Bibliografía anotada (acercamiento preliminar)
La Guerra Civil española en la Literatura Latinoamericana

Gabriella Álvarez de Luna - Giovanna Pollarolo - Luis Eduardo Molina Lora
María Soledad Paz - Nohora Viviana Cardona - Patricia Almazán Dirzo

Department of Modern Languages and Literatures
University of Ottawa/ Université d' Ottawa
Canada


 

   
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Resumen: Como estudiantes del doctorado de la Universidad de Ottawa y bajo la dirección de la Profesora Rosalía Cornejo-Parriego en su Seminario "Textos de la Guerra Civil", emprendimos una investigación cuyo fin fue indagar en los textos escritos en Latinoamérica sobre la Guerra Civil. Nuestro propósito fue elaborar una bibliografía anotada que incluyera poemas, novelas y artículos periodísticos escritos tanto durante la Guerra como en la posguerra, e incluso textos de autores contemporáneos.
Palabras clave: guerra civil española, literatura latinoamericana

 

INTRODUCCIÓN

La historia de América Latina suele contarse de dos maneras: una, desde la visión hispanista; y otra, desde una perspectiva indigenista, nativa o antihispanista. Quienes la cuentan del primer modo, consideran que lo mejor que pudo pasarle a este continente fue ser descubierto, conquistado y colonizado por la España Imperial que llevó la civilización a estas “tierras salvajes” gracias al idioma y a la religión católica. Para quienes asumen la visión antihispanista, España trajo la enfermedad y la muerte, la desigualdad, la pobreza, el hambre; en suma, acabó con la utopía de nuestros grandes imperios, el Azteca y el Inca. También con aquel Paraíso que Cristóbal Colón creyó ver en alguno de sus viajes. Como toda esquematización, ambas visiones son reduccionistas, pero es así como se representa la relación con España en el imaginario colectivo desde los tiempos de las guerras de la Independencia iniciadas alrededor de 1810. Y tal representación se proyecta tanto hacia el pasado anterior a la conquista como hacia el futuro. El “hispanismo” implica una definición ideológica defensora de los valores aristocráticos, conservadores, monárquicos, católicos; es decir, de todo aquello que representa la “España Imperial”. En tanto el “antihispanismo” se constituye desde posiciones republicanas, democráticas, laicas; en suma, desde el rechazo total a esa España anclada en el pasado histórico y de fuerte tradición religiosa. Estas posiciones se vieron radicalmente confrontadas con el triunfo de la Segunda República en España en 1931 que fue apoyada por los sectores progresistas y liberales, los “antihispanistas”; y rechazada por los defensores de la “vieja” España. Es decir, los otrora “antihispanistas” se sintieron más cerca que nunca de esa nueva España que se había erigido como paradigma de la lucha revolucionaria.

Tras estas afirmaciones generales, surgen interrogantes: ¿Sabemos con certeza qué escribieron nuestros intelectuales cuando se declaró la Segunda República y luego la Guerra Civil? ¿Cómo se vivió el dramático conflicto en los países latinoamericanos? ¿Desencadenó antiguas e irresolubles diferencias ideológicas? ¿Cómo se reconstruyeron tales posiciones después del triunfo del bando de los nacionalistas? ¿Hay testimonios sobre la convivencia con los grupos de exiliados que llegaron a México, a Argentina y a otros países? En suma, ¿cuánto, qué y cómo escribieron los latinoamericanos sobre la Guerra Civil? La presente investigación pretende contribuir a dilucidar estas preguntas mediante la elaboración de una bibliografía anotada de textos sobre la Guerra Civil. Nuestro empeño se focalizó en la búsqueda de poemas, novelas y artículos periodísticos en los que la Guerra Civil tuviera una presencia explícita o implícita. Nos interesó, además, rastrear no sólo en textos escritos durante la guerra sino también en la posguerra, e incluso recoger textos y autores contemporáneos. La primera sorpresa, al iniciar nuestro trabajo, fue descubrir que no existía una antología o colección que reuniera ya fuera poemas, relatos o artículos periodísticos. Inclusive la información más accesible que daba cuenta del II Congreso de la Alianza de Intelectuales Antifascistas dejaba muchos vacíos. En algunos textos se informaba que este Congreso se realizó en Valencia; en otros, que tuvo lugar en Madrid. Investigando las fuentes, podemos afirmar que este Congreso, que se inició el 3 de julio de 1937 en Valencia, capital de la República, fue itinerante. De Valencia se trasladó a Madrid y finalizó en París. Es importante recordar que a este evento asistieron grandes nombres de la literatura como André Malraux y Ernest Hemingway. Los latinoamericanos, evidentemente, hicieron notar su presencia. Ahí estuvieron músicos como Acario Cotapos y el violinista, compositor y director de orquesta mexicano Silvestre Revueltas quien escribió Homenaje a García Lorca compuesta de tres partes: “Baile”, “Duelo” y “Son” en los que resume, de forma admirable, la vida y trágica muerte del poeta granadino. También asistieron escritores como Nicolás Guillén, Raúl González Tuñón, Córdoba Iturburu, César Vallejo, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Octavio Paz y Pablo de la Torriente, quien se alistó como soldado y murió en el frente de Majahonda. Es relevante mencionar que algunos de ellos no solamente participaron en las actividades del Congreso animando con sus discursos la causa antifascista, sino que se quedaron visitando los frentes para escribir lo que veían y publicar después sus testimonios y escritos en sus países, siempre y cuando el gobierno de turno lo permitiera.

El caso es que, más allá de este Congreso, poco o nada sabemos acerca del impacto que tuvo la Guerra Civil en la intelectualidad latinoamericana. En un principio, parecía que sólo poetas como Vallejo y Neruda habían escrito poemas sobre España; pero, poco a poco, rastreando unos nombres que nos llevaban a otros, fuimos encontrando documentos y testimonios que, a su vez, nos remitían a nuevos hallazgos. En el camino, descubrimos hechos olvidados o poco y nada conocidos. Por ejemplo, en lo que respecta a las políticas de Estado, sólo México y Uruguay se mostraron abiertamente a favor de la República. Así, el 17 de agosto de 1936, un telegrama enviado por el gobierno de Uruguay a los países de Latinoamérica -publicado por primera vez en la revista parisina “Revue internationale française du droit des gens”, el 15 de septiembre de 1936- hacía un llamado para que intercedieran como mediadores en el conflicto de la Guerra Civil Española. La respuesta no se hizo esperar: los convocados argumentaron que se habían acogido al principio de la “no intervención” (Sevillano, 224). El país más coherente en su apoyo a la República, incluso después de su caída, fue México. El apoyo no provino exclusivamente de los intelectuales u obreros como en el resto de países sino que fue parte de una "política de Estado". El gobierno mexicano envió a España las armas que había en existencia en las bodegas del ejército y luego las fábricas incrementaron el número de trabajadores y los turnos de trabajo para aumentar la producción y enviar más armas al gobierno republicano. También se crearon redes logísticas que permitieron otorgar asilo a más de 25 000 españoles, no sólo intelectuales. Constituye un hito de solidaridad la apertura de un albergue en Morelia (Michoacán) que recibió a 474 niños españoles, recordados hoy como “los niños de Morelia”.

Es evidente que el apoyo del gobierno mexicano representado por su presidente Lázaro Cárdenas, fue una excepción. La mayoría de nuestros países optó por declararse neutral, aunque tras esa neutralidad se escondía un auténtico entusiasmo por las fuerzas nacionalistas. Hay que recordar que en 1937, de diecinueve gobiernos latinoamericanos, doce eran dictaduras militares profundamente anticomunistas. Frente a este apoyo oficial, surgieron grupos a favor de la Segunda República. En el caso del Perú, la dictadura del general Benavides recibió delegaciones enviadas por los nacionalistas y alentó la publicidad a favor de Franco y en contra de los “rojos”, en tanto que escritores como César Vallejo, Rosa Arciniega, Félix del Valle, César Falcón, Xavier y Pablo Abril de Vivero, Carlos Oquendo de Amat, entre otros, se declararon profundamente republicanos. Lo mismo ocurría en Argentina, Chile y Colombia. En Buenos Aires, por ejemplo, el 11 de septiembre de 1936 se publicó un manifiesto de apoyo a la República firmado por intelectuales como Jorge Luis Borges, Mario Bravo, Victoria Ocampo, Aníbal Ponce, Pablo Rojas Paz y Alfonsina Storni. Una parte de este manifiesto está recogido en el artículo de Pedro Mendiola Oñate, titulado "El llanto de España: Un episodio de las relaciones entre España y Argentina":

La guerra civil que ensangrienta hoy a España y la divide en dos grandes bandos, inquieta y angustia por igual a millones de hombres que viven fuera de sus fronteras. Guerra social, por consiguiente, en la que ha de definirse algo más que una victoria para quienes hoy disputan el gobierno de España, nos mueve a romper nuestro silencio. Desde el advenimiento de la República, España está más cerca de nosotros. Sus conflictos repercuten en Argentina con mayor intensidad que los conflictos de cualquier otro país del mundo, y los hogares argentinos siguen hoy la lucha como si estuvieran combatiendo nuestros hermanos. (76)

Finalmente, logramos conformar la presente bibliografía anotada que presentamos en su fase preliminar. Por exigencias del rigor académico, no hemos consignado un buen número de autores y obras de los que tenemos referencias indirectas mas no los textos. Queda claro también que hace falta acudir a los archivos y bibliotecas nacionales para continuar la búsqueda; y que es preciso revisar periódicos y revistas a fin de completar una bibliografía exhaustiva que se convierta en herramienta de trabajo y facilite la investigación de los aun escasos estudios en torno a América Latina y los textos producidos sobre la Guerra Civil.

 

Arnáiz, Aurora, Retrato hablado de Luisa Julián. Memorias de una guerra, Madrid: La Compañía Literaria, 1996.

Aurora Arnáiz, (Sestao, ¿1914?) intelectual de origen vasco, llegó exiliada a México en 1939 luego de la muerte de su esposo José Cazorla y de su hijo Carlos Cazorla Arnáiz, víctimas de la guerra. Reconocida académica en la Universidad Nacional Autónoma de México, fue la primera mujer catedrática de la Universidad. Hoy día un aula de la facultad de Derecho lleva su nombre.

