El caso Ciudad Juárez: La literatura como opción contra la masacre
Entrevista con Víctor Bartoli Herrera

Martín Camps
University of the Pacific
mcamps@pacific.edu


 

   
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Víctor Bartoli Herrera nació en Ciudad Juárez en 1952 y desde siempre ha vivido en esta ciudad. Él se ha desempeñado fundamentalmente en el periodismo regional por más de 25 años. Se inició en este oficio por una invitación de su fallecido amigo Elías Montañez Alvarado, quien en aquel tiempo fungiera como subdirector en el matutino El Diario de Juárez. Con anterioridad, él deseaba convertirse en traductor profesional; pero no consiguió ingresar al Programa de Formación de Traductores del Colegio de México debido a que su español escrito era precario; así que -más como una urgencia, que una vocación-, se incorporó al periodismo. Con el paso de los años, descubrió que el análisis de la coyuntura política le atraía más, así que desistió en su propósito por ingresar al Programa de Traductores. Ya como periodista, continuó su trayectoria en El Novedades de Chihuahua. Además, fue colaborador free lance de la revista Contenido, en la ciudad de México, dirigida por Armando Ayala Anguiano.

En los últimos años, Bartoli Herrera ha incursionado en la literatura, cuyo resultado es la novela Mujer Alabastrina, ganadora del premio Chihuahua, en 1985, cuyo manuscrito original, luego de años de letargo burocrático, fue publicado hasta 1998.

Actualmente, Mujer Alabastrina se halla en proceso de producción cinematográfica, después que -por la falta de apoyo institucional oficial-, el novelista mismo vendió los ejemplares de su edición de autor en las calles de Ciudad Juárez. Será filmada en mayo del 2005, sobre un guión escrito por Vicente Leñero, decano del cine mexicano y quien adaptara la novela El Crimen del Padre Amaro, original del escritor portugués José María Eça de Queiros. Esta última película, a parte de controvertida en su momento, fue galardonada con un Óscar como Mejor Película Extranjera.

La producción de la película basada en la novela Mujer Alabastrina, la realiza Elisa Salinas, vicepresidenta de Producción de TV Azteca en México. El proyecto obtuvo apoyo financiero del Instituto Mexicano de Cinematografía para su realización; y se espera contar con un elenco de primer nivel. Aunque todavía por confirmar, pero se ha mencionado la participación de Ana Claudia Talancón, Silvia Navarro, Cecilia Suárez...

En la actualidad, Ciudad Juárez ha atraído la atención internacional por los numerosos asesinatos de mujeres en esta región. Aunque esta novela no tiene como tema principal los feminicidios, sus personajes cardinales son mujeres: Chuya, Cata, Meche y Güera, quienes se expresan en el caló característico de la frontera juarense. De suyo, Mujer Alabastrina constituye un ejemplo interesante de la narrativa contemporánea escrita por autores de la frontera.

Esta conversación tuvo lugar en el café Sanborns el viernes 9 de julio del 2004 en Ciudad Juárez y se refinó por Internet en abril del 2005. En el 2006 se estrenó la película Mujer alabastrina dirigida por Rafael Gutiérrez y Elisa Salinas.

 

—Víctor Bartoli: Primero, me gustaría saber cómo fue qué encontraste mi novela... Sobre todo porque ni siquiera ha sido publicada por una editorial comercial en mi país... Y su difusión ha sido más bien modesta, pues yo mismo, he vendido los ejemplares de un par de tirajes en las calles de Ciudad Juárez, como cualquier vendedor ambulante...

—Martín Camps: La encontré en un puesto de periódicos en Ciudad Juárez y después de leerla lo primero que me llamó la atención fue el lenguaje utilizado que se acercaba mucho al habla de Juárez, a sus dialectos y giros lingüísticos. Por eso me dije que la próxima vez que viniera a esta ciudad buscaría al autor para pedirle una entrevista dado que no hay todavía nada escrito sobre esta novela. Hice algunas búsquedas en el Internet y di con su número telefónico… Así fue pues mi encuentro con Mujer Alabastrina

—MC: Ahora, pues iniciemos la entrevista… Primero, muchas gracias por ser tan generoso con su tiempo y permitirme esta entrevista. >

—VB: La verdad, no tengo la costumbre de ser interrogado... Me siento un tanto extraño, pero ni modo... Aunque, claro está, lo hago con todo gusto.

