Espéculo

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Miguel Catalán

Antropología de la mentira

     

 

EL LENGUAJE DE LA MENTIRA
Luis V. Cortés

Desde los orígenes de la filosofía en la antigua Grecia, los pensadores han centrado su atención en el problema de la verdad. De Tales a Baudrillard, el interés de la filosofía por el problema de la realidad del mundo ha sido constante. Gracias a esa conjunción de sociología y semiótica que caracteriza cierto pensamiento a lo largo de las últimas décadas, las nociones de mentira, simulacro y virtualidad han ganado además en importancia ante el creciente papel de los medios de comunicación en el desarrollo de la opinión pública y, en general, en la evolución de las relaciones sociales.

El título general de Seudología nombra un amplio proyecto filosófico que trata de desentrañar de forma sistemática los distintos mecanismos interactivos de disimulo y simulación que empapan la presencia humana. El autor de este proyecto es Miguel Catalán (Valencia, 1958). Profesor de Ética de la Comunicación en la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia y especialista en el pragmatismo clásico norteamericano.

Aunque su Diccionario de falsas creencias (Ronsel, 2002), un amplio repertorio de prejuicios comunes, ideas recibidas y falsedades interesadas, podía ya considerarse una preludio de su proyecto seudológico, el primer título de esta Seudología fue formalmente El prestigio de la lejanía (Ronsel, 2004), obra que había obtenido en 1998 el Premio Internacional de Ensayo Juan Gil-Albert. Este volumen inaugural emprendía un detallado análisis de la ilusión y el autoengaño como procesos psíquicos específicos de la especie humana. Desde una perspectiva intelectual en parte psicoanalítica y en parte pragmatista, Catalán abordaba los distintos modos en que el hombre tiende a caer, casi de forma fatal, en las falsedades fabricadas por su propio pensamiento, en especial cuando este se enfrenta a una realidad hostil o, simplemente, indiferente. Surgen de este modo la falsa autobiografía, la idealización de los países lejanos, pero también el embellecimiento del pasado y la anticipación optimista de los sucesos futuros. Yendo más allá, surgía la creación de utopías, aquellos lugares demasiado hermosos para ser verdad donde la frustración del sujeto se apacigua y termina por desaparecer, siempre de forma imaginaria, para dar lugar a una “isla del pensamiento”.

La segunda entrega de este tratado sobre la mentira se nos presenta hoy bajo el título de Antropología de la mentira. Esta obra, que mereció el Premio Alfons el Magnànim de Ensayo en el año 2003, pone en juego desde el principio un buen número de ideas atingentes a la relación del hombre con el engaño, desarrolladas con gran claridad excepto en algunos pasajes eruditos. Para su autor, el universal repudio de la mentira (en las religiones y en los sistemas morales, pero también en las autodescripciones del actor social), no es sino un medio para reforzar el crédito de nuestras afirmaciones, pues dicho repudio es sólo aparente: todos los humanos mentimos hasta el punto paradójico de que cuando alguien dice la verdad suele pasar por mentiroso. Según Catalán, para el hombre de carne y hueso la mentira funciona como un verdadero supuesto comunicativo, tal como demuestran las coletillas “a decir verdad” o “con la mano en el corazón” entre muchas otras, y esto en base a la importancia que el engaño ha tenido, en sus vínculos con la imaginación, la memoria o la capacidad estratégica, en el desarrollo evolutivo de la especie: “No sólo las habilidades para el disimulo, el camuflaje o el simulacro fueron practicadas por nuestros ancestros homínidos, tanto con intención defensiva como agresiva, sino que favorecieron el desarrollo de la inteligencia, el lenguaje y la libertad de acción hasta hacer del hombre el complejo y contradictorio ser que hoy conocemos”.

La esfera del engaño, siendo amplísima en la interacción humana, no es sin embargo privativa de nuestra especie, contra lo habitualmente creído. Desde el nivel más bajo de los mimetismos no intencionales hasta el análisis de esos verdaderos “reyes del fingimiento” que son los chimpancés, capaces no sólo de engañar por interés o mera diversión, sino hasta de contraengañar a sus congéneres, Catalán da un amplio repaso a los dominios del engaño animal. Por nuestra parte, a los tres años de edad los humanos ya desviamos la atención a fin de evitar el castigo de nuestros progenitores. A partir de la conciencia del efecto de nuestros actos de habla sobre los demás, es decir, a partir de la conciencia de la potencialidad perlocucionaria de nuestro lenguaje, el hombre se ve obligado a mentir y a moderar sus aseveraciones, pues su significado depende de la interpretación del interlocutor: “Cada vez que abrimos la boca, nos arriesgamos a un posible rechazo de nuestro mensaje y/o de nosotros mismos. Debido a esa razón, (...) prestamos mucha atención a la imagen que estamos transmitiendo, y nos protegemos de atribuciones indeseables negando, acumulando actos, razones… para aminorar el efecto y la impresión que pueden provocar nuestros mensajes. Elegimos nuestras respuestas en términos de conducta sabiendo que no pasarán desapercibidas y que serán interpretadas”.

Antropología de la mentira transita los campos de conocimiento de la antropología filosófica y cultural, así como la psicología evolutiva, recurriendo con frecuencia a la tradición literaria y filosófica, pero también al análisis del mito; de especial interés en este sentido es la exploración, desde el punto de vista del ocultamiento, de los mitos antropogónicos del Jardín del Edén y de la rebelión de Prometeo. El libro, algo menos extenso que El prestigio de la lejanía y con un lenguaje quizá más accesible al lector común, deja la puerta abierta en su último capítulo al tema del secreto íntimo, el cual ocupará, según avanza el propio autor al final del mismo, el tercer volumen de su tratado.

 

© Luis V. Cortés 2006

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero32/antmenti.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2006