En esta novela, cuenta su largo peregrinar en el mundo del exilio: Francia, República Dominicana, Cuba y, finalmente, México. Por su libro transitan personajes relevantes del frente republicano y célebres exiliados: Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri, Miguel Hernández, el poeta, León Felipe, José Gaos, Luis Buñuel, José Moreno Villa, Concha Méndez, Manuel Altolaguirre y otros. En esta novela, Aurora Arnáiz reconstruye su vida aunque la presenta bajo el nombre de Luisa Julián.

 

Becerra, Ángela. El penúltimo sueño. Bogotá D.C.: Villegas Editores, 2005.

Es la segunda novela de Ángela Becerra, autora colombiana, nacida el año de 1957 y que vive actualmente en Barcelona, ciudad en la que fue durante años una publicista exitosa hasta que decidió abandonar su profesión y dedicarse a la literatura. Esta novela, ganadora del “Premio Azorín 2005”, cuenta el romance entre “el pianista de olas” Jean Dolgut y “la niña de aguas” Soledad Urdaneta Mallarino, iniciado en Cannes el verano de 1939. La narración se devuelve al pasado de obstáculos y se actualiza en un presente de concreción del amor. Las líneas generales del argumento imitan las de la novela rosa: Soledad, la niña rica y mimada por su padre, el próspero industrial bogotano Benjamín Urdaneta va a pasear cada verano con su familia a Europa. Allí conoce a Joan Dolgut y se enamora de él, quien es descalificado por la familia de ella debido a su condición económica. Jean trabaja como camarero del hotel Carlton en Cannes y ha sido enviado por su padre a Francia para protegerlo de los horrores de la Guerra Civil. La novela cuenta, además de la historia de amor, la dramática separación de Jean y su padre, la persecución de la que son objeto los republicanos y también las cadenas de ayuda que les permiten lograr el exilio en Francia así como las cicatrices emocionales de los huérfanos de la guerra que pasarán el resto de sus vidas intentando averiguar el lugar donde reposan los huesos de sus padres. En el rompecabezas armado por Ángela Becerra en 567 páginas, se nos va revelando lo que ocurre en los encuentros clandestinos que Soledad y Joan tienen durante los años posteriores al verano de 1939 hasta el momento en que sus hijos Andreu -el hijo de Joan- y Aurora Villamarí -la hija de Soledad- los encuentran muertos y vestidos de novios en el piso de Born, en el que ha habitado el solitario anciano Dolgut por años, puesto que al final de sus vidas, se reencuentran definitivamente, celebran una ceremonia que simula un matrimonio y se suicidan.

 

Borges, Jorge Luís. “España”. En: Obra poética. Madrid: Alianza, 1972.

Jorge Luís Borges (Buenos Aires 1899 - Ginebra 1986) es uno de los escritores argentinos más grandes del siglo pasado. Entre su extensa obra ensayística, narrativa y poética figura el libro de poemas El otro y el mismo, publicado por primera vez en 1964, donde incluye “España”. En este poema, Borges le rinde homenaje a este país y rechaza el mito franquista de “una sola España unida” celebrando el origen múltiple de esta nación. Así, canta en sus versos a la “España del íbero, del celta, del cartaginés, y de Roma /España de los duros visigodos, /de estirpe escandinava, /que deletrearon y olvidaron la escritura de Ulfilas, /pastor de pueblos, /España del Islam, de la cábala /y de la Noche Oscura del Alma”. (263)

Llama la atención que habiendo pasado cerca de treinta años desde que la República fuera derrotada, Borges escribiera este poema aunque sólo aluda indirectamente a la situación de opresión que vivía España en ese entonces: “estás, España silenciosa, en nosotros” o “España de la guitarra, la desgarrada”. (264)

 

Calvo, César. “Carta a Federico García Lorca, en el aniversario de su asesinato”. En: Poesía revolucionaria del Perú. Antología de Alfonso Molina. Lima: Ediciones América Latina, 1966: 150

César Calvo, (Iquitos 1940-Lima 2000) pertenece a la “generación del 60”. Compartió con Javier Heraud el primer premio del concurso “Poeta Joven del Perú” (1960) con el poemario Poemas bajo tierra. Como bien lo advierte el poeta y crítico peruano Marco Martos en http://www.educared.edu.pe/estudiantes/literatura: "En sus mejores momentos es un poeta a la vez de lujo verbal y de conmoción sensorial que tiene al mismo tiempo, como Heraud, otra veta que anhela el cambio social. Pero lo que en Heraud era deseo y premonición, en Calvo, sobre todo en sus poemas escritos después de 1965, es constatación de una realidad descorazonante". En esta línea se inscribe el poema que dedica a García Lorca: "Sobre la tierra muerta, sobre la mar /tu canto /como un bosque sonoro combatía /floreciendo campanas /y tañendo las rosas /Después, ya lo sabemos /santificando el crimen, triunfante /la derrota /tu España, nuestra España /no fue más española".

 

Carpentier, Alejo. Bajo el signo de la Cibeles. Madrid: Nuestra Cultura, 1979.

El libro reúne una serie de crónicas que publicadas en diversos medios latinoamericanos y europeos fueron compiladas por Julio Rodríguez Puértolas. Alejo Carpentier, nacido en La Habana en 1904, de padre francés y madre rusa, es uno de los más grandes escritores latinoamericanos de todos los tiempos. Asistió al II Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura que se celebró en España en el año de 1937. Algunos de los textos escritos entonces son los que precisamente se incluyen en este volumen, que aparecieron por primera vez publicados en la revista “Carteles” entre el 12 de septiembre y el 31 de octubre del año de 1937 con el título de "España bajo las bombas". Con el mismo nombre aparecen en el libro que reseñamos, en el segundo apartado del tercer capítulo del texto donde Carpentier dedica las cuatro crónicas al conflicto español, tituladas genéricamente “España bajo las bombas”, y de manera más específica como sigue: “I Port Bou”, “Gerona, Barcelona”, “II Barcelona- Valencia, Valencia”, “III Valencia- Madrid, Madrid” y “IV Madrid”. En ellas el escritor esboza el paisaje urbano de las ciudades que visita, Valencia, Gerona, Barcelona, Madrid, al tiempo que les rinde homenaje. También destaca el paisaje humano de los guerreros y simpatizantes republicanos, la incertidumbre generada por los ataques aéreos, el ambiente de zozobra y lucha. Además, retrata el compromiso político de los intelectuales reunidos en el Congreso y reflexiona sobre el oficio del escritor en momentos coyunturales y la posición política del intelectual. En estas cuatro crónicas, Carpentier nos permite a los lectores conocer la España en guerra atravesando los anillos urbanos hasta introducirnos en Madrid: de la periferia al centro como recorrido premonitorio de una derrota armada que la historia se encargaría de confirmar.

---. La consagración de la primavera. Madrid: Clásicos Castalia. 1998.

Esta novela, cuya primera edición data de 1978, recorre las guerras y revoluciones más importantes de la primera mitad del siglo XX. La trama de la novela desarrolla la historia de dos personajes que se conocen en España durante el estallido de la Guerra Civil. Ambos llegaron huyendo de sistemas represivos: Vera, de la Revolución de Octubre en Rusia, y Enrique, del régimen dictatorial de Machado en Cuba. Julio Rodríguez Puértolas, el encargado de la edición comentada de la novela, define La Consagración de la primavera como una obra formal, estilística e ideológicamente revolucionaria. A manera de homenaje, Carpentier recrea a personajes reales que hicieron universal la causa española, entre ellos Julio Cuevas, músico cubano al que la Guerra Civil sorprendió en Madrid cuando estaba de gira, y que en la novela es Gaspar Blanco “El Trompeta”. También menciona a Wilfredo Lam, pintor cubano que se adhirió a la causa republicana y al periodista cubano Pablo de la Torrente Brau que siguió idéntico camino a su compatriota Lam. Otros nombres que aparecen: Anais Nin, su padre Andrés Nin, Nancy Cunard, Ernest Hemingway, Vicente Huidobro, Le Corbusier, algunos de los cuales aparecen mencionados como amigos o conocidos de los personajes.

 

Castelnuovo, Elías. Resurrección. Impresiones de una conciencia libre sobre la epopeya heroica del pueblo español. Buenos Aires, Ediciones Claridad, 1938.

Elías Castelnuovo (Montevideo 1893-Buenos Aires 1980). Cuando en el Buenos Aires de los años 1920 y 1930, los poetas de la “generación de 1920” se dividieron en dos grupos literarios: los de “Boedo” y los de “Florida”, el poeta Castelnuovo se agrupa en torno al de la calle Boedo junto a Raúl González Tuñón. Los de “Florida” estaban preocupados por la búsqueda de una nueva vanguardia estética, sin ingredientes ideológicos; mientras que los de “Boedo” mostraban interés por una literatura que reflejara los problemas sociales, inspirados en el mundo del trabajo y la ciudad. Elías Castelnuovo es uno de los mentores del “grupo de Boedo” y su libro Resurrección. Impresiones de una conciencia libre sobre la epopeya heroica del pueblo español, se ubica dentro de la literatura de compromiso social que pregonaba este grupo. En dicho libro, Castelnuovo se inspira en la temática de los ideales enarbolados por la República, y éstos, junto al valor del pueblo de España que sale a defenderlos, conforman el tema central del texto.