—MC: ¿Cómo te iniciaste en la literatura?

—VB: Fue un viaje muy largo... Larguísimo e infame... Claro que desde niño supe que escribir novelas era lo mío, pero, como cualquier hombre que se precia de ser decente, naufragué en la incertidumbre de los oficios para ganarme el pan de cada día... Aunque quizá el más extraño de ellos, fue mi empleo en periódicos... En sus redacciones escribí desde horóscopos cursis, hasta nota roja; pero como no me agradaba la sangre... desistí en esa talacha. Y con ello perdí la oportunidad de ingresar a un mundillo de pequeños, pero, significativos privilegios, porque en mi país los reporteros de esta fuente informativa, con el paso del tiempo y si se comporta bien con sus voceros, pueden acceder a las dádivas que los jefes policíacos otorgan selectivamente, y con cierta regularidad: dinero fácil por no hablar de sus negocios sucios, préstamos olvidadizos de autos robados en El Paso Texas y que la misma policía recupera de los ladrones detenidos…, facilidades para sacar a personas conocidas de la cárcel -inclusive, sin el pago de la respectiva multa-…, notas exclusivas, por ejemplo, sobre capturas de individuos destacados en diversos círculos, desde el hampa hasta el espectáculo... En fin, quizá tal falta de astucia por mi parte, para muchos de mis ex compañeros, me haya convertido en un pobre diablo, pero ni modo... Mi naturaleza es distinta... No sé para qué nací, pero sí sé que no fue para tragar de esa mierda...

Ahora que, al oficio del periodismo le debo justamente el haber adquirido la determinación de carácter y la habilidad suficientes para abatir cuanta página en blanco me pongas enfrente. Y cómo no, ¿te imaginas lo que significa tener que escribir "ad ovo" una cuota de ocho notas por día? Sobre todo, después de haber ingerido un almuerzo saturado con grasas y de hallarte inmerso de temperaturas tan altas como lo son las de nuestros veranos en Ciudad Juárez, en donde transcurren especialmente calurosos y secos, puesto que rebasan los 100° F durante la mayoría de los meses del año…

El remedio que hallé para cumplir con la obligación de escribir ocho notas por día, justo cuando tu estómago lucha por digerir las pesadísimas tortillas de harina y los guisados abundantes en grasas -ingredientes infaltables de nuestros peculiares burritos-, consiste en beber taza tras taza de café... hasta que ya no distingas el día de la noche... Porque si no, te duermes encima de la máquina de escribir... Por eso, supongo que ahora en mis relatos no es fácil ocultar la influencia de esa talacha periodística...

—MC: Yo no creo que la influencia del periodismo haya marcado tu novela. Además no creo que el periodismo esté reñido con la literatura, sobre todo con la novela que es un género híbrido en sus orígenes.

—MC: ¿Cómo surgió su novela Mujer Alabastrina?

—VB: La escribí en 1985… Pero durante diez años antes, su concepto estuvo revoloteándome en la cabeza... Recuerdo que en un principio, inclusive la pensé como una tragedia griega, porque en aquel tiempo todo cuanto caía a mi cerebrito lo reducía a mis incursiones obcecadas en la cultura griega clásica... Pero, un día del verano de 1985 -mientras me rasuraba, antes de irme a trabajar-, avisé a Concepción B. Dino -la mujer que más he amado y, quien entonces, fuera mi esposa-: "voy a escribir una novela". Ella me miró espantada. Y al ver que mi propósito iba en serio, me preguntó: ¿y quién va a mantenernos?... Pese al terror que esa mujer siempre me ha infundido, no acudí a trabajar. Ella, en un principio, se rehusó a mantenerme. Finalmente, concluí con ella la negociación más ventajosa de mi vida: yo prepararía los alimentos, a cambio de mi sustento. Y así lo hice. Día tras día, por las mañanas, bebía mi café, mientras aporreaba mi máquina de escribir portátil... Hasta que ella regresaba de su empleo como educadora en un jardín de niños. Entonces, yo, después de escribir una cuartilla, debía haber concluido la preparación de los alimentos...

