Una perspectiva sobre la realidad centroamericana
en las novelas de Oscar Núñez Olivas:
Una conversación

Edward Waters Hood
Northern Arizona University


 

   
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Oscar Núñez Olivas (n. 1957, en San José, Costa Rica) es corresponsal de Agence France-Presse y autor de tres novelas: El teatro circular (1997)1, novela ganadora del Certamen Latinoamericano de EDUCA de 1996 y el Premio Nacional de Novela 1977 de Costa Rica; Los gallos de San Esteban (2000)2 y En clave de luna (2004)3. En sus textos Núñez Olivas explora varios aspectos de la historia reciente de Centroamérica. El teatro circular presenta los conflictos políticos y sociales de los años 70 y 80. Los gallos de San Estaban se basa en hechos sangrientos ocurridos en Honduras -un pleito a muerte entre dos familias de un pueblo rural- y en Costa Rica - un notorio caso de asesinatos y mutilaciones que hasta el día de hoy queda sin resolverse. Esta entrevista se llevó a cabo por correo electrónico entre enero de 2004 y febrero de 2005.

 

El teatro circular (1997): Centroamérica en revolución

Ed Hood: Parece que el mundo de El teatro circular combina elementos de varios países centroamericanos. Aparte de los aspectos de la novela que podrían atribuirse a países específicos -la masacre de campesinos en El Salvador, la presencia indígena y del dictador evangélico en Guatemala, y los movimientos revolucionarios y procesos de paz en El Salvador, Guatemala y Nicaragua-, ¿utilizó otros elementos de otros países latinoamericanos para crear el espacio del texto?

Oscar Núñez Olivas: El teatro circular pretende fundamentalmente recoger elementos de la realidad centroamericana en la década del 80. Los personajes y las situaciones de la historia están totalmente relacionados con esas coordenadas de tiempo-espacio. Sin embargo, algunos críticos han considerado que en la novela se aprecian elementos que son propios de cualquier país latinoamericano, lo cual considero lógico puesto que en la historia del sub-continente hay numerosos elementos en común. Por ejemplo, la represión militar, la desaparición forzosa de personas, la corrupción, el caudillismo, etc.

En lo que dicen los personajes guerrilleros de Jorge Luis Borges hay una crítica implícita de la idea del control político del arte. ¿Cuál es su pensamiento sobre este tema en relación a El teatro circular? ¿Ha cambiado su perspectiva los eventos que inspiraron la novela? Me refiero a la historia reciente de los países centroamericanos.

Este -el control político del arte- es un tema viejo que se relaciona con el control político del pensamiento. La iglesia católica y el santo oficio obsequian innumerables ejemplos de hogueras de pensamiento, ya sea en forma de libros o de escritores. La desaparición de los movimientos revolucionarios armados y la desaparición del campo socialista no han cambiado esta vieja práctica en América Latina. El signo de la cacería no importa, puede ser de izquierda o de derecha, pero la esencia del problema es el mismo. Para ejemplificar, le referiré que muchos intelectuales de mi país (intuyo que ocurre lo mismo en otros países) no conocen la obra de Mario Vargas Llosa porque la rechazan a priori, convencidos de que su pensamiento conservador en temas políticos y económicos lo desautorizan como escritor. Para mí, ignorar el legado literario de Vargas Llosa por sus ideas políticas es una soberana tontería.

Aunque la novela se podría clasificar de "realista", hay un episodio fantástico (o mágicorrealista) muy interesante: el envejecimiento repentino de Irene y de las cosas de la casa descrito en la página 171 por Carmen:

“...no sólo Irene envejecía a un ritmo terrorífico, sino que las cosas dentro de la casa se sucedían con un ímpetu de ventisca. Las verduras se ajaban a la vista. Los muebles sacudidos en la mañana se habían cubierto de una gruesa capa de polvo por la tarde. Las agujas de los relojes giraban sin concierto, atrapadas en una especie de locura magnética. Sólo ella, Carmen, y los elefantes de cristal había escapado al embrujo por una incomprensible razón”.

¿Es simbólico el proceso de destrucción de este personaje?