 

De Currea-Lugo, Víctor. “América Latina y la Guerra Civil Española”. Madrid: Foro por la memoria. 15 de enero de 2004http//www.nodo50.org/foroporla memoria@nodo50.org

Colombiano. Médico de la Universidad Nacional de Colombia, hizo una Maestría sobre América Latina en la Universidad de Salamanca y es Doctor de la Universidad Complutense de Madrid en Estudios Latinoamericanos. Como documento de un foro que intenta rescatar las memorias de lo ocurrido durante la Guerra Civil Española, Currea-Lugo estudia el impacto que tuvo este conflicto en América Latina tomando como fuentes las publicaciones de varios países latinoamericanos durante los años treinta y los documentos disponibles en el Archivo Histórico Nacional de España ubicado en Salamanca. El estudio es interesante en la medida en que aporta datos y cifras que después analiza para explicar el papel que jugaron diversos países latinoamericanos en la Guerra Civil Española al enviar a sus nacionales a las Brigadas Internacionales o al aportar ayuda económica. Asimismo da cuenta de los grupos que apoyaron a Franco. Currea-Lugo estudia la recepción de las ideas republicanas en países como Chile, Argentina, Cuba y México. Establece, por ejemplo, que las ideologías comunistas se asientan más en México, mientras que en Argentina priman las ideas anarquistas. El presente estudio intenta responder también al interrogante sobre la razón por la cual algunos países latinoamericanos fueron poco solidarios con los exiliados españoles.

 

Delgado, Washington. “Las buenas maneras”. Nueva poesía peruana. Augusto Tamayo Vargas, Lima: Ediciones Saturno, 1969.

Poeta de la “generación del 50”, Washington Delgado (Cuzco 1927 - Lima 2004) viajó becado a España en 1955 y escribió el poemario Para vivir mañana, donde incluye el poema “Las buenas maneras” que expresa el ambiente de represión que encontró en el país gobernado por Franco. “Es peligroso caminar/ con un nombre en los labios./ No digas nunca/ España, Leningrado, muchacha/ Aprende las buenas maneras de la vida/ La vida es silenciosa”. (51). En estos versos, identifica a España como el espacio de la represión, el de “las buenas maneras”; es decir, con lo socialmente aceptado desde los designios de los poderosos. “España”, “Leningrado” y “muchacha” representan el sueño que todavía no se ha hecho realidad, el de la libertad política y también sexual o amorosa, y se oponen a la rigidez política y moral impuesta por la dictadura. El “No digas nunca” evidencia los límites impuestos a la libertad de expresión.

 

García Márquez, Gabriel. Cuentos 1947-1992. Editorial Norma 1999.

Destacado narrador colombiano. Autor de La Hojarasca, Cien años de soledad, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada y El Amor en los tiempos del cólera y otras novelas y cuentos . Ganó el premio Nobel de Literatura en el año de 1982. Su texto María dos Prazeres fue escrito en 1979 y está publicado en la colección de cuentos titulada Doce cuentos peregrinos (1982). Narra la historia de una prostituta retirada que se ha asentado en Barcelona y que adiestra a su perro Noi para que la llore en su tumba después de que haya muerto pues al no tener parientes ni amigos cercanos teme que nadie lamente su muerte. En el relato se hace evidente su admiración por Buenaventura Durruti y otros anarquistas mitificados después de su muerte. Razón que la lleva a solicitar al vendedor de lotes funerarios una tumba al lado de este dirigente. Para ilustrar los abusos de poder de los nacionalistas la voz narradora cuenta cómo María renueva el piso que ha comprado llevando “los muebles primorosos, las cosas de servicio y decoración y los arcones de sedas y brocados que los fascistas robaban de las residencias de los republicanos en la estampida de la derrota” (434). El relato plantea también la ruptura de una larga relación con el más asiduo de sus clientes, el Conde de Cardona, por motivos políticos pues cuando éste le asegura a María que el general Franco está obrando justamente al condenar a muerte a tres jóvenes separatistas vascos, ella le contesta que si Franco hace efectiva su condena, ella sería capaz de ponerle veneno en su sopa porque “yo también soy una puta justa” (440).

 

Garro, Elena. Memorias de España: 1937. México DF: Siglo XXI editores, 1992.

Elena Garro (Puebla 1920- Cuernavaca 1998), es una de las más reconocidas escritoras mexicanas. Su novela Los recuerdos del porvenir -Premio Villaurrutia y traducida a varios idiomas- figura como una de las obras más representativas del periodo posrevolucionario mexicano. En 1937, en plena guerra civil, viaja a España con Octavio Paz, su esposo de ese entonces, y con otros intelectuales y artistas mexicanos miembros de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), para asistir al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Las experiencias del viaje, las impresiones de la guerra y el encuentro con diversos personajes, son relatados en Memorias de España: 1937, como se aprecia en el siguiente pasaje: “En Barcelona estuvimos pocos días. Sin embargo, nos tocó el bombardeo más feroz que hasta entonces había sufrido la ciudad. (…) El café Le Lion D’Or desapareció, así como una escuela de niños, las bombas caían con un estruendo inusitado y todos teníamos la convicción de que no existía ningún alivio.” (116)

 

Girondo, Oliverio. Interlunio. Obras Completas, Editorial Losada: Buenos Aires, 1968.

El poeta Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891 - 1967) se vincula al grupo de los poetas rioplatenses de la vanguardia de los años 20 agrupados en torno a la publicación de la revista “Martín Fierro”. El relato “Interlunio” fue publicado originariamente en 1937, y si bien no aborda directamente la temática de la guerra civil española, en él se hace una comparación entre Europa como un continente viejo y agotado y Argentina como una “…tierra limpia y sin arrugas” (251). Uno de los personajes ha inmigrado a Argentina y es por eso que expresa:

“Europa es como yo -solía decir- algo podrido y exquisito (...) La tierra ya no da más. Es demasiado vieja. Esta llena de muertos. Y lo que es peor aún, de muertos importantes” (251). Al referirse a este relato de Girondo, el crítico Pedro Mendiola Oñate en el artículo “El llanto de España: Un episodio de las relaciones literarias entre España y Argentina” publicado en el número 3 de América sin nombre, expresa que “Oliverio no alude directamente a la Guerra Civil, pero ésta subyace como una presencia terrible en el fondo del relato” (77).

 

González Lanusa, Eduardo. La degollación de los inocentes. Buenos Aires: Editorial Sur, 1938.

Este escritor nació en Santander (España) en 1900, pero se muda a Argentina en 1909, en donde reside hasta su muerte en 1984. En Buenos Aires se gradúa de químico, pero empieza a escribir y a publicar pues su pasión por la poesía era muy grande y superior a su profesión de químico. González Lanusa fue uno de los animadores del movimiento ultraísta que Jorge Luis Borges trajo de España, y con él, y varios jóvenes más, fundaron "Prisma" y la primera "Proa". También colaboró en la famosa revista "Martín Fierro". Luego de su primera etapa ultraísta, ya en 1938 con su libro de poemas La degollación de los inocentes vuelve a la tradición clásica de la poesía. Gonzalez Lanusa apoya la causa republicana española, y al referirse a la situación problemática por la que atravesaba España en plena contienda armada expresa que es una época de “sonrisa pisoteada” y de “inocencia degollada”. Recibió el Premio Nacional de Poesía de Argentina.

 

González Tuñón, Raúl. La Rosa blindada. Homenaje a la insurrección de Asturias y otros poemas revolucionarios. Buenos Aires: Ediciones Horizonte, 1962.

Nace en Buenos Aires en 1905 y muere en 1974. Fue el puente que une las dos tendencias de vanguardia poética que existían en Buenos Aires en la década del veinte: por un lado se evidenciaba una tendencia artística con Jorge Luis Borges y Oiliverio Girondo, y por otro lado existía la tendencia de compromiso social con Gustavo Riccio y Álvaro Yunque. Sin embargo, la problemática de la guerra civil española hace cambiar la actitud de varios intelectuales, uno de estos poetas es González Tuñón quien publica varios libros relacionados con la contienda en España y participa activamente junto a otros poetas latinoamericanos en el intento de mostrar la magnitud del problema.

La primera edición de La rosa blindada fue publicada en 1936 por la Federación gráfica bonaerense. Los poemas que lo integran fueron gestados durante el viaje de González Tuñón por España en 1935, previo al inicio de la guerra y están dedicados al alzamiento de los mineros asturianos. González Tuñón se ve impactado por la dimensión del drama de Asturias y escribe este libro de cargado compromiso político. Sus poemas son un homenaje a los mineros muertos en esta masacre y sus familias. Así, escribe poemas como “La libertaria”, dedicado a la memoria de Aída Lafuente, cuyos versos resumen el sentir del poeta: “Estaba toda manchada de sangre/ estaba toda matando a los guardias/ estaba toda manchada de barro/ estaba toda manchada de cielo/ estaba toda manchada de España” (20).

---. “España en América”. Discurso en la sesión inaugural del II Congreso Internacional de Escritores. Valencia, 4 de julio de 1937. Las puertas del fuego. Documentos de la guerra en España. Ediciones Ercilla: Santiago, 1938.

En este discurso González Tuñón manifiesta que, con su presencia, se representa la voz de los escritores de izquierda de Argentina; a su vez expresa que dadas las condiciones del presente es imposible la “neutralidad del artista” y con ello insta a los participantes a recoger el mensaje de su tiempo y trasmitirlo. Por otro lado, realza la trascendencia de que el Congreso se realice en España porque en su opinión, “Quiere decir que el pensamiento vivo del mundo adhiere a la causa de la República y repudia el fascismo criminal (…) y que el pensamiento vivo del mundo, tiene forzosamente, que adherir a todo aquello que se relacione con la dignidad del hombre, con el mejoramiento de la vida” (13).

---. “Los escritores y España”. Discurso brindado en la sesión de clausura del II Congreso Internacional de Escritores. París, 17 de julio de 1937. Las puertas del fuego. Documentos de la guerra en España. Ediciones Ercilla: Santiago, 1938.

En su discurso en la clausura del Congreso Internacional de Escritores, González Tuñón expresa que el escritor debe utilizar “el arma que mejor maneja: la pluma” (201) y considera que los que no son soldados en el enfrentamiento armado dentro de España, deben serlo fuera de ella a través de la expresión de su pensamiento y de esa forma colaborar para que exista justicia en el pueblo español. En este sentido, es interesante rescatar una parte de su discurso por la exaltación que dirige a sus colegas poetas, instándolos a usar la pluma con este fin: “ Pero hoy, más que en la tinta, es en la sangre donde el escritor moja su pluma, si esa pluma no está al servicio de España, contra el fascismo y por la defensa de la cultura (sin que esto quiera decir que debe hacerse simple propaganda a base de panfleto y affiche), si esa pluma no se parece más que nunca a un arma, es preferible dejar que se oxide”. (201)

---. Las puertas del fuego. Documentos de la guerra en España. Santiago: Ediciones Ercilla, 1938.