Para concluir la novela tardé dos meses. Recuerdo que utilicé la técnica de Luis Spota: escribí una cuartilla por la mañana y otra por la tarde... hasta que sumaron 170. Carmen Gaitán Rojo, quien fuera directora del Editorial Océano, me obsequió un valioso consejo, cuando la consulté por teléfono: "Nomás no te pases de las 170 cuartillas en tu manuscrito, porque si no nadie te la compra... ¿No ves que entonces editarla saldría más caro?".

Ya para el día tercero de mi trabajo de escritura, la tirria por mantenerme de mi actual ex esposa amenguó ligeramente... ¿O quizá se resignó?... No lo sé. Pero, luego de nuestra siesta, ella iniciaba su ritual de coger del escritorio la cuartilla que yo había escrito por la mañana... Y como nunca hablamos directamente de ello, hasta el momento no sé si fue para leerla... [O quizá para evaluar su inversión].

Durante los primeros días, observé en ella algunas muecas de inconformidad; pero al cabo de una semana, cuando, por primera vez, la contemplé reír por los relatos de mis personajes, comencé a disfrutar mi trabajo de escritura...

—MC: ¿Cómo describirías la trama de la novela?

—VB: Me parece muy difícil hacerlo... Inclusive dudo en conseguirlo sin caer en la imparcialidad... Sin embargo, por principio, diría que tres hay voces... Cada una corresponde a una supuesta mujer distinta -por lo menos, así lo planeé-, con lo que mi relato daría voz a un estrato social específico en una comunidad fronteriza. Enseguida, a través de cada una de ellas transcurre la narración de lo que, según yo, pudiera ser su relación en el entorno, en una primera persona gramatical… No hay diálogos. Salvo aquellos que el mismo personaje sostuvo en un momento anterior de su vida y que ahora, durante el tiempo de su narración lo trae a colación como un ejemplo de anécdota, como una ilustración de algún sentimiento, como una visión que comparte o como un simple acto divertido que le tocó vivir...

En adición, te diré que con los relatos me propuse reflejar el desorden natural (o aparente) del habla humana...y juzgo que lo conseguí. Pero, te confieso, me alegra más el haber logrado con esta forma de expresión un dibujo somero de los mapas mentales en los que todos, en alguna u otra manera, nos sumergimos continuamente... En consecuencia, juzgo que lo no escrito, lo adivinable, lo omitido..., debería ser de más interés que lo expresado propiamente... Por tal motivo, para mí -inclusive cuando la releo-, me aporta nuevos significados; me instruye en matices cuyo valor nunca antes tuve presentes durante su escritura...

—MC: ¿Cuál es la importancia del espacio… sobre todo, de Ciudad Juárez?