Sí, este personaje simboliza uno de los dos mundos en que se debate el protagonista. De algún modo, es una parte de sí mismo a la que él renuncia tanto en la vida personal como pública. El sesgo de realismo mágico no era necesario, pienso ahora, pero en aquel momento me gustó la idea.

 

Los gallos de San Esteban (2000): Un pleito a muerte entre dos familias en un pueblo de Honduras

En cuanto a Los gallos de San Esteban, primero me gustaría saber si usted conserva la nota que menciona en la introducción a la novela o cualquier otro documento relacionado con los hechos que inspiraron el texto.

No tengo la nota, aunque conservo unos pocos recortes periodísticos hondureños de la época con referencia a los sucesos.

¿Tiene usted alguna conexión con Honduras? ¿Conocía Olancho? ¿Hubo un interés personal en el asunto?

Con Honduras no tenía ninguna conexión excepto a la que me obliga mi trabajo como editor de temas centroamericanos en la Agence France-Presse. Antes de escribir la novela no conocía Olancho, pero hice una visita a la cabecera de ese departamento, Jutialpa y a San Esteban, donde hablé con varios de los protagonistas del conflicto, personeros de la iglesia y de las autoridades locales. En realidad, no tenía un interés personal en la historia, me motivó escribirla el hecho de haber descubierto que tenía grandes vetas dramáticas y que se podía explotar desde el punto de vista literario.

¿Puede delinear entre los elementos ficticios del texto y lo basado en referentes históricos? ¿Investigó a las personas involucradas?

Evidentemente muchos episodios del texto tienen que ser ficticios y me imagino que la mayor parte de -o todos- los diálogos. Las líneas generales del conflicto, la mayoría de los hechos de violencia, el ambiente natural, social y político que aparecen en la obra son mi percepción de hechos reales y documentados. La parte ficticia de la novela se refiere más a la vida íntima de los personajes, la mayoría de los cuales aluden a personas reales. Relaciones amorosas, familiares, etc., son una invención del autor. La historia del poeta y de su mujer prostituta es totalmente ficticia, pero los episodios relacionados con Canuto, el asaltante de caminos con pretensiones de luchador social, están totalmente ajustados a los relatos de los habitantes del pueblo y, muy en particular, del sacerdote que allí aparece como el negociador.

También menciona usted en el prefacio que "también vive en ella la realidad construida por la imaginación popular..." ¿Entrevistó a la gente del pueblo sobre los sucesos?

Sí, en efecto entrevisté a algunos vecinos, pero también me apoyé en lo que los medios de prensa transmitían. Es curioso, pero la historia de la pelea de gallos, que todo el mundo da por cierta en Honduras, es una construcción del imaginario colectivo, porque en la realidad el conflicto empezó por un pleito de cantina. Hubo, ciertamente, una pelea de gallos en la que dos miembros lejanos de ambas familias se enfrentaron, con el resultado de un muerto, pero ese incidente nunca influyó en los hechos posteriores. De ahí puede venir el mito. Según me contaron, también es bastante cierto que el pueblo olanchano creía a Canuto capaz de convertirse en un gato negro o cualquier otro animal, a su antojo, lo que explicaba para el pueblo el hecho de que las autoridades no pudieran detenerlo.

Al escribir el libro, ¿fue su intención darle un sabor hondureño? ¿Hasta qué punto? Para mí, está muy acertado el lenguaje del texto: Es universal, pero incluye elementos locales, principalmente palabras y expresiones como "punta" y referencias a aspectos culturales como la Virgen de Suyapa, los cuales se explican en el texto y al mismo tiempo le dan un sabor local.

Es exactamente como usted lo piensa. Prefiero para escribir usar un lenguaje tan universal como sea posible, pero en el caso de Honduras y por tratarse de una novela ambientada en un contexto rural, creí importante introducir algunos términos muy propios del lenguaje y la tradición cultural hondureña. Son pocos, pero me han dicho los críticos hondureños que cumplieron muy bien su función.