Este libro está integrado por treinta y seis textos en prosa, con títulos muy diversos como son: “7 de noviembre”, “El río”, “Teoría de la guerra”, “Cuando el campo volvió a la ciudad”, “El entierro del médico de la brigada”, entre otros. En todos estos relatos, González Tuñón narra, con un lenguaje muy particular y poético y empleando figuras simbólicas, las experiencias durante su estadía en España en pleno conflicto armado. Un ejemplo de esto es el tercer texto titulado “Demasiada Luz” en el cual González Tuñón relata su encuentro en las puertas de Madrid con el espíritu de Castilla con quien mantiene el siguiente diálogo:

“-¿Qué eres?

-Poeta.

-Entonces anda, mira, oye, y vuelve a América a hablarle a tus patriotas de lo que has nadado, visto y oído.

Era el espíritu de Castilla.

No pude mirarlo porque su luz me hubiera enceguecido.” (24)

---. La muerte en Madrid. Buenos Aires: Ediciones Feria, 1939.

Esta obra ha sido reeditada por la asociación española AUPA (Asociación Unión de Profesionales, Artistas y Otros por los Niños del Mundo), el 1 de mayo del 2006. Como se observa ya desde la selección del título de este libro de poemas de González Tuñón, en el mismo predomina una voz sombría ante la circunstancia de la derrota republicana, en especial por el fracaso de la defensa de Madrid. Al caer Madrid muere la esperanza y el último sueño de una España republicana; esta dolorosa circunstancia es reflejada a través de todo el libro. Es por ello que en todos los poemas se repite la imagen de la España vencida, herida y destruida, como se puede observar en el poema titulado “Los escombros”: “Hoy que un pueblo a la orilla del desastre orgulloso,/ un pueblo en cuya voz habita la mañana,/ se abre como la rosa sangrienta de la historia./ ¡El mundo empieza en la llanura castellana!” (43).

---. “Elegía en la muerte de Miguel Hernández”. Himno de pólvora. Santiago: Editorial Nueva América, 1943.

Los poemas y textos en prosa tratan, entre otros temas, de los enfrentamientos bélicos de la Segunda Guerra Mundial. Himno de pólvora fue publicado durante la estadía de González Tuñón en Santiago de Chile donde funda el diario El Siglo, y allí escribe dos columnas diarias en las que sigue levantando sus banderas. En este libro de poemas se destaca la elegía dedicada a Miguel Hernández, reconocido tanto por sus dotes de soldado, que luchó en el frente republicano, como por su poesía. Según Pedro Mendiola Oñate en su ya citado artículo “El llanto de España: Un episodio de las relaciones literarias entre España y Argentina”, González Tuñón “En 1937 viaja a París para participar en el II Congreso de Escritores Antifascistas, que le conduce en un largísimo viaje en tren desde la capital francesa hasta Madrid, junto a Vallejo, Neruda o Huidobro. Allí, en aquel Madrid en ruinas, conoce González Tuñón a un Miguel Hernández, a quien años después dedicaría su hermosa «Elegía en la muerte de Miguel Hernández» (Himno de pólvora, Santiago de Chile, 1943), y cuya figura evidenciaba entonces, como ninguna otra, la trágica unión del poeta y el soldado” (78).

 

Guillén, Nicolás. Angustia primera (miradas de metales y rocas). Biblioteca Virtual Cervantes. Alicante 2001. 8 de diciembre de 2006 http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01316108633915054977802/p0000001.htm

Nicolás Guillén nace en Cuba en el año de 1902 y muere en 1989. Se le considera el más genuino representante de la poesía negra de su país. Inició su producción poética en la etapa final del Modernismo, vinculándose después a los movimientos vanguardistas. En 1937 publicó Poema en cuatro angustias y una esperanza que hizo evidente el impacto que tuvo en él la Guerra Civil Española y, en especial, la muerte del poeta granadino Federico García Lorca. El poemario es producto de su visita a España en 1937 como participante del II Congreso Nacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. En este país se relaciona con lo más selecto de la intelectualidad y es precisamente Manuel Altolaguirre quien edita el poemario mencionado. Es tal la conmoción de Guillén por el caso español, que decide afiliarse al Partido Comunista en el que militará hasta su muerte. Este poema nos habla de la España imperial de la Conquista al rememorar las campañas exterminadoras de Cortés y de Pizarro, pero también de la España agobiada por la guerra entre republicanos y nacionalistas: “Miradla, a España, rota!/ Y pájaros volando sobre ruinas/ y el fascismo y su bota/ Y faroles sin luz en las esquinas”. El sujeto lírico culpa a la bota del fascismo del destrozo de España, pero reconoce en el pueblo la valentía para enfrentar la situación.

---. Angustia segunda (Tus venas, la raíz de nuestros árboles) Biblioteca Virtual Cervantes Alicante 2001. 8 de diciembre. http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01316108633915054977802/p0000001.htm

Aquí el sujeto lírico, creado por el poeta cubano, rememora las raíces hispánicas y se advierte conmovido por el desastre de la guerra en un territorio que siente propio: “La raíz de mi árbol retorcida/ la raíz de mi árbol, de tu árbol/ de todos nuestros árboles/ bebiendo sangre, húmeda de sangre”. De alguna manera, la guerra de España se hace suya. A nivel formal, se emplean figuras del orden sintáctico como anáforas e hiperbatones para lograr un ritmo que expresa la angustia por el desangre de la nación española.

---. Angustia tercera (Y mis huesos marchando dentro de un soldado). Biblioteca Virtual Cervantes Alicante 2001. 8 de diciembre de 2006 http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01316108633915054977802/p0000001.htm

Desde el subtítulo se hace evidente su tono de compromiso. Ya no basta conmoverse con el dolor de la nación desangrada. Hay que apoyar la causa del pueblo, ofreciendo incluso el ser entero: “En las montañas grises; por las sendas/ rojas; por los caminos desbocados,/ mi piel, en tiras, para hacerte vendas,/ y mis huesos marchando en tus soldados.” A través del recurso de la metonimia se alude al enfrentamiento entre las filas rojas y la Iglesia católica: "contra cetro y corona y manto y sable/ pueblo, contra sotana, y yo contigo".

---. Angustia cuarta: Federico. Biblioteca Virtual Cervantes. Alicante 2001. 8 de diciembre de 2006 http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01316108633915054977802/p0000001.htm

Es la más desgarrada de las cuatro angustias puesto que evoca la figura de quien le da el título: Federico. En este poema hay tres apartados: “Federico”, “Una canción” y “Momento en García Lorca”. El primero es el llamado de los poetas que quedan vivos al vate granadino. Abunda en metáforas de la muerte y de la ausencia. El segundo apartado canta a la muerte del poeta, que fue asesinado el 19 de agosto de 1936 en Viznar (Granada), empleando símbolos que hablan de su pasión por las causas que abrazó en vida. El último apartado da cuenta de la esencialidad granadina de García Lorca y del impacto que va a tener su figura en quienes siguen el ideal republicano: “Soñaba Federico en nardo y cera/ y aceituna y clavel y luna fría/ Federico, Granada y Primavera”.

---. La voz esperanzada (Una canción alegre flota en la lejanía). Biblioteca Virtual Cervantes. Alicante 2001. 8 de diciembre de 2006 http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01316108633915054977802/p0000001.htm

Resulta un contrapunto de los poemas de la angustia en tanto que presenta un horizonte de esperanza. España es presentada como una gigantesca pira de fuego. Sin embargo, ese fuego adquiere el valor de lo vindicativo purificador. Todo se arrasa en llamas, pero éstas resultan ser una transposición poética de la revolución y como tales son valoradas positivamente porque son niveladoras y segadoras de aquello que no sirve. Es un poema con cierto acento panfletario que invita a marchar con actitud de soldado combatiente por una causa en la que el sujeto lírico cifra sus esperanzas de una sociedad igualitaria y, por tanto, pacífica.

 

Heraud, Javier. “Poema para Antonio Machado”. Heraud/ Poesías completas y homenaje. Prólogo de Washington Delgado. Lima: Ediciones de la Rama Florida, 1964.

Javier Heraud (Lima 1942 - 1963) murió abaleado por soldados del ejército en la selva del Perú. Integraba un pequeño grupo guerrillero que se había alzado contra el gobierno para hacer la revolución. En 1960 ganó el importante concurso “Poeta Joven del Perú” con el poemario titulado El río. Poeta y revolucionario, vio en Machado una figura emblemática tanto por su compromiso republicano que lo llevó al exilio y a la muerte, como por la calidad poética de su obra. “Poema para Antonio Machado” forma parte del poemario que Javier Heraud tituló Estación reunida y está incluido en el conjunto “Estación del desencanto o poemas contra el verano (excepto un poema en elogio a Antonio Machado)”. En este breve poema dividido en dos partes, Heraud presenta al Machado caminante; lo ve “caminar entre los bosques/ alto y tierno/ seco y duro”. En la segunda parte, hace hablar a Machado “Soy sólo el caminante solitario/ que recoge las semillas del camino/ ¡Ah, caminos del exilio y de la muerte!/ ¡Caminos de la huerta y de la fuente!” (95).

 

Huidobro, Vicente. Poesía y Poética. España. Madrid: Alianza Editorial, 1996.