—VB: Es importante el espacio, aunque podría tener lugar en otro en que haya las mismas condiciones. Tal vez suene a una barbaridad lo que voy a decir, pero te pido lo reflexiones por un instante... ¿Acaso las mentes humanas son caóticas de suyo o las ciudades imprimen en ellas su propio desorden?... Y pienso que si es cierto aquello que dice que somos la suma de una serie inagotable de detalles, las ciudades -como espacios en que nos enjaulan-nos constriñen dentro de su propia lógica... Quienes han avistado este fenómeno desde la distancia, lo denominan como obsesiones, como stress, como razón de la sinrazón, como apatía... Finalmente, como cualquier emoción sin resolver que llevábamos en nuestro interior, sucede que termina por externarse de alguna manera... El hecho lamentable es que en las manos de aquellos quienes diseñan los programas urbanos, también -aunque, indirectamente- se hallan nuestras mentes, en un estado inerme absoluto, sin que nos enteremos siquiera... Hablemos de un ejemplo: ¿qué sucedería si en alguna ciudad Estados Unidos se asesinaran a más de 300 mujeres en un periodo de diez años?... ¿Seguirían los mismos políticos en el poder?... Yo estoy convencido que no... En principio, te aclaro que desconozco algunos estados norteamericanos, y la única información que poseo al respecto proviene de mis lecturas... Sin embargo, me resulta comprensible que allá jamás ocurriría una masacre como la nuestra, sencillamente, porque sus habitantes jamás lo permitirían... ¿El motivo?... Sencillamente las ciudades norteamericanas están diseñadas para que sus habitantes adquieran una dimensión distinta, por lo que cada uno de ellos termina por considerarse a sí mismo como digno de disfrutar su propia vida... En tanto que en mi natal Ciudad Juárez, la ciudad está diseñada para embrutecernos. Nos hallamos inmersos en la cultura del apaleo de la autoestima de la mayoría de los ciudadanos. Vivimos en medio de la basura, para que no olvidemos que valemos poco o nada… Sobre todo hacia el poniente de la misma, en donde viven los trabajadores… ¿Sabes como denominan los urbanistas este sector poblacional?... Bueno, pues “el dormitorio”, porque sus vecinos día tras día deben dirigirse hacia el oriente -en donde hay más inversión pública en calles pavimentadas, iluminación, vigilancia policíaca, para trabajar durante su jornada-; y por la noche, regresar a sus barrios deteriorados por el abandono, para dormir…

Y esa falta de respeto por la persona humana, también se materializa en el abuso oficializado, propio de un gobierno autoritario. Por ejemplo, un trabajador de una maquiladora gana el equivalente a $35 dólares por una semana laboral de 48 horas, pero debe pagar $40 dólares por su consumo mensual de agua potable a una agencia de gobierno que como un monopolio vende el servicio... El resultado: o se baña o come.

Nuestra única esperanza para que cese este abuso estriba en que haya algún brote epidémico y que, a través de las 25 mil personas que viven en ciudad Juárez, pero que diariamente deben conmutar a El Paso para trabajar allá, se transmita el contagio... Y entonces sí, las autoridades sanitarias norteamericanas, quienes a su vez deberán gastar dinero para remediar el mal, obliguen a las mexicanas a limitar su codicia...

Para darte una idea de la voracidad de nuestros políticos, te diré que Patricio Martínez, el último gobernador que tuvimos, luego de dejar la oficina, resultó ser dueño de un rancho valuado en 45 millones de dólares... ¿De dónde, si únicamente heredó un negocio modesto de revistas y libros de su padre?...

Pero el fiasco más grande que tenemos es la policía. En principio, porque funciona como una vulgar gavilla: a plena luz del día y sin el mínimo recato, recoge cuotas monetarias de vendedores callejeros de cocaína; en consecuencia, los ciudadanos evitamos inclusive hasta el dirigirles nuestra mirada; y ellos, esa medida de precaución civil mínima, la han interpretado como un permiso incondicional para obrar a su antojo...

—MC. Entonces, ¿tiene razón del Departamento de Estado norteamericano cuando habla de riesgo al cruzar la frontera?

—VB: Claro que sí... El problema actual en mi país es que cada sexenio presidencial tiene a su narcotraficante privilegiado... Y con la fuerza pública pagada por nuestros impuestos, se combate a los competidores de éste... Pero generalmente nos enteramos cuál fue el elegido, cuando los presidentes dejaron la oficina, porque ya nadie lo defiende... ¿Cómo te explicarías que Manuel Espino, el actual dirigente del PAN, el partido del presidente de la República, declare abiertamente a la prensa que la Procuraduría General de la República "golpea" a su partido político, con la detención de Nahum Acosta, un asistente del mismísimo presidente Vicente Fox, bajo los cargos de filtrar información sobre el entorno presidencial a un grupo de narcotraficantes?... ¿Fue mediante este tipo de presión como obtuvo su libertad?…

—MC: Muy interesante… Pero, por favor, volvamos a Ciudad Juárez...