En la contraportada de Los gallos de San Esteban se lee lo siguiente: “Aquí se nos habla de los grandes amores que sólo pueden conducir al odio, de la arrolladora violencia que sólo puede terminar con la paz y de la influencia que ejerce el poder desmedido en el destino de las personas y los pueblos”. A mí me parece que el episodio en San Esteban sirve para exponer una visión completa -o por lo menos más amplia- de Honduras, y, por extensión, de otros países o sociedades. El desarrollo de los acontecimientos del texto va ensanchando su espacio hasta incluir la capital. Para usted, ¿hasta qué punto podemos decir que su novel y el curioso episodio narrado en ella reflejan o revelan condiciones socio-históricos o políticos de Centroamérica o de Latinoamérica?

Creo que, sobre todo, la novela refleja (y eso más que una intención inicial es un resultado de la propia dinámica literaria) la forma en que se tejen las relaciones de poder en las sociedades rurales de Centroamérica y posiblemente de América Latina. El poder del hacendado, que se extiende a todos los aspectos de la vida social, el entronque del poder político local con la iglesia y el aparato militar locales, etc. Creo que en tanto la novela se apega mucho a los acontecimientos, el carácter de esas relaciones se hace bastante evidente. Debo decirle que estos conflictos de familias, con intervención de militares y otros intereses, han sido muy frecuentes en las comunidades rurales de Honduras, aunque el caso más sonado -quizá por sangriento- es el de San Esteban.

 

En clave de luna (2004): Asesino de serie en Costa Rica

En clave de luna es una novela detectivesca que sorprende al lector (no costarricense) con un final abierto. La investigación de la policía y del periódico desarrolla otro drama. Aunque la investigación de los asesinatos crea mucho suspenso en el texto, casi se podría decir que sirven de pretexto para explorar otros problemas de la sociedad actual, ¿no? Pienso en la corrupción, las presiones del mundialización.

Es correcto, sobre todo se trata de explorar los problemas del periodista y el comunicador en general frente a esos problemas de la sociedad actual. A mi juicio, la historia se desarrolla en dos líneas: la del jefe de redacción y la de la reportera Maricruz Miranda. Comparten el universo profesional, pero cada uno tiene su esfera afectiva, así como su manera de enfrentar los problemas, como suele ocurrir en la vida. Ambos se enfrentan al problema de la falta de independencia y a la dificultad para hacer el trabajo periodístico en forma ética, pero la salida que cada uno encuentra a esa encrucijada es diferente. Montero, de mayor edad y más golpeado en su larga trayectoria, se acomoda al status quo en un proceso que para él mismo es poco imperceptible; Maricruz se resiste a ese acomodo y termina dejando la profesión. En realidad, esta disyuntiva se presenta a los periodistas con mucha frecuencia, puesto que la mayoría no podemos ejercer nuestro oficio en forma liberal y tenemos que atenernos a los intereses de una empresa comercial.

¿Puede describir los eventos que inspiraron el texto y su impacto sobre su país? He hablado con dos ticos y me han dado dos versiones distintas de los hechos.

El caso de El Psicópata es en Costa Rica una de esas leyendas que despiertan la imaginación popular. Como se trata de una historia muy larga y compleja, hay diferentes niveles de información y cada quien tiene una versión distinta, pero en líneas generales, hay algunos hechos claros: 1) Se trató del primer caso de crimen serial en el país; 2) El caso causó una gran conmoción; 3) Existe la sensación, en muchos casos la certeza, de que el responsable fue una persona de la clase alta y que la manipulación política del caso impidió su esclarecimiento.

Hay mucha crítica del periodismo en el libro. ¿Representa la siguiente cita del personaje Pedro su visión del periodismo?

“...te juro que en el periodismo no existe nada que se parezca a la verdad. La diferencia entre literatura y periodismo es que la primera no intenta procurarse una apariencia de realidad, todo lo contrario, con frecuencia busca acentuar el aspecto ficticio aun de los hechos más comprobables. En cambio, el periodismo sucumbe si no finge ser exacto y fidedigno, pretensión que en sí misma es una ficción divertidísima” (300).