Vicente Huidobro (Santiago de Chile 1893-Cartagena, Chile, 1948), publica más de treinta libros que abarcan todos los géneros: novela, teatro, ensayo y poesía. Es sobre todo importante en el terreno de la poesía como fundador del movimiento creacionista. La crítica considera que su obra más importante es Altazor pues en ella concreta todo cuanto afirma en los manifiestos del Creacionismo acerca del papel de los poetas como “pequeños dioses”. Huidobro tiene una extensa producción ligada al conflicto de la Guerra Civil Española. Se inspiran en ella los poemas: “Está sangrando España”, “Fuera de aquí”, y “Gloria y sangre en la madre España: homenaje a los poetas chilenos”. En España apoya, de forma pública, a los aviadores y milicianos que combaten por el ejército republicano y su vivencia durante la época de la guerra queda plasmada en sus artículos sobre ésta que son publicados en el diario “La Opinión” del cual es corresponsal. Algunos de ellos son: “Conducta ejemplar del pueblo español”, “Jaime Maravilles”, “Un planeta de dinamita”, “Los días y las noches”, “Es necesario crear una gran movilización del pensamiento democrático a favor de España”, “La tragedia de Marañón”, “Optimismo”, “Triunfo de la República es seguro y próximo” y “El pueblo vencerá en España”. El poema “España” está compuesto por once cuartetos y una estrofa de versos pareados en los cuales el sujeto lírico de Huidobro, en el inicio del poema, expresa su dolor por la contienda sangrienta: “Sopla el mar fabricando pirámides de lágrimas/ Fatales escaleras y música con sangre/ Bajo nubes que pasan como carros de heridos/ Por un cielo color turbio de cañones distantes” (266). En los versos siguientes rinde un homenaje a los soldados caídos en el campo de batalla manifestando que sus rostros, símbolos de la lucha, jamás serán olvidados y termina expresando su esperanza sobre un futuro que avizora lleno de promesas para el pueblo: “El pueblo será grande como su propia estatua” (267).

---. “Por los leales y contra los desleales”. En: Vicente Huidobro. Textos inéditos y dispersos. Recopilación, selección e introducción: José Alberto de La Fuente. Santiago de Chile: Editorial Universitaria: 1993.

En este artículo Vicente Huidobro expresa su pensamiento antifascista e invita a los intelectuales chilenos a respaldar las filas republicanas a través del Frente Popular. Su tesis central es que no se puede deslegitimizar a un gobierno que ha sido elegido por la vía democrática y menos si a la cabeza de éste hay un gobernante que quiere favorecer el pueblo.

El pueblo español, cuyos mejores representantes han nacido de él, es presentado como la antítesis del fascismo pues mientras que el primero valora positivamente la cultura, el último, en cambio, la odia porque “ella significa el despertar del hombre y el adquirir conciencia”. Termina su artículo reclamándole a los intelectuales chilenos más presencia en un compromiso que se tiene con España por ser ésta la génesis de los pueblos latinoamericanos.

----.“Conducta ejemplar del pueblo español”. En: Vicente Huidobro. Textos inéditos y dispersos. Recopilación, selección e introducción: José Alberto de La Fuente. Santiago de Chile: Editorial Universitaria: 1993.

El escritor chileno escribe este artículo para atacar las posturas derechistas en política. Descalifica a los monárquicos y a los fascistas españoles por su conducta antidemocrática al deslegitimizar el Gobierno del Frente Popular Español. Cuestiona a estos dos sectores de la población puesto que ve en su actitud sólo un interés mezquino de clase, una oposición a los ideales republicanos porque éstos significan pérdida de privilegios para ellos. Apoya el alzamiento en armas del pueblo que quiere defender su gobierno puesto que para Huidobro, en ese momento del conflicto, “el pueblo español ha sabido mantenerse en su línea y no ha perdido orientación” (208). Termina su artículo calificando de perfecta la conducta de las masas populares españolas puesto que ve en éstas el surgimiento de una conciencia de clase.

----. “La tragedia de Marañón”. Vicente Huidobro. Textos inéditos y dispersos. Recopilación, selección e introducción: José Alberto de La Fuente. Santiago de Chile: Editorial Universitaria: 1993.

En este artículo Huidobro comenta el exilio del médico español Gregorio Marañón. A pesar de que éste es considerado uno de los grandes científicos españoles, en especial, por sus aportes a la endocrinología, Huidobro lo descalifica por las maquinaciones que realiza para salir de su patria durante la época del conflicto puesto que, con la finalidad de obtener un pasaporte de salida, se declara anarquista. Posteriormente, se retracta y ataca a los grupos que están en contra de los nacionales y empieza su peregrinar, en busca de asilo, por los países latinoamericanos. Gobiernos de derecha como los de Uruguay y Chile le ofrecen refugio en tanto que los jóvenes intelectuales de América Latina lo desprecian por su postura acomodada. Huidobro concluye que lo único que le queda por hacer a Marañón es “cavarse una cueva bien profunda y enterrarse adentro. Huir de las miradas de los hombres y de la conciencia universal” (220).

 

Mir, Pedro. “El Huracán Neruda”. 1975. http://rsta.pucmm.edu.do/mir/ paginas/neruda.html http://rsta.pucmm.edu.do/mir/%20paginas/neruda.html

Nació en República Dominicana (1913 - 2000), hijo de un industrial cubano que se instaló en San Pedro de Macorí, al este de Santo Domingo, y de madre puertoriqueña. Abogado, poeta, historiador, ensayista y profesor universitario, obtuvo el Premio Anual de Historia por su ensayo sobre la doctrina Monroe; y el Premio Anual de Poesía por el poema El huracán Neruda. En 1984 fue declarado Poeta Nacional por el Congreso de su país. “El Huracán Neruda” es un canto hondo a otro poeta universal, Pablo Neruda. En él, Pedro Mir realiza un recorrido por las pasiones y compromisos del chileno, por sus versos y líneas más célebres. En esta dinámica hace alusión a la Guerra Civil Española de una forma velada y poética al decir “Y nunca la rosa fue tan roja como en Santiago entonces. /Ninguna boca de trapecista inglesa fue más enrojecida para el espectáculo. /Ninguna espada de torero andaluz ni la lámpara de guardavía.” Pedro Mir realiza un retrato redondo y poético de Neruda y en él no podrían quedar por fuera sus simpatías republicanas.

 

Muñiz-Huberman, Angelina. Las confidentes. México: Tusquets, 1997.

Angelina Muñiz-Huberman (Hyères, Francia, 1936) cuenta con una vasta obra que abarca la novela, la poesía y el ensayo. Huyendo de la guerra de España, la familia de Angelina Muñiz-Huberman se asienta en México en 1942. El tema del exilio es recurrente en el conjunto de su obra, sin duda, por su origen judío y su destierro. Entre sus libros más importantes destacan, Dulcinea encantada, Castillos en la tierra, El ojo de la creación, La memoria del aire, Las raíces y las ramas, Las confidentes, El mercader de Toledo, La sal en el rostro y El sefardí romántico : La azarosa vida de Mateo Alemán II.

En Las confidentes, dos mujeres, en un ambiente de confianza íntima, se cuentan historias alternadamente, el tema presente en sus relatos es el exilio republicano, mezclan en las historias que se cuentan sus sentimientos y opiniones sobre el destierro desde su residencia mexicana.

 

Neruda, Pablo. España en el corazón: himno a las glorias del pueblo en la guerra. Ediciones literarias del comisariado, 1938. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2000. Fundación Pablo Neruda. http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/05816287588058306454480/index.htm

Pablo Neruda (Parral 1904- Santiago de Chile 1973) cuyo verdadero nombre era Neftalí Ricardo Reyes Basoalto, fue hijo de un obrero ferroviario, don José del Carmen Reyes Morales, y de una maestra de escuela, Rosa Basoalto Opazo. Poeta y diplomático chileno, es distinguido en 1971 con el Premio Nóbel de Literatura. En 1934 Neruda es nombrado cónsul de Chile en Madrid y presencia de forma directa el inicio de la Guerra Civil Española el 18 de julio de 1936. Un mes más tarde su amigo García Lorca es asesinado por las fuerzas nacionalistas y empieza a escribir su poemario España en el corazón: himno a las glorias del pueblo en la guerra. El libro es editado por primera vez en Chile en el año1937, y un año más tarde, en España, por los propios soldados de la República, quienes fabricaron el papel, compusieron e imprimieron el texto en medio de los combates de la guerra. En los poemas que integran el libro, puede observarse la desaprobación y la contrariedad que la contienda producen en el poeta: “Maldición: Malditos sean, /malditos, malditos los que con hacha y serpiente/ llegaron a tu arena terrenal, malditos los /que esperaron este día para abrir la puerta/ de la mansión al moro y al bandido: /¿Qué habéis logrado? Traed, traed la lámpara /ved el suelo empapado, ved el huesito negro /comido por las llamas / la vestidura/ de España fusilada.”

---. Confieso que he vivido. Memorias. Barcelona: Ediciones Seix Barral, 1974.

Pablo Neruda muere en 1973 y, póstumamente, se publican sus memorias bajo el título de Confieso que he vivido. En ellas el poeta dedica dos capítulos completos a la Guerra Civil en los que rememora su amistad con García Lorca y Miguel Hernández, así como con los más importantes intelectuales españoles de la época: Rafael Alberti, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Ramón Gómez de la Serna y León Felipe, entre otros. Habla del asesinato del poeta granadino y de la conferencia que sobre éste diera en París un año más tarde. Pasa revista a los momentos importantes que marcaron su contribución a la causa republicana, su participación en el Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, del que fue organizador y finalmente, a la misión más noble que ha ejercido en su vida, en palabras del propio Neruda, la de realizar las diligencias necesarias para que más de dos mil refugiados españoles, pudieran viajar a bordo del Winnipeg y encontrar una nueva patria en Chile.

 

Nuño, Juan. La escuela de la sospecha. Nuevos ensayos polémicos. Caracas: Monte Ávila, 1990.

Ensayista y profesor de filosofía, Juan Nuño nació en Madrid en 1927, pero viajó muy joven a Venezuela, país en el que se nacionalizó y donde cursó sus estudios universitarios. Hasta 1995, fecha en la que falleció, su figura siempre logró estar en la vanguardia de la intelectualidad venezolana. En este texto, Nuño hace un análisis del impacto de las ideas positivistas de Augusto Comte en las ideologías políticas de los partidos venezolanos. Presenta su visión crítica sobre la manera como el positivismo, de corte sociológico, promovido por pensadores como Gil Fourtoul y Vallenilla Lanz, se transforma en una ideología encubridora de la dictadura de Juan Vicente Gómez al respaldar la promoción del caudillo, como figura que promueve “el orden y el progreso”, categorías inobjetables dentro del positivismo comtiano. Así mismo, analiza las ideas totalitarias que ingresaron a Venezuela en la fase de transición de la dictadura de Gómez a la de Pérez Jiménez, por la vía del nacionalsocialismo y el fascismo presentando al COPEI como un partido influido por la Falange Española y por la derecha de Gil Robles. Nuño presenta, además, un panorama de los aportes e influencia de muchos exiliados españoles en diversas áreas de la cultura, la medicina, la biología, etcétera.