—VB: Tienes toda la razón… Ahora dime: ¿dentro del contexto anteriormente explicado en Ciudad Juárez, defenderías tú derechos ajenos si los tuyos se hallan en entredicho?... Por supuesto que no... Sólo un diseño urbano semejante, perfectamente urdido y fomentado, podría explicar con cierta lógica la impunidad en que vivimos... En consecuencia, estoy convencido que las más de 300 mujeres asesinadas no fueron únicamente víctimas de sus homicidas directos, sino, también víctimas indirectas de una sociedad sin autoestima como la nuestra.

Ahora bien, ¿dime dónde han estado todos aquellos sectores de la comunidad, que desde siempre han disfrutado del privilegio de acceder diariamente a los medios de comunicación como sus voceros?... En su mayoría ellos se concretan a defender la imagen de la ciudad por sí misma, porque, argumentan: "somos una sociedad que se dedica a trabajar". Sin duda asumen una posición de confort. Sin embargo, con su mensaje hacen patente una necrofilia subyacente, cuya característica fundamental y definitoria estriba en el desprecio y la renuncia inequívoca a lo más hermoso que es la vida misma... ¿Qué es Ciudad Juárez sin sus habitantes?... Adicionalmente se suman incondicionalmente a una posición de complicidad moral... Sólo así, para cualquier inteligencia mediana resultaría comprensible el porqué el número de crímenes ha crecido pavorosamente, pues nadie, desde un principio ha tenido voluntad por atajar la masacre...

Por si fuera poco, todavía en el presente año, en 2005, se han cometido 12 crímenes más... E inclusive, hace semanas la prensa consignó el caso de un cadáver cuyos asesinos lo trasladaron en alguna manera hacia territorio norteamericano para allá abandonarlo, en las inmediaciones de Cristo Rey, en Nuevo México... ¿Qué te parece?... Concluyo que la causa radica en que como clientes de los políticos, les hemos comprados lo que nos vendan, sin objeción alguna... Porque nos han bajado la autoestima hasta la basura misma en que vivimos...

—MC: Es lamentable lo que está ocurriendo en Ciudad Juárez…

—VB: No, te equivocas… En Ciudad Juárez, desde que yo tengo memoria siempre han desaparecido mujeres… Si algún otro día tienes la oportunidad de visitar la hemeroteca de la Universidad de Texas en El Paso convendría que revisaras los ejemplares de El Fronterizo. Encontrarás que sus páginas, durante las últimas cuatro décadas, hay un patrón de pesquisas. Se trata de padres de familia provenientes de ciudades del interior de México que acuden a buscar a alguna hija extraviada, pero que les dijeron haberla visto por última vez en esta frontera… ¿Por qué?... Desde siempre, Ciudad Juárez goza de ser la gran proveedora del placer carnal… Primero, allá por la década de los 40’s, con los destacamentos de soldados del Fort Bliss. Y luego, las migraciones de braceros provenientes del interior de mi país y que concluyen a mitad de la década de los 60’s.

Un grupo reducido de empresarios -mexicanos en su mayoría, pero con residencia legal en El Paso Texas-, eran los propietarios de las cantinuchas locales. Ellos pagaban a mujeres con aspecto de respetables para que acudieran hasta la región de la Comarca Lagunera, de donde regresaban con jovencitas inocentes, traídas hasta acá, con la ilusión de un empleo en El Paso.

Pero al pisar suelo juarense, las obligaban a prostituirse en burdeles locales -generalmente por supuestas deudas por gastos en ropa nueva para mejorar su presentación-. De tal suerte que las muchachas terminaban su vida, sometidas a una esclavitud sexual despiadada… Y los padres, por la angustia natural, generalmente daban bastonazos de ciego en la búsqueda de sus hijas… Ese, justamente, es el origen de las grandes fortunas locales… La trata de blancas… Sobre todo aquellas, en las manos de quienes estuvieron involucrados en la política…

—MC: ¿Cómo son las relaciones entre los personajes de tu novela Mujer Alabastrina?