No exactamente. Pero en cierto modo, es cierto que la objetividad en el periodismo es un concepto vacío. No existe y nunca ha existido la objetividad en eso de ver, interpretar y transmitir la experiencia humana. Pienso que en eso, la mayoría de los periodistas suelen ser ingenuos o pedantes al reivindicar la objetividad. A lo sumo es posible cierto equilibrio en la noticia, de manera que demos al lector o espectador la posibilidad de hacer su propio juicio de los hechos.

 

Periodismo y literatura

¿Puede decir algo sobre su formación académica y profesional?

Tengo algunos estudios en Sociología, que hice en la Universidad de Costa Rica siendo muy joven, pero no concluí el programa de estudios porque lo encontré terriblemente impráctico. Posteriormente me decidí por el periodismo y obtuve un bachillerato universitario. El resto de mi formación ha corrido por cuenta propia y de la vida, que es muy didáctica.

¿Cuándo y cómo decidió dedicarse al periodismo y a la literatura?

La literatura ha sido una inquietud permanente desde mi infancia. Alrededor de los quince años empecé a escribir poemas, como todo buen cristiano. Cuando tenía unos 25 años y ya trabajaba en periodismo empecé a trabajar en mi primera novela, cuyos borradores no sé cuántas veces envié al basurero. Finalmente, por ahí de 1994 empecé a trabajar en lo que usted conoce como El teatro circular, que terminé en 1996.

¿Puede caracterizar su trabajo periodístico y cómo se relaciona con su vocación literaria?

Esencialmente soy un periodista de agencia de noticias, pues casi todo el tiempo he trabajado en ese campo, aunque he hecho algunas incursiones en semanarios y una breve en el periodismo diario, que no me gusta porque obliga a la mediocridad. Creo que el periodismo es una gran base para la literatura, muchos de los grandes escritores latinoamericanos han sido periodistas.

Al leer Los gallos de san Esteban y lo que usted ha escrito sobre el origen de la novela, es imposible no pensar en lo que ha escrito y dicho Gabriel García Márquez sobre la relación entre el periodismo y la literatura. Me refiero a los reportajes de él, tales como Relato de un náufrago o los artículos que narran las hazañas de los sandinistas, y a lo que él ha dicho a través de su carrera sobre el periodismo y la literatura. ¿Está usted de acuerdo con lo siguiente que ha dicho García Márquez sobre el periodismo en Vivir para contarla, el primer tomo de sus memorias? “Para entonces empezaba a acomodarme bien en el trabajo editorial, que siempre consideraba más como una forma de literatura que de periodismo”4.

García Márquez se refiere ahí al trabajo editorial, es decir, al periodismo de opinión. En todo caso, García Márquez es un caso deslumbrante de habilidad para convertir todo lo que toca en narración literaria, incluso el texto periodístico. Sin embargo, creo que el secreto está en entender que hay diferencias profundas entre ambas formas de escribir. Una de esas grandes diferencias es que el periodismo, normalmente, trabaja con "hechos" en los que intervienen "personas", mientras que la literatura trabaja con "personajes" a cuyo servicio están los hechos. Lo otro es que en el periodismo, aunque no ausente del todo, la imaginación está sometida a rigurosas reglas. En la literatura, la única regla es dejar volar la imaginación.

Aparte de las tres novelas que hemos discutido aquí, ¿ha publicado otros libros? ¿Tiene interés en otros géneros literarios u otro tipo de libro (historia, sociología, etc.)?

Trabajo en un guión literario sobre un tema histórico: la guerra de Centroamérica contra el intento de dominación del filibustero estadounidense William Walker entre 1855 y 1857. También espero convertir ese guión -independientemente de que se haga o no la película- en una novela histórica. Por lo demás, no tengo interés en otros géneros.

 

Notas:

[1] El teatro circular. San José, Costa Rica: Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), 1977.

[2] Los gallos de San Esteban. Tegucigalpa, Honduras: Editorial Guaymuras, 2000

[3] En clave de luna. San José: Uruk Editores, 2004.

[4] Gabriel García Márquez. Vivir para contarla. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2001, p. 393.

 

© Edward Waters Hood 2005
Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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