 

Osuna, Rafael. Pablo Neruda y Nancy Cunard. (Les Poètes du Monde Défendent le Peuple Espagnol). Madrid: Editorial Orígenes, 1987.

Por su participación en la defensa de la República, el gobierno de Chile retira a Neruda de su puesto como cónsul en Madrid. El vate se traslada a París y junto con Nancy Cunard publica seis cuadernillos de poesía titulados Los poetas del mundo defienden al pueblo español con el fin de apoyar y ayudar económicamente a la República. En ellos, participan poetas de habla hispana como Federico García Lorca, Alberti, Aleixandre, Pablo Neruda, Raúl González Tuñon, Nicolás Guillen y la misma Nancy Cunard -que escribe en español- así como poetas de habla inglesa o francesa: Tristan Tzara, W.H. Auden, Cedric Dover, Hans Gebser, Brian Howard y Robin Wilson, etc. Rafael Osuna recoge algunos de los poemas que aparecieron en estas publicaciones, acompañándolos de comentarios críticos que reviven el momento histórico en el que fueron producidos.

 

Paz, Octavio. “¡No pasaran!” Miscelánea I. Primeros escritos. Obras Completas. XV vols. México: Fondo de Cultura Económica, 1991.

Octavio Paz (Mixcoac 1914- Ciudad de México 1998) poeta, ensayista y traductor prolífico, recibió el Premio Nóbel de Literatura en 1990. En 1937, en apoyo a la República, publica el poema “¡No pasarán!” con motivo del asedio fascista a Madrid inspirándose en la famosa consigna pronunciada por “La Pasionaria” para la defensa de esta ciudad. La tercera estrofa del poema dice: “No pasarán /¡Cómo llena ese grito todo el aire /y lo vuelve una eléctrica muralla!/ Detened al terror y a las mazmorras, /para que crezca, joven, en España, /la vida verdadera,/ la sangre jubilosa, /la ternura feraz del mundo libre. /¡Detened a la muerte camaradas!”

---.“Elegía a un compañero muerto en el frente de Aragón”. Libertad bajo palabra. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1993.

Libertad bajo palabra reúne la obra poética de Paz de 1935 a 1957. En este libro encontramos el poema “Elegía a un compañero muerto en el frente de Aragón” escrito por Paz en honor de su amigo de adolescencia José Bosch. En las notas que aparecen al final del mismo, el autor explica cuáles fueron las circunstancias en las que se gestó el poema, así como las razones que lo condujeron a incluirlo en su antología poética. Los últimos versos del poema dicen: “Has muerto camarada, /en el ardiente amanecer del mundo. /Has muerto cuando apenas /tu mundo, nuestro mundo amanecía. /Llevabas en los ojos, en el pecho, /tras el gesto implacable en la boca, /un claro sonreír, un alba pura” (93).

 

Pinto Gamboa, Willy. Sobre fascismo y literatura. Lima: Editorial Cibeles, 1983.

Con el subtítulo “La Guerra Civil española en La Prensa, El Comercio y La Crónica (1936 - 1939)”, el historiador Pinto Gamboa explicita el contenido de su indagación en los artículos que publicaron los tres diarios más importantes del Perú durante los años de la guerra civil española. En el prólogo anticipa su conclusión: “Es de advertir que según los textos analizados, la inteligencia aristocrática votó a favor de las fuerzas sediciosas, asumiendo su ideología y sus principios con un tono francamente hispanizante” (15). La intelectualidad aristócrata peruana, prosigue, se sintió unida con la facción que apoyaba a Franco y rechazaba el régimen republicano. Así mismo, el gobierno del general Benavides “desplegaba una acción diplomática hostil a la República”. Divide su investigación en breves capítulos bajo los siguientes títulos: “Ensayos”, “Relato histórico”, “Crónicas, editoriales y artículos”, y “Poesía”, en los que ofrece resúmenes de textos hallados y que comenta citando eventualmente algunos fragmentos para apoyar sus afirmaciones; y en “Avanzadas ideológicas”, “Con el esquema intelectual de España que se vive: de historias, personalidades e ideales”, en los que da cuenta de diversas actividades sociales y propagandísticas. (Ver Anexo 1 en el que presentamos una selección de los textos reseñados por Pinto Gamboa). En la parte final de su trabajo, el investigador publica los títulos, (y autor si está firmado) seguidos de un breve resumen del contenido, de todos los artículos y noticias relacionadas con la guerra hallados en los tres periódicos durante el periodo comprendido entre 1936 y 1939.

 

Poniatowska, Elena. Tinísima. México DF: Ediciones Era, 1993.

Elena Poniatowska (París 1932), es una de las escritoras y periodistas mexicanas más reconocidas a nivel nacional e internacional. Figura prominente de la intelectualidad mexicana y defensora incansable de las causas sociales, ha incursionado en casi todos los géneros literarios. Entre sus obras se cuentan: Hasta no verte Jesús mío, La piel del cielo, La noche de Tlatelolco y Octavio Paz: Las palabras del árbol. En su novela Tinísima, Elena Poniatowska recrea la vida de Tina Modotti, fotógrafa estadounidense de origen italiano, dotada de gran creatividad pero, sobre todo, comunista irreductible. Tina se relacionó con figuras históricas de la talla de Edward Weston, Julio Antonio Mella, Diego Rivera y Vittorio Vidali, entre otros. Éste último participó activamente en la resistencia republicana durante la guerra en España y Tina Modotti estuvo a su lado. El ambiente bélico y el desencanto de Tina se aprecian en el siguiente párrafo. “El paisaje también está en guerra. Tina levanta la vista al acecho de los bombarderos. No vuelve a haber para ella una noche estrellada. Abajo, las extensiones ocres son llanuras para la caza del enemigo, nada puede ser hermoso si al final de cada valle hay un tanque; el cañoneo atronador desgaja los montes, pone la tierra a temblar, la atraviesa, a coletazos, saca de sus casas a los habitantes, humillándolos, rastreándolos, arriándolos, como a insectos fuera, fuera, váyanse, lárguense. España ya no es para ellos (…)” (503)

 

Romualdo, Alejandro. “España elemental”. Poesía íntegra. Prólogo de Antonio Melis, Lima: Viva Voz, 1986.

Poeta peruano de la llamada “generación del 50” y conocido como “poeta social” según la clasificación que hizo la crítica de entonces diferenciando a los “poetas puros” --en tanto desinteresados por los problemas de la sociedad y preocupados por el lenguaje-de los “sociales” cuyo interés se centraba en el mensaje social. Más allá de la discutible y ya superada dicotomía, Romualdo es un poeta que apostó por la revolución y explicitó su fe en el socialismo. Su famoso “Canto coral a Túpac Amaru” es un canto de esperanza a la fracasada rebelión del cacique en tiempos de la colonia. Los poemas que componen España elemental recuerdan al Vallejo de España, aparta de mi este cáliz; así en “España, levántate y canta” Romualdo le pide al mundo entero “Dadle la mano a España”, a la que ve muerta y quiere verla volver a la vida “milagrosamente”. Son los tiempos de la posguerra española y un poeta como Romualdo se resiste a resignarse ante el dramático fracaso del sueño republicano que tantos poetas latinoamericanos hicieron suyo.

 

Siqueiros, David Alfaro. Me llamaban el coronelazo (Memorias). 2a ed. México, D.F: Editorial Grijalbo, 1977.

David Alfaro Siqueiros (Chihuahua 1896- Cuernavaca 1974) junto con José Clemente Orozco y Diego Rivera es considerado uno de los tres grandes del muralismo mexicano. Participó en la Revolución Mexicana y peleó en la guerra civil española como coronel de las Brigadas Internacionales. Debido a sus ideas políticas estuvo varias veces en prisión; en su última estancia en Lecumberri (antigua prisión convertida ahora en el Archivo General de la Nación), que va de 1960 a 1964, aprovechó para dictar sus memorias, las cuales fueron recogidas en el libro Me llamaban el coronelazo. El texto, escrito en forma de anécdotas y en forma de aventuras, dedica un capítulo especial a la Guerra Civil Española. Los recuerdos y testimonios del autor proporcionan un panorama amplio de las condiciones en las que se llevó a cabo la contienda, así como del papel que en ella jugó el gobierno mexicano a cargo del entonces presidente Lázaro Cárdenas. De igual manera, permiten observar el ambiente que imperaba en la capital mexicana donde, por un lado, el gobierno se declaraba a favor de la República, y por otro, muchos de los españoles residentes en el país, así como algunos de los medios de comunicación masiva, manifestaban su simpatía y apoyo por los nacionalistas. En uno de sus relatos, Siqueiros revela que el gobierno mexicano adquirió en los Estados Unidos, por su conducto, varios aparatos de óptica militar, particularmente instrumentos de precisión para la artillería de grueso calibre, así como algunos instrumentos para el tiro desde aviones, los cuales fueron enviados a España como ayuda militar para los republicanos.

Soler, Jordi. Los rojos de ultramar. México DF: Alfaguara, 2005.

Jordi Soler (Veracruz 1964), se da a conocer en México como locutor y, posteriormente, director de la alternativa estación de radio “Rock 101”. También ha sido agregado cultural en la embajada mexicana en Irlanda. Tiene hasta la fecha varios libros publicados entre los que destacan: El corazón es un perro que se tira por la ventana (1993), La novia del soldado japonés (2001), La cantante descalza y otros casos oscuros del rock (1998), Bocafloja (194), La corsaria (1996), Nueve Aquitania (1999) y La mujer que tenía los pies feos (2002). Soler es nieto de catalanes republicanos que llegaron a Veracruz exilados. Su abuelo Francesc y otros catalanes conspiraron en las entrañas de la selva veracruzana en 1964 para eliminar a Franco, y es justamente dicha conspiración el tema que inspira Los rojos de ultramar. Significativa resulta la siguiente aclaración de Jordi Soler: Mi parte en el complot es haber escrito esta novela, ya que no pudimos matarlo, ¡que se sepa que lo intentamos, que quede constancia!” (La Jornada. 19 de junio de 2006).

 

Vallejo, César. Poesía completa IV. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1987. Edición, prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban.

César Vallejo (Santiago de Chuco 1892 - París 1938) es una de las voces más significativas que se alzaron a favor de la República. Después de haber publicado Los heraldos negros (Lima, 1918 y Trilce (Lima, 1922), viaja a Madrid y luego se instala en París. En 1931 se afilia al Partido Comunista de España. En el poemario España, aparta de mí este cáliz y en diversos artículos expresó su adhesión y compromiso con la causa republicana.

----. “Los enunciados populares de la guerra española”. Poesía completa IV. 122-125

Escrito, según Juan Larrea, hacia marzo de 1937 cuando Vallejo vuelve a París luego de haber permanecido unos meses en España, este artículo estuvo inédito hasta 1957, fecha en la que Larrea lo publica en César Vallejo o Hispanoamérica en la cruz de la razón [1]. Larrea recibió este escrito de la viuda de Vallejo, cuando el poeta ya había muerto. En este texto, Vallejo celebra la reacción del pueblo español ante la amenaza fascista, destaca los actos heroicos de los milicianos y milicianas de la República que brotan “de una impulsión espontánea, apasionada, directa, del ser humano” (122.), que expresa esa “prístina pureza popular” la cual, prosigue Vallejo, “hizo exclamar a Malraux: En este instante al menos, una revolución ha sido pura para siempre”. En este artículo también destaca la conducta ejemplar de los milicianos: “Bloch ha contado haber sido testigo de cómo en Barcelona, en Madrid, en Valencia, los obreros, una vez tomado un cuartel, un palacio rebelde, pasaban indiferentes ante los armarios, cofres, cajas fuertes y despensas de los poderosos” y es que, concluye, estaban “totalmente embargados por la emoción social de la victoria”. Este desprendimiento y desinterés por los bienes materiales, esa conducta alejada de los desmanes y saqueos, típico comportamiento de los soldados vencedores en cualquier guerra, constituyen para Vallejo expresiones de esa gran epopeya solidaria que fue la República. En el poemario España, aparte de mí este cáliz, llevará esta idealización a extremos utópicos.

----. “América y la ‘idea de imperio’ de Franco”. Poesía completa IV. 126-127.

Según señala Ricardo Silva-Santisteban, este artículo se publicó en Nuestra España, París, 25 de mayo de 1937; luego se reprodujo el 28 de agosto de ese mismo año en Repertorio Americano 816, San José de Costa Rica, que es de donde lo tomó para consignarlo en Poesía completa IV y lo cita en esta bibliografía. El lugar y la fecha, precisa Silva-Santisteban, constan al comienzo del artículo con la indicación “De Nuestra España”. En este artículo, un Vallejo optimista da cuenta de la solidaridad de los pueblos americanos con la República: “Noticias de meetings, conferencias, jornadas de masas, formación de comités y campañas de prensa, nos llegan de diversos países de América”. Domina, señala, la “opinión antifascista” y “allá también” el pueblo ha pasado “a la ofensiva contra la campaña de calumnias desencadenadas por los rebeldes contra la república española”. Aunque “ciertos gobiernos” están vinculados al fascismo internacional, afirma que el apoyo crece y que gracias a la guerra que se vive en España ocurrirán “cambios profundos en la política de esos países”. Los pueblos americanos, por ello, han rechazado el llamado de Franco para fundar el “imperio hispanoamericano”, una “necia y extravagante ocurrencia” del “generalísimo”. Reconoce que los sectores oligárquicos apoyan a Franco, pero afirma que “esta vasta efervescencia popular prendió ya y afloró. En todos los países de América Latina los movimientos populares repudian “su (de Franco) demente sueño imperialista”.

----. “La responsabilidad del escritor”. Poesía completa IV. 128-132

Este texto recoge la intervención de César Vallejo en el II Congreso Internacional de Escritores que él llama “Congreso Internacional Antifascista”. Fue publicado en El Mono Azul (4. Madrid, (1939): 103-106), precedido de una nota de elogio a “nuestro excelente camarada desaparecido” pues ya para entonces César Vallejo había muerto en París. El investigador peruano Willy F. Pinto Gamboa publica el discurso en César Vallejo: en torno a España [2]. tal como apareció en El Mono Azul. El final es totalmente abrupto y carece de conclusión pues fue tomado taquigráficamente durante las conferencias, y de allí se recogió el texto que aparece en El Mono Azul, precisa Pinto Gamboa. Por otro lado, Silva-Santisteban encontró los tres últimos párrafos del discurso en Homenaje al Cincuentenario del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas en Defensa de la Cultura y de la República Española [3]. Vallejo se presenta como emisario de los saludos de los escritores y del pueblo peruano al pueblo español. A pesar de que el Perú “vive bajo el dominio de una dictadura implacable” que no consiente que “se pronunci(e) una palabra respecto de la República española”, los escritores “han organizado una campaña de programa enorme”. También, señala que las “masas trabajadoras del Perú” se han identificado con la causa de la República. Alienta a los españoles, reiterando que tienen el apoyo de los pueblos iberoamericanos que comparten su destino con el de la “Madre España”, a la que llama “creadora de continentes” pues “ella sacó de la nada un continente, y hoy saca de la nada al mundo entero”.

----. España, aparta de mí este cáliz. Poesía completa IV. 20-115.

Como todos los poemarios después de Trilce, que fuera publicado en el Perú en 1922, España, aparta de mí este cáliz, es un libro póstumo. Antes de morir, Vallejo dejó un paquete que contenía el poemario España, aparta de mí este cáliz, compuesto, organizado y titulado por el propio poeta.

La edición de España, aparta de mí este cáliz [4] comentada por Juan Larrea y con prólogo de Felipe Daniel Obarrio, es la primera que se publica en España considerando que la de 1939, con prólogo de Juan Larrea y un dibujo del poeta realizado por Pablo Picasso, dice Obarrio: “debía haber aparecido en la Península durante la guerra civil, en 1938. Impresa en papel fabricado por los soldados del Ejército del este, estaba a punto de ser publicada cuando ocurrió el desastre de Cataluña. Allí quedóse en rama, sin que lograra salvarse ningún ejemplar, suponiéndose que debió ser destruida por el enemigo”. Sorprende que Obarrio señale 1938 como la fecha de edición cuando en el facsímil de la carátula, que se publica en la edición que prologa, aparece la siguiente información: “Soldados de la República fabricaron el papel, compusieron el texto y movieron las máquinas”, seguido de “Ediciones literarias del Comisionado. Ejército del Este. Guerra de Independencia. Año de 1939”, como claro homenaje al autor que había fallecido el año anterior. La edición de Ricardo Silva-Santisteban es la más completa hasta hoy pues incluye los manuscritos corregidos por el propio poeta y la transcripción de la primera versión así como la definitiva establecida por Vallejo. Los 15 poemas que conforman España, aparta de mí este cáliz se inspiran en la guerra civil española “que conmocionó a Vallejo, quien la vivió como propia y lo atormentó como la gran tragedia colectiva de un pueblo heroico” (10), señala Silva-Santisteban en el prólogo.

 

Vargas Llosa, Mario. “Madrid, cuando era una aldea”. Contra viento y marea. Tomo III, (1964 - 1988) Barcelona: Seix Barral, 1990: 9-13

En esta breve crónica escrita en 1964, Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) recuerda el Madrid de los años cincuenta. Relata que llegó gracias a una beca para hacer el doctorado en Literatura y que, aun cuando su ambición era París, para un peruano “Madrid no estaba mal” (9). Grande fue su sorpresa cuando comprobó que la vida cultural, bajo la dictadura de Franco, estaba “adocenada por la censura”. Esta crónica recrea el ambiente de pobreza intelectual: nadie había leído a Camus ni a Sartre; y Leo Spitzer “era el modelo canónico del intelectual literario”. Vargas Llosa señala que “diarios y revistas eran ilegibles” y la “indigencia del teatro era pavorosa”: no se escenificaba a Valle Inclán ni a García Lorca y las películas que aprobaba la censura “llegaban mutiladas”. También hace referencia a la “gazmoñería y prejuicio” que la Iglesia conservadora había impuesto: “Un compañero me quitó el saludo cuando se enteró de que no estaba casado por la Iglesia”, recuerda asombrado el escritor.