—VB: La figura de Robinson Crusoe es imposible... Mejor dicho: impensable. Es más, dudo que haya sido posible en algún tiempo. Sin embargo, en lo que la humanidad no ha cambiado ha sido en sus vínculos interpersonales. Todavía nos relacionamos para apaciguar nuestra soledad, aunque no seamos capaces de verbalizarla siquiera como un padecimiento. Y lo más aterrador, teorizamos infinidad de ardides para reforzar las relaciones de poder entre nosotros a través del lenguaje... Y el ejemplo más común es el machismo, de cuya influencia perniciosa ni las mujeres mismas escapan... Ahora, como lo reflejo en mi novela, son ellas las que reproducen -por transculturación de sus machos- su lógica de pensamiento egocéntrico, su urgencia por utilizar al otro como un instrumento de placer, su lenguaje falocrático...

—MC: Sé que hay un proyecto de llevar al cine tu novela... ¿cómo surgió esa oportunidad?

—VB. Fue Elisa Salinas, la vicepresidente de Producción de TV Azteca en México, quien se interesó por el argumento. Desde el 14 de enero del 2003 firmamos el contrato. Ella es una mujer inteligente y llena de propósitos claros. Mi relación con Elisa Salinas, desde un principio, ha sido un tanto divertida... y, más que nada, humana. Nuestro primer contacto fue único, pues -por mi miseria monetaria, característica de mi gremio-, entonces carecía de servicio telefónico... Pero ella, con su carácter decidido, me buscó a través de la oficina de Elektra en Ciudad Juárez... El gerente mismo llegó una mañana a mi casa y me dijo: "la Señora Salinas está interesada en su novela para un proyecto de cine"... Y a partir de aquella mañana del 9 de enero de 2003, mi angustia creció. "Será una broma", me decía, pero el día 14, después de convenir los términos de mi ventajoso contrato con ella, mi organismo no resistió. La Producción tuvo que internarme por una crisis hipertensiva... Recuerdo el rostro de la doctora de Azteca Novelas cuando me auscultó. "Pero, señor, ¿tuvo usted alguna emoción fuerte hoy?... Yo sólo recuerdo haberle respondido: "la más bella de mi vida"... Pero dudo que me haya entendido siquiera, porque su mente estaba ocupada por la tardanza de la ambulancia... ¿Y cómo no me iba a alterar, si en la misma reunión, ella aceptó la propuesta del productor Rafael Gutiérrez de contratar al maestro Vicente Leñero -el adaptador del Crimen del Padre Amaro-para que él realizara el guión de la novela?

Con posterioridad, mi encuentro con Leñero resultó plenamente halagador. De él recibí el mejor de los elogios: me preguntó que si yo había entrevistado -como lo haría cualquier periodista- a las tres mujeres que en mi novela aparecen como personajes. Y a manera de ejemplo, él citó a Óscar Lewis, el autor de Los Hijos de Sánchez. Pero yo le respondí que mi texto era una novela... y mis personajes, ficción.

—MC: ¿Quién va a ser el director?

—VB: No lo sé todavía... Pero Elisa me presentó hace algún tiempo a Fernando Sariñana.

—MC: ¿Cuáles escritores y obras podrías considerar que te influenciaron en tu trabajo como novelista?

—VB: Tal vez te sorprenda mi respuesta, pero por lo general no leo ficción. Mis lecturas son tratados de griego jónico, hebreo bíblico, sánscrito o latín... Desde siempre me he sentido atraído por las lenguas muertas... Me fascinan... Leo y releo textos. Hurgo en diccionarios, en gramáticas... Pero novelas... Ya no. Cuando era joven leí bastante. Principalmente la literatura del boom latinoamericano.

—MC: ¿Cuál es el papel de los personajes femeninos en tu novela?

—VB: Desde siempre, el universo femenino me resultó atrayente... Me intrigó averiguar su lógica de género. Tal vez porque en los últimos años, este género sexual, como personalidad psicológica, ha sufrido múltiples transformaciones. En Ciudad Juárez, por que miles de mujeres se han conglomerado en busca de un empleo dentro la industria maquiladora, he podido observar con más claridad las variaciones a que aludo. Justo por eso el título de Mujer Alabastrina de mi novela. Fue Agustín Lara fue quien forjó en México la imagen idílica de la mujer. Sin embargo, a raíz del surgimiento de la industria maquiladora en mi ciudad, al final de la década de los sesentas -cuando Estados Unidos cancela su programa de braceros-, centenas de cantinas de la Avenida Juárez, que anteriormente divertían a estos hombres cuando regresaban con dólares de las pizcas, se quedaron sin su clientela histórica. Entonces, para reponerse de su pérdida, estos empresarios visualizaron la oportunidad de atraer a las empleadas de la industria maquiladora como clientela de relevo... De inmediato, transformaron sus cantinas en discotecas para que, cuando una mujer ingresara a consumir sus servicios, ya no recayera sobre ella el estigma de pecado por entrar a un sitio nonsancto... Y la estrategia fue un éxito: en la actualidad se consumen tres millones de cartones de cerveza por semana... Es decir, se rompió el límite de género para este consumo, porque antiguamente el cigarro, la cerveza y los salones de baile... eran artículos de consumo exclusivos de los machos; pero al no ser cantinas, sino discotecas, la operadoras de maquiladora se facilitó el acceso para dejar su dinero...

Piénsalo de la siguiente manera: la industria maquiladora significa una derrama económica anual de 7.57 billones de dólares, sobre una comunidad que difícilmente rebasa el millón y medio de habitantes... Como comprenderás, es muchísimo dinero del cual propios o extraños anhelan su tajada, sin importar lo que haya qué dañar. A parte, claro está, el dinero del narcotráfico..., cuyo monto es desconocido y tampoco es nada despreciable...

—MC: ¿Hay alguna influencia o crítica a los asesinatos de mujeres en Juárez, cuál es tu opinión al respecto?

—VB: Siempre me he negado a escribir sobre eso, porque hasta que no publique con pruebas quiénes han sido los asesinos no lo haré, pues siento que participaría en un triple crimen... Primero, el de los asesinos... Segundo, el de las autoridades solapadoras... Y, tercero, temo lastimar como escritor el duelo de las madres... Sin embargo yo estoy convencido que quienes han masacrado a las mujeres han sido los narcotraficantes. ¿Por qué?... Sospecho que ellos utilizan su muerte como una prueba de supuesta valentía... Es decir, las matan frente a los capos de la droga, para que sus contratantes sepan así que, en un momento dado, serían capaces de matar a sangre fría... Pero, como también sospecho que los narcotraficantes han donado cantidades importantes a los políticos para financiar sus campañas electorales, cuando los últimos arriban al poder, los encubren...

—MC: ¿Cómo lograste reproducir el lenguaje juarense que se escucha en tu novela, pensaste en algunas personas en particular, sobre alguna zona específica de Ciudad Juárez?

—VB: No, ciertamente… Porque nací con él, en mi boca...

—MC: ¿Cuál es el mensaje de tu novela?..

—VB: Bueno, sí... Quizá logre convencer a los académicos norteamericanos que la novela no es un artículo de entretenimiento sino que tiene una función social más precisa, además de ser capaz de aportar una visión de su momento histórico...

—MC: ¿Crees que la comunidad académica norteamericana debería interesarse aún más en investigar sobre la novelística de la franja limítrofe entre Estados Unidos y México?

—VB: Bueno... Desde siempre, los sucesos ocurridos en los límites geográficos entre Estados Unidos y México han sido objeto de un interés creciente por la comunidad académica norteamericana. No obstante, esta tarea investigativa se ha destinado fundamentalmente a los especialistas en Ciencias Sociales. Sin embargo, no estará de más que quienes realizan investigación humanística voltearan un poco hacia la creación literaria emergente en la región, para complementar las respuestas que sus colegas de Ciencias Sociales hallan encontrado en sus indagatorias, pues, en mi propuesta parto de la premisa de las sociedades no deberían ser explicadas únicamente mediante cifras estadísticas. No olvidemos que el investigador, aunque no siempre lo entendamos así, su primera obligación consiste en buscar al ser humano como factor fundamental del desarrollo histórico. Por tal motivo, en el supuesto de existir una voluntad genuina encaminada hacia la comprensión de la región, creo que ha llegado el momento de fincar un compromiso que nos conduzca a enriquecer esa visión con los perfiles humanos salidos de los novelistas, pues sólo así ustedes ampliarían su concepción de nuestras sociedades, cuya eterna paradoja las obliga a permanecer tan cercanas, pero tan distantes a la vez. De existir la voluntad, diré que nos hallamos en el momento correcto para iniciar esta empresa, pues en nuestra área geográfica actualmente emerge, aunque en un parto dolorosísimo y crítico, una generación de novelistas que --a parte de ser nativos de la región, tanto por la vertiente norteamericana, como por su correspondiente mexicana--, quienes se han propuesto, incluso sin plena conciencia, buscar las explicaciones de nuestra idiosincrasia social... Y sus resultados han sido plasmados en diversas novelas. Textos que por desgracia, por lo menos en mi país, ni siquiera han sido publicados por las oficinas gubernamentales obligadas por las leyes como su tarea fundamental.

—MC: ¿Sabes de algún caso?

—VB: Perdóname que me ponga como un ejemplo, pero es el caso cuyos detalles me son más familiares. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo tercero, obliga a las universidades públicas de mi país a difundir la cultura con respeto a los principios de la libertad de expresión. Con mi novela Mujer Alabastrina acudí a un funcionario responsable de la difusión cultural de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en busca de apoyo institucional. A mi petición, el servidor público me responde con una pregunta irónica: ¿No cree usted que ya no tiene edad para querer ser escritor?... Sin embargo, esa misma novela la empresa TV Azteca, a través de Elisa Salinas, vicepresidenta de Producción, me compró los derechos del argumento para llevarla al cine... Yo te pregunto: ¿A los norteamericanos les interesa vendernos sus mercancías?... Hasta donde yo sé, las universidades norteamericanas tienen una vocación universal; no así, por desgracia, las nuestras. Las que inclusive en su gran mayoría no se realiza investigación...

—MC: ¿Crees que sería posible una solución?

—VB: Tal vez iniciar una fundación cuya tarea fuera la publicación de novelistas de la región, tanto en español como en inglés, financiada con apoyos voluntarios inicialmente: aunque te aseguro que, por la calidad de los textos, no dudo que hubiera lectores interesados en adquirir estas publicaciones... Sobre todo ahora que existe la facilidad del Internet... Inclusive juzgo que ni necesidad de adquirir una imprenta habría, porque los textos podrían distribuirse, como te dije, a través de una página de Internet y sostenerse con las aportaciones económicas de personas de buena voluntad de ambos países... Pero, hasta ahora, sólo es un sueño mío...

—MC: Ahora es un sueño tuyo, como dices... Pero, ¿cómo consideras que sería posible hacer esto realidad?

—VB: Quizá... Aunque habría que reunir muchos elementos a su alrededor. Pero lo fundamental serían los novelistas... Por lo general quien tiene la capacidad de escribir una novela, en consecuencia, resulta ser una persona emprendedora y de buen tino... Tampoco descarto a las instituciones... No lo sé... Aunque, también me agradaría que recomendaras la lectura de mi novela Mujer Alabastrina... Tal vez sí precisas como la obtuviste tú... Mediante ese sistema de préstamos interbibliotecarios... No sé, pero los detalles del cómo supongo que tú los expondrías... ¿Verdad?...

—MC: ¿Dónde se te puede contactar?

—VB: No sé... Comprende que ésta ha sido mi primera entrevista... Pero se me ocurre que quizá pudiera ser a través de mi correo electrónico: victorbartoli@prodigy.net.mx.

—MC: Gracias, por la entrevista...

—VB: Gracias a ti por tu interés...

 

© Martín Camps 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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