de detalle en el punto siguiente.

 

3.3.1. Leyes de la Percepción

 

La Psicología de la Gestalt nos advirtió que en la intervención del sujeto a la hora de construir las representaciones perceptivas, se tienden a crear leyes que facilitan el reconocimiento, aunque a veces esas mismas estrategias nos llevan a ilusiones perceptivas.

Del fondo se destaca la figura de un perro dálmata

Estas leyes son modos constantes de agrupamiento de los estímulos perceptivos. Entre ellos encontramos unos modos más generales que otros, pero que en alguna medida forman parte de nuestra manera de construir el mundo. Sus correlatos neurales los podemos encontrar en las representaciones disposicionales que generan esquemas de imágenes. Estos esquemas, modos o leyes los volveremos a encontrar a la hora de construir conceptos. Veamos alguna de las leyes de la percepción mejor establecidas.

Ley de figura-fondo: tendemos a percibir una figura que se destaca de un fondo, a través del agrupamiento de rasgos elementales. Así por ejemplo en (a) somos capaces de destacar de un fondo un perro dálmata. Las figuras ambiguas que veíamos antes responden también a esta ley.

Principios de Agrupamiento: Si observamos el cuadro de Vasarely, inmediatamente nos llama la atención ciertas estructuras, aunque en último término toda la obra está realizada por diversas formas dispuestas en un patrón regular.

Por ejemplo, las formas circulares o romboidales que destacan de las formas cuadradas mayoritarias. Estos son ejemplos de agrupamientos perceptivos. Estos agrupamientos se realizan porque ciertos elementos comparten una propiedad común.

Los círculos y las formas romboidales tienen una forma similar.

Además los círculos se disponen perceptivamente en hileras según un principio de tamaño similar. Por este mismo principio identificamos una cruz en el ángulo superior izquierda o un aspa en el derecho.

El Cuadro de Riley ilustra el principio de continuidad. El cuadro se compone sólo de triángulos rectángulos, las curvas las crea el sistema visual que agrupa los lados de orientación muy similar en estructuras perceptivas de nivel superior. El mismo principio actúa con la espiral de Fraser. Si seguimos con el dedo la espiral nos damos cuenta que se compone de círculos concéntricos, pero nuestro sistema visual la crea al buscar continuidad, que encuentra mejor en la espiral que en los círculos concéntricos.

Victor Vasarely. Supernove

Bridget Riley. Straight Curve

 

Otro principio simple, pero importante es el de proximidad. En la siguiente figura, en (a) vemos la fila de puntos aparecen tres pares separados, en (b) vemos filas y columnas con la misma facilidad, en (c) dominan las columnas debido a la proximidad de los puntos en la vertical y en (d) las filas por la proximidad de los puntos a lo largo del eje horizontal.

Espiral de Fraser

 

La siguiente figura ilustra el principio de agrupamiento de clausura. En la fila superior hay un conjunto de paréntesis que podemos, como muestra la fila inferior, agrupar de distintas maneras. En general podemos mencionar otro principio, el de la simplicidad, que nos lleva a organizar los estímulos del modo más simple posible.

 

Otros elementos que nos permiten segmentar las imágenes son la textura o los sombreados. Estos elementos están tan presentes que, a menudo provocan ilusiones visuales como en el triángulo clásico de Kanizsa, en donde nuestro cortex visual crea los lados inexistentes del triángulo, 'engañado' por las claves de oclusión que son los discos negros y el brillo de las líneas.

 

Triángulo de Kanizsa

 

Si, sin embargo, no disponemos de ningún elemento que nos facilite la segmentación o el agrupamiento, textura, sombreado, claves de oclusión, etc., nos resulta sumamente difícil, por ejemplo en la siguiente figura, realizar ningún tipo de agupamiento entre letras especularmente invertidas y letras normales.

 

 

3.4. La Atención

 

Cuando definíamos la percepción veíamos que es un proceso de selección. Es imposible percibir todos los detalles de una escena visual o todos los ruidos existentes en una café repleto de gente que mantienen múltiples conversaciones. La necesidad de seleccionar la entrada de estímulos, pero también la salida de respuestas es de suma importancia para nuestra adaptación. Todos alguna vez habremos experimentado dificultades para realizar una tarea o expresar alguna idea estando distraídos, o por no limitar el campo de posibles respuestas a realizar.

Sin embargo, la atención es algo difícil de definir, detectar o estudiar, se encuentra involucrada en numerosos procesos cognitivos, pareciendo que fuera un mecanismo central. A menudo, se la confunde con la conciencia y a lo largo de la historia de la psicología se han ofrecido diversas teorías sobre ella.

Broadbent, un clásico de la psicología, la consideró un mecanismo central que ocurría tempranamente y antes de la categorización de los acontecimientos. Diseñó una teoría en la que describía la atención como un filtro de capacidad limitada por donde debían de pasar los estímulos.

En contraste, otras hipótesis proponen que la selección ocurre tardíamente o en el mismo momento en que realizamos las categorizaciones de los eventos. Vista así, el procesamiento de inputs sensoriales ocurriría en paralelo y no estaría limitado en capacidad.

Más recientemente, se ha pensado la atención como una estructura de control vertical que activa o inhibe las estructuras de procesamiento dependiendo de las demandas de la situación. Con este punto de vista la limitación no es tanto del procesamiento de estímulos, sino que resulta una consecuencia de la necesidad de realizar una acción. Este punto de vista es el que mejor encaja en el planteamiento evolutivo de la mente inteligente que estamos ofreciendo en estas páginas y por otro lado es neutral respecto de mayores concreciones teóricas.

En el estado de desconocimiento actual, podemos entonces definir la atención como:

Un mecanismo de capacidad limitada cuya función primordial es controlar y orientar la actividad consciente del organismo de acuerdo con un objetivo determinado.

Analizando esta definición obtenemos:

- Como se ha dicho anteriormente, es una estructura que activa o inhibe los procesos dependiendo de las demandas de la situación.

- No es un gestor de recursos, ni un canal de capacidad limitada, sino que el número de objetivos independientes que pueden estar activos dirigiendo una actividad adaptativa es pequeño (probablemente uno).

- Orienta sentidos, sistemas de respuesta y estructuras de conocimiento residentes en memoria

- Controla activando el proceso a potenciar e inhibiendo lo que puede interferir.

- Es una actividad consciente, ya hemos indicado que a menudo puede confundirse con la idea de conciencia y desde el punto de vista psicológico deben estar íntimamente relacionadas.

- De acuerdo con un objetivo. Efectivamente, el objetivo determina el mecanismo atencional, es decir, dirige la actividad, pero no es la atención quien establece los objetivos, esto será tarea de la voluntad o de la motivación.

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