 

ANEXO 1

ENSAYOS

Hoyos Osores, Guillermo. (Cajamarca. No se indica fecha de nacimiento ni muerte) Fue director de La Prensa. Académico de la Lengua, ex-ministro de Justicia y ex-embajador en Buenos Aires y Caracas. Willy Pinto Gamboa en la investigación citada, Sobre fascismo y literatura, comenta dos ensayos de Hoyos: “Antecedentes de la guerra civil española: la responsabilidad de los intelectuales” y “La intervención en España y el espíritu territorial de independencia”. El primero fue publicado por entregas en El Comercio: 27 de junio y 9 de noviembre de 1937; 5, 17 y 20 de enero; 14 de febrero y 17 de julio de 1938. Pinto Gamboa comenta el largo ensayo de Hoyos Osores sin citas directas y explica que el autor defiende aquí el colonialismo, la Inquisición, realza la figura conservadora de Menéndez Pelayo y condena el Enciclopedismo, etcétera. Señala que este ensayo fue criticado incluso por intelectuales “nada sospechosos de antihispanismo” (18)

Miró-Quesada Laos, Carlos (Lima, 1903 - 1966). Periodista, abogado y diplomático. Fue director de El Comercio. Pinto Gamboa lo presenta como “viajero por la Italia del Duce, y la España de Franco, sus colaboraciones en El Comercio subrayan plena identificación con el fascismo y con el movimiento de Burgos; en ellos vive con euforia la desolación y la razzia del pueblo vasco de Guernica” (33). Y para demostrar su comentario, cita un fragmento de la “Entrevista con el duque de Alba” que publicó El Comercio el 6 de julio de 1937: “En estos momentos de júbilo de todos los hombres civilizados del mundo por la nueva victoria nacionalista, rindamos nuestro postrer homenaje al ilustre muerto (general Emilio Mola) a quien se debe en gran parte que el sagrado árbol de Guernica se adorne con los laureles del triunfo” (33). Aunque no precisa si estas palabras provienen del entrevistador o del entrevistado, parece evidente que ambos comparten “el júbilo”. Miró-Quesada también critica al Vaticano: “Extraña conducta esta del Vaticano. No se entiende que continúe en relaciones diplomáticas con el gobierno marxista que ha incendiado iglesias, masacrado sacerdotes, ultrajado monjas y robado los objetos del culto, mientras demora el reconocimiento oficial de un régimen que cautela los intereses de la Iglesia y es baluarte defensivo de la religión” (34). Este fragmento lo ha tomado Pinto Gamboa de El Comercio, (12 de julio de 1937). Una semana después, el 26 de julio, Miró-Quesada celebraba las palabras de don Alfonso de Borbón quien al referirse al Perú, declaró: “Estimo que el Perú es el más español de los países de ese continente”. En “Blancos y rojos” (El Comercio, 27 de julio de 1937) se lee: “Esta es España y estas son las tropas que cuenta el generalísimo Franco para aplastar la hidra comunista”. Y en “Historia de la falange española” (Pinto Gamboa no señala en este caso la fecha de publicación del artículo), Miró- Quesada aplaude las acciones de Franco: “Todo lo que hizo y todo lo que está haciendo el admirable partido fascista español es extraordinario y digno de ser conocido fuera de las fronteras” (34).

 

POESIA

Fiansón, José. (Lima, 1872 - 1952). Fue un poeta del grupo de “Los bohemios de 1896” que inicialmente fueron convocados por Manuel González Prada. Pero ya por los tiempos de la guerra civil era un poeta oficial y profundamente conservador. Pinto Gamboa informa que colaboró en La Prensa y en revistas de la época: Variedades, Monos y Monadas y Contemporáneos; “Entre las plumas más notorias que acosan las redacciones periodísticas, se encontraba la de José Fiansón modernista supérstite” (39). Y recoge dos fragmentos de sus poemas publicados en El Comercio: el primero, el 6 de diciembre de 1936, titulado “La buena nueva”, y el segundo, el 19 de junio de 1938, “Dios y Patria” (40).

“La buena nueva”

(….)
Y en mi tebaida oscura de triste anacoreta,
No veía yo el alba del rostro de Jesús
Mas la cruz y la espada forjan las reconquistas,
Y, en columnas cerradas, requetes, falangistas,
Van de Francisco Franco -el nuevo Cid- en pos.
Y el corazón hoy sabe, veedor de tanta hazaña,
Que mientras haya un hombre, mientras haya España
Habrá en el mundo Patria y habrá en la tierra Dios.

“Dios y Patria”

Cuán grande la que fue antaño dueña y señora de un mundo
(…)
La del más alto pensar, la del sentir más profundo
La de mártires patriotas hoy en Toledo y Oviedo.
Gloria y honor a cadetes y a jefes que son estrellas:
Franco, Moscardó, Aranda, Millán Astral, Cabanellas,
Queipo del Llano, Varela, Mola, Yagüe, Castejón, Ascencio…
Arrasando al más rojo comunismo
Y a España haciendo escalar las cumbres del heroísmo,
Están forjando otro mundo y otra civilización.

 

Jambrina, Francisco. Sacerdote agustino que, según refiere Pinto Gamboa, publicó más de un poema en El Comercio y cuyos títulos, hoy olvidados, delatan su vocación antirrepublicana: “El grito de la Nueva España”, (27 de julio de 1936), “Por qué ese grito que incesante llama” (28 de julio de 1937) y “Por Dios y por España” (17 de julio de 1938). Cita un fragmento de este último (41):

“Ya a su fin toca la guerra;
La victoria está cercana
Y las tierras españolas que hoy reciben
Tantos gérmenes robustos en su entraña,
Al influjo de una alegre primavera
Brotarán flores y frutos sin tardanza
Y, muy pronto, cuando ya las cinco rosas
En sus pétalos de amor la paz nos traigan
Todos juntos, trabajando como hermanos,
Labraremos la grandeza de la patria
Con sudores que son fuente de riqueza
Con espíritu que es vida de las almas
Forjadores de un imperio

 

EL RELATO HISTÓRICO

“Los grandes reportajes de La Crónica. Pequeña historia de la revolución española (Notas de un testigo presencial)”: en catorce capítulos firmados por “Gonzalo de Sandoval” y escritos en “un peculiar estilo de folletín y por entregas”, La Crónica publicó entre el 11 y el 27 de noviembre de 1936 “una serie de reportajes sobre la trágica revolución que ensangrienta al pueblo español”, según señala el editorial del diario citado por Pinto Gamboa. Asimismo, la nota editorial asegura que “Este relato en el que su autor ha procurado la máxima objetividad, acallando dentro de sí la voz de todo natural apasionamiento partidista, se ajustará también, estrictamente a la realidad de los hechos”. Pinto Gamboa desmiente esta afirmación: “Nada más alejado de la verdad respecto a aquello de la ‘máxima objetividad’, pues, los capítulos fueron ostensiblemente parciales con el Alzamiento Nacional” (29)

En las secciones “Avanzadas ideológicas” y “Con el esquema intelectual de España que se vive: de historias, personalidades e ideales”, Pinto Gamboa intenta resumir, y lo hace de manera confusa y desordenada, diversas noticias relacionadas con la participación de personajes de la elite peruana y española en el conflicto. Así, en “Avanzadas ideológicas” informa de la presencia en Lima, en julio de 1936, del profesor universitario Ramón Ratto: “Sus declaraciones serían abiertamente favorables a una acción castrense en contra del gobierno legítimo de Azaña”, comenta Pinto Gamboa (46). También llega, en octubre de ese mismo año, el escritor peruano Felipe Sassone “radicado por muchos años en Madrid y ya enrolado en las huestes monarquistas españolas” (46). Según refiere Pinto Gamboa, Sassone “se convirtió en acerbo detractor de la República”, fue “notorio protagonista del fascismo”. Y cita un fragmento de “Fugitivo en España”, artículo publicado en El Comercio el 8 de noviembre de 1938 en el que el escritor recién llegado relata a los lectores peruanos su experiencia durante la guerra: “Fui, pues, peruano en España, pero también católico y en trece años de colaborador fijo de ABC y Blanco y Negro, con dieciocho artículos mensuales, siempre que lo juzgué indispensable y digno exhibir mi catolicismo, y esta fe que sostuve mil veces además en conferencias y discursos, fe que no puede comprenderse con el ateísmo fundamental del verdadero marxismo y mi amistad íntima con el marqués de Luca de Tena bastaron, además de mi pobre corbata, para poner en peligro mi vida” ( 28).

En esta sección, también se publica la carta del Ministro del gobierno republicano, dirigida a su homólogo peruano en la que lamenta la decisión del embajador del Perú en España, Juan de Osma y Pardo, de abandonar dicha Embajada. Pinto Gamboa comenta que tal actitud revela “en qué medida, la diplomacia peruana de Madrid, ajena a toda ponderación y equidad, había tomado partido a favor del Alzamiento, muy posible con la aquiescencia del Ministerio de relaciones Exteriores” (47). Otro personaje que llega es el escritor español Eugenio Montes presidiendo la “Misión Cultural y de Propaganda de la España Nacionalista”´cuya finalidad era, señala Pinto Gamboa “realizar un trabajo de penetración ideológica sensible al Alzamiento” (50). De una noticia de El Comercio del 24 de mayo de ese año, Pinto Gamboa refiere los nombres de las personalidades que “acudieron a recibir a Montes entre los que figuran prominentes intelectuales de entonces como José de la Riva Agüero, Aurelio Miró Quesada Sosa, Guillermo Hoyos Osores y Guillermo Lohman Villena, entre otros.

Ese mismo día aparece también en El Comercio una entrevista a Eugenio Montes quien declaró: “Solamente están al lado de los rojos los intelectuales y profesionales de segunda y tercera categoría”. Pinto prosigue reseñando las conferencias que dictó Montes ya sin citar la fuente periodística. Menciona una de las disertaciones en la que la presentación estuvo a cargo de Riva Agüero quien afirmó: “Franco y el movimiento que el señor Montes encarnan salvan el mundo, salvan la sociedad; pero nos salvan muy especialmente a nosotros mismos, porque ya vimos cuál era el panorama de América durante los años 1933 y 34…” (51). También reseña brevemente el banquete de despedida que la “intelectualidad peruana adicta al franquismo” le ofreció a Montes en el aristócrata Club Nacional. La visita de la “Misión” fue bastante exitosa: “La infiltración nacionalista contó con todo el apoyo publicitario e intelectual del momento, lo mismo que con la adhesión implícita del Gobierno, a pesar de que el Perú había reconocido a la República” (51). Además, se organizaron colectas y actividades pecuniarias para apoyar a los nacionalistas. Para Pinto Gamboa, la síntesis del enorme apoyo de la intelectualidad peruana oficial, de la prensa y de las autoridades, se explicita en “el jubiloso editorial del diario El Comercio, en abril de 1939, a la caída de la República”. Y lo cita: “La suerte ha favorecido al Caudillo del nacionalismo español, haciendo triunfar sus armas sobre los gobiernistas, para bien de la España tradicional”.

 

Notas:

[1] Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, 1957: 167 - 175.

[2] Lima: Cibeles, 1981: 31-35

[3] Lima: Asociación Nacional de Escritores y Artistas, 1987. Silva Santisteban no menciona si en dicha publicación se consigna la fuente de donde fue recogido el discurso de Vallejo.

[4] Madrid: Ediciones de la Torre, 1992

 

© Gabriella Álvarez de Luna, Giovanna Pollarolo, Luis Eduardo Molina Lora, María Soledad Paz, Nohora Viviana Cardona y Patricia Almazán Dirzo